El libro: invención que cambió la historia humana

El libro, desde tablillas y papiros hasta formatos digitales, preserva el conocimiento, fomenta el pensamiento crítico y sigue siendo clave para el progreso.

Desde que el ser humano comenzó a preguntarse por el mundo que lo rodeaba, sintió también la necesidad de conservar aquello que aprendía. Mucho antes de la existencia de la imprenta y de las modernas bibliotecas, las ideas viajaban de boca en boca, de generación en generación. Sin embargo, la memoria humana era insuficiente para preservar todo el conocimiento acumulado. Fue entonces cuando nació una de las creaciones más trascendentes de la civilización: el libro.

A través de sus páginas, la humanidad ha guardado sus descubrimientos, sus creencias, sus leyes, sus sueños, sus fracasos y sus esperanzas. Cada libro representa un puente entre el pasado y el futuro, una conversación silenciosa entre autores y lectores separados por siglos, idiomas y culturas. Gracias a ellos conocemos el origen de las grandes civilizaciones, comprendemos las revoluciones científicas, descubrimos las obras de los más grandes pensadores y mantenemos vivo el legado cultural de los pueblos.

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El libro ha acompañado la evolución del hombre desde los antiguos rollos de papiro hasta las modernas ediciones digitales. Ha sobrevivido a guerras, incendios, censuras y persecuciones porque siempre existieron personas dispuestas a proteger el conocimiento. Allí donde un libro fue prohibido, alguien se encargó de esconderlo; donde una biblioteca fue destruida, otra comenzó a levantarse. La historia demuestra que ninguna sociedad puede desarrollarse plenamente sin acceso a la lectura y al conocimiento.

En una época dominada por la inmediatez, las redes sociales y el consumo acelerado de información, el libro mantiene intacta su capacidad para formar ciudadanos críticos, estimular la imaginación y promover el pensamiento profundo. Leer continúa siendo uno de los actos más libres que puede realizar una persona.

UN COMPAÑERO INSEPARABLE DEL PROGRESO HUMANO

La historia del libro es, en gran medida, la historia del desarrollo de la civilización. Desde las tablillas de arcilla utilizadas en la antigua Mesopotamia, pasando por los papiros egipcios, los códices medievales copiados pacientemente por los monjes y la revolución provocada por la imprenta, cada etapa permitió ampliar el acceso al conocimiento.

Durante siglos, los libros fueron objetos escasos y valiosos, reservados para reyes, templos, universidades y monasterios. La invención de la imprenta permitió multiplicar los ejemplares y democratizar el saber. A partir de entonces, las ideas comenzaron a circular con una velocidad desconocida, favoreciendo el desarrollo de la ciencia, la filosofía, la política, el derecho y las artes.

Detrás de cada gran transformación de la humanidad siempre hubo libros que inspiraron cambios, despertaron conciencias o impulsaron nuevas formas de comprender el mundo.

MUCHO MÁS QUE HOJAS IMPRESAS

Un libro no es simplemente un conjunto de páginas encuadernadas. Es un depósito de experiencias humanas, un espacio donde conviven la imaginación, la investigación, la memoria y el pensamiento.

Cada lector encuentra algo diferente en un mismo texto. Algunos descubren respuestas; otros encuentran nuevas preguntas. Hay libros que enseñan, otros que emocionan y muchos que transforman profundamente la manera de mirar la realidad.

La lectura desarrolla la capacidad de concentración, fortalece el lenguaje, estimula la creatividad y favorece el pensamiento crítico. También permite conocer otras culturas, comprender distintas formas de vida y desarrollar empatía hacia quienes piensan diferente.

Por eso, los libros no solo transmiten información: forman personas.

EL DESAFÍO DEL LIBRO EN EL SIGLO XXI

La revolución tecnológica modificó profundamente nuestros hábitos de lectura. Hoy millones de personas acceden a libros electrónicos, bibliotecas virtuales y plataformas digitales desde cualquier lugar del mundo.

Lejos de desaparecer, el libro ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Conviven actualmente las tradicionales ediciones impresas con los formatos digitales y los audiolibros, ampliando las posibilidades de acceso al conocimiento.

No obstante, la abundancia de información también plantea nuevos desafíos. Nunca antes fue tan sencillo obtener datos, pero tampoco fue tan necesario aprender a distinguir la información confiable de la desinformación. En ese contexto, el libro conserva una cualidad esencial: invita a la reflexión pausada, al análisis y al estudio riguroso.

