Emi Bernasconi y la esencia del rap salteño

El camino alternativo: Emi Bernasconi define la esencia del rap salteño 

La escena del rap en el norte del país encuentra en Emilio Bernasconi a uno de sus arquitectos más activos. Con 28 años y una trayectoria de siete años en el ambiente independiente, transitó todas las etapas de la cultura hip hop, desde la improvisación en las plazas hasta la gestión de certámenes propios. 

Conocido en el circuito como Emi o bajo su seudónimo artístico Borracho 19, su perfil integra la interpretación musical con la organización de eventos.

Su vínculo con las batallas de freestyle comenzó en 2019, durante una estancia en Montevideo que lo llevó a debutar en el emblemático Rosedal del Prado. Tras su retorno a Salto a fines de ese año y el paréntesis obligado por la situación sanitaria global, se convirtió en una figura central para el resurgimiento de la actividad.

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Su evolución dentro del movimiento refleja un compromiso integral con la disciplina. Luego de desempeñarse como jurado y de consolidar su presencia como MC, dio el salto hacia la producción con la creación de Tintiyo Freestyle, una competencia que hoy forma parte de la identidad urbana local.

Actualmente, Bernasconi divide su tiempo entre la gestión cultural y la preparación de su primer material discográfico, un proyecto que busca plasmar años de militancia en el género bajo una mirada personal y colaborativa.

¿Qué significa ser músico under en Salto hoy? ¿Es una elección estética o consecuencia del mercado?

Pertenecer al ambiente under en Salto es elegir un camino alternativo a lo que escuchamos siempre en las radios y en las plataformas. Es ser independiente y gestionarte todo: el video, el beat y poner la plata de tu bolsillo. A veces aparece un amigo productor o uno que arranca con la foto y ahí se une la escena; uno produce y el otro graba, formamos un complemento para que los temas salgan.

Esta entrevista es para que se conozca lo que es el under y quiénes son los pibes. Hay gente que pasa por la plaza y se pregunta qué estamos haciendo, con prejuicio, pero la mayoría estudia, trabaja o son padres de familia. E incluso el que no está en eso, capaz está encerrado en su casa probando sonidos y soñando con una canción. Ser under es expresarte como vos quieras y como puedas.

Por eso, están todos invitados: familias y adolescentes. Las puertas están abiertas para ir a mirar, unirse a batallar o colaborar. El under en Salto es un espacio para todos.

¿Cómo describirías la salud de la escena under salteña? ¿Hay una red real de apoyo entre colegas?

Podríamos decir que ha aumentado la visibilidad de este ambiente gracias al compromiso de los referentes locales a los eventos y también las redes sociales. 

La red de apoyo principal es el colectivo de artistas que se arma. A veces nos encontramos en plena competencia y al otro día componemos y producimos juntos. Seguimos un mismo propósito sin perder las individualidades. La escena está bastante unida.

Sí, obvio que hay apoyo entre colegas, no te voy a decir que no. Obviamente cada uno pelea por lo suyo también, o sea, cada uno pelea por su identidad, por lo que quiere lograr, pero eso no quiere decir que los colegas cuenten sus proyectos y no te tiren para adelante.

Yo creo que ahora hay más unión, ahora estamos tirando todo para el mismo lado; igual eso no quiere decir que haya gente que nos tire la negativa dentro de todo, pero siempre le damos para adelante a todos los proyectos que están saliendo y de ahí es como surgen las cosas buenas. 

Es una forma sana también de poder expresar lo que uno siente y liberarse un poco, como dicen algunos tipos: que se te apaga un rato la mente.

Sobre las y los compositores locales: ¿sentís que hay un sonido o una identidad que identifique al crecimiento actual?

Cada referente tiene su propia impronta, su estilo personal, pero todos apuntamos al mismo compromiso social y cultural que responda a estas expresiones alternativas. Cada artista tiene su identidad, su creación, su crecimiento; obviamente todos estamos para la misma, pienso yo que todos estamos tirando para el mismo lado.

En realidad creamos todo eso, no hay uno sino varios que crean eso y crean un movimiento, y al crear un movimiento eso favorece a todos. Yo creo que cada artista, cada MC, cada rapero, cada banda de rock, quiere dejar su marca, su legado o sus acciones.

Al nivel nacional, la última gran convocatoria la tuvo la semana de la cerveza en Paysandú, que trajo artistas locales e internacionales del freestyle, donde mi organización colaboró con un premio de pasajes y entrada al mismo. 

Todo con sponsor a pulmón. Ojalá pudiéramos replicar un evento de esa magnitud acá en Salto, porque tenemos recursos humanos de sobra.

¿Existen espacios físicos propios para tocar o transformar el espacio en parte del andén?

Si bien tenemos algunos puntos de referencia dentro de la ciudad, como por ejemplo la Plaza de los Recuerdos o el andén, la idea es contar con un espacio donde se habilite una organización más amigable. Por ejemplo, cuando se hacían los eventos en Mixtura o en Café Cultura.

Hubo un tiempo así que había espacios físicos, que ahí metíamos competencias, shows, talleres, hacíamos de todo; por ahora nos estamos juntando en la plaza, en la Plaza de los Recuerdos, a veces en la Roosevelt, en todo eso que sea plaza. Siempre ahí nos estamos manifestando casi siempre, para no perder la esencia tampoco de lo que es el under.

Obviamente podemos ir a escenarios, a lugares físicos, hacer shows, hacer competencias, pero la idea es que tampoco se pierda lo místico de eso, que es estar en una plaza rapeando.

Agadu Mec y Asdemia: ¿sentís que estas instituciones están al servicio del músico under?

Yo personalmente no he tenido la oportunidad de trabajar junto con ellos, pero así está la idea por supuesto y las ganas de seguir creciendo y aprendiendo. Las instituciones esas, todavía no tuve el privilegio de organizar con ellos o de hacer algún evento, porque sinceramente sé que existen pero no las conozco, desconozco esas instituciones. 

Pero sí, obviamente están las puertas abiertas para colaborar con lo que sea, con algún evento que quieran hacer, alguna charla que quieran tener. Sería muy injusta la comparación con otras. Todos alguna vez estuvimos en un punto de inicio y sabemos los sacrificios que se hacen para mantenerse en el movimiento. Esta pequeña nota también sigue sumando y aportando a la cultura under en Salto.

¿Qué tan difícil es para un músico independiente en salto vivir de su arte? ¿El sueldo del músico es un mito o una posibilidad?

Yo creo que vivir del arte o vivir de la música no es imposible; es difícil, cuesta, pero no es algo a lo que no puedas llegar. Obviamente uno tiene que caer en la realidad y ver, porque hasta acá en Uruguay los más grandes artistas son muy pocos de los que viven de eso.

La prioridad es la participación activa sobre una línea de expresión que le da credibilidad al movimiento. Pero está bueno soñarlo y está bueno que sea la realidad también y que en algún futuro se pueda vivir de eso, de lo que nos gusta hacer. Mientras tanto, nosotros siempre vamos a estar en la plaza.

El valor de la plaza: una reflexión final

Escuchar a Emilio es confirmar que el arte independiente en Salto es una elección de libertad. Como alguien que ha transitado los escenarios y la gestión, reconozco en su historia esa resistencia necesaria contra la precarización.

Emilio, rapeando, construye comunidad desde el pie, financiando sus sueños y manteniendo viva la mística de la plaza. Su camino nos recuerda que, mientras haya unión consciente, la producción de arte local tiene futuro.

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