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viernes, enero 9, 2026

Ferro Carril recuperó a Lisandro Rossi y será uno más

“No le temo a ninguna presión; sé dónde estoy y conozco la historia”

“Se da en el momento justo, porque considero que el club necesitaba de más personas que puedan trabajar de forma grupal y realizando gestiones de la parte deportiva de la institución (Fútbol). Me siento capacitado, con ganas y descansando para volver al ruedo, aportar desde este lugar al club, donde se formó un gran grupo de trabajo para elevar el nivel de gestión.

Es momento de trabajar por y para Ferro, que se encuentra en etapa de rearmar y planificar lo que viene, momento de interiorizarse rápidamente de la situación actual y ponerse a trabajar. Hay mucho por hacer e innovar nuevos proyectos para la institución, disciplinas y ver crecer a Ferro será mi mayor desafío”.


En estos términos iniciales, LISANDRO ROSSI argumentó algunas de las razones por las que retorna a Ferro Carril. Hincha de todas las horas de la franja, pasional del deporte y del fútbol en particular, Lisandro supo de tiempos en San Eugenio, con el equipo de su abuelo retornando a la Divisional “A”. Pero de lo que no hay dudas: el mayor caudal de afectos se asocia a Ferro Carril.

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“Me siento cómodo trabajando en grupo y nexo, rol que ocuparé, donde ya lo había puesto en práctica y había salido a la perfección, aunque ahora es de máxima exigencia, donde me encuentro en el sitio donde uno fue feliz. Será cuestión de adaptarse rápido para ir poniendo mi impronta y poder liderar este nuevo proyecto deportivo junto a los demás colegas. No le temo a ninguna presión, sé dónde estoy y conozco muy bien la historia del club.

Donde tendré el plus y orgullo de ser parte de continuar escribiendo páginas en la historia del club que amo. Donde hay gente capacitada trabajando en diferentes áreas y me sumo ahí; seré uno más, donde intentaremos cometer la menor cantidad de desaciertos posibles”.

👕 “Socio y de camiseta puesta”

Es la vuelta de Lisandro al club. De lo que no hay dudas: es un paso a favor del club en el área deportiva. Sabe de qué se trata ese tiempo que vendrá, mientras existe algo de lo que no duda:

“Esta vuelta será especial y tendré una razón para hacerlo bien. Tendré un integrante más, un ferrocarrilero que nació con la franja en el pecho, siendo socio… y de camiseta puesta”.

🧤 Matheus Brandao, el que pasó por Ferro

Aunque resta un tiempo para el inicio de los torneos de OFI a nivel de clubes, el que más o el que menos va potenciando su plantilla. Sin ir más lejos, en el caso de Universitario, enrolará al duraznense Alexander García, máximo goleador de la pasada edición.

Habrá que aguardar hacia dónde apunta Ferro Carril, mientras Porongos de Trinidad ya aseguró la vuelta del golero Matheus Brandao, el mismo que pasó por Ferro Carril. Fueron unos meses. No respondió y fue dado de baja. Cuando Leonardo Fagúndez se quedó con el puesto, la garantía para Ferro llegó desde el arco.

🕊️ Juan Carlos Ibarburu, el “Correntino”. Tenía 63 años.

Ese mágico crepitar de las cosas queridas…

Morir así.
Irte de la vida así.
¿Por qué?… ¿Quién lo determina?

Porque no hay aviso. Porque no hay permiso que pida. Porque llega y se va. Porque tiende la trampa. O produce el efecto de esta zancadilla, sin tiempo para nada. Sin margen para la reacción.

Después, cuesta admitir. Porque el impacto de una muerte como esta muerte pretende superar el efecto de tantos sentimientos acumulados en el tiempo. ¡No le será misión accesible la de derrotar ese mágico crepitar de las cosas queridas!

En la vida… y en el fútbol.
………

JUAN CARLOS IBARBURU era el “Correntino”. Tenía 63 años. Jugó en River Plate. En Chaná. En La Cafetera. En la toma gráfica y con “La Cafe” en el pecho es el penúltimo de los hincados junto al “PatoLuis Ocampo. Aquel equipo de Richard Rijo, de “ManoloLeal, del “BetoBanega

El “Correntino” jugaba de volante. Podía adaptarse a cualquiera de los roles en la zona de gestación. Cerebral. Hasta sutil para manejar los hilos de la partida, para ir explorando el mecanismo defensivo del rival de turno.

Por eso, la evocación en estas últimas horas fue apuntando al jugador que fue, pero además al compañero en el equipo, al amigo en no pocos dictámenes de la vida.

No faltaron palabras y voces para rescatarlo, en un acto de humana y proverbial justicia. Pero, sobre todo, en tantos apuntes reflexivos, la incredulidad de “la manera en que se nos fue, estando en su casa”… y sin poder evitar la zancadilla de ese ataque vandálico de abejas asesinas.


De los que no hay dudas: queda aquella imagen de compañero de tantos, de amigos de tantos, de la pelota bien pasada y de la gambeta señorial, con el generoso arte de los distintos…


  • Morir así.
  • Irte de la vida así.
  • En tanto ese mágico crepitar de las cosas queridas, seguro que será para siempre.
    Para siempre.

ELEAZAR JOSÉ SILVA

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