Chaná, desde abajo y el envión a Primera

El camino iniciado por Robert Olivera en el Club Atlético Chaná no es un dato menor ni un mero recurso de coyuntura ante la urgencia de la competencia: es un golpe de timón conceptual. Promover a siete juveniles de entre 15 y 16 años al plantel principal, justo en la recta final de la Segunda Rueda de la Divisional «B», trasciende el resultado inmediato para convertirse en una declaración de principios. Esa decisión proyecta una mirada estratégica sobre la identidad y el futuro del club, respaldada en una serie de pilares fundamentales:
El quiebre de un dogma: de la urgencia a la convicción
En el fútbol de tierra adentro —y particularmente en la exigencia de la Divisional «B»— prima con frecuencia el pragmatismo del «hombre hecho»: la búsqueda del jugador de recorrido, la experiencia para aguantar la presión y la solución a corto plazo.
Darle pista a chicos en edad de Sub 16 para afrontar el cierre de un torneo no es improvisación, es «audacia pedagógica» Robert Olivera no solo les da minutos; les abre la puerta de la máxima categoría, enviando un mensaje claro a toda la institución: «el mérito y la capacidad no piden cédula de identidad».
Pertenencia y sentido de arraigo
El jugador formado en el club lleva impregnada la mística de la camiseta desde las categorías de base. Cuando el hincha ve salir a la cancha a nombres propios de la casa, hay que suponer que el bien entendido orgullo no es lo que falta
| Jugador | Edad |
|---|---|
| Deiby Ortelli | 15 años |
| Nahuel Goncalvez | 15 años |
| Benjamín Olivera | 15 años |
| Santiago Martínez | 15 años |
| Mauro Musse | 15 años |
| Patricio Conti | 16 años |
| Francisco Bordenave | 16 años |
…se genera un puente emocional inmediato con la tribuna. No son piezas golondrinas; son gurises del club que encarnan el sentido de pertenencia y que ven en el primer equipo el destino natural de su esfuerzo, no un horizonte lejano o inalcanzable.
Un mensaje directo a toda la cantera
Ese «efecto contagio» hacia las divisiones formativas es quizás la mayor ganancia a mediano y largo plazo. Saber que en la Primera División hay un cuerpo técnico y una directiva dispuestos a dar la oportunidad real genera una motivación multiplicadora en las categorías menores.
El mensaje para los más jóvenes es contundente: «en Chaná hay camino, hay destino y hay espacio para crecer». La motivación en los entrenamientos de la semana se duplica cuando se comprueba que el esfuerzo tiene recompensa. En Chaná lo subrayan. Y van sabiendo cual es el camino.
La sustentabilidad deportiva e institucional
Apostar a la cantera no es solo romanticismo futbolero; es gestión eficiente. Las instituciones que consolidan una política clara de formativas logran:
Autogestión deportiva: Generar un patrimonio propio sin depender año a año de la contratación masiva de futbolistas externos.
Proyección: Jugadores jóvenes con rodaje en Primera adquieren un valor de cotización y madurez que mañana puede significar un crecimiento institucional o posibles pases.
Cohesión táctica: Futbolistas que vienen jugando juntos desde categorías infantiles o juveniles trasladan de forma natural esa sociedad y entendimiento al campo de juego del plantel superior. En el caso de Chaná, Robert Olivera los conoce de años. Sabe quien es cada uno.
«La verdadera revolución no es solo hacerlos debutar, sino sostener la convicción».
Chaná está sembrando en terreno fértil. La audacia de hoy con esta camada de 15 y 16 años es la base sobre la que se construirá la estructura, el estilo y la solvencia futbolística del mañana.
«Lo que soñamos y no pudo ser»

Este año 2026, se queda en la historia del Club Atlético Chaná y no es para menos, desde el momento que la entidad rojiora llegó a los 100 años de existencia social y deportiva. En el 2025 el objetivo era uno: ascender a la «A» y que en este 2026 Chaná figurara entre los 12 mejores del fútbol mayor. La realidad fue otra: no se pudo. Cuando despertó el 2026, dos fines: 1) jugar en la divisional «B» de la Copa del Interior. 2) ascender a la «A» en el año de los 100 años. Ambos fines tampoco se pudieron contemplar. Al decir de un directivo: «lo que soñamos y no pudo ser».
Para el caso de OFI, los costos son altísimos: inviable acceder a la disputa. De todas maneras, la dirigencia de Chaná siente la necesidad de ir al rescate de situaciones a favor y una de ellas, es el ascenso de juveniles y la sabia conducción de Robert Olivera. La toma gráfica que EL PUEBLO comparte es una síntesis de este tiempo. Una síntesis esencial: de presente. Y de futuro.






