En una entrevista exclusiva mantenida en las instalaciones de la Salto Grande, el Dr. Ing. Gonzalo Casaravilla, actual presidente de la Delegación Uruguaya ante la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, analizó el presente del organismo, los desafíos de la millonaria renovación de infraestructura y el compromiso de volcar recursos a la comunidad salteña. Con la sobriedad técnica que lo caracteriza y la experiencia de haber liderado UTE durante una década, Casaravilla proyecta una gestión basada en la eficiencia y el perfil bajo, lejos de las polémicas que marcaron el pasado reciente.
El despacho de la presidencia de la Delegación Uruguaya en Salto Grande respira un aire de calma técnica. Sobre el escritorio del Dr. Ing. Gonzalo Casaravilla no hay papeles desordenados, sino una visión clara de lo que representa este activo estratégico para el país. Ingeniero electricista, magíster, doctor y docente grado 5 de la Universidad de la República, Casaravilla no es un recién llegado al sector energético. Su paso por la presidencia de UTE entre 2010 y 2020 lo posiciona como uno de los arquitectos del cambio de la matriz eléctrica uruguaya
Al recibir a EL PUEBLO, el jerarca comenzó por desmitificar la idea de que Salto Grande es solo ese tramo de ruta entre dos rotondas. «Para el uruguayo común, Salto Grande es el puente, pero para el país es la tercera parte de su energía», afirma con contundencia.
El cuadrilátero de la energía
Casaravilla explica que la responsabilidad de la CTM va mucho más allá de la generación de energía. Se trata de un sistema de transmisión crítico, el llamado «cuadrilátero», que conecta a Uruguay con un sistema regional diez veces más grande, involucrando a Argentina y Paraguay. Esta interconexión es lo que otorga al sistema eléctrico uruguayo una resiliencia única.
«Es un activo estratégico. Somos una empresa hidroeléctrica, un sistema de transmisión y una planta de generación», explica. Pero a esa naturaleza técnica se le suma, por tratado, una dimensión social y ambiental que Casaravilla se ha propuesto ordenar bajo criterios de transparencia absoluta.
Un plan escrito para la transparencia
Uno de los puntos más sensibles de la entrevista fue la gestión de los recursos destinados a la responsabilidad social, un área que en el período pasado generó fuertes cuestionamientos públicos. Casaravilla es enfático: la transparencia no es un eslogan, sino un plan de gestión compromiso que ya fue presentado y publicado.
«El año pasado hicimos una puesta en escena de nuestro plan de gestión. Tenemos ejes temáticos claros: desarrollo social, salud, educación, desarrollo productivo y apoyo a la comunidad. Y para cada una de esas cosas está escrito cuántos recursos vamos a destinar», señala.
En este sentido, el jerarca reveló datos específicos sobre la distribución de la inversión social: el 55% de los recursos de responsabilidad social de la delegación se quedan en Salto, mientras que el 45% restante se reparte equitativamente (15% cada uno) entre Artigas, Paysandú y Río Negro. «Está todo escrito. Ahora lo que tenemos que hacer durante estos cinco años es seguir el repertorio», asegura.
Sinergia con el gobierno departamental
Consultado sobre la relación con la Intendencia de Salto, Casaravilla fue claro al separar la institucionalidad de la política partidaria. Destacó que se están coordinando temas de realojos, el espacio puerto y mejoras en la zona del San Antonio para combatir la erosión costera, una obra que calificó como la más importante del período en la zona urbana.
«La institucionalidad de Salto Grande es importante, pero la del gobierno departamental ni que hablar. Estamos trabajando como corresponde en el territorio», afirma, mencionando que incluso proyectos en localidades como Belén y Constitución se canalizan a través de la comuna salteña para respetar las competencias locales.
Respecto a la salud, explicó que no buscan ser «iluminados» que decidan qué necesita el hospital. «Hacemos convenios con Salud Pública. Ellos nos dicen qué necesitan, como la lámpara para el bisturí eléctrico o el mantenimiento del mamógrafo, y nosotros, según el presupuesto, ejecutamos. Esa es la forma de transparencia que queremos».
El mito de la tarifa diferencial
Un tema recurrente para los salteños es el reclamo por una tarifa eléctrica diferencial, dada la cercanía con la represa. Casaravilla, con la experiencia de haber estado del otro lado del mostrador en UTE, explicó la complejidad del asunto.
