
Que se diga lo que se diga. Que se interprete lo que se interprete. O como se interprete lo que pasó, tras los dos partidos de Maldonado y Salto, para determinar quien se convertía en Campeón del Interior. Pero la verdad es una: Salto perdió el campeonato en los 90′ de local, cuando la derrota 0-1, se convirtió finalmente en un pecado en sí mismo. Frente a una situación límite, de local es casi prohibitivo perder. Más allá de todo el abanico de especulaciones posteriores, más allá del natural contagio de la fe, del optimismo, de las reservas anímicas, etc, etc, bien que se sabía respecto a las complejidades que fueron. Y fueron ciertas. Y fueron reales. Se podrá argumentar que si Salto no padecía dos expulsiones, era posible.
Que aún con diez en terreno rival, era posible. Porque al fin de cuentas, no es posible entornar la ventana de esa ilusión, cuando la ilusión se transforma en hecho y ese hecho somete a la mismísima lógica. En el fútbol (¡cómo en la vida!), los tiempos son capitalizables o no lo son. La duda gana espacios y se queda atornillada, para que no sea fácil ganarle la pulseada. Fue la pulseada que Salto no ganó. Después del 1 a 1 en Maldonado, toda la memoria reciente que recompuso lo pasado.
El 1 a 0 en el Dickinson, la reacción de Nicolás Cáceres, justamente el «Nico» que fue baluarte en la mayoría de los partidos, el penal sancionado, el remate a las piolas «naranjeras». Ese fue el momento de la sentencia. Porque lo fue. Después de una caída en casa y en una final de un Campeonato del Interior con Maldonado jugando de local, ¿era tan posible revertir? En la noche en que Salto alcanza la diferencia y tras cartón, apareciendo en cartelera Juan De los Santos, salivando la cara de un rival. Justamente el «Juanchi«, sostén defensivo también en la mayoría de los partidos. El empate de Maldonado, cuando antes el desparramo a Alan Aranda se convirtió en escena maldita, porque Bouvier no sancionó. La noche en que Salto no pudo y aquella ventana de la ilusión, quedó expuesta a la nada. Ya sin soles. Ya sin sentido. Ya al margen de lo posible, porque 9 contra 11 no es cosa accesible en ninguna parte del universo futbolero y tampoco aquí. No hay caso. Hay derrotas que duelen porque deciden. No pasan de largo. Se quedan inalterables en la huella del destino. Alimentan el destino. Se transforman en una condena. Y desde aquel pecado.
El domingo con Ferro Carril en casa propia; Gladiador reconoce primero, muestra las cartas y juega después: ¿qué más?

Será el próximo domingo 26 de abril, cuando Gladiador y Ferro Carril jueguen el partido amistoso, anunciado por la Comisión Directiva, con invitación abierta. No solo por los que juegan, sino porque se generará un entorno a favor de la emoción misma. Sucede que la entidad del Barrio Artigas tributará reconocimientos a Roque García y José Luis Zanotta, dos notables cultores de la pasional historia de Gladiador.
Sentimentales de la causa, sin dudas. En tanto a las 15.30′ será la presentación del plantel que este año será orientado por Jorge Ariel Noboa y que asumirá doble competencia: primero el Torneo del Interior jugando en la Divisional «A» y tras ello, el Campeonato Salteño. La última vez de un Gladiador campeón en el 2011, con la Dirección Técnica de Richard Albernaz. Por lo tanto, 15 años atrás. A su vez Ferro Carril, se va a la cancha de Gladiador con toda su plantilla, base vital para un año también cargado. El partido amistoso comenzará a la hora 16, con un único valor de la entrada: 150 pesos. En el caso de Gladiador, las primeras apariciones en público, entre otros de Jorge Echenausi y Sebastián Masseroni. Algo más de 10 jugadores se suman al Gladiador, versión 2026. Consignas que no le faltan. Inapelablemente es así.
El aporte por cuatro al Salto de la Sub 18

La instancia del domingo en cancha de Gladiador, igualmente implicará un reconocimiento a los cuatro jugadores rojioros que se sumaron a la selección salteña Sub 18, reciente campeona del Interior. No deja de reflejar lo que significa la cantera de Gladiador. No por nada desde Wilson Cardozo, aquella primera citación a los cuatro y la ratificación de la justicia después, desde el momento que el aporte fue válido en el victorioso ciclo. Por eso desde la Comisión Directiva que preside Álvaro Gómez, es portadora de la invitación al hincha de Gladiador: ser parte de esa tarde, para que los cuatro gurises sientan la calidez del reconocimiento.




