Frío y enfermedades reumáticas: cómo reducir el dolor

El frío puede aumentar la rigidez y el dolor articular. Un especialista explica cuándo consultar y por qué es importante mantener la actividad física.

El invierno y las enfermedades reumáticas: por qué se agudiza y cómo
la innovación terapéutica está cambiando el pronóstico de los pacientes

Imágen generada por IA

La llegada del invierno suele estar acompañada por un aumento de las consultas médicas vinculadas al dolor y la rigidez en las articulaciones. Para quienes viven con enfermedades reumáticas, las bajas temperaturas pueden transformar actividades cotidianas como vestirse, cocinar o abrir un envase en verdaderos desafíos.

De acuerdo con una gacetilla difundida por la Liga Panamericana de Asociaciones de Reumatología (PANLAR), los cambios de presión atmosférica, la vasoconstricción producida por el frío y el aumento de la viscosidad del líquido sinovial pueden intensificar la rigidez y el dolor articular.

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El doctor Miguel Albanese, especialista en Reumatología y presidente del Comité de Equidad, Inclusión y Ética de PANLAR, señaló que se trata de una preocupación frecuente entre los pacientes durante los meses más fríos.

Sin embargo, uno de los errores más comunes es reducir o suspender completamente la actividad física por temor al dolor. Según explicó el especialista, el sedentarismo puede aumentar la rigidez, debilitar los músculos que protegen las articulaciones y terminar agravando las molestias.

Por este motivo, la recomendación no es abandonar el movimiento, sino adaptar los ejercicios a las posibilidades de cada persona, siempre con orientación profesional cuando exista una enfermedad diagnosticada.

El impacto en la vida cotidiana

Integrantes de la Asociación de Pacientes con Artritis Reumatoide del Uruguay (APARU) relataron que, antes de acceder a un diagnóstico y tratamiento adecuados, el invierno afectaba considerablemente su autonomía.

La rigidez matutina, el dolor en manos y pies, la inflamación y las dificultades para realizar tareas sencillas eran algunos de los problemas más frecuentes. Acciones tan habituales como peinarse, pelar una papa, vestirse o tomar mate podían convertirse en actividades prolongadas y dolorosas.

Los testimonios también muestran el cambio que puede producir un tratamiento adecuado. Pacientes señalaron que lograron recuperar movilidad, descansar mejor, reducir la inflamación y retomar el ejercicio y otras actividades cotidianas.

Las señales que requieren una consulta

No todos los dolores articulares durante el invierno representan necesariamente una enfermedad reumática. Sin embargo, existen síntomas que deben ser evaluados por un profesional.

Entre las principales señales de alerta se encuentran el dolor que no mejora, la rigidez matutina que dura más de 30 minutos, la hinchazón o el enrojecimiento de una articulación y la presencia de fatiga intensa.

El diagnóstico temprano resulta fundamental para evitar que la enfermedad avance y provoque daños irreversibles en las articulaciones. Actualmente, el objetivo de la reumatología no se limita únicamente a aliviar el dolor, sino que también busca frenar el daño estructural y alcanzar la remisión, es decir, que la enfermedad permanezca clínicamente inactiva.

Nuevos tratamientos mejoran el pronóstico

El desarrollo de terapias biológicas y de medicamentos conocidos como inhibidores de JAK ha permitido mejorar el pronóstico de numerosas personas con enfermedades reumáticas.

Según Albanese, alcanzar la remisión es actualmente una posibilidad para un número creciente de pacientes, algo que hace dos décadas parecía difícil de conseguir. No obstante, el éxito del tratamiento depende también de la adherencia del paciente, el seguimiento médico y el acceso equitativo a los medicamentos.

Desde PANLAR y APARU destacaron que informarse, consultar tempranamente y mantener los tratamientos indicados son aspectos centrales para preservar la calidad de vida.

El especialista sostuvo que facilitar el acceso a terapias innovadoras no debe considerarse solamente un gasto sanitario, sino una inversión que puede prevenir discapacidades, reducir las limitaciones laborales y mejorar la autonomía de las personas.

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