En esta jornada se festeja el Día del Anciano Mayor. Hoy nuestros mayores, reunidos en lo que actualmente denominamos “tercera edad” están pasando prácticamente en todo el mundo por un momento muy especial, en confinamiento y aislados de todos sus seres queridos, a los que a lo sumo ver por teléfono o a través de un vidrio.
Es una situación que nos recuerda con mucha fuerza, aquella afirmación de que los miembros del cuerpo humano sólo se valoran en toda si importancia cuando los perdemos momentánea o definitivamente.
Los abuelos alejados de sus hijos y sus nietos, además de todos sus familiares y seres queridos, plantean un problema en toda su crudeza, que tendrá seguramente su punto más delicado el próximo 19 cuando conjuntamente con el natalicio del Prócer se celebre el “Día del Abuelo”. Ocasión en que muchos uruguayos acostumbran reunirse junto a sus mayores disfrutando de abrazos, besos y saludos como lo hacen los latinos.
No condenamos a quienes ha decidido mantenerlos alejados, porque sabemos que en su gran mayoría al menos lo hacen por su bien y el bien de los demás familiares. Pero esta situación nos ha hecho ver probablemente con mayor crudeza la realidad en que vivimos a diario. Además las exigencias de la vida moderna que no nos deja calibrar en toda su dimensión una realidad en que a los padres se les hace cada día más difícil dedicarse al cuidado de los hijos, como en otras épocas.
El confinamiento es una consecuencias necesaria e inevitable, pero debemos confiar en que ya pasará y podremos volver a expresar nuestros sentimientos.
Aprendamos de sociedades más longevas, de las que valoran en toda su dimensión sus consejos de ancianos y les dan el lugar que les corresponde a la hora de tener en cuenta las diferentes opiniones.
No significa que entendamos que todo tiempo pasado ha sido mejor, sino que no venimos del aíre ni hemos nacido por generación espontánea, porque antes de nosotros hubo gente que se sacrificó y en su mayoría, personas hoy mayores, que con sus errores y aciertos han conseguido dejarnos la realidad que hoy tenemos.
De nosotros depende que la aprovechemos sacando lo mejor de ella o no.
Lo sabio entonces es saberlo para evitar sus errores y perfeccionar sus aciertos preservando y a su vez tratando de dejar un mundo cada vez mejor para las generaciones futuras.
!No lo olvidemos!
A.R.D.




