Un Solo Uruguay advierte y se moviliza ante posible desalojo de 50 familias en Gaetán por proyecto Casupá
En el marco de una nueva evaluación anual del movimiento Un Solo Uruguay, su vocero, Norberto Pereyra, anunció que la tradicional movilización del 23 de enero este año tendrá como sede el pequeño poblado de Gaetán, en el interior del país.
La decisión no es casual, sino que responde a una realidad que calificaron como urgente ante el posible desalojo de 50 familias por el embalse de Casupá, y renovando críticas al déficit fiscal, el atraso cambiario y el estancamiento del país.
Remarcó además que Un Solo Uruguay sigue siendo un movimiento social apartidario, con presencia de gente de distintas corrientes políticas, y con fuerte raíz en el interior productivo del país.
“En esta evaluación que hacemos este año, en este 23 de enero, vamos a arrancar en un pueblito del interior que se llama Gaetán porque hemos sido motivados por la gente del lugar a participar y a tratar de entender un poco su situación. Y bueno, aquí es que ellos están inmersos en un problema en este momento porque van a ser desalojados de la zona.”
Según explicó Pereyra la preocupación central radica en el proyecto del embalse de la represa de Casupá, que podría dejar sin lugar a decenas de familias rurales.
“Hay 50 familias que posiblemente sean desalojadas si se lleva adelante este proyecto de este embalse de la represa de Casupá. Es por eso que nosotros hemos entendido, después de trabajar con ellos y de estar presentes en el lugar y tomar testimonios, que bueno que esta gente tiene derecho a tener voz, tiene derecho a transmitir su verdad.”
Por ese motivo, el movimiento definió que este será uno de los ejes principales de la jornada del 23 de enero.
“Y es por eso que este 23 de enero, uno de los temas centrales que vamos a manejar en el movimiento va a ser justamente el tema de Gaetán, el tema de la represa. Por eso vamos a poner como panelistas a gente entendida que pueda hablarnos, que pueda darnos a conocer las ventajas, las desventajas y las problemáticas que genera este embalse que quiere realizar OSE en esta zona.”
De todos modos, aclaró que también habrá otros temas y panelistas vinculados a la evaluación general que el movimiento hace cada año.
La actualidad del movivmiento
Consultado sobre la actualidad del colectivo, Pereyra reconoció que han atravesado etapas de mayor y menor adhesión, pero sostuvo que siguen firmes porque los problemas estructurales del país permanecen.
“Hemos tenido subidas y bajadas como todos. La gente muchas veces entiende que cuando cambia el gobierno ya está todo solucionado y eso no ha sido así. Aquí hemos tenido cambios de gobierno, pero las problemáticas puntuales que tiene el país la verdad que son las mismas.”
En ese sentido, fue crítico con la situación económica nacional.
“Aquí hay un déficit fiscal todos los años que atenta contra la permanencia de la gente en el país, contra la viabilidad de las empresas sobre todo, y bueno, ese déficit fiscal es la madre de todos los problemas que tenemos, como por ejemplo, el enorme atraso cambiario que tenemos que hace que este país no pueda invertir, que este país no pueda crecer… esa falta de crecimiento es la que nos motiva justamente a seguir en la lucha.”
Foco en los problemas estructurales
También se refirió a la percepción pública del movimiento y a la etapa en la que una parte de la organización optó por seguir un camino político partidario, hecho que generó confusiones y afectó su imagen. Sin embargo, remarcó que Un Solo Uruguay sigue siendo un movimiento social apartidario, con presencia de gente de distintas corrientes políticas, y con fuerte raíz en el interior productivo del país.
Finalmente Pereyra reiteró que el movimiento continuará poniendo el foco en los problemas estructurales que, según entienden, frenan el desarrollo nacional.
“Seguimos trabajando en los temas importantes… entendemos que este país gasta más de lo que le entra, atenta contra la inversión y eso atenta contra el crecimiento. Uruguay está estancado, hace 30 o 40 años que le cuesta crecer, y no logra por una cantidad de motivos, el primero de ellos es el déficit fiscal.”
Así, el 23 de enero en Gaetán no será solo una instancia simbólica, sino que buscará visibilizar una realidad social concreta, con familias en incertidumbre, y al mismo tiempo volver a instalar en la agenda nacional las demandas de un movimiento que asegura que seguirá siendo voz del interior profundo.





