La desaceleración comercial, la informalidad y la dependencia zafral marcan el escenario laboral de Salto.
Entre la desaceleración económica y el desafío de generar oportunidades

El empleo en Salto frente a un escenario de incertidumbre
Hablar de trabajo en Salto es adentrarse en un laberinto donde las cifras oficiales apenas logran esbozar la verdadera complejidad del tejido social y productivo del departamento. Al sumergirme como periodista de investigación en los reportes económicos, análisis jurídicos y testimonios directos de los actores clave, emerge una radiografía que interpela y preocupa: Salto atraviesa un escenario de profunda incertidumbre, marcado por una marcada desaceleración comercial, alarmantes índices de informalidad estructural y un mercado sostenido por hilos sumamente frágiles, como la dependencia zafral y la precarización.
El contexto inmediato enciende las alarmas de todos los operadores departamentales. Los datos del Centro Comercial e Industrial de Salto (CCIS), correspondientes al primer trimestre del año 2026, son contundentes: las ventas reales registraron una estrepitosa caída del 4,12% en comparación con el mismo período del año anterior, con el sector de servicios experimentando una contracción aún más severa y el comercio general cayendo cerca del 2%. Solo el sector industrial mostró un tímido crecimiento del 1,75%, un respiro totalmente insuficiente para revertir el enfriamiento general que asfixia a la economía local. La ecuación es simple y letal: cuando las ventas bajan, la rentabilidad cae, obligando a las empresas a operar con máxima cautela, paralizando expansiones y limitando drásticamente cualquier nueva contratación.
No obstante, el desempleo per se —que las mediciones oficiales ubican entre el 7,3% y el 8,02% en el semestre más reciente— se mantiene estable, e incluso figura en posiciones más favorables si se lo compara con el promedio nacional o con departamentos profundamente afectados como Treinta y Tres (13,8%) o Río Negro. ¿Constituye esto un éxito de las políticas locales? Lamentablemente, no. Detrás de esta aparente estabilidad se esconde una economía en las sombras, donde miles de trabajadores se desempeñan sin redes de contención, los jóvenes se estrellan contra el muro de la inexperiencia laboral y el devastador costo psicológico de la inestabilidad erosiona de manera silenciosa la salud mental de una comunidad entera. Esta investigación desentraña las grietas del sistema y expone las diferentes caras de una crisis multifacética que va mucho más allá de un simple porcentaje.
ANÁLISIS INVESTIGATIVO:
Las múltiples caras del laberinto laboral salteño
Si existe un consenso transversal entre los sectores consultados, es que el verdadero enemigo del desarrollo en Salto no es el desempleo, sino la informalidad laboral. Para el Dr. Rodrigo Gaitán, experto en Derecho Laboral, el nivel de desempleo local no resulta excepcional, sino más bien “estructural o funcional”. El foco rojo, sostiene, debe estar puesto en la informalidad. Mientras la media nacional ronda el 22%, en la frontera y el norte del país esta cifra crece de forma dramática, convirtiéndose en el mayor desafío económico y social.
Aline Bisio, presidenta del CCIS, advierte que la tasa de desocupación del 8,02% puede resultar engañosa: muchos ciudadanos que figuran como desempleados en realidad sobreviven trabajando desde sus hogares, en la calle o de forma ambulante, sin registro alguno. Los datos surgidos tras la creación de la “Mesa de Formalización” son alarmantes: en Salto, 17 de cada 100 unidades económicas operan sin pagar aportes a la seguridad social y, por cada empresa registrada, existen otras tres en la clandestinidad.
Desde el sindicalismo, Marcela Da Col, presidenta departamental del PIT-CNT, describe el colapso regulatorio con una frase contundente sobre el cordón hortifrutícola local: “Acá el tomate, el morrón y la cebolla los recogen los duendes porque nunca se registra a nadie”. Esa impunidad deja trabajadores sin cobertura de salud, sin seguro de paro ante accidentes y sin aportes para una vejez digna. Además, como subraya Gaitán, desfinancia el sistema previsional y fomenta empresas estancadas, sin capacidad de evolución tecnológica. Para muchas microempresas, formalizarse es un lujo: los costos, la burocracia y el anonimato fiscal de las ventas por internet alejan a los pequeños emprendedores del marco legal.
Un tejido productivo frágil, esclavo de la zafra y expuesto a la región
La estructura laboral salteña es vulnerable por su condición fronteriza con Argentina y por su matriz productiva. Salto es extremadamente sensible a las diferencias cambiarias, lo que convierte a comerciantes y trabajadores en rehenes de las fluctuaciones económicas del país vecino. A nivel interno, la dependencia de actividades zafrales somete a miles de trabajadores de la citricultura, la horticultura y el turismo a ciclos violentos: meses de esfuerzo físico intenso seguidos por largos períodos de inactividad que golpean la economía de los hogares. El sindicalismo denuncia que la lentitud parlamentaria para aprobar seguros de desempleo especiales casi nunca llega a tiempo para el final de la zafra.
Las industrias históricas también muestran señales de deterioro. El sector frigorífico salteño ofrece un mapa de contrastes: mientras “La Caballada” logra operar con regularidad, el departamento sufrió el cierre definitivo del Frigorífico Daymán y observa la lenta agonía de Somicar. Esta última trabaja apenas a “cuarta máquina”, de forma esporádica, una o dos veces al mes, en medio de millonarias deudas judiciales con productores locales.
