Héctor Silvera afirmó que Uruguay vive una emergencia de seguridad y planteó reformas carcelarias, más presencia estatal en barrios y apoyo militar.


El dirigente político y ex edil de Sal José, perteneciente al Partido Nacional, Héctor Silvera, ofreció una entrevista donde analizó la grave crisis que atraviesa el país, dejando en claro su postura y presentando un conjunto de propuestas para revertir la realidad. En diálogo abierto, el político manifestó su más profunda inquietud por el deterioro social, afirmando que “estamos en una emergencia de seguridad». Para Silvera, no se trata de un problema aislado de algunas zonas, sino que «es muy preocupante la situación que tenemos a nivel país y con la inseguridad que se está viviendo».
El ex edil fue sumamente crítico con el sistema político en general, asegurando que existe una notoria inacción histórica frente a este problema. «Entiendo de que acá no hay voluntad política, porque hace 30 años que se habla de mejorar la inseguridad», sentenció. Silvera considera que esta falta de avance radica en que «no lo hemos hecho porque no hay voluntad, no se quiere, no se quiere porque no les interesa, porque lo agarran como caballito de batalla para todas las elecciones hablar de lo mismo». Frente a esta preocupante pasividad gubernamental, el dirigente nacionalista subrayó que este fenómeno «no comenzó ahora tampoco la inseguridad, esto el gobierno pasado también, que nos íbamos a hacer cargo y tampoco se hizo cargo el gobierno», dejando en evidencia que el problema «trasciende los gobiernos».
Ante tal escenario, su decisión fue salir a recorrer el Uruguay. «Que esto trasciende los gobiernos. Y por lo tanto, yo no me quiero quedar de brazo cruzado y con un silencio cómplice», expresó. Agregó para explicar las razones de su activismo: «lo hago esto, porque no quiero ser cómplice, soy un dirigente, soy un ex-edil, dirigente del Partido Nacional y no quiero ser cómplice de nada. Quiero proponer, y de eso es lo que estoy haciendo».
El modelo de Bukele y la grave advertencia de El Salvador
En su afán por buscar soluciones efectivas que puedan adaptarse a la idiosincrasia uruguaya, Silvera mantuvo reuniones de alto nivel con representantes diplomáticos internacionales. Uno de los encuentros más reveladores fue con la representante salvadoreña. «Me decía la ministra de la Embajada de El Salvador en Uruguay… que en El Salvador comenzaron justamente a verse carpitas como ellos han visto en Montevideo, en la Ciudad Vieja principalmente», advirtió el dirigente replicando las palabras textuales de la jerarca extranjera. La alerta fue sumamente clara, indicando que «así empezó El Salvador hasta que llegó a lo que llegó, a la masacre que había llegado… así empezó El Salvador como está comenzando Uruguay ahora, entonces que deberíamos de parar eso y hacer algo al respecto».
Tomando como modelo fundamental la gestión liderada por Nayib Bukele, Silvera es un defensor de aplicar reformas en el sistema penitenciario. Al respecto de esta temática, subrayó que «con respecto al modelo Bukele, yo creo que parte de ese modelo, o sea, todo lo que tiene que ver con cárceles, concretamente, los presos en nuestro país deberían de trabajar, como lo hace hacer él allá». El objetivo primordial de implementar el trabajo obligatorio intramuros es claro: «ahí se logran dos cosas, hábito de trabajo, se rehabilita, realmente se rehabilita, y seleccionar con distintos tipos de cárceles».
Sobre el funcionamiento cotidiano de los centros de máxima y media reclusión, el ex edil propone que los propios internos sean los encargados exclusivos de mejorar las infraestructuras. Explicó que la estrategia debe consistir obligatoriamente en «hacer las construcciones, la carpintería, la herrería, todas las cosas que haya que hacer en los lugares del Estado, en escuelas, en UTU, en liceo, en lo que sea, bueno, ponerlo a que ellos produzcan y aprendan y produzcan». Asimismo, justificó esta exigencia afirmando con convicción que «entiendo que se debe de ir por el camino de que todo preso tiene que pagar su lugar donde duerme, las instalaciones, su ropa… Yo creo que eso es lo que logra Bukele y que hace, bueno, vestir escuela y demás con mobiliario de los presos».
