Estudiantes de Psicología de Udelar salen al territorio

Alumnos de Udelar Salto desarrollan prácticas comunitarias y rurales que amplían su formación y acercan la Psicología a los territorios.

Descubrir otra forma de ejercer la Psicología: estudiantes de la Udelar Salto, y su experiencia a la intemperie

Estudiantes de tercer y cuarto año de la Facultad de Psicología de la sede Salto de la Universidad de la República (Udelar) desarrollan una práctica orientada a la Psicología Social, Comunitaria y Rural, que propone la intemperie como un espacio de encuentro, reflexión y apertura a nuevas experiencias.

La iniciativa busca visibilizar las actividades que realizan y las problemáticas que abordan, promoviendo el intercambio de saberes con la comunidad. A través de este trabajo, los estudiantes apuntan a generar procesos de transformación colectiva que contribuyan al fortalecimiento de los vínculos sociales y al desarrollo comunitario.

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En una entrevista en radio La Regional, Katherine Bueno, Ludmila Piani, y Matías Martínez; nos comparten esta experiencia, el valor y el aporte que esta iniciativa significa en este camino de formación.

La práctica la llevan adelante cinco grupos de estudiantes que trabajan en distintos territorios, tanto de la ciudad de Salto como del interior del departamento.

Cada equipo acompaña procesos comunitarios en diferentes espacios. Uno de los grupos trabaja junto a una cooperativa de trabajo integrada por mujeres, mientras que otros desarrollan su práctica en barrios y localidades del interior del departamento, como Cayetano; promoviendo el vínculo con las comunidades y el abordaje de sus realidades desde una perspectiva participativa.

“Junto a Ludmila, somos parte de un grupo que está yendo, al menos una vez cada dos semanas,a Saucedo y a Palomas. Vamos allí porque encontramos una demanda, o una posible demanda por parte de la comunidad; vinculado a que no hay una ambulancia en la zona para temas de emergencia en la salud. Eso generó esa demanda, y nos pareció pertinente involucrarnos para ver si podía surgir alguna especie de intervención, o en qué podemos aportar a partir de nuestro rol como estudiantes avanzados en Psicología”, comentó Martínez.

“Es importante ir y ver las inquietudes de los vecinos, conversar un poco. No en un rol de salvadores sino como de acompañantes. No vamos a solucionar un problema, vamos a acompañar ciertos momentos y procesos. Y esto es importante aclarar porque muchas veces se cree que como estudiantes de Psicología se espera que vayamos a solucionar temas de salud mental, o a atender en clínica a las personas. Y la verdad es que no es así. Somos escuchas, intervenimos en un espacio comunitario que presenta demandas en particular, y acompañamos el trayecto”, agregó Piani.

Katherine , por su parte, nos comentó que junto a otras compañeras “…trabajamos con un grupo de mujeres que tienen una cooperativa de trabajo de limpieza; y la idea es acompañar, y sobre todo escuchar sus inquietudes y sus necesidades. No vamos con ese rol de salvar o solucionar algunos aspectos; sino que vamos a aportar y compartir lo que sabemos; pero por sobre todo a recibir de parte de ellos lo que nos traen. Somos estudiantes avanzados en Psicología, pero eso no quiere decir que no sigamos aprendiendo. Y este acercamiento al territorio, sobre todo en el ámbito de lo social; nos genera la oportunidad de seguir formándonos y de prepararnos para incursionar en ámbitos similares a estos, o en la trayectoria que escojamos más adelante. Pero sin lugar a dudas que esto ya es una experiencia significativa porque a la vez que construimos nuestro rol, también construimos esa demanda y ayudamos a la comunidad en lo que podemos”.

Una de las estudiantes destacó que la práctica implica enfrentarse a escenarios cambiantes y aprender a desenvolverse en la incertidumbre. «Como nos dijeron desde el primer día, no es una práctica para quienes necesitan tener todo resuelto de antemano. Al comienzo no sabemos con qué comunidad vamos a trabajar, qué situaciones vamos a encontrar ni cómo se irá desarrollando el proceso», explicó.

En ese sentido, señaló que el trabajo comunitario se construye en el encuentro con las personas y los territorios. «A veces las cosas se dan como uno las imagina y otras no: puede pasar que lleguemos a un lugar y no haya nadie o que la experiencia tome un rumbo distinto al esperado. Eso también forma parte del aprendizaje, porque nos enseña a desarrollar tolerancia a la frustración, a la incertidumbre y a adaptarnos a lo que va surgiendo en el proceso», afirmó.

Además, destacó que se trata de una de las experiencias con mayor enfoque comunitario dentro de las prácticas de la Licenciatura en Psicología, lo que la convierte en una instancia especialmente valiosa para quienes se interesan por este campo.

«Para quienes nos gusta la psicología comunitaria, está siendo una experiencia muy enriquecedora», señaló. En ese sentido, explicó que la práctica no solo implica aprender a trabajar en territorio y vincularse con las comunidades, sino también un proceso de conocimiento personal. «Nos enfrenta a nuestras propias ansiedades e inquietudes, algo que suele intensificarse en esta etapa final de la carrera», comentó.

Asimismo, remarcó que la experiencia permite comprender que, más allá de la universidad, existe una realidad amplia y diversa que muchas veces permanece desconocida. «Es una oportunidad para empezar a explorar ese mundo desde ahora, antes de recibirnos», concluyó.

Para muchos estudiantes, la imagen inicial de la Psicología suele estar asociada al consultorio y la práctica clínica. Sin embargo, esta experiencia comunitaria les permite descubrir otras formas de ejercer la profesión. En ese proceso, no solo amplían su mirada sobre la disciplina, sino que también atraviesan un aprendizaje personal, enfrentando la incertidumbre, la frustración y otros desafíos que implican el trabajo en territorio. «Elegí esta práctica para salir de mi zona de confort y conocer otra forma de hacer Psicología. La verdad es que me está gustando mucho», resume Ludmila.

Kathy Una de las estudiantes destacó que la práctica confirmó su interés por la psicología comunitaria y social, incluso más de lo que imaginaba al comenzar la carrera. Señaló que cada semana representa un desafío por la incertidumbre de no saber con qué situaciones se encontrarán en el territorio, algo que considera uno de los aspectos más enriquecedores de la experiencia. Además, sostuvo que la práctica interpela permanentemente la formación profesional, enfrentándolos a dudas, ansiedad y temores propios del proceso de convertirse en psicólogos, aunque valoró que el aprendizaje les permite transitar ese camino con mayor confianza.

Formación complementaria por fuera de las aulas, acercando a los futuros profesionales al campo del ejercicio de su profesión. Una apuesta que busca formar seres capaces de complementarse con el entorno, y entender que en paralelo a la formación profesional, la Universidad forma personas.

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