¿Hay que comer más en invierno? Una especialista responde

Débora Sotelo explica por qué aumenta el apetito con el frío y en qué casos el organismo realmente necesita consumir más calorías.

¿Hay que comer más en invierno Una especialista responde

¿Hay que comer más en invierno? Especialista explica cuándo el cuerpo realmente necesita más energía

La licenciada Débora Sotelo señala que el aumento del apetito durante los meses fríos tiene una explicación biológica, aunque aclara que, para la mayoría de las personas, no es necesario incrementar el consumo de calorías si se permanece en ambientes calefaccionados.

Con la llegada de las bajas temperaturas es habitual que muchas personas sientan un mayor deseo de consumir alimentos, especialmente comidas calientes, guisos o preparaciones más abundantes. Sin embargo, ¿el organismo realmente necesita ingerir más calorías durante el invierno o esa sensación responde a otro mecanismo natural?

- espacio publicitario -SOL - Calidez en compañía

La especialista en Salud Integrativa, Psiconeuroinmunoendocrinología, Diabetología, Ontología y Nutrición, Débora Sotelo, explica que el cuerpo humano posee un sofisticado sistema de autorregulación que le permite adaptarse a las variaciones del ambiente sin necesidad de modificar drásticamente la alimentación.

Según la profesional, el organismo está preparado para mantener el equilibrio interno, un proceso conocido como homeostasis, mediante la interacción permanente de los sistemas nervioso, endocrino e inmunológico. Esa comunicación constante permite regular funciones tan importantes como la temperatura corporal, el sueño, la presión arterial y las respuestas inmunológicas.

«El cuerpo siempre busca obtener el combustible necesario para sostener la vida», resume Sotelo, al explicar que el organismo puede recurrir tanto a la energía aportada por los alimentos como a sus propias reservas cuando las circunstancias lo requieren.

¿En qué consume energía el organismo?

La especialista recuerda que el mayor gasto energético diario corresponde al denominado metabolismo basal, es decir, el funcionamiento permanente de órganos como el cerebro, el corazón y los pulmones. A ello se suman la actividad física, el proceso de digestión de los alimentos y la termorregulación, mecanismo mediante el cual el cuerpo mantiene estable su temperatura frente al frío.

«Cuando la temperatura ambiente disminuye, el organismo activa respuestas para conservar el calor corporal. Entre ellas se encuentra el aumento de la producción de grelina, conocida como la hormona del hambre, que estimula el apetito con el objetivo de obtener energía adicional sin recurrir inmediatamente a las reservas internas de grasa o glucógeno.»

No obstante, Sotelo aclara que este mecanismo no significa que todas las personas deban comer más durante el invierno.

¿Quiénes sí necesitan un mayor aporte calórico?

La profesional sostiene que «el incremento de calorías resulta realmente necesario en personas que permanecen expuestas durante largos períodos a temperaturas muy bajas o desarrollan actividades físicas intensas al aire libre.»

Entre esos casos menciona a trabajadores rurales, serenos, deportistas que entrenan en ambientes fríos y personas sometidas a condiciones extremas, para quienes puede ser conveniente aumentar el consumo de alimentos energéticos.

En esas situaciones recomienda incorporar preparaciones calientes «que combinen proteínas, hidratos de carbono y grasas saludables, como lentejas, porotos, carnes, pescados, arroz, pastas, harina de maíz, aceites, frutos secos, semillas, aceitunas y palta, alimentos que ayudan a sostener el equilibrio energético del organismo».

La importancia de la forma de cocinar

Para la mayoría de la población uruguaya, especialmente quienes viven o trabajan en ambientes calefaccionados, Sotelo afirma que no existe necesidad de aumentar significativamente la ingesta de calorías.

En cambio considera conveniente «adaptar la forma de preparación de los alimentos durante el invierno, priorizando sopas caseras, cazuelas, guisos, ensopados, budines y verduras horneadas, que aportan mayor sensación de confort sin modificar sustancialmente el valor nutricional de la dieta».

Al mismo tiempo advierte que no deben dejarse de lado las frutas frescas y las verduras, aunque sea en menor proporción que durante el verano. «Estos alimentos aportan vitaminas, minerales y fibra, fundamentales para mantener una microbiota intestinal saludable, elemento clave en el funcionamiento del sistema inmunológico y en la prevención de las frecuentes infecciones respiratorias de esta época del año».

Escuchar al organismo, pero sin excesos

Como conclusión, Débora Sotelo señala que la necesidad de incrementar el consumo de alimentos durante el invierno depende del estilo de vida, del nivel de exposición al frío y de las condiciones particulares de cada persona.

La especialista destaca que el cuerpo humano dispone de eficientes mecanismos naturales para adaptarse a las bajas temperaturas y recuerda que, en la mayoría de los casos, basta con consumir comidas calientes y mantener una alimentación equilibrada para atravesar el invierno sin necesidad de aumentar las calorías diarias.

«Nuestro organismo es una extraordinaria obra de ingeniería biológica que regula permanentemente sus funciones para preservar la vida. Confiar en esos mecanismos y acompañarlos con una alimentación saludable sigue siendo la mejor estrategia para cuidar la salud durante el invierno», concluye.

Enlace para compartir: https://elpueblodigital.uy/z07i