«Uruguay es del tamaño de Entre Ríos. Son modelos de gobernanza y escalas diferentes. Argentina es federal, nosotros somos un sistema centralizado donde la energía de Salto Grande es para todo el Uruguay», explica. Ante la insistencia sobre si este planteo ha prosperado, el jerarca prefirió mantener la cautela técnica, señalando que la fijación de tarifas no es competencia de la CTM en este momento, sino del Poder Ejecutivo y UTE.
El cambio de matriz y el clima
Uno de los mayores orgullos del ingeniero es el rol que Salto Grande juega en la nueva matriz energética. «Salto Grande fue la base del cambio. Gracias a la hidráulica pudimos incorporar la eólica y la solar. Funcionan en equipo: cuando hay viento y sol, guardamos el agua; de noche o cuando el viento calma, usamos las represas. La hidráulica filtra la variabilidad de las renovables», detalla.
En cuanto al cambio climático, Casaravilla se muestra tranquilo pero vigilante. Basándose en estudios prospectivos realizados con el Banco Mundial hacia el año 2050, indica que la afectación energética en el Río Uruguay sería menor, aunque los eventos extremos (inundaciones o sequías) podrían ser más agudos. «Ahí será vital tener una represa que gestione bien las crecidas, algo que Salto Grande hace con muchísima conciencia técnica».
Ciencia, tecnología y Energimundo
La entrevista también permitió aclarar el estado de proyectos satélites de la represa. El ingeniero confirmó que el «Polo Científico» fue cerrado por ser una estructura que carecía de contenido y actividad real. «Decidimos con la delegación argentina que era una etapa superada y que debíamos destinar esfuerzos a otras cosas», sentenció.
En la vereda opuesta se encuentra «Energimundo», el museo de energías renovables, al que Casaravilla confiesa haberle tomado un cariño especial. Con 20.000 visitantes al año en el complejo, de los cuales la mayoría pasa por este espacio, el objetivo ahora es potenciarlo como un atractivo turístico y educativo de primer nivel. «Estamos trabajando con el Ministerio de Turismo y fomentando actividades de ciencia y tecnología, como las niñas en TICS. Es parte de nuestra responsabilidad social: aportar al saber hacer y a las capacidades productivas de la región».
La «correa de distribución» y el legado
Al final del encuentro, surge la pregunta sobre el legado. ¿Qué quiere dejar Gonzalo Casaravilla tras su paso por la CTM? La respuesta vuelve a ser estrictamente técnica y de largo aliento.
«El foco es la renovación de Salto Grande. Es como cambiarle la correa de distribución al auto; si se rompe, nos quedamos sin nada. Es un proyecto de mil millones de dólares que arrancó en 2011 y que nosotros tenemos que empujar con fuerza ahora».
El ingeniero explica que para el 2025 se firmará una etapa clave de 150 millones de dólares que desembocará en el cambio de las turbinas, una obra monumental que llevará más de una década. «Esa obra no la voy a ver yo en este despacho. La veré sentado en una mecedora tomando mate, espero. Pero el éxito de nuestra gestión será haber dejado el financiamiento, las licitaciones y el proceso de compra blindado y transparente».
Casaravilla concluye con una reflexión sobre la imagen pública del organismo: «Si terminamos la gestión habiendo avanzado en la obra y no aparecemos en los titulares por noticias negativas, habremos cumplido. Mi misión es mejorar la imagen de Salto Grande haciendo simplemente lo que tenemos que hacer: gestionar bien el activo de todos los uruguayos».
Con esa premisa de orden, austeridad y eficiencia, el Dr. Ing. Gonzalo Casaravilla conduce hoy los destinos de la margen uruguaya de la represa, convencido de que la mejor política es la que se escribe en los planos técnicos y se cumple en los presupuestos públicos.
El perfil del entrevistado
Gonzalo Casaravilla es Ingeniero Electricista, Magíster y Doctor en Ingeniería Eléctrica por la Udelar. Fue Presidente de UTE (2010-2020) y es Profesor Titular Grado 5. Su gestión actual en Salto Grande se extiende hasta 2030, con un fuerte énfasis en la renovación de la infraestructura que ya cumple más de 40 años de servicio ininterrumpido.