En comercio y servicios, detrás de las bajas cifras formales de seguro de desempleo se esconde un proceso de precarización corporativa, sostenido en tercerizaciones y en el abuso del monotributo para encubrir relaciones de dependencia. El resultado es una rotación laboral despiadada. El turismo, por su parte, aún no se recupera plenamente de la pandemia y pierde terreno frente a la infraestructura termal argentina. En la hotelería menor, la crisis se traduce en “multiempleo” abusivo: recepcionistas que terminan haciendo tareas de plomería o sirviendo comida por el mismo salario. Paradójicamente, la desesperación también empuja el emprendedurismo de supervivencia: según el CCIS, por cada empresa que cerró a fines de 2025, casi dos abrieron, con un saldo positivo de 158 empresas, aunque bajo riesgo permanente de quiebra temprana.
La juventud cercada y el colapso de la salud mental
El daño más profundo de este modelo recae sobre los jóvenes, el eslabón más golpeado del mercado. La búsqueda del primer empleo se transforma en un círculo vicioso: las empresas exigen experiencia previa, pero nadie ofrece oportunidades reales para adquirirla. Marco Izaguirre, recepcionista de 26 años, expone ese embudo: la hipercompetencia por pocas vacantes en el interior obliga a muchos jóvenes a aceptar trabajo en negro o a pensar en irse de Salto. Como señala, la estabilidad y garantías como el aguinaldo o la licencia no son “beneficios”, sino condiciones básicas para organizar la vida, estudiar o formar una familia lejos de la incertidumbre.
La falta de horizonte también alimenta una crisis de salud mental poco visible. El psicólogo Bruno D’Angelo sostiene que el trabajo no es solo dinero: es una base de identidad, reconocimiento social y organización del tiempo vital. El desempleo prolongado activa procesos psicológicos similares al duelo: angustia sostenida, pérdida de sentido de utilidad y deterioro de la autoestima. A esto se suma el temor de los jóvenes a la obsolescencia frente a la Inteligencia Artificial. D’Angelo, retomando a Marie Jahoda, plantea que el trabajo de calidad debe ser un promotor de salud mental colectiva y no una fábrica de estrés crónico y “burnout”.
Un sistema obsoleto a la espera de un nuevo pacto social
Atravesar este escenario con herramientas del pasado parece inviable. Gaitán afirma que la legislación laboral, concebida para la revolución industrial, quedó obsoleta frente a la velocidad de las nuevas tecnologías y las realidades del campo actual. Pretender que el trabajo rural por cuadrillas diarias encaje en una burocracia rígida termina desalentando el registro formal de trabajadores.
Aun así, existen señales institucionales. La conformación de la “Mesa de Formalización”, impulsada por la gremial empresarial junto a organismos del Estado como DGI, BPS y MIDES, abre un precedente para modificar el enfoque puramente punitivo. El empresariado formal reclama que las inspecciones y la carga tributaria no recaigan siempre sobre los comercios legales mientras la informalidad compite con ventaja. Desde el sindicalismo, el PIT-CNT exige respuestas políticas concretas: transparentar las inversiones anunciadas desde China por el intendente e instalar con urgencia una Mesa de Diálogo por el Empleo en el legislativo departamental.
Dr. Rodrigo Gaitán – Abogado Laboralista
El desafío silencioso que preocupa más que el desempleo en Salto

Mientras las cifras de desempleo suelen ocupar los titulares y centrar buena parte del debate público, existe otro fenómeno que, según especialistas en Derecho Laboral, representa una amenaza aún mayor para los trabajadores, las empresas y el sistema previsional uruguayo: la informalidad laboral. En diálogo con Diario El Pueblo, el abogado laboralista Dr. Rodrigo Gaitán analizó la realidad del mercado de trabajo en Salto y sostuvo que, si bien el desempleo continúa siendo una preocupación, los elevados niveles de trabajo informal constituyen hoy uno de los principales desafíos sociales y económicos de la región.
El especialista explicó que los indicadores más recientes muestran que Salto presenta una tasa de desempleo de aproximadamente 7,3%, apenas por debajo del promedio nacional, ubicado en 7,5%. Sin embargo, advirtió que las cifras de informalidad revelan una problemática mucho más profunda y compleja, vinculada a factores históricos, culturales, económicos y normativos que requieren respuestas estructurales.
UN DESEMPLEO ESTABLE Y CERCANO AL PROMEDIO NACIONAL
Para Gaitán, el nivel de desempleo registrado en Salto no puede considerarse excepcional dentro del contexto uruguayo. Por el contrario, entiende que se trata de una cifra relativamente estable y compatible con lo que los economistas suelen denominar desempleo estructural o funcional.
“El desempleo en Salto está incluso levemente por debajo del promedio nacional. Por eso no comparto algunas interpretaciones que buscan explicar esta realidad únicamente por la cercanía con Argentina o por la situación de Concordia”, señaló.
El abogado recordó que existen departamentos con tasas de desempleo significativamente más altas que Salto, como Río Negro, así como otros ubicados lejos de la frontera argentina que también presentan indicadores superiores, entre ellos Artigas, Rivera y Tacuarembó.
A su juicio, estos datos demuestran que las dificultades laborales no responden exclusivamente a fenómenos fronterizos, sino a una combinación mucho más amplia de factores económicos y productivos.
LA INFORMALIDAD, UNA REALIDAD MUCHO MÁS ALARMANTE
Si bien el desempleo merece atención, Gaitán considera que el verdadero foco de preocupación debe estar puesto en la informalidad laboral.
Las estadísticas nacionales sitúan la informalidad en torno al 22%, pero en algunos departamentos fronterizos las cifras alcanzan niveles considerablemente más elevados. Rivera, por ejemplo, ronda el 47%, mientras que Salto se encuentra entre los departamentos con mayores índices del país.
