¿Es posible su aplicación en nuestros sistemas de atención?
Cuando hablamos de humanización de la salud, ¿de qué estamos hablando realmente?
«Humanizar la salud es entender que cuando atendemos a una persona no atendemos solamente una enfermedad. Atendemos a alguien que tiene una historia, una familia, emociones, miedos, necesidades y derechos, y que en ese momento llega a un servicio de salud porque algo no está bien y necesita ayuda», es la respuesta de la Magíster en Humanización de la Salud, Dra. Mónica González, pediatra.
EL PUEBLO mantuvo un diálogo con la profesional, que analiza el alcance de su especialidad y la necesidad de aplicarla en todos los ámbitos.
La medicina ha avanzado enormemente en tecnología, tratamientos y capacidad de diagnóstico, pero esos avances no siempre han sido acompañados de una atención verdaderamente centrada en las personas y sus vínculos.
Poner a la persona en el centro significa tener una mirada más completa y personalizada, que incluya a todos los que participan del proceso: pacientes, familias y profesionales de la salud. Pero, sobre todo, creo que en el centro debe estar el vínculo entre ellos. Eso es lo fundamental.
Por eso, humanizar va mucho más allá del buen trato. También implica revisar cómo funcionan las instituciones, mejorar la forma en que organizamos la atención, adaptar los espacios y cuidar a quienes trabajan en salud.
Cómo surge su interés por este tema
Tal vez desde la propia elección de mi carrera. La medicina es una disciplina profundamente humana.
Como pediatra, siempre sentí que cuidar bien a un niño implicaba necesariamente comprender cómo vive ese niño, cómo es su familia y el entorno en el que crece. También fui viendo lo difícil y, muchas veces, traumático que puede resultar para un niño enfermarse, concurrir a un servicio de salud o estar hospitalizado.
Eso me llevó a profundizar en el tema y a realizar el Máster en Humanización de la Asistencia Sanitaria: Pacientes, Familias y Profesionales, en la Universidad de Barcelona.
Fue una formación que me permitió darle un marco académico y científico a muchas situaciones que vivimos diariamente en la atención de la salud. Seguramente completó mi formación profesional, me permitió ordenar y profundizar conocimientos, pero también crecer como persona.
La humanización es una especialidad que se aplica solamente en los hospitales
No. En realidad, la mirada humanizada debería estar presente en toda la sociedad y en muchas disciplinas.
Dentro de la medicina debemos aplicarla en todos los ámbitos: hospitales, emergencias, policlínicas, atención primaria, cuidados intensivos, maternidades, salud mental, cuidados paliativos y muchos otros.
Allí donde haya una persona transitando por el sistema de salud deberíamos tener siempre una mirada humanizada.
Incluso comienza antes de que el paciente entre al consultorio: en cómo accede al sistema, cómo es recibido, cómo se le brinda información y cómo se respetan sus tiempos y necesidades.
Humanizar no significa solamente “ser amable”. Significa incorporar una manera de organizar y brindar la atención que tenga en cuenta la experiencia de los pacientes, sus familias y también de quienes trabajan en salud.
Cuáles son los principales aspectos que comprende la humanización
Podemos hablar de siete grandes líneas de trabajo.
| Aspecto | Descripción |
|---|---|
| Bienestar y participación del paciente | Respetar su autonomía, escuchar sus preferencias, favorecer su participación y compartir las decisiones sobre su atención. |
| Comunicación | Saber escuchar, comprender, informar con claridad y desarrollar una relación basada en la empatía y la confianza. |
| Acompañamiento de la familia | Favorecer la presencia y participación de las personas significativas para el paciente, adaptando las normas de acompañamiento cuando sea posible. |
| Bienestar emocional | Atender no solamente los síntomas físicos, sino también el miedo, la ansiedad, la incertidumbre y el sufrimiento que pueden acompañar a la enfermedad. |
| Cuidado de los profesionales de la salud | Prevenir el agotamiento físico y emocional y generar condiciones adecuadas para quienes tienen la responsabilidad de cuidar. |
| Ética, dignidad y respeto | Reconocer a cada persona en su individualidad, respetar sus derechos, valores, decisiones y preferencias, evitando cualquier forma de discriminación. |
| Espacios y entornos más humanos | Diseñar hospitales, consultorios y salas de espera más amigables, cómodos y adecuados a las necesidades de las personas. |
Todas estas dimensiones están relacionadas. Es muy difícil cuidar bien a un paciente si no cuidamos también a quienes cuidan. Un profesional agotado, sobrecargado o sin las condiciones adecuadas difícilmente pueda brindar el cuidado que quisiera ofrecer.
¿En Uruguay se puede desarrollar esta área?
Sí, absolutamente. En Uruguay existen experiencias y profesionales que desde hace años trabajan en atención centrada en las personas, derechos de los pacientes, calidad asistencial y humanización.
En Centro Médico de Salto, por ejemplo, existe desde hace dos años un Comité de Humanización, del que formo parte, y venimos trabajando en diferentes áreas y procesos de la institución.
Un ejemplo es la Policlínica Pediátrica, un espacio pensado desde una mirada humanizada. Allí los detalles no son casualidad: buscamos que el niño y su familia tengan una mejor experiencia cuando deben concurrir a una consulta. Hay juegos, elementos de distracción y una sala de espera cómoda, luminosa y amigable, donde el niño puede jugar y la familia sentirse más contenida.
Otro lugar que se intervino desde el Comité de Humanización es la Emergencia de Pediatría.
Hay evidencia científica de que un ambiente adecuado puede ayudar a disminuir el miedo y la ansiedad de los niños y contribuir a una mejor experiencia durante la atención. Creo que Uruguay tiene una gran oportunidad para avanzar hacia una humanización cada vez más integrada a la gestión de las instituciones.
La humanización no debería depender solamente de iniciativas aisladas o de la buena voluntad de algunas personas. Debería formar parte de las políticas y de la forma de trabajar de las instituciones, con capacitación, evaluación y proyectos concretos.
Su tesis de maestría estuvo vinculada directamente con los niños hospitalizados. ¿Qué investigó?
Mi tesis se centró en el bienestar del paciente pediátrico hospitalizado y de su familia.
Cuando un niño se hospitaliza, no se hospitaliza solo. De alguna manera, toda su familia atraviesa esa experiencia. Aparecen el miedo, la incertidumbre, los cambios en las rutinas y, muchas veces, una sensación de pérdida de control.
Por eso es importante preguntarnos no solamente si el tratamiento médico fue correcto, sino también cómo vivieron ese proceso el niño y su familia, si se sintieron escuchados, acompañados e informados; si pudieron participar en las decisiones y si encontraron un ambiente que los ayudara a transitar mejor una situación difícil.
Esa experiencia también forma parte de la calidad de la atención.
Hacia dónde debería avanzar la humanización de la salud en los próximos años
Creo que el futuro pasa por integrar cada vez más la excelencia científica y tecnológica con una medicina profundamente humana.
Tenemos inteligencia artificial, nuevas tecnologías y tratamientos que hace pocos años parecían impensables. Todo eso representa un enorme avance. Pero cuanto más tecnológica sea la medicina, más importante será preservar aquello que ninguna tecnología puede sustituir: la escucha, la empatía, la comunicación y el encuentro humano.
El gran desafío es construir instituciones que no solamente se pregunten “qué enfermedad tiene este paciente”, sino también “qué necesita esta persona y su familia mientras atraviesan esta enfermedad”.
Ese cambio de mirada es, en definitiva, la esencia de la humanización de la salud.






