
Con apenas 19 años, el uruguayo construyó una ascendente trayectoria en el armwrestling, conquistando el Campeonato Sudamericano 2026 y consolidándose como una de las grandes promesas de la disciplina.
La historia de Ezequiel Barboza dentro de la lucha de brazos demuestra cómo una oportunidad inesperada puede cambiar el rumbo de una carrera deportiva. Lo que comenzó como una simple invitación de un amigo terminó convirtiéndose, en pocos meses, en un camino repleto de podios nacionales e internacionales que hoy lo posicionan entre los jóvenes talentos más destacados del armwrestling uruguayo.
Antes de descubrir este deporte, Ezequiel dedicaba gran parte de su tiempo al estudio. Sin embargo, un día un amigo le comentó que en la rambla de Montevideo se realizaban encuentros de lucha de brazos con mesas reglamentarias.
Decidió acercarse por curiosidad y ese primer contacto fue suficiente para despertar una nueva pasión.
Apenas dos o tres semanas después llegó su primera competencia oficial: el tradicional torneo organizado por Renzo Martinucci y Guillermo López.
Pese a su escasa experiencia, sorprendió al obtener el segundo puesto en brazo derecho y el tercer puesto en brazo izquierdo dentro de la categoría Senior hasta 70 kilogramos.
Ese debut confirmó que tenía condiciones para competir al más alto nivel.
Pocos meses más tarde afrontó el clasificatorio al Campeonato Panamericano 2025, donde consiguió el primer puesto con brazo derecho y el segundo lugar con brazo izquierdo, resultados que le permitieron integrar la selección uruguaya.
En el Panamericano 2025 continuó sumando experiencia frente a algunos de los mejores exponentes del continente. Allí finalizó sexto con brazo derecho y séptimo con brazo izquierdo en la categoría junior hasta 70 kilogramos.
Durante esa primera etapa de crecimiento deportivo entrenó junto al equipo MVD Armwrestling, donde comenzó a desarrollar las bases técnicas del deporte bajo la guía de referentes nacionales.
Posteriormente decidió incorporarse al equipo La Costa, entrenando junto a atletas de gran trayectoria como Álvaro, Gio y Duhan, un cambio que marcaría un antes y un después en su evolución competitiva.
Mientras continuaba participando en distintos torneos regionales, también sumó experiencia internacional en Argentina, donde obtuvo el tercer puesto de brazo izquierdo en el prestigioso torneo JL, organizado por el histórico competidor argentino conocido como «El Toro».
El cierre de la temporada 2025 llegó con una actuación sobresaliente en el Campeonato Nacional, donde se consagró campeón nacional de brazo derecho y campeón nacional de brazo izquierdo en la categoría Junior hasta 70 kilogramos, confirmando que ya era uno de los principales nombres del recambio generacional uruguayo.
Con la mirada puesta en nuevos desafíos, Ezequiel bajó de categoría para disputar el clasificatorio al Campeonato Sudamericano 2026 en hasta 60 kilogramos. Allí volvió a destacarse al obtener el primer puesto de brazo izquierdo y el segundo puesto de brazo derecho, asegurando su clasificación al certamen continental.
El gran momento de su carrera llegó recientemente, cuando representó a Uruguay en el Campeonato Sudamericano 2026 dentro de la categoría juvenil Sub-23 hasta 60 kilogramos.
En una actuación que confirmó todo su crecimiento, Barboza se proclamó campeón sudamericano de brazo derecho, conquistando el título continental con apenas 19 años y consolidándose como una de las grandes promesas de la lucha de brazos uruguaya.
Lejos de atribuir el éxito únicamente a su esfuerzo personal, Ezequiel destaca el papel fundamental de quienes lo acompañaron desde sus comienzos. Agradece especialmente a Renzo Martinucci y al equipo de MVD Armwrestling, quienes le abrieron las puertas del deporte y le brindaron sus primeras herramientas técnicas. Del mismo modo, reconoce a Álvaro y a todo el equipo de La Costa, a quienes considera fundamentales en su formación y en el crecimiento que lo llevó a alcanzar sus mayores resultados deportivos.
Asimismo, expresa un profundo agradecimiento a su familia, por el apoyo incondicional que le ha brindado a lo largo de todo este camino, y a su pareja, quien lo acompaña constantemente en cada entrenamiento, competencia y desafío, convirtiéndose en un sostén fundamental tanto dentro como fuera del deporte.
Con apenas 19 años y una progresión meteórica, Ezequiel Barboza ya suma títulos nacionales, experiencia internacional y un campeonato sudamericano en su palmarés. Su historia recién comienza, pero su presente deja en claro que Uruguay cuenta con una nueva promesa del armwrestling, decidida a seguir creciendo y a representar al país en los escenarios más importantes del continente y del mundo.