“El problema de la informalidad es mucho más grave porque afecta directamente los derechos de los trabajadores y genera consecuencias económicas y sociales de largo plazo”, explicó.
Según el especialista, existe una clara correlación entre los departamentos fronterizos con Brasil y los mayores niveles de informalidad. Esta situación estaría asociada a prácticas históricas y a determinadas modalidades de trabajo que, en muchos casos, dificultan la formalización inmediata de los trabajadores.
SECTORES PRODUCTIVOS CON DIFICULTADES PARA LA FORMALIZACIÓN
Uno de los aspectos destacados por Gaitán es la necesidad de comprender las particularidades de ciertos sectores de actividad.
Como ejemplo mencionó la forestación en el norte del país, donde las cuadrillas de trabajadores suelen variar diariamente según las necesidades productivas. En esos casos, sostuvo, los procedimientos administrativos actuales resultan poco ágiles para registrar altas y bajas de personal de manera inmediata.
Situaciones similares pueden observarse en actividades vinculadas al trabajo rural y a las chacras en Salto, donde muchas contrataciones se realizan de forma temporal y con escasa previsibilidad.
“Hay sectores donde la realidad práctica no encuentra una respuesta adecuada en la normativa vigente”, afirmó.
A su entender, esta situación termina alimentando una cultura de informalidad que se mantiene a lo largo del tiempo y que resulta difícil de revertir sin reformas específicas.
CONSECUENCIAS PARA LOS TRABAJADORES
El trabajo informal implica múltiples riesgos para quienes dependen de él como fuente de ingresos.
Los trabajadores que desarrollan tareas sin registro carecen de cobertura por enfermedad, accidentes laborales y desempleo. Tampoco generan aportes jubilatorios que les permitan acceder a una protección adecuada durante la vejez.
Además, explicó Gaitán, los salarios percibidos en condiciones de informalidad suelen ser inferiores a los de trabajadores formalmente registrados, lo que incrementa los niveles de vulnerabilidad económica.
“Se trata de personas que viven con una incertidumbre permanente y sin las garantías mínimas que brinda el sistema de seguridad social”, indicó.
IMPACTO SOBRE LA ECONOMÍA Y EL SISTEMA PREVISIONAL
Las consecuencias de la informalidad no se limitan únicamente a los trabajadores.
Según el abogado, las empresas que operan al margen de los mecanismos formales generalmente realizan menores inversiones, aportan menos recursos al Estado y tienen menor capacidad de crecimiento y desarrollo tecnológico.
A nivel macroeconómico, esto repercute negativamente sobre la productividad y limita la capacidad de expansión de la economía.
Por otra parte, Gaitán subrayó que la informalidad también genera un importante desequilibrio para el sistema previsional. Muchos trabajadores no realizan aportes durante su vida activa, pero posteriormente acceden a prestaciones sociales financiadas por el conjunto de la sociedad.
MODERNIZAR LAS NORMAS PARA ENFRENTAR EL PROBLEMA
Consultado sobre posibles soluciones, el especialista consideró que no existen respuestas simples ni inmediatas, aunque sí algunas líneas de acción que podrían contribuir a mejorar la situación.
Entre ellas mencionó la reducción de ciertas cargas fiscales, la simplificación de los trámites de registro y una actualización de la normativa laboral y previsional para adaptarla a las nuevas formas de trabajo.
“La legislación laboral y de seguridad social fue diseñada para una realidad muy diferente a la actual. Hoy existen plataformas digitales, nuevas modalidades de contratación y una creciente incorporación de tecnologías e inteligencia artificial que deben ser contempladas”, sostuvo.
Para el Dr. Rodrigo Gaitán, el desafío consiste en construir un sistema más flexible y accesible, capaz de promover la formalización sin descuidar la protección de los trabajadores. Un objetivo que, según entiende, resulta fundamental para fortalecer el empleo de calidad y garantizar la sostenibilidad futura del sistema previsional uruguayo.
Marcela Da Col –presidenta del PIT-CNT
PIT-CNT alerta sobre la fragilidad del empleo en Salto y reclama una mesa de diálogo para generar trabajo

«Acá el tomate, el morrón y la cebolla los recogen los duendes porque nunca se registra a nadie”
La presidenta del PIT-CNT Salto, Marcela Da Col, analizó la situación laboral del departamento y advirtió sobre la fuerte dependencia del trabajo zafral, las dificultades del sector frigorífico, la informalidad en el cordón hortifrutícola y los problemas que enfrenta el turismo.
Además, reclaman la creación de una mesa de diálogo por el empleo con participación de trabajadores, empresarios y autoridades.
Según explicó, la mayor concentración de trabajadores se encuentra en la citricultura y en el cordón hortifrutícola, actividades que dependen casi exclusivamente de mano de obra temporal.
“Nosotros tenemos la mayor cantidad de trabajadores en el área citrícola y en el cordón hortifrutícola. Ahí es donde tenemos la mayor cantidad de trabajadores. Por lo tanto, es todo en mano de obra zafral”, afirmó.
Da Col recordó que el PIT-CNT estuvo ante la Comisión de Legislación y Trabajo de la Cámara de Diputados. “Pedimos que vieran un mecanismo para que se realizara de manera automática, porque muchas veces cuando termina la zafra los tiempos parlamentarios no acompañan las necesidades de los trabajadores”, explicó.
Frigoríficos: una realidad dispar
La dirigente sindical sostuvo que el sector frigorífico, históricamente importante para el empleo local, atraviesa dificultades significativas.
