Episodio 2/4



Florianópolis no es cerca. El viaje en auto desde Salto, puede llevar entre 15 y 16 horas, eso si decides hacerlo de un tirón, incluyendo paradas breves para ir al baño y comer. Aunque algunos presumen de haber realizado el viaje en 14 horas, sin cambio de conductor, lo recomendable es hacer una parada para recuperar fuerzas y la forma original del cuerpo. Las opciones de hospedaje son variadas pero como lo mencioné en la entrega anterior, te puedes llevar sorpresas. Un lugar conveniente por estar a mitad de camino, es Pantano Grande, en donde parece que todos sus habitantes se dedican a la hotelería y en sus ratos libres cazan yacarés y fuman porro. Hay hoteles, hostales y cosas parecidas. Algunos más o menos establecidos, y otros que se les nota lo “piratongo” de lejos. Unos, “desaparecen” convenientemente a la familia para rentar sus casas. Otros, llenan de literas y camas, habitaciones minúsculas. Ellos saben que solo quieres un lugar donde tirarte unas horas. Si el hospedaje ofrece piscina, no te distraigas, tu objetivo está en Floripa, nunca lo olvides. El costo promedio por persona, por noche, puede andar en los $550 pesos, otro impensable en Uruguay. Eso sí, no exijas demasiado, tómalo como una parada técnica austera para hacer pichí y a veces, darte un baño vaquero, cualquier otra aspiración como hacer caca, descártala para evitar sufrimiento.
La ruta puede ser tranquila y llevadera si no coincides con camiones, reparaciones de ruta o turistas argentinos ansiosos, que rebasan todo lo que tienen por delante y van poniendo de nervios a los uruguayos que son re tranqui. Eso sí, Ohio con mandarte una macana con las reglas de tránsito. Una multa por rebasar en línea amarilla puede costarte $13.000 pesitos, que deberás abonar antes de salir del país. Eso sí, no pidas descuento, ellos no entienden ese idioma.
Realicé el viaje tres veces. El primero me fascinó por la novedad, el segundo, mejor olvidarlo, en parte por el infernal tráfico. El tercero, con más experiencia, resultó ameno y lleno de personajes memorables. Florianópolis siempre te depara sorpresas. De cualquier modo, el viaje pondrá a prueba tu paciencia y la resistencia de tus partes blandas. Algunos sufren dolor de espalda, de rodillas, se quejan del culo plano y de a poco, van adoptando gestos coincidentes con un asesino serial. Los viajes en carretera con el auto lleno no son tan románticos como se ve en las películas. Además, es el caldo de cultivo para que afloren las primeras fricciones. Por eso y para reducir riesgos, no olviden llevar algo para picar y bebida.



Y ya que entramos en el tema comida. Sobre la autopista encontrarás algunos paradores que ofrecen cosas espectaculares como espetos corridos, comida por peso, baños gratis o zona VIP para mascotas, que también sufren el viaje. No te fíes, porque lo que parece brillante a los ojos puede ser el primer sablazo a tu bolsillo. De entrada, los brasileños tienen ese curioso sistema de darte una tarjeta de plástico gruesa al entrar, no importa que solo vayas al baño. En esa tarjeta te cargan todo lo que vas consumiendo y al final, debes entregarla para pagar y que te dejen salir. Es lo más parecido a un secuestro express. Se entiende que es una forma de control y evitar que alguien se vaya sin pagar pero no estoy convencido que sea tan práctico. En algunos lugares la comida no tiene precio y tampoco puedes ver la pantalla en donde el empleado carga lo que estas consumiendo. El largo viaje te hace pensar que Brasil es barato y confías en que los precios estarán en cuenta pero cuando haces la cuenta de lo que pagaste, descubres que la cosa salió medio careli. Y cuando descubras más adelante, los tenedores libres de $39.90, te vas a querer matar. Brasil es así, te seduce con sus playas y su exuberante Beleza pero si te descuidas, te puede clavar un churro relleno en la playa a $115 pesos uruguayos.
Al llegar a destino, viene el tema hospedaje. Yo personalmente todavía no logró entender como hay turistas que se lanzan sin reserva y eligen una opción que les ofrece alguien en la calle con el típico letrerito de Aluga-se. Yo soy aventurero pero esa maniobra aún no la domino. Lo que sí es cierto es que para un grupo familiar grande, las opciones se reducen mucho si no haces la reserva con anticipación. De cualquier manera no importa el palacio veraniego o la casa suntuosa que alquiles, siempre habrá una persona que no le guste, que le encuentre defectos, que mencione que la casa de las vacaciones pasadas estaba mejor. Porque entre los viajeros aunque pertenecen a la misma familia, hay clases sociales. Los organizadores tratan de ser ecuánimes y ven por el bien general a la hora de tomar la decisión, luego hay una parte de los viajeros que se adapta al lugar sin mayor problema pero están, los que invariablemente le encontrarán el pelo al huevo. En ese sentido, ninguna casa colmará las expectativas de todos. Algunos se quejarán de la distancia a la playa, del barrio, del ruido, del mobiliario, etc. Ante la posible andanada de quejas, hay un argumento útil:
– Si viajaste tantas horas para venir a Floripa, no rompas las… que apenas van comenzando las vacaciones.
Eso sí, la clave de un buen hospedaje no radica en el lujo, el costo o la distancia sino en la cantidad de baños completos disponibles. Para 10 personas al menos vas a necesitar 4 baños. Si no llegas a ese número, ya te aseguro que habrá guerra. Entre los viajeros siempre hay uno o dos, que tardan dos días haciendo cualquier cosa, están las reservados que no lo usarán si lo sienten sucio y están los anarquistas que usarán como les cante, cualquiera de los baños. Un baño limpio en Floripa, puede hacer la diferencia…
Continuará…






