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domingo, febrero 22, 2026

Festival Internacional de Acuarela en Salto 2026

En septiembre de 2026, Salto será sede del primer Festival Internacional de Acuarela del Uruguay, integrándose a la red global de la International Watercolor Society y posicionando al país en el mapa artístico internacional.

Uruguay ingresa al circuito mundial del arte con agua y será, aquí, donde florecen los naranjos

En setiembre de 2026, Salto dejará de ser únicamente capital termal y puerta del litoral para convertirse en capital continental de la acuarela. Uruguay será sede de su primer Festival Internacional de Acuarela, un acontecimiento histórico que lo integra formalmente al circuito global de la International Watercolor Society (IWS), la red que articula los principales encuentros del mundo dedicados a esta técnica.

No se trata de un evento aislado, sino de un eslabón dentro de una hermandad artística que conecta ciudades como Córdoba —referente europeo del género— y Toluca, epicentro latinoamericano de la acuarela. En ese triángulo simbólico, Salto aparece ahora como vértice sur.

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SALTO, ESCENARIO NATURAL PARA EL ARTE CON AGUA

La elección no es casual. Salto ofrece un escenario casi metafísico para la acuarela, patrimonio arquitectónico, luz limpia de litoral y una presencia constante del agua, tanto en el río Uruguay como en sus complejos termales.

Locaciones emblemáticas como el Teatro Larrañaga, el Museo de Bellas Artes María Irene Olarreaga Gallino y el Mercado 18 de Julio se proyectan como sedes para demostraciones magistrales y exposiciones colectivas. En paralelo, la Costanera, el puerto y las termas de Daymán y Arapey serán talleres abiertos bajo el cielo primaveral. Septiembre marca el inicio de la primavera uruguaya: clima templado, aire transparente y esa luz oblicua que los acuarelistas llaman “momento de captura”. Porque la acuarela no pinta objetos: persigue atmósferas.

EL “TRIÁNGULO DE LA ACUARELA”, EL FORMATO INTERNACIONAL

El festival de Salto replicará el formato que caracteriza a los grandes encuentros de la IWS, un esquema de cuatro pilares:

1 – Exposición Internacional: convocatoria global con jurado especializado.

2 – Demostraciones en vivo: maestros pintando frente al público en tiempo real.

3 -Pintura en plein air: artistas trabajando al aire libre en paisajes locales.

4 – Masterclasses intensivas: talleres técnicos de perfeccionamiento.

Ese mismo ADN organizativo se observa en el festival de Córdoba, que utiliza sus patios históricos como escenografía artística, y en el encuentro mexicano vinculado al Museo de la Acuarela, donde el color y la identidad cultural marcan el pulso.

La cronología es estratégica: septiembre en Salto, octubre en México. Muchos artistas internacionales realizan una “gira americana”, lo que facilita la llegada de figuras de primer nivel al litoral uruguayo.

LOS “ROCKSTARS” DE LA ACUARELA

En este tipo de festivales, la figura del maestro es central. No vienen solo a exponer: vienen a demostrar, enseñar y dialogar. Pintan una obra en 45 minutos frente a cámaras que proyectan cada pincelada en pantalla gigante. Es técnica y espectáculo.

Entre los nombres esperados destaca el ícono uruguayo Alvaro Castagnet, considerado uno de los grandes referentes mundiales de la disciplina. Su presencia actuaría como padrinazgo simbólico y polo de atracción internacional.

Dentro del circuito habitual de la IWS suelen rotar figuras como:

Rabi Alieva, reconocida por retratos y flores de humedad extrema.

Michael Soloviev, maestro de atmósferas y luz crepuscular.

Ceci Pando, referente latinoamericana.

Liu Yi, exponente del “mojado sobre mojado” oriental.

A nivel local, artistas como Dita Carbone han sido puentes fundamentales para que Uruguay ingrese a esta red global.

UNA TÉCNICA ANTIGUA, UNA APUESTA CONTEMPORÁNEA

La acuarela es una de las técnicas más antiguas y complejas de la pintura. Exige precisión en los tiempos de secado y respeto absoluto por la transparencia, el error no se tapa, se integra. A diferencia del óleo, no admite correcciones pesadas. El maestro no domina el agua; aprende a dialogar con ella.

El reglamento internacional suele exigir que al menos el 90% de la obra sea acuarela pura, prohibiendo acrílicos y recursos digitales, para preservar la esencia del pigmento diluido.

En una ciudad termal, donde el agua define identidad y economía, la metáfora es inevitable, Salto no solo hospedará un festival; hospedará un lenguaje.

TURISMO DE PINCEL Y PROYECCIÓN INTERNACIONAL

Más allá del impacto cultural, el evento promete generar un fenómeno que ya tiene nombre en otros países: “turismo de pincel”. Artistas extranjeros llegarán con sus caballetes, ocuparán hoteles, recorrerán barrios históricos y pintarán el paisaje salteño, multiplicando su imagen en galerías y redes del mundo.

Por primera vez, Uruguay se integra oficialmente al circuito de festivales de élite de la acuarela. No es menor: implica diplomacia cultural, intercambio técnico y proyección internacional para los artistas nacionales.

POR UN CIELO DE ACUARELAS

“Piensa que el futuro es una acuarela y tu vida un lienzo que colorear” (Toquinho).

En septiembre de 2026, entonces, el agua no solo correrá por el río Uruguay ni brotará solamente en las termas. Correrá también sobre el papel, en capas transparentes que buscarán atrapar la luz del litoral. Salto, ciudad de aguas calientes y memoria arquitectónica, se convertirá en laboratorio de transparencia.

Porque en la acuarela —como en la vida— lo esencial no es cubrir, sino dejar ver. Y Salto siempre deja ver su alma, cuando de arte se trata…

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