En el mapa político uruguayo, pocos dirigentes encarnan de manera tan nítida el puente entre el movimiento social y la estructura partidaria como Fernando Pereira. Actual presidente del Frente Amplio (FA) y expresidente de la central sindical PIT-CNT, Pereira visitó la redacción de Diario El Pueblo para reflexionar, en una extensa entrevista en El Fondo de la Cuestión, sobre su transición de líder sindical a articulador político, los desafíos económicos de la izquierda, el panorama internacional y la profunda necesidad de preservar la convivencia democrática frente a la intolerancia de las redes sociales. Compra mañana la edición en EL PUEBLO para leer el informe completo.
A sus 60 años, con una extensa trayectoria a cuestas pero con la energía intacta para recorrer el país, Pereira se define a través de la música: «Hay una canción de Alejandro Balbis que dice que el río cruza muchos paisajes, pero es el mismo río. Yo soy el mismo río: un luchador social, de formación socialcristiana, moderado en mi forma de pensar y con una raíz trabajadora que nunca voy a olvidar».
El mito de los «brazos cruzados» y la independencia sindical
Una de las críticas más recurrentes en el debate político uruguayo es la supuesta subordinación recíproca entre el FA y la central de trabajadores. Ante la pregunta de si el PIT-CNT es el brazo sindical del FA o si el FA es el brazo político del PIT-CNT, Pereira es categórico:
Son todas pavadas, y a las pavadas no se les puede contestar. El movimiento sindical uruguayo ha demostrado una independencia absoluta. Hay iniciativas que levanta el PIT-CNT a las que nuestro gobierno le dice que no, y otras que compartimos, tal como nos pasa con los empresarios o las cooperativas.
No obstante, Pereira no oculta la afinidad ideológica histórica. «La izquierda siempre tiene más cercanía con los trabajadores porque cuando gobierna la izquierda, al trabajador y al jubilado les va mejor», afirma, sustentando su argumento en los 16 años acumulados de administraciones frenteamplistas (incluyendo el actual mandato), donde existió un crecimiento constante del salario y las jubilaciones reales.
Para refutar de forma definitiva el mito de la dependencia, recurre a la estadística histórica: «El año de menor conflictividad sindical en el país fue bajo el gobierno de Luis Lacalle Pou, mientras que los de mayor conflictividad han sido bajo los gobiernos del Frente Amplio, porque es ahí donde la gente tiene una expectativa ganada de que se generen soluciones».
Economía de izquierda: El legado de Astori y las nuevas reformas
Frente a las críticas de los sectores más radicales o de la oposición sobre la continuidad de una matriz macroeconómica estable, Pereira defiende con firmeza la vigencia de la línea que instauró el fallecido exministro Danilo Astori: «Tanto Estado como sea necesario y tanto mercado como sea posible».
Para el presidente del FA, la responsabilidad fiscal no es patrimonio de la derecha, sino una condición indispensable para aplicar políticas de izquierda profundas y sostenibles:
- Espalda Fiscal: La Reforma Tributaria de 2008 («que el que tiene más pague más») permitió duplicar el presupuesto educativo, financiar el Plan Ceibal, el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) y realizar más de 100.000 operaciones oculares gratuitas.
- Sustentabilidad Actual: Decisiones recientes en materia económica y previsional cuentan con el aval de técnicos de la talla de Gabriel Oddone, Mario Bergara o Álvaro García. «Son profesionales y dirigentes serios; nunca toman una decisión sin mirar si es sustentable», enfatiza.
- Justicia Distributiva: Destaca la reciente adecuación tributaria que implementa el Impuesto Mínimo Global, gravando a las empresas multinacionales que facturan más de 700 millones de dólares. «Sí que estamos tocando a los ricos para generar las políticas sociales compensatorias que requieren los sectores postergados. Nadie quiere vivir en una casa con piso de barro y sin baño».
Gestión de gobierno y la mirada hacia el 2029
Al evaluar el actual gobierno frenteamplista, Pereira saca a relucir una batería de logros concretos: la creación de 26.000 puestos de trabajo, el aumento de la jubilación mínima por encima de la media, la expansión de escuelas a tiempo completo, la duplicación de comedores en secundaria y UTU, y el freno al cuestionado Proyecto Neptuno en defensa del medio ambiente y la academia, priorizando en su lugar la represa de Casupá.
Respecto a las críticas sobre el estilo del presidente, Pereira desliza un dardo hacia la oposición:
La oposición ya está pensando en las elecciones de 2029. Son velocistas de 50 metros y no entienden que estas son carreras largas. Cuidado con subestimar al Frente Amplio, porque es una herramienta política muy grande.
Asimismo, explica que la alta demanda social actual es un síntoma de las frustraciones acumuladas durante el período anterior: «Toleramos cinco años de un mal gobierno, con pérdida salarial y un crecimiento de apenas el 2% en cinco años; prácticamente una década perdida. Es natural que ahora la gente exija resolver en un año lo que se deterioró en cinco».
Pragmatismo internacional y centralidad global
En materia de inserción internacional, Pereira defiende el pragmatismo que ha mostrado Uruguay al consolidar el Acuerdo Mercosur-Unión Europea y profundizar los lazos comerciales con China, actual principal socio comercial.
«Uruguay tiene hoy una centralidad en la política internacional que jamás había tenido en su historia», asegura. Para él, viajar a China o buscar mercados globales no debilita la ideología de izquierda: «Vivimos tres millones y medio de personas; para que haya trabajo aquí, tenemos que vender lo que producimos. Uno no deja de ser de izquierda por negociar pragmáticamente el ingreso de los productos uruguayos».
Humanismo, cultura y el futuro de la conducción partidaria
Más allá de las cifras de aprobación y los debates parlamentarios, Pereira insiste en rescatar la dimensión humana y afectiva de la militancia. Lector empedernido y amante del teatro («el teatro te enseña a soñar y a mirar el mundo desde una perspectiva más humana»), evoca las enseñanzas del sacerdote y activista por los derechos humanos, Perico Pérez Aguirre, sobre la necesidad de darle sentido a la vida a través de la solidaridad.
Al ser consultado sobre si aspira a una precandidatura presidencial para el año 2029, su respuesta es un «no» rotundo:
Seguro que no. Fernando Pereira va a ser presidente del Frente Amplio. Mis compañeros me han insistido bastante en que tengo que seguir un período más, y si se concreta ese gran consenso, asumiré el desafío de una segunda presidencia consecutiva.
A nivel personal, reconoce el costo familiar que implica la actividad política y agradece públicamente a su esposa, Adriana, quien con humor y afecto se autopercibe como «viuda del Frente Amplio» debido a las constantes giras del dirigente por el interior del país.
El Uruguay del diálogo
Finalmente, Pereira reivindica el valor de la «comunidad espiritual» de la política uruguaya, recordando cómo en el reciente homenaje a Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz confluyeron líderes de todos los partidos políticos (Julio María Sanguinetti, Pablo Mieres, Santiago Gutiérrez, además de las figuras del FA).
«Ese es el Uruguay que quiero que siga existiendo. El Uruguay donde todos podemos hablar con todos, salvo con los necios que insultan, que por suerte son muy pocos y no les da ni para armar un cuadro de fútbol 5. El Uruguay del diálogo es ampliamente mayoritario, y es el que debemos cuidar», concluye con optimismo.







