El lugar donde habitan los dichos populares

Seguramente al internarse en esta nota periodística, el lector reconocerá decenas de frases hechas, que escuchó o pronunció, incluso, algunas de ellas en algún momento de su vida…

Aquel que esté libre de frases hechas que arroje la primera sonrisa

A lo largo de cuarenta años en el periodismo, la gente, sabiendo que me gusta escribir con humor, destacar curiosidades, hacer preguntas extrañas, resaltar dichos populares, me han enviado muchos. Uno, por otras urgencias periodísticas las va dejando a un lado, y se acumulan en algún rincón,en la computadora, en un cuaderno, o en los papeles originales que me enviaron.

LAS FRASES QUE MARCAN NUESTRA EXISTENCIA

Cuando alguien dice «no hay mal que por bien no venga», «a caballo regalado no se le miran los dientes» o «el que mucho abarca poco aprieta», está utilizando fórmulas que han sobrevivido siglos porque condensan experiencias humanas repetidas una y otra vez. Son pequeñas cápsulas de memoria.

- espacio publicitario -SOL - Calidez en compañía

También es cierto que solemos creer que pensamos algo original cuando, en realidad, estamos reciclando ideas antiquísimas. Muchas expresiones provienen de la Biblia, de los griegos y romanos, de la Edad Media, de los oficios desaparecidos, de las guerras, de los mercados y hasta de los juegos infantiles. Han cambiado de ropa, pero siguen caminando entre nosotros como viejos viajeros que nadie reconoce. Cada generación agrega algo, modifica algo y olvida otra cosa.

EL PODER, LA SABIDURÍA Y LA RAZÓN DE SUS SENTENCIAS

“Nadar contra la corriente”, por ejemplo, continúa describiendo a quienes avanzan en sentido contrario al resto del mundo, peleando contra dificultades y resistencias, como quien intenta remontar un río embravecido, Este viejo dicho mantiene intacta su fuerza simbólica.

“Nadie diga de esta agua no beberé” recuerda que nadie está libre de terminar viviendo aquello que antes criticaba en los demás. Es una sentencia sobre la fragilidad humana y también sobre la soberbia.

“Nadie es perfecto” resume la condición humana con brutal honestidad. Hace unos años esta frase tenía una vuelta de tuerca muy local, y que los seguidores de nuestro fútbol la reconocerán: “Nadie es perfecto, decía el Bizco Ocampo”.

Mientras que “No hay peor sordo que el que no quiere oír” describe mejor que muchos tratados la obstinación voluntaria de ciertas personas.

“Nadie es profeta en su tierra” proviene del Evangelio según San Lucas y hoy sigue aplicándose a artistas, escritores o profesionales reconocidos afuera pero ignorados en su lugar de origen.

“No basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo”, atribuida a Julio Cesar, conserva una vigencia feroz en tiempos donde la imagen pública pesa casi tanto como la verdad.

“No hay tu tía”, que muchos asocian erróneamente a una pariente salvadora, proviene en realidad de la “atutía”, un antiguo ungüento medicinal utilizado para enfermedades de la vista. Cuando ni siquiera ese remedio podía solucionar algo, entonces “no había atutía”. El lenguaje popular deformó la palabra hasta convertirla en la expresión actual.

Algo similar sucede con “No es moco de pavo”. Aunque hoy se utiliza para destacar la importancia de algo, una de sus explicaciones remite a la jerga del hampa española de los siglos XVI y XVII, donde “moco” era el trozo de cadena que quedaba colgando luego de robar un reloj de bolsillo conocido como “pavo”. El dicho terminó sobreviviendo mucho más que los propios ladrones.

ALGUNOS DICHOS CARGADOS DE HUMOR

El humor también ocupa un lugar central en esta tradición oral. “No es nada lo del ojo… y lo llevaba en la mano” parece una escena salida de una tragicomedia y todavía sirve para burlarse de quienes minimizan situaciones gravísimas.

“Ni chicha ni limonada”, en cambio, retrata a las personas indefinidas, incapaces de decidirse por una cosa o la otra.

“Ni están todos los que son, ni son todos los que están”, inspirado en versos de Ramón de Campoamor, ironiza sobre la locura humana y la dudosa línea que separa la cordura del disparate.

“No tener dónde caerse muerto” pinta la pobreza extrema con una crudeza que ningún informe económico podría igualar.

LA GENTE DE CAMPO DICE…

“No cambiar de caballo en medio del río” aconseja no modificar estrategias en momentos decisivos.

“No por mucho madrugar amanece más temprano” invita a entender que hay procesos que no pueden acelerarse por ansiedad humana.

“En invierno antes que cante el gallo ya estoy abarajando chispas con la pera”, dicen los paisanos cuando prenden fuego anters del alba para preparar un costillar rápido, calentar la pava para el mate antes de salir a trabajar al campo.

“No sólo de pan vive el hombre” surge del Evangelio según San Mateo.

“No dejó títere con cabeza” quedó inmortalizado en las aventuras de Don Quijote, cuando el ingenioso hidalgo arremete contra el retablo del Maese Pedro.

Y “No se ganó Zamora en una hora” recuerda un antiguo episodio medieval español convertido luego en símbolo de paciencia y perseverancia.

“Nada del otro mundo”. Se supone que una cosa «del otro mundo» sería algo digno de sorprender y conmocionar a los habitantes de este planeta, por eso, cuando se trata de algo que no alcanza ese nivel, usamos esta frase.

¡Naranjas de la China!. Se usa para negar lo que otro acaba de afirmar. Viene de la época en que el pueblo no creía que las naranjas procedieran de tan lejano lugar.

Ni fu ni fa. Ni una cosa ni la otra; no tener definición. Podría equivaler a ni chicha ni limonada.

Ni lerdo ni perezoso. De una manera rápida, decisiva, sin tardar tiempo. Generalmente, se usa como elogio a alguien que ha tomado una decisión trascendental.

No abrir el paraguas antes de que llueva (o antes de tiempo): Si bien es aconsejable prevenir los males, no es conveniente ser excesivamente precavido, pecando de obsesivo.

No caber ni un alfiler. No quedar un lugar libre, ni siquiera para estar de pie, como suele suceder en algunos partidos clásicos de fútbol, en ciertas carreras de caballo y en algunos recitales musicales.

No cantar victoria antes de tiempo. En inglés, equivale a no contar los pollos antes de que estén empollados, con lo que se advierte claramente la necesidad de ser prudente en la consideración de los logros y no darlos por obtenidos antes de tiempo.

No dar el brazo a torcer. No ceder, no darse por vencido, por analogía con la acción de los pulseadores, que tratan de mantener firme su brazo ante la resistencia del oponente que intenta doblegarlo.

No dar por el pito más de lo que el pito vale. No adjudicar a las cosas más valor del que realmente tienen.

No dar puntada sin nudo. Para coser, es necesaria tanto la aguja como el hilo, pero si al hilo no se le hace el nudito típico en su extremo, se escaparía por el ojo de la aguja. Por eso, la referencia a que la persona es muy cuidadosa en su accionar. La frase sufrió la deformación no dar puntada sin «hilo».

Finalmente digamos que nos han quedado muchas frases en el tintero…

Enlace para compartir: https://elpueblodigital.uy/xkw3