
—Estoy eligiendo qué decirle —exclama mientras termina el mate.
Rosana estaba en la casa de su amiga Claudia, hablando de tantas cosas como podían. El tiempo apremiaba y las coincidencias para encontrarse eran casi un milagro.
—Paula se va de viaje, a Bariloche, a festejar sus 15 años. Me parece increíble que haya pasado tanto tiempo desde que nació. Me pidieron que le escriba una carta, que un día se las entregan para que puedan leerlas.
—Y me quedé pensando en que no sé qué escribir. Es un momento especial para ella y la verdad hay muchas cosas que no sé cómo las hice. No sé si es tiempo de hablarle como mujer, además de como madre. Siento que no puedo decirle todo el miedo y la angustia que viví todo este tiempo. Esa pregunta constante: ¿lo estaré haciendo bien? Esa sensación de insuficiencia… y eso que aprendí muy bien de mi madre: primero mamá y después mujer.
Claudia escuchaba atenta a Rosana y veía cómo se le llenaban los ojos de lágrimas.
—El día que Paula vino a este mundo conocí el amor incondicional. Supe que mi vida estaría atravesada por su presencia. Mi cuerpo pasó por tantos cambios que creo que nunca pude ni detenerme a mirarlos. El parto no fue divino, ni romántico ni sencillo, solo pude darme cuenta, en el suspiro final, que tendría en mis brazos a una pequeña que se robaría mis horas.
—Ahora miro todo y pienso que trabajo en un lugar que me gusta bastante, pero no pude pensar si realmente me haría feliz. Entre las miles de dudas y miedos que me invaden, solo sé que ella está empezando una etapa hermosa, difícil y llena de desafíos.
—Creo que me haría bien decirle que intenté hacerla feliz, que es mi mayor proyecto, que no tengo mayores expectativas que verla volar, con toda la libertad del viento, y que yo siempre voy a estar para taparla del frío.
Claudia le pasa el mate y le dice:
—Es tan difícil maternar, cumplir con el trabajo y con la vida, que nos parece impensado buscar nuestro espacio. Ojalá ellas puedan verlo diferente.
Rosana suspira y agrega, lo que le escribiré seguro es que estoy orgullosa de la mujer en que se stá convirtiendo.
Este relato nace con un mate en la mano, recorriendo mis pensamientos, recordando algunas charlas y trayendo algunos momentos a mi presente.
Cuando decimos la palabra “mamá” a todos se nos disparan muchas cosas, esta palabra que enmarca un rol tan importante como difícil.
Algunas fueron las que se corrieron para después, otras las súper héroes, están las que cuidan a uno y las que tienen a varios.
Creo que todas ellas, tienen algo en común: aman, dudan y protegen para que nosotros recorramos nuestro camino.
Desde este espacio las abrazo por hacer con miedo, por cubrir con certezas disfrazadas de incertidumbre, y por construir con lo que tienen a mano.
Deseo de corazón que alguna de estas palabras las represente honestamente.



