El mercado lanero vuelve a niveles de 2019 y consolida una recuperación impulsada por la escasa oferta

El mercado de la lana atraviesa uno de sus mejores momentos de los últimos años a nivel internacional y también local. Esta semana, tras dos jornadas de remates en Australia, el Indicador de Mercados del Este cerró en 12,37 dólares por kilo base limpia, alcanzando su nivel más alto desde mediados de 2019.

La cifra no es menor: hacía más de seis años que el principal termómetro del mercado lanero mundial no se posicionaba en estos valores. La recuperación, que comenzó a consolidarse desde septiembre del año pasado, tiene una explicación clara: falta oferta.

“Son niveles que no veíamos desde hace más de seis años. Siempre se esperan buenos precios, pero el mercado responde a dos factores claros: la oferta y la demanda, y hoy el escenario internacional muestra una oferta de lana muy baja”, explicó Josefina Sanguinetti, responsable de mercados del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL).

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Sanguinetti señaló que la reducción del stock ovino es una tendencia que se observa desde hace varios años, tanto en Uruguay como en otros países productores.

“Si lo miramos desde una perspectiva histórica, el stock ha venido bajando por la competencia por la tierra con otros rubros, como la forestación o la agricultura. También influyeron los bajos precios que tuvo la lana y la carne ovina en los últimos años”, indicó.

A ese contexto se sumaron dificultades climáticas que provocaron niveles importantes de mortandad en majadas durante el último año.
“Hubo mortandad importante tanto en corderos como en animales adultos, algo que después se refleja en los números del stock”, agregó.

La especialista subrayó que la recuperación de los rodeos no es inmediata, ya que los procesos biológicos del ovino demandan tiempo.
“No es de un día para otro que se puede generar un cordero y transformarlo en una oveja adulta. Por lo menos en el corto plazo va a seguir faltando lana y carne ovina a nivel mundial”, sostuvo.

Competir por valor
Sanguinetti remarcó además que la lana ocupa un lugar muy reducido dentro del mercado global de fibras textiles, lo que obliga a posicionarla desde la diferenciación.

“La lana representa menos del 1% de todas las fibras del mundo. Nosotros no competimos por volumen, competimos por valor”, afirmó.

En ese sentido, explicó que el diámetro sigue siendo el principal factor que determina el precio, con mayores valores para las lanas más finas, aunque hoy existen otras características que también inciden en el mercado.

“Hay aspectos como la resistencia, el largo de mecha o el rendimiento al lavado que también son importantes. Y además aparecen otros factores cada vez más valorados por los consumidores, como la trazabilidad y el bienestar animal”, señaló.

Los cambios en los hábitos de consumo también están influyendo en el negocio lanero, especialmente en los mercados de alto valor.
“El consumidor quiere saber de dónde viene el producto que está comprando. Quiere conocer el origen de la lana y asegurarse de que hubo bienestar animal en todo el proceso”, explicó.

En ese contexto, las lanas más finas y de mayor calidad continúan teniendo fuerte demanda en mercados como la Unión Europea, donde son utilizadas por marcas de alta gama y la industria textil premium.

“El mundo va cambiando y las tendencias también. Por eso es importante observarlas de cerca y tratar de cumplir con esos requerimientos si se quiere acceder a mejores precios”, concluyó.

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