Recordó el cierre definitivo del Frigorífico Daymán y señaló la delicada situación de Somicar, empresa que actualmente funciona con una dotación reducida de trabajadores y una actividad muy limitada. “Está trabajando a cuarta máquina, con unos 60 trabajadores que además trabajan de manera intermitente. Faenan una vez cada quince días o incluso una vez al mes”, indicó.
A ello se suma, según explicó, «la deuda que la empresa mantiene con productores ganaderos, situación que ha generado conflictos judiciales y limita el abastecimiento de ganado para faena.»
En contraste, señaló que el frigorífico La Caballada, operado por Marfrig, mantiene una actividad regular.
Comercio: cifras reducidas en el seguro de paro
Respecto al comercio, Da Col señaló que los números de trabajadores en seguro de desempleo son relativamente bajos en comparación con otras problemáticas laborales que enfrenta el departamento.
Explicó que gran parte del tejido comercial salteño está integrado por pequeñas empresas, comercios familiares y emprendimientos unipersonales, donde predominan modalidades como el monotributo y distintas formas de tercerización. “La mayoría de las empresas registradas en el rubro comercio son unipersonales y funciona mucho el monotributista, que también se ha tercerizado demasiado”, afirmó.
La presidenta del PIT-CNT cuestionó especialmente algunas formas de contratación tercerizada que, a su entender, generan inestabilidad laboral. “Son personas que así como ingresan no tienen ninguna seguridad, están muy poco tiempo en los lugares de trabajo y quedan en una alta rotación porque los toman por poco tiempo y luego contratan a otra persona”, señaló.
Turismo: dificultades para recuperarse tras la pandemia
Otro de los sectores analizados fue el turismo, particularmente la hotelería y la gastronomía. Da Col indicó que los trabajadores organizados en el Sindicato Único de Gastronómicos y Hoteleros (SUGHU) han manifestado que «el sector aún no logra recuperarse plenamente de las consecuencias de la pandemia.»
Si bien destacó que algunos establecimientos cumplen con los laudos salariales y mantienen condiciones laborales adecuadas, afirmó que «en hoteles más pequeños persisten situaciones donde los trabajadores cumplen múltiples funciones sin recibir una remuneración acorde. Hay trabajadores que están en recepción, arreglan una canilla y también sirven el desayuno. Son bastante multiempleo y muchas veces eso no se respeta”, sostuvo.
Asimismo, señaló que la competencia de los complejos termales argentinos ha crecido significativamente en los últimos años. “Ellos dicen que Argentina ha mejorado muchísimo su oferta termal y que algunos hoteles de Salto han quedado rezagados en infraestructura y servicios”, expresó.
Sin embargo, destacó que los visitantes continúan valorando especialmente la atención y la hospitalidad de los trabajadores salteños.
Informalidad y trabajo no registrado
Uno de los puntos más críticos señalados por la dirigente sindical fue la persistencia del trabajo informal. Da Col afirmó que buena parte de la actividad del cordón hortifrutícola no aparece reflejada en los registros oficiales.
“Lo que figura registrado es fundamentalmente el trabajo de las grandes empresas citrícolas. Del resto prácticamente no aparece nadie. Nosotros decimos que acá el tomate, el morrón y la cebolla los recogen los duendes porque nunca se registra a nadie”, expresó.
Según indicó, también existen situaciones similares en algunos comercios donde parte del personal permanece sin registrar o es contratado por períodos breves de forma reiterada para evitar obligaciones vinculadas a la seguridad social.
Propuesta de una mesa por el empleo
Frente a este panorama, el PIT-CNT insiste en la necesidad de generar espacios de coordinación entre trabajadores, empresarios y autoridades. Da Col recordó que este año la central sindical planteó formalmente ante la Junta Departamental la creación de una mesa de diálogo por el empleo.
“Nosotros planteamos iniciar una mesa de diálogo por el empleo porque entendemos que es un tema que debe involucrar a todos los actores”, señaló.
La dirigente también informó que mantienen conversaciones con el Centro Comercial e Industrial de Salto sobre iniciativas vinculadas a la promoción del empleo y al fortalecimiento del sector productivo.
Además, manifestó el interés de conocer en detalle las posibilidades de inversión anunciadas recientemente por el intendente Carlos Albisu tras su viaje a China. “A nosotros nos gustaría saber cuáles son esas posibilidades de inversión y si realmente se está avanzando en ese sentido”, expresó, a la vez que reclamó por una respuesta por parte del intendente a su requerimiento.
Finalmente, Da Col subrayó que «el PIT-CNT no es generador directo de puestos de trabajo, pero sí puede contribuir a tender puentes entre distintos actores para impulsar soluciones. Nosotros somos trabajadores. Lo que hacemos es defender los derechos de los trabajadores y tejer redes donde se puede para colaborar con la generación de oportunidades laborales”, concluyó.
Belkys Aguirre – Funcionaria del sector gastronómico y turístico
“Sin experiencia no te contratan, pero sin trabajo no hay experiencia”

La inserción laboral de los jóvenes continúa siendo uno de los principales desafíos en Uruguay, especialmente en el interior del país. Las dificultades para acceder al primer empleo, la escasez de oportunidades, la informalidad y la necesidad de compatibilizar estudio y trabajo forman parte de una realidad que preocupa tanto a las nuevas generaciones como a quienes diseñan políticas públicas.
