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martes, febrero 3, 2026
Columnas De Opinión
Dr. Gabriel Cartagena Sanguinetti
Dr. Gabriel Cartagena Sanguinetti
Abogado y docente uruguayo especializado en derecho informático, nacido en Fray Bentos en 1978. Egresado de la Universidad de la República, es expresidente de la Asociación de Abogados de Salto, autor de publicaciones nacionales e internacionales sobre derecho informático, y miembro de la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Derecho e Informática. También está involucrado en actividades sociales y voluntariado, habiendo sido miembro directivo de los Clubes de Leones de Salto, y es un activo defensor de derechos a través de su práctica legal.

El Tero, nuestro Marinero de Cristal.

Hay personas que no necesitan cargos, micrófonos ni títulos para volverse imprescindibles. Joselo Godoy, el “Tero”, es una de ellas. Su figura forma parte del pulso cotidiano de Salto, de ese humanismo sencillo que no se aprende en libros y que se expresa en la mirada, en la presencia y en la manera de estar entre los demás.

El Tero nos enseñó, sin proponérselo, que la dignidad no se declama: se vive. Su vida, atravesada por la diferencia en su ser y actuar que brinda cariño, nunca fue motivo de distancia sino de encuentro. Al contrario, logró unir, sensibilizar y recordarnos que una comunidad se mide por cómo abraza a los suyos. En torno al puerto y nuestro río Uruguay, símbolos profundos de nuestra identidad, Joselo se volvió parte del paisaje humano, ese que no se borra con el tiempo de su tranco rápido por calle Uruguay.

Salto lo quiere porque lo reconoce auténtico y porque en él hay ternura, resistencia y una forma de esperanza que no hace ruido, pero permanece nuestro Marinero de cristal como le reflejo en su canción Helmer Prantl, es reflejo de una ciudad que, cuando se mira en el otro, puede ser mejor.

No es casual que Salto Antiguo haya realizado un gran reconocimiento, que hoy se comparte y multiplica en redes sociales. Ese gesto confirma algo simple y poderoso: el afecto hacia Joselo es transversal, genuino y profundamente popular. La comunidad ya habló, con memoria y con cariño.

¿Es digno de un reconocimiento público? Es difícil pensar lo contrario. Tal vez pocas veces estemos tan cerca de un consenso real: Joselo ya fue reconocido por la gente, día a día, con afecto y respeto. Lo institucional, entonces, no haría más que poner palabras a un sentimiento compartido.

Finalmente, agradecemos a Matías impulsor de Salto Antiguo, quien supo traer este tema a la conversación pública y es el origen de este artículo realizado desde el corazón, ayudando a que una historia profundamente humana encuentre el lugar que merece.

Hagámoslo. No como un gesto formal, sino como un acto de humanidad. Porque reconocer al Tero es, en el fondo, reconocernos también como comunidad. GECS.

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