La correcta clasificación de la población carcelaria es otro punto. Silvera cuestiona el sistema argumentando que «no puede ser que un primario vaya a un Comcar o a una cárcel donde ya hay delincuentes con varios antecedentes penales, no, yo creo que hay que clasificar y seleccionar». En cuanto a las organizaciones criminales más poderosas, es aún más tajante: «Y bueno, con respecto a los más pesados, digamos, que esté con narcotráfico y demás, ponerlo aparte totalmente, con extrema seguridad y aparte, alejado de todo, sin acceso a nada». El dirigente no oculta su sorpresa al comparar los resultados de ambos países: «Somos apenas 3.300.000 habitantes, cuando El Salvador son el doble, casi, 6.500.000 habitantes y ya lo solucionaron, ya han solucionado el tema y quitaban mucho, peor que nosotros en materia de seguridad».
La visión de Patricia Bullrich y la seguridad en el deporte
En el marco estratégico de su investigación de modelos policiales, Silvera dialogó presencialmente también con la ministra de Seguridad de la vecina orilla. «La verdad que tiene una experiencia brutal, porque la senadora Patricia Bullrich fue ministra muchos años de Seguridad Argentina», destacó el dirigente.
Las crudas cifras comparativas entre ambas naciones rioplatenses generaron asombro. Silvera relató ante los medios que Bullrich le mencionó puntualmente que «la tasa de homicidio por casi el mil habitantes, nosotros estamos en un 10 con 6 y ellos están en un 3 con 7, o sea, están como 2 veces y pico más, o 3 por debajo, y nosotros somos un país pequeño y ellos son grandes, entonces, la verdad tiene una preocupación con la tasa de homicidio en Uruguay». Frente a esta alarmante realidad, la jerarca argentina le transmitió un sabio consejo político. «No, la verdad que ella, Patricia Bullrich, me decía que acá hay que ponerle coraje, que si no se le pone coraje y firmeza, no se arregla el tema de inseguridad», compartió el dirigente.
Otro de los tópicos abordados fue el severo control de la violencia en los espectáculos deportivos orientales. Silvera analizó el exitoso modelo argentino denominado Tribuna Segura, donde «el reconocimiento facial, no es alguna, todas las personas tienen que pasar por eso, todas tienen que registrarse, y ahí, bueno, y la violencia, el que es violento, lo sacan, lo ponen en una lista». Detalló que las pesadas sanciones impuestas a los infractores dependen estrictamente del grado de agresión, ya que «lo clasifican también, según el comportamiento de cada uno de esos violentos, no pueden entrar o por varios meses, o por años, o no pueden entrar nunca más directamente». Además, enfatizó que en el caso argentino, este padrón de inhabilitados es tan riguroso que «cada espectáculo de fútbol que hay a nivel mundial, por ejemplo, le mandan ese listado a las organizaciones y quedan, no lo dejan entrar».
Fuerzas Armadas en las calles y la ocupación del barrio
La propuesta de mayor impacto es sumar a las Fuerzas Armadas al control territorial. Silvera sostiene que «el ejército tiene que hacerlo, tiene que involucrarse», amparándose en que «el artículo 168 de la Constitución de la República… amerita que el Poder Ejecutivo pueda echar mano de eso y la Ley de Defensa Nacional lo mismo». El plan consiste en «echar mano justamente de los cuarteles del ejército, concretamente de los soldados, aumentarle porque tienen un sueldo muy magro, darle una compensación e instruirlo, darle un curso de 45 días y que ellos puedan ayudar a la policía a patrullar». Asimismo, insiste en la instauración de la Policía Municipal, destacando que «recién ahora la intendencia de Durazno va a poner un policía municipal y la intendencia de Cerro Largo que ya lo tiene».
Sobre este último punto y sus próximas gestiones territoriales, el dirigente añadió que «le voy a proponer al intendente de Salto y a todos los intendentes del país que estoy justamente visitando, es ayudar, colaborar y poner el policía municipal». El objetivo de esta fuerza local sería actuar como «nexo entre la ciudadanía y la policía y la acción rápida», enfocándose específicamente en el control de «todo lo que son picadas de motos, etcétera, etcétera, el control en las plazas, en los parques, justamente para no tener que usar la policía para eso».
Todo esto converge en que «el Estado tiene que estar presente en los barrios… no la delincuencia que se adueñe de los barrios». El ex edil denunció que «no puede ser que ya ni los gurises puedan ir a estudiar porque se encuentran que están amenazados, que van a haber tiroteos». Por ello, propone una movilización coordinada: «cuando hablo de los nodos del Estado, que todo, todo el Estado… es intendencia, el Ejército, la Policía… el Ministerio de Salud Pública». Resaltó la integración deportiva para «tratar de que los jóvenes puedan estar involucrados, involucrados con esos programas, y no perdiendo el tiempo».
Concluye instando a que «tenemos que cambiar esto y para cambiarlo necesitamos todos, todos juntos y exigir que el ejército lo saquen a la calle si es necesario… y que una vez por todas se termine este momento de inseguridad que vive todo el Uruguay».