En Salto, donde históricamente las cifras de desempleo se han ubicado entre las más altas del país, muchos jóvenes enfrentan obstáculos adicionales para encontrar una fuente laboral estable que les permita proyectar su futuro. En este contexto, Belkys Aguirre, joven trabajadora que desde temprana edad se ha desempeñado en distintas empresas del sector gastronómico y turístico, compartió con Diario El Pueblo su visión sobre la realidad laboral juvenil, las dificultades para acceder a un empleo y la importancia de los derechos laborales.
UNA REALIDAD LABORAL COMPLEJA
Para Aguirre, la situación que atraviesan los jóvenes uruguayos al momento de buscar su primer empleo puede resumirse en una sola palabra: complicada.
“La realidad laboral hoy en Uruguay la defino como complicada. Nos piden experiencia para el primer trabajo y eso nos tranca. Acá en Salto es peor porque hay pocas ofertas y mucho desempleo”, afirmó.
Según explicó, esta situación lleva a que muchos jóvenes terminen aceptando trabajos precarios o informales ante la necesidad de generar ingresos.
“Mucha gente termina en changas o trabajando sin aportes. Lo viví yo. Mi primera experiencia laboral fue en las chacras. No es una deshonra trabajar allí, pero sí es una tarea insalubre y muchas veces las condiciones no son las mejores”, señaló.
LA ESTABILIDAD COMO BASE PARA CONSTRUIR UN FUTURO
Consultada sobre la importancia de contar con un empleo estable, Aguirre sostuvo que se trata de un aspecto fundamental tanto para el crecimiento personal como para la planificación familiar.
“Contar con un trabajo estable para mí es muy importante. Me da tranquilidad. Me permite pagar mis cuentas, darle un buen pasar a mi hijo y planear un futuro”, expresó.
Además, destacó que la estabilidad laboral brinda confianza y permite proyectarse a largo plazo.
“Yo sigo estudiando y me gustaría continuar formándome y avanzar. Sin estabilidad se vive mes a mes, con el miedo a que te corten. A nivel personal me da confianza y el sentido de que voy avanzando”, agregó.
Pocas oportunidades para los jóvenes
Respecto a las oportunidades laborales existentes en el país, la entrevistada considera que actualmente son insuficientes para responder a la demanda de los jóvenes.
“No creo que haya suficientes oportunidades. Existen programas como ‘Yo Estudio y Trabajo’, que son muy buenos, pero los cupos son muy limitados para la cantidad de jóvenes que se postulan”, indicó.
Para Aguirre, las iniciativas de inserción laboral representan una herramienta valiosa, aunque entiende que todavía no alcanzan para cubrir las necesidades reales de quienes buscan ingresar al mercado laboral.
BARRERAS PARA ACCEDER AL PRIMER EMPLEO
Entre las principales dificultades que enfrentan los jóvenes, Aguirre identifica la exigencia de experiencia previa como una de las más contradictorias.
“La primera dificultad es la de ‘sin experiencia no te contratan’. Pero obviamente, sin trabajo tampoco hay experiencia”, reflexionó.
A ello se suma una fuerte competencia por los pocos puestos disponibles.
“Hay mucha gente anotándose para muy pocos cupos. Además, aparecen ofertas que exigen determinada edad, buena presencia o disponibilidad total, cuando muchos jóvenes también están estudiando”, explicó.
Otro aspecto que preocupa especialmente es la informalidad laboral.
“Muchos trabajos te toman, pero sin aportes, sin licencias, sin aguinaldo. Eso termina perjudicando a los trabajadores y les quita derechos básicos”, sostuvo.
LOS DERECHOS LABORALES TAMBIÉN IMPORTAN
Más allá de la remuneración mensual, Aguirre considera que los beneficios laborales tienen un valor fundamental para la calidad de vida de los trabajadores.
“Muchísimo. A veces los beneficios importan más que el sueldo mismo. El salario se gasta rápido, pero los aportes son nuestro respaldo si nos pasa algo y también representan nuestra futura jubilación”, afirmó.
En ese sentido, destacó la importancia de derechos como la licencia anual, el aguinaldo y el salario vacacional.
“Nos permiten descansar y no vivir solamente para trabajar. Son derechos que hacen una gran diferencia en la vida de las personas”, señaló.
Asimismo, subrayó el valor de la capacitación y las posibilidades de crecimiento dentro de las empresas.
“La capacitación es fundamental. Un trabajo que te forma vale el doble porque te abre más puertas para el futuro”, concluyó.
LA MIRADA DE UNA GENERACIÓN
El testimonio de Belkys Aguirre refleja una realidad compartida por muchos jóvenes salteños y uruguayos: la necesidad de acceder a empleos formales, estables y con posibilidades de crecimiento. Mientras la búsqueda del primer trabajo continúa siendo una de las principales barreras para la inserción laboral, también surge con fuerza la demanda de mejores oportunidades, capacitación y protección de los derechos laborales, elementos que para las nuevas generaciones resultan tan importantes como el salario mismo.
Aline Bisio – Presidenta del Centro Comercial e Industrial de Salto
Se conformó la Mesa de Formalización ante la preocupación por el problema estructural

“Por cada empresa que cerró, casi dos comenzaron a funcionar”
El departamento de Salto muestra indicadores que reflejan cierta estabilidad en materia de empleo y actividad empresarial, aunque persisten desafíos vinculados a la informalidad y a las dificultades que enfrentan las micro y pequeñas empresas para regularizar su situación.
La presidenta del Centro Comercial e Industrial de Salto, Aline Bisio, señaló que los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes al primer semestre de 2026 ubican a Salto con una tasa de desempleo de 8,02%, por debajo de departamentos como Treinta y Tres (13,8%), Florida (13,4%), Durazno (12,2%), Artigas (11,8%), Paysandú (10,8%) y Canelones (10,1%).
