El operativo de la nueva sede de la Liga Salteña de Básquetbol. Mientras tanto, una verdad golpea los ojos y el presidente lo sabe. La gloria enrejada

Tan solo unas semanas atrás, no tantas, cuando Marcelo Oliva llegó a la presidencia de la Liga Salteña de Básquetbol. No es un golpe fortuito del destino, porque en la esencia de su tiempo adolescente supo transformar al básquetbol en el deporte predilecto. No por nada lo jugó.

Y no por nada, cuando emigró a Montevideo para sumarse a medios periodísticos, “el deporte de los dos aros” fue sostén de aquellas primeras y lozanas ilusiones.

Al fin de cuentas, para el nuevo presidente, el básquetbol nunca pasó de largo en su vida. Cuando abrió el fuego de los primeros fines, contemplar la base de todo lo relativo a categorías juveniles y armonizar con los árbitros lo relativo a los viáticos.

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Una manera de ir poniendo la casa en orden.

GESTIONAR: ESA PALABRA CLAVE

En estos días de mando inaugural, más de un diálogo con EL PUEBLO, el presidente de la Liga hizo prevalecer en el diccionario una palabra clave: gestionar.

No solo la tarjeta de presentación con autoridades del medio, ya sea a nivel deportivo, como el propio poder político.

No por nada la entrevista con el intendente, Dr. Carlos Albisu, y el mano a mano con representantes de la delegación uruguaya en la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande.

Oliva y sus compañeros saben que “el cara a cara potencia la gestión, más allá de un proyecto que se elabore y se exponga, para que después la respuesta pueda llegar o no. Creemos en la gestión personal. Eso hemos hecho y nos parece que hacemos bien, para ir redoblando en lo posible una imagen de conducción que sea válida”.

EL MIRAR PARA ADENTRO

La nueva cúpula del básquetbol se apega a un objetivo, entre otros, que realmente seduce: que el deporte más laureado del fútbol salteño, según narra la historia, acceda a una nueva sede.

Sobre la base de la actual, modernizarla, ampliarla, jerarquizarla. Al decir de Marcelo Oliva, “que esté a la altura de esa historia. Hay que decir las cosas como son: el básquetbol salteño merece otra imagen y otra funcionalidad a este nivel.

¿Por qué no la construcción de más de un monoambiente para albergar a jueces, visitantes o una personalidad en especial? Pero además, que nos permita un mayor lucimiento general, con un mobiliario que se renueve y que, de una vez por todas, podamos ordenar los tantos trofeos, para sintetizar las glorias alcanzadas en la categoría que fuese.

Por eso las gestiones que venimos desarrollando, por eso es que apuntamos también a algunas casas comerciales en particular. Sabiendo bien lo que pretendemos, no parece ser tan complejo: alcanzar lo que es alcanzable”.

Las fotos de EL PUEBLO son reflejo fiel de la sede situada en la calle Asencio 362, a pocos metros de Agraciada.

No se discute que se trata de una ubicación preferencial. Ahí está la sede de la Liga. Ahí adentro. Detrás de las rejas.

¿Es posible descubrir en el futuro “esa otra Liga” más asociada a la gloria de la historia? Esa otra Liga es la que espera. Por eso pretender. Por eso gestionar. Por eso tender puentes. Por eso crear vínculos. Por eso ir atesorando el mañana de los sueños. Por eso.

ELEAZAR JOSÉ SILVA

«Aquí no han faltado los que se han robado copas»

Caso singular el de la Liga Salteña de Básquetbol, desde el momento que pasó por varios ámbitos edilicios. Nunca de su propiedad como ahora.

Funcionó, por ejemplo, en la sede de Círculo Sportivo y en la sede de Universitario. Tiempos de “vacas flacas” o de desventuras directrices.

Tantos años atrás, a esta altura no importa cuántos ni quiénes ostentaban los cargos de neutrales, pero uno de ellos no se guardó el pensamiento: “Aquí no han faltado los que han robado copas”.

No fue naturalmente una expresión antojadiza o al margen del hecho mismo, desde el momento que hubo años que se fueron acumulando, donde “algunos trofeos desaparecieron como por arte de magia”.

En ese momento se establecía que la misma situación se planteaba con fotos que reflejaban tantas conquistas inolvidables.

Este cuerpo de neutrales encabezado por Marcelo Oliva apunta igualmente a un rescate “hacia adentro”, para que la Liga no archive su historia desde los testimonios. Aunque falten copas.

¿Qué va a pasar con el gimnasio de Juventus?

El anterior cuerpo de neutrales de la Liga Salteña de Básquetbol, liderado por Ricardo Urroz Mendizábal, supo de un final no pretendido, a partir del enfrentamiento, para nada virtual y sí real, con la comisión directiva de Atlético Juventus.

La polémica surcó el cielo cuando Juventus pretendió jugar sus partidos finales ante Universitario en su gimnasio, mientras los neutrales invocaron la ausencia de seguridad a determinados niveles, limitándose, por lo tanto, el número de aficionados; aforo que le dicen.

Todo hace presumir que para esta temporada 2026-2027, Juventus no se debilitará ni mucho menos en esa pretensión.

Y cabe preguntarse qué manejo de la situación describen quienes son parte del nuevo mando de la Liga Salteña de Básquetbol.

Frente a ello, caben las interrogantes: ¿encontronazo otra vez? ¿Solución posible a partir de qué situaciones?

En Juventus no dejan de estar convencidos: el gimnasio reúne las exigencias impuestas y, por lo tanto, jugar de local, en semifinales y finales por ejemplo, es un dictado-hecho que surge desde la razón deportiva. La que Juventus está dispuesto a defender. Y a capa y espada.

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