El maestro Juan Da Rosa: Un maestro artiguense distinguido en el Uruguay y otros países

Con su canto de hornero hacia todas partes….

“El día que me toque ir a las estrellas, aún seguiré luciendo mi túnica blanca”

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Juan Da Rosa es un emblemático maestro artiguense que ha recibido numerosos reconocimientos a nivel nacional e internacional, ha participado de foros de Educación y brindado charlas en diversas partes del mundo, convirtiéndose en embajador del magisterio uruguayo.
Entre los premios recibidos, figuran el Estrella del Sur, por su apostolado en la educación primaria y su estrecho vínculo con varias instituciones de trabajo solidario. Recientemente – en el marco de los 114 años de la Escuela Rural No. 31 de Coronado (Bella Unión), fue homenajeado nuevamente por haber sido parte importante del centro educativo. “Siento un cariño muy especial por el departamento de Salto… tengo allí muchas amistades y familia” – reveló a EL PUEBLO, el reconocido pedagogo.

El Maestro Juan Da Rosa fue invitado a participar en el acto conmemorativo de los114 años de la que fuera su primera escuelita rural, “llegando a ella una mañana de marzo del año 1970 en un paraíso muy dulce de la zona de Bella Unión, la zona de Coronado. Allí fui con mi primera directora y maestras, quienes supieron recibirme con mucho cariño…. llegué con mi portafolio lleno de sueños y también locuras…. allí fue aprendiendo a ser maestro y a construir con mucho amor… a comprometerme con la escuela y con la comunidad educativa”.

¿Cómo fueron esos primeros tiempos?

  • “De mucha alegría y entusiasmo. Pude disfrutar desde el canto de los pájaros a cada amanecer….conversar con las palmeras y con sus árboles que también en la noche las palmeras se llenaban de estrellas y resaltaba la luna de plata. En los días de sol se iluminaba todo. Estaba el viejo aljibe lleno de misterios de secretos y de recuerdos.
    También mi querido salón tenía un viejo escritorio con tapas. Las patas estaban un poco frágiles… a su lado había una papelera magistral; una olla negra de hierro donde a veces cantaban algunas ranitas.
    Me encantaba tener flores… me enviaban a veces clavelinas de colores para perfumar nuestra aula. Desde la ventana podíamos ver los cañaverales y los cultivos nos regalaban su perfume.
    De vez en cuando solía visitar con mis alumnos y al Río de los Pájaros Pintados caminando por el camino del fondo. Cuando salía a recorrer a caballo algunas chacras, los vecinos me regalaban cajones de las cosechas para el comedor, tomates, pepinos… también me convidaban con pan casero, dulces y algún vasito de vino para endulzar el corazón.
    Cuando iba caminando me cruzaba con el carro del lechero, pasaba por la tablada. Con cuánta gente linda, sembradora pude compartir… aprender de ellos y desafiarme a mi mismo”.
  • ¿Qué le significó volver a la Escuela de Coronado?
    “Volver otra vez a la escuela de Coronado para mí fue encontrarme con mis recuerdos. En el 2008 generosamente me invitaron a ser uno de los oradores de la celebración de sus primeros 100 años y en la actualidad en sus 114 años pude volver a festejar con mis compañeras y compañeros que integran la familia magisterial, que representan la Enseñanza Pública Uruguaya.
    Gracias por la compañía y el cariño que siempre me han brindado mis primeros recién cumplo mis 52 años de feliz maestro luciendo siempre mi amada túnica blanca. Me he quedado para siempre en la escuela rural …prefiero decir que sí a la escuela José Pedro Varela escuela 43 donde estuve también tan solo 18 años pero muy feliz también con esa gran familia docentes, alumnos, vecinos de vecinos y amigos”
  • ¿Cómo se siente en esta etapa?
    -”Yo me siento un maestro muy feliz y el día que me toque ir a las estrellas quiero seguir luciendo me traje de gala mi túnica blanca, porque en algún lugar habrá una escuela llena de niños esperándome con una sonrisa y así continuaré con mi canto de hornero.
    Gracias a la vida a la escuela y a la educación pública uruguaya, me siento feliz y orgulloso de ser maestro. He compartidos textos literarios para fomentar y acrecentar el amor por la lectura en el alma de los niños.
    Cada tanto soy invitado para participar de distintas celebraciones y seminarios.
    He sido invitado en varias oportunidades por uno de los queridos países vecinos el Brasil. Muchas veces participo de charlas y distintos seminarios
    Cabe destacar que nuestra compañera maestra Teresita Alves publicó textos de mi autoría con motivo de visitas a su escuela y también nosotros hemos publicado en su espacio. Va mi fraternal abrazo de luz a toda la gente Salto y a la gran familia de diario EL PUEBLO”.
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