No obstante, Bisio sostuvo que las cifras deben analizarse con cautela debido al peso de la economía informal.
“Los datos son datos recabados a nivel nacional, pero a veces discrepo con algunos informes porque sabemos que mucha gente que no está registrada, que trabaja desde su casa, desde un carrito o de distintas formas, figura como desempleada cuando en realidad está generando ingresos. El número real muchas veces puede ser diferente”, expresó.
Más aperturas que cierres
Otro de los indicadores destacados por la dirigente empresarial es la evolución de la actividad comercial. Según datos del INE correspondientes al segundo semestre de 2025, en Salto cerraron 182 empresas, pero durante el mismo período abrieron 340 nuevos emprendimientos.
Esto arroja un saldo positivo de 158 empresas, en su mayoría microempresas.
“Por cada empresa que cerró, casi dos comenzaron a funcionar”, señaló Bisio, valorando el dinamismo emprendedor que continúa existiendo pese a las dificultades económicas.
Desde el Centro Comercial entienden que este comportamiento refleja la capacidad de adaptación de muchos pequeños empresarios y emprendedores, aunque advierten que gran parte de estos nuevos negocios enfrentan importantes desafíos para consolidarse y mantenerse en el tiempo.
La informalidad como problema estructural
La informalidad fue uno de los temas centrales abordados recientemente en una reunión interinstitucional realizada en la sede del Centro Comercial e Industrial de Salto, donde quedó conformada la denominada Mesa de Formalización.
Participaron representantes del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), Dirección General Impositiva (DGI), Banco de Previsión Social (BPS), Aduanas, Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), Instituto Nacional de Carnes (INAC), Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), Gobierno Departamental, Centro Pyme y el propio Centro Comercial.
Bisio calificó el encuentro como altamente productivo y confirmó que habrá una segunda instancia de trabajo el próximo mes.
“Éramos alrededor de 16 integrantes y creemos que fue una reunión muy positiva. La idea es que cada institución aporte herramientas para incentivar a las personas a formalizarse y acceder a los beneficios que ello implica”, indicó.
Según datos analizados durante el encuentro, en Salto aproximadamente 17 de cada 100 unidades económicas no realizan aportes a la seguridad social. Además, se estima que por cada empresa registrada existen tres unidades económicas operando, lo que evidencia una brecha significativa en materia de formalización.
Costos, desconocimiento y digitalización
Entre las principales causas que dificultan la formalización, Bisio mencionó los costos asociados al proceso, la complejidad de algunos trámites y el desconocimiento de la normativa vigente.
“Muchas veces la gente no puede pagar y por eso no logra formalizarse. Por eso entendemos que el camino no debe ser únicamente controlar o sancionar, sino también buscar mecanismos de apoyo y acompañamiento”, afirmó.
Los estudios y experiencias recogidos por las instituciones participantes muestran que las micro y pequeñas empresas informales suelen percibir los costos de la formalización como elevados y poseen menor conocimiento sobre las normativas vigentes. En cambio, aquellas que acceden a asesoramiento técnico suelen identificar más claramente los beneficios de operar dentro de la formalidad.
La digitalización también aparece como un factor que influye en este fenómeno. El crecimiento de los canales de venta por internet permite que algunos emprendimientos desarrollen actividades comerciales sin necesidad de formalizarse, especialmente cuando consideran que el pasaje a regímenes tributarios más exigentes resulta difícil de sostener económicamente.
Reclamo de los comerciantes formales
Durante la reunión, representantes del sector comercial también plantearon una preocupación recurrente: la percepción de que los controles suelen concentrarse en empresas ya formalizadas.
“Muchas veces las inspecciones terminan recayendo sobre quienes están en regla, pagan impuestos y aportes, mientras que quienes operan completamente en la informalidad continúan afectando al comercio formal”, sostuvo Bisio.
En ese sentido, la dirigente remarcó la necesidad de generar políticas que promuevan la regularización sin desalentar la actividad económica, especialmente en un contexto complejo para muchas familias y pequeños emprendedores.
Para el Centro Comercial e Industrial de Salto, la creación de la Mesa de Formalización representa un paso importante hacia una estrategia conjunta que permita reducir la informalidad, fortalecer el tejido empresarial y mejorar las oportunidades laborales en el departamento.
Lic. Bruno D’Angelo – Psicólogo
El trabajo como pilar de la salud mental

En tiempos marcados por la incertidumbre económica, los cambios tecnológicos acelerados y las dificultades que enfrentan especialmente los jóvenes para acceder a oportunidades laborales, el trabajo continúa siendo mucho más que una fuente de ingresos. Detrás de cada empleo existe una dimensión humana que impacta directamente en la autoestima, la estabilidad emocional, los proyectos de vida y la construcción de la identidad personal.
La situación adquiere especial relevancia en departamentos como Salto, donde históricamente las tasas de desempleo han estado por encima de la media nacional y donde muchos jóvenes manifiestan dificultades para insertarse en el mercado laboral. A ello se suman nuevas preocupaciones vinculadas a la automatización, la inteligencia artificial y la transformación constante de las formas de producción y empleo.
Para profundizar en estas cuestiones, Diario El Pueblo dialogó con el psicólogo Bruno D’Angelo, quien analizó cómo influye el trabajo —y también la falta de él— en la salud mental de las personas, los desafíos que enfrentan las nuevas generaciones y la creciente importancia que adquieren los espacios de cuidado emocional dentro de las organizaciones.
