En los tiempos que corren, a pesar de estar conectados con el mundo y quienes habitan en él por medio de las redes sociales, somos testigos directos de que el hombre se ha convertido en un ser casi solitario, donde dedica más tiempo a ese famoso aparatito llamado celular que ha transformado nuestras vidas.
Cada vez son menos frecuentes las reuniones donde cara a cara se discute de política, religión, filosofía o temas banales, ahora son todos valientes a la hora de “cantar las cuarenta” por medio del facebook, twitter o en los grupos de whatsapp.
Estos famosos grupos tienen la particularidad de que en general se crean o forman por personas que tienen algún interés común, amistad, deporte, trabajo, religión, política entre otros.
Cada vez se es menos libre en el pensamiento porque en realidad escucho lo que quiero escuchar, leo lo que quiero leer.
Haciendo referencia precisamente a la lectura, es buena cosa volver a ella, la misma, nos da la posibilidad de comparar, discernir, discutir. Da la posibilidad de tener identidad, no dejarse llevar por el bombardeo de opiniones, siendo que muchas no se saben de dónde vienen ni por qué.
Saber para tener una verdadera libertad, una libertad para contrarrestar mi opinión con la del otro, que puede ser muy distinta, por lo que no tengo por qué coincidir, pero sí aceptar o escuchar y analizar.
La tolerancia es una gran virtud del ser humano, si las hay.
Pedro Coll , periodista, narrador, escritor venezolano ha dicho “ La tolerancia es la cortesía de la inteligencia”, frase que pocos se animarían a discutir.
Libres para elegir
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