«Dásela, que el Flaco define»

Cuando jugó en Juventus y en Círculo Sportivo, pero también en la selección de la roja de la “S”. En los Litorales o en los Nacionales. Aquellos que ya no existen. Y en ese tiempo de jugar y golear, la expresión se volvía sentencia, desde “Chochó” Llona, Carlitos Pensotti, o el Director Técnico que fuese:
“Dásela, que el Flaco define”.
El hecho era ese: cuando el partido se complicaba, o la bocha venía cuadrada, la simplificación tenía nombre: Luis Pascual Paulino. El Flaco de los primeros andares basquetbolísticos en el Juventus, entonces “de la Capilla”.
Ahí mismo, detrás de la Parroquia de la Santa Cruz, donde la canchita de Juventus lucía bien a la medida de aquellos adolescentes, candorosos soñadores.
Como el Flaco, como Juan Héctor Llona, como Sergio “Turco” Guardia (captado en la derecha de la foto), como Jonhy Franchetti… y bueno… ¡como tantos!
Es real que Luis Pascual Paulino comenzaba a ofrecer lo más selecto de su repertorio y, sobre todo, el valor de la técnica: amague de cuerpo, bandeja, doble. O la casi cirujana perfección para el remate posicional. Una zurda de oro la del Flaco, que después le sumaría su clase a Círculo Sportivo.
Alcanzó a registrar un promedio de 32 puntos por campeonato. Sinfonía descomunal. La de él.
El mismo Flaco de la historia.
Había que dársela para que definiese.
De un tiempo a esta parte, su salud fue sintiendo el impacto de la enfermedad. Su vida, extinguiéndose de a poquito, hasta que ayer miércoles, en las primeras horas, su fallecimiento fue anunciado.
Hubo lágrimas por él. Evocaciones por él. Sentimientos, más que nunca, por él.
Pero, sobre todo, gratitud hacia la vida y el básquetbol.
No fue en vano disfrutar de su talento.
Para nada en vano.
Para nada.





