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martes, enero 13, 2026

Emilia Lúquez: orden y arte tienen la misma raíz etimológica

Emilia Lúquez es una profesional que amalgama dos mundos a menudo percibidos como irreconciliables: el arte y los emprendimientos. Diseñadora gráfica, community manager y técnica en comunicación, en esta charla, habla de ventas, desafíos y la urgencia de profesionalizar el sector artístico cultural en Salto bajo una premisa clara: el talento necesita orden para transformarse en arte.

1. Community manager. ¿Cómo llegaste al mundo del marketing, las ventas y la gestión de comunidades?

Me adentré en este universo a través de los eventos. Ya era diseñadora gráfica, título que obtuve mientras estudiaba arquitectura, pero la necesidad de profundizar en las ventas surgió al emprender con cuadros personalizados. Como era buena pintando y dibujando, busqué entender cómo funcionaba el mercado para vender mis cuadros.

Estudié la venta desde su parte científica y mental para comprender profundamente a las personas. Mi formación me permitió observar detalles que otros no ven y aplicarlos a la gestión de comunidades, un área compleja que exige actualización constante.

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2. El prejuicio. ¿Qué descubriste al profundizar en el estudio de las ventas y el marketing?

Al principio compartía el prejuicio de que el marketing era una mentira o una manipulación para “vender humo”. Mi perspectiva cambió al estudiar la venta desde un enfoque científico y psicológico, donde descubrí que para vender realmente hay que entender profundamente la naturaleza humana.

El marketing es neurociencia, programación neurolingüística (PNL) y comprensión de los disparadores mentales. Estudiar estas disciplinas fue una inversión vital que me permitió ver esta profesión como el puente técnico que conecta una necesidad real con una solución creativa.

3. El estudio constante. ¿Cuál es tu visión sobre la formación profesional en nuestro entorno?

Es un problema de Uruguay y está muy presente en el interior: nos cuesta entender la formación como algo vital. Existe una tendencia a ver el estudio como algo pesado o de utilidad inmediata, pero en áreas tan amplias como el arte y el marketing el estancamiento es el fin.

Hay que actualizarse porque el mundo cambia a una velocidad vertiginosa y aquel que no se forma constantemente pierde la capacidad de expandir su horizonte y, por ende, su forma de ver el mundo. Quien decide quedarse solo con lo que ya sabe se vuelve invisible en el ecosistema actual y detiene el desarrollo de su propia conciencia.

4. Dislexia. ¿De qué manera tu proceso personal de aprendizaje influyó en tu perfil profesional?

Mi camino ha estado marcado por desafíos de aprendizaje personales. Soy disléxica y tengo un cerebro neurodivergente, lo que significa que entiendo el mundo de una forma diferente.

Todo me lleva siempre más tiempo, incluso leer un libro; me cuesta más que a la gente común. Sin embargo, ese desafío fue lo que me impulsó a estudiar la Tecnicatura en Comunicación y Periodismo, porque necesitaba tener una buena relación con las letras.

Al final, esa “posición diferente” se tradujo en una ventaja competitiva: la capacidad de observar detalles que para otros pasan desapercibidos y aplicar un orden específico a mis composiciones de diseño.

5. Hacer y dejar hacer. ¿Qué importancia le das a la capacidad de delegar dentro de un emprendimiento creativo?

Es fundamental ser consciente del momento en que se encuentra el negocio. Hay que saber cuándo delegar y entender cuáles son nuestras debilidades. Por ejemplo, a mí no me gusta la planificación técnica en planillas; me lleva mucho tiempo y a los artistas, en general, no nos apasiona eso.

Por eso trabajo con un compañero que es muy rápido con los datos y, sobre todo, le gusta. Si ponés a una persona en un área que le apasiona, va a rendir mucho más. Delegar no es una pérdida de dinero, es una inversión en eficiencia. Si querés hacer todo vos solo para ahorrar o porque te cuesta confiar en los demás, terminás perdiendo el foco y estancando el crecimiento.

6. Limitaciones. ¿Cuáles consideras que son las carencias principales en la gestión de proyectos artísticos frente a posibles inversores o clientes?

El artista suele creer que, porque la idea es brillante en su mente, el resto del mundo debería entenderla y financiarla automáticamente. Sin embargo, para que esa idea baje a tierra, hay que comprender que tanto el público, como el sector privado como el Estado operan bajo lógicas de datos.

Sin esta percepción, el artista no puede evaluar el siguiente paso ni presentar un proyecto sólido. El talento, por más brillante que sea, necesita estar respaldado por una estructura profesional para dejar de ser solo una idea y convertirse en una realidad sostenible.

7. La vendedora. ¿Hablemos de VENDER, algo que a muchos artistas les parece una mala palabra?

El secreto de la venta es escuchar más y hablar menos. Además, hay que romper con el mito de que “hay que tratar a los otros de la misma forma que te gusta que traten a vos”. Eso en ventas no sirve, porque hay que tratar al público de la forma que le guste que lo traten a él, parece un detalle insignificante, pero es lo que marca la diferencia, en vez de enfocarnos en nosotros, interpretar al otro para brindar una atención personalizada.

Cada persona tiene una estructura mental distinta y hay que saber leerla. Por eso hoy hablamos de la “no venta”, para no bloquear el cerebro del receptor. Si te enfocás en resolver un problema —por ejemplo, el problema de querer ir a ver una buena obra de teatro y no tener opciones—, la transacción se da de forma natural, sin fricción. Nadie compra arte, compra lo que el arte le hace sentir de sí mismo.

8. El activo principal. ¿Qué rol juega la ética en el marketing digital?

La ética es el único límite real y la garantía de permanencia de una marca. Hoy es muy fácil utilizar herramientas como la inteligencia artificial para crear una expectativa irreal, pero eso es pan para hoy y hambre para mañana.

Si vendés una experiencia que no podés cumplir, destruís tu reputación al instante. La reputación lleva años construirse y un segundo perderse. Mi ética me dicta mostrar la realidad de la mejor manera posible, resaltando sus virtudes, pero siempre partiendo de la verdad del producto. La fidelidad de un cliente se logra con el cumplimiento de la promesa de marca.

9. Política. ¿Hablemos de tu experiencia de ser community manager de un programa con el peso de “Animal Político”?

Es un gran desafío que prospecté, comencé preguntándole a Jorge Rodríguez (que había sido mi profesor), por sus redes y le dije que me había resultado difícil encontrarlas. Busqué sensibilizarlo sobre la importancia de trabajar eso; ser proactivo en que tu público te encuentre.

Él es un referente de enorme prestigio en Salto, pero existía una brecha en la capitalización de ese activo en sus redes sociales porque faltaba hacer el «click» de que es necesario crear y administrar una comunidad.

Ya no existe la pasividad de simplemente tener espectadores; hoy hay que proponerles interacción y las redes son el medio para lograrlo. Mi trabajo como Community Manager es profesionalizar esa gestión con comunicación clara, donde las redes funcionan como un amplificador de su voz profesional para crear una comunidad comprometida, presente y participativa.

10. El mensaje.  ¿Cuál es la reflexión que te gustaría compartir con quienes buscan desarrollarse profesionalmente en la región?

Debemos pasar de la queja a la ocupación. El autoconocimiento es la herramienta de gestión más poderosa: cuando lográs entender qué es lo que te cuesta y cómo procesas la información, empezás a desarrollarte sin frenos.

Mi mensaje es que se animen a ordenar su mente y a ejecutar sus proyectos con libertad. El potencial está ahí, pero requiere la valentía de profesionalizar la pasión y la disciplina de mantener un orden constante en cada paso que damos.

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