EL EMPLEO COMO CONSTRUCTOR DE IDENTIDAD
Para D’Angelo, uno de los aspectos fundamentales que suele pasarse por alto es que el trabajo cumple funciones psicológicas y sociales que trascienden ampliamente el aspecto económico.
“El empleo no solamente permite satisfacer necesidades materiales. También aporta identidad, estructura temporal, sentido de pertenencia, reconocimiento social y la posibilidad de proyectarse hacia el futuro”, explicó.
Según el profesional, muchas personas asocian fuertemente quiénes son con aquello que hacen, por lo que contar con un empleo suele relacionarse con mayores niveles de autoestima, sensación de eficacia personal, estabilidad emocional y bienestar subjetivo.
“El trabajo favorece la integración social, el desarrollo de habilidades y la construcción de una identidad adulta funcional”, señaló.
CUANDO LA PÉRDIDA DEL EMPLEO SE TRANSFORMA EN UNA CRISIS
Así como el trabajo puede fortalecer el bienestar psicológico, su pérdida suele representar una experiencia profundamente movilizadora.
D’Angelo explicó que el desempleo muchas veces se vive como una verdadera crisis vital que requiere un proceso de elaboración similar al duelo.
“No se pierde únicamente el ingreso económico. También puede verse afectado el sentido de utilidad personal, la percepción de control sobre la propia vida y la capacidad de sostener proyectos”, indicó.
En ese contexto, emociones como la tristeza, la angustia, la preocupación o la frustración son reacciones normales y esperables durante las primeras etapas de adaptación.
Sin embargo, advirtió que la situación puede volverse más compleja cuando el desempleo se prolonga en el tiempo y comienza a afectar significativamente el funcionamiento cotidiano de la persona.
LOS JÓVENES FRENTE A UN FUTURO INCIERTO
Uno de los sectores donde el psicólogo observa mayores niveles de preocupación es entre los jóvenes que están definiendo su futuro académico y laboral.
Aunque señaló que en consulta no es frecuente que trabajadores ya insertos manifiesten temor por los avances tecnológicos, sí percibe esa inquietud en quienes están eligiendo una carrera o proyectando su futuro profesional.
“La inteligencia artificial y los cambios tecnológicos aparecen como variables que los jóvenes consideran al momento de decidir qué estudiar o a qué dedicarse”, afirmó.
La posibilidad de que determinadas ocupaciones desaparezcan o se transformen genera interrogantes sobre la estabilidad futura y condiciona muchas decisiones vocacionales.
A su entender, la previsibilidad sigue siendo un elemento clave para la salud mental.
“Cuando una persona puede proyectar su futuro con cierta certeza, disminuyen significativamente los niveles de ansiedad”, sostuvo.
¿EXISTE UNA GENERACIÓN FRUSTRADA?
Consultado sobre la realidad que viven muchos jóvenes salteños ante la escasez de oportunidades laborales, D’Angelo prefirió evitar definiciones categóricas, aunque reconoció que el desempleo juvenil provoca sentimientos de frustración y desesperanza.
“Los obstáculos para ingresar al mercado laboral pueden afectar la percepción de competencia personal y comprometer proyectos vitales importantes”, expresó.
La dificultad para conseguir empleo, independizarse o concretar planes de estudio y desarrollo profesional puede generar una sensación de estancamiento que impacta directamente en la construcción de la identidad y la autoestima.
No obstante, el profesional considera que estas situaciones deben analizarse desde múltiples factores sociales, económicos y culturales, evitando simplificaciones.
SALUD MENTAL Y EMPRESAS: UNA PREOCUPACIÓN CRECIENTE
Otro aspecto destacado durante la entrevista fue la creciente incorporación de estrategias orientadas al cuidado emocional dentro de las organizaciones.
Si bien reconoce que en Uruguay aún queda camino por recorrer, D’Angelo observa un cambio progresivo en la valoración de la salud mental dentro del ámbito laboral.
“Se están comenzando a generar espacios de cuidado de equipos y de acompañamiento grupal que favorecen el ambiente laboral y las condiciones de trabajo”, explicó.
Estos espacios buscan prevenir situaciones de desgaste emocional, mejorar la convivencia y fortalecer el bienestar de los trabajadores.
EL ESTRÉS LABORAL Y SUS CONSECUENCIAS
Respecto al estrés laboral, el psicólogo aclaró que el estrés en sí mismo no es necesariamente negativo.
Se trata de una respuesta natural del organismo que permite reaccionar frente a desafíos y exigencias.
“El problema aparece cuando ese estrés se mantiene de forma crónica y genera desgaste físico y emocional”, señaló.
Las profesiones vinculadas al cuidado de personas, la educación, la salud y los servicios suelen estar especialmente expuestas a este fenómeno.
Cuando el agotamiento se prolonga, sus efectos trascienden el ámbito laboral y terminan repercutiendo en la vida familiar, las relaciones personales y la propia construcción de identidad.
TRABAJO Y SALUD MENTAL: UNA RELACIÓN INSEPARABLE
Hacia el final de la entrevista, Bruno D’Angelo recordó los aportes de la psicóloga social Marie Jahoda, una de las principales investigadoras sobre el impacto psicológico del desempleo.
Desde esa perspectiva, destacó que el trabajo aporta beneficios manifiestos —como el salario—, pero también beneficios latentes vinculados a la organización del tiempo, el contacto social, la participación en objetivos colectivos, la identidad y el sentimiento de utilidad.
“Las fuentes laborales no solamente mejoran indicadores económicos. También cumplen un papel fundamental en la prevención y promoción de la salud mental”, concluyó.
En una época marcada por transformaciones profundas en el mundo del trabajo, las reflexiones del psicólogo invitan a comprender que detrás de cada empleo existe una dimensión humana que resulta esencial para el bienestar individual y colectivo.
Marco Izaguirre – Funcionario del sector hotelero
“La experiencia se construye trabajando, pero muchas veces no te dan la oportunidad de empezar”

El acceso al empleo continúa siendo uno de los principales desafíos para los jóvenes uruguayos. Si bien el mercado laboral ha experimentado cambios en los últimos años, la falta de experiencia, la competencia por los puestos disponibles y las dificultades para acceder a trabajos formales siguen siendo preocupaciones frecuentes entre quienes buscan construir un proyecto de vida a través del trabajo.
En Salto, donde el turismo representa una importante fuente de empleo, muchos jóvenes han encontrado oportunidades laborales en hoteles, complejos termales y servicios vinculados a la atención al público. Es el caso de Marco Izaguirre, de 26 años, quien comenzó su vida laboral como guardia de seguridad en una empresa que prestaba servicios en un complejo turístico y actualmente se desempeña como recepcionista. En diálogo con Diario El Pueblo, compartió su visión sobre la realidad laboral de los jóvenes y la importancia de contar con empleo estable y derechos laborales.
UNA BÚSQUEDA LABORAL LLENA DE DESAFÍOS
Para Marcos, conseguir el primer empleo no es una tarea sencilla para los jóvenes uruguayos.
“La realidad laboral para los jóvenes es bastante difícil. Muchas veces se exige experiencia previa para ingresar a un puesto y eso termina siendo una barrera para quienes recién están comenzando. Hay ganas de trabajar, pero no siempre aparecen las oportunidades”, señaló.
A su entender, en el interior del país las dificultades suelen ser aún mayores debido a la menor cantidad de ofertas laborales.
“En ciudades como Salto, cuando aparece una vacante se presentan muchísimas personas. Eso hace que la competencia sea muy grande y que muchos jóvenes demoren en encontrar una oportunidad”, explicó.
LA IMPORTANCIA DE LA ESTABILIDAD LABORAL
Izaguirre considera que tener un trabajo estable es fundamental para el crecimiento personal y la tranquilidad económica.
“Para mí la estabilidad laboral es muy importante porque te permite organizar tu vida. Saber que todos los meses vas a tener un ingreso fijo te da tranquilidad y te ayuda a proyectarte”, afirmó.
Además, destacó que contar con un empleo estable permite asumir responsabilidades y pensar en objetivos a largo plazo.
“Uno puede planificar estudios, comprar cosas necesarias para el hogar o pensar en formar una familia. Cuando no existe estabilidad, es muy difícil hacer planes porque siempre está la incertidumbre”, agregó.
OPORTUNIDADES INSUFICIENTES PARA LA DEMANDA EXISTENTE
Consultado sobre las oportunidades laborales para los jóvenes en Uruguay, Marcos entiende que todavía son insuficientes.
“Creo que existen oportunidades, pero no alcanzan para todos los jóvenes que están buscando trabajo. Hay programas de apoyo y algunas iniciativas para facilitar el acceso al empleo, pero muchas veces los cupos son limitados”, expresó.
Asimismo, considera que sería importante generar más incentivos para que las empresas contraten jóvenes que buscan adquirir experiencia.
“Muchos tenemos disposición para aprender y crecer dentro de una empresa. Lo que necesitamos es que nos den la posibilidad de demostrar nuestras capacidades”, sostuvo.
LA EXPERIENCIA COMO PRINCIPAL OBSTÁCULO
Entre las principales dificultades que ha observado durante su trayectoria laboral, Marcos identifica nuevamente la falta de experiencia como uno de los problemas más frecuentes.
“La experiencia sigue siendo el principal obstáculo. Muchas empresas buscan personal que ya conozca el trabajo, pero alguien tiene que dar la primera oportunidad para que podamos aprender”, señaló.
También mencionó la fuerte competencia existente en determinados sectores.
“Hay muchos jóvenes buscando empleo y, en algunos casos, las vacantes son pocas. Eso hace que sea necesario capacitarse constantemente para mejorar las posibilidades de conseguir trabajo”, indicó.
LOS BENEFICIOS LABORALES COMO GARANTÍA DE FUTURO
Para Izaguirre, los beneficios laborales tienen una importancia tan grande como el salario.
“Los aportes a la seguridad social, el aguinaldo, la licencia y el salario vacacional son derechos fundamentales. No solo representan un beneficio económico, sino también una garantía para el futuro”, afirmó.
Según explicó, estos derechos brindan protección tanto al trabajador como a su familia.
“Los aportes son importantes porque generan cobertura en caso de enfermedad y también para la jubilación. La licencia permite descansar y recuperar energías, algo que también es necesario para rendir mejor en el trabajo”, destacó.
Asimismo, valoró especialmente las oportunidades de capacitación.
“Poder capacitarse dentro de una empresa es una gran ventaja. Aprender nuevas herramientas y adquirir experiencia ayuda a crecer profesionalmente y abre puertas para futuras oportunidades laborales”, concluyó.
LA VISIÓN DE UNA GENERACIÓN QUE BUSCA CRECER
La experiencia de Marcos Izaguirre refleja la realidad de muchos jóvenes uruguayos que ingresan al mercado laboral con expectativas de crecimiento, pero también con desafíos importantes por delante. La necesidad de generar más oportunidades, fortalecer la formación y promover empleos formales aparece como una demanda constante de una generación que busca construir su futuro a partir del trabajo, el esfuerzo y la capacitación permanente.