UNA HERRAMIENTA PARA CONSTRUIR EL FUTURO

Toda sociedad que aspira al desarrollo necesita ciudadanos capaces de pensar, comprender y dialogar. Esa formación comienza, en gran medida, con la lectura.

Los libros continúan siendo pilares fundamentales de la educación, la investigación científica, la cultura y la democracia. Son instrumentos de libertad porque permiten acceder al conocimiento sin intermediarios y construir opiniones propias basadas en argumentos.

Este libro nace precisamente con ese propósito: rendir homenaje a una de las creaciones más extraordinarias de la humanidad y reflexionar sobre su papel en la construcción del mundo contemporáneo. Comprender la historia del libro es comprender también la historia del pensamiento humano, de la educación, de la libertad y del progreso.

Mientras existan personas dispuestas a leer, escribir y transmitir conocimientos, el libro seguirá siendo una de las herramientas más poderosas para transformar la vida de los individuos y el destino de las sociedades.

Si este texto forma parte de un libro completo, también puedo desarrollar los capítulos sobre el origen del libro, la imprenta, las grandes bibliotecas, los libros que cambiaron la historia, el futuro de la lectura y el papel del libro en la democracia y la educación.


Valor del libro hoy

Arturo Fajardo

¿Qué libro tiene como referencia o ha marcado especialmente su vida?

Primero La Biblia, Las Sagradas Escrituras que más que un libro es una biblioteca de 72 libros de distintas épocas y géneros literarios y sobre todo el Evangelio de Marcos. También me impactó la obra de San Agustín, sobre todo donde narra su conversión.

¿Cuál fue el último libro que leyó o está leyendo actualmente?

Estoy leyendo la obra de Chesterton, un converso católico periodista y que influye aún en el pensamiento contemporáneo.

¿Qué libro recuerda haber leído durante su infancia?

De mi infancia recuerdo “El Principito” que luego volví a leer de adulto.

Salomón Reyes

¿Qué libro tiene como referencia o ha marcado especialmente su vida?

El libro que más me ha marcado y que por ahí he leído más veces es “La Paradoja del Comediante” de Denis Diderot.

¿Cuál fue el último libro que leyó o está leyendo actualmente?

El libro que estoy leyendo actualmente es “Psicomagia” de Alejandro Jorodovsky.

¿Qué libro recuerda haber leído durante su infancia?

Los libros que marcaron mi infancia fueron dos, “Historias Reales de Crimen y Misterio” una compilación de Selecciones del Reader´s Digest sobre historias increíbles basadas en hechos reales y “El Triángulo de las Bermudas” de Charles Berlitz.

Dra. Gabriela González

¿Qué libro tiene como referencia o ha marcado especialmente su vida?

Tengo un enorme vínculo con los libros, siempre digo que a quien le gusta leer nunca lo va a sorprender el aburrimiento. Mis padres han sido siempre, y aún lo son, grandes lectores y han estimulado en nosotras esta costumbre. siendo una bebé de apenas dos meses mi padre al volver de su jornada laboral se sentaba a leerme cuentos y así continuó durante toda mi infancia.

Mis libros de referencia, que recuerdo no poder parar de leerlos, esos que atrapan, tengo especial recuerdo de “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez, “Las venas abiertas de América latina” de Eduardo Galeano y “Las cartas que no llegaron” de Mauricio Rosencof.

Soy una gran lectora de escritores latinoamericanos, me encantan. Así como también el realismo mágico.

¿Cuál fue el último libro que leyó o está leyendo actualmente?

En este momento estoy leyendo “Lecciones” de Ian McEwan. Tambien me gustan mucho los escritores ingleses.

¿Qué libro recuerda haber leído durante su infancia?

Y de niña, recuerdo libros de cuentos de hadas que nos leía mi padre y con especial cariño “Buscabichos” de Julio Da Rosa.

Cecilia Eguiluz

¿Qué libro tiene como referencia o ha marcado especialmente su vida?

El libro que tengo como referencia es “El arte de la guerra” de Sun Tzu.

¿Cuál fue el último libro que leyó o está leyendo actualmente?

Estoy leyendo “El Misterio” de Diego Moraes.

¿Qué libro recuerda haber leído durante su infancia?

Siempre leí mucho y de todo un poco, pero el que más recuerdo y aún tengo en casa, de hecho me he aprendido frases de memoria, es el “Martín Fierro” de José Hernandez. Me gusta su literatura criolla, sus versos y formato.

Pablo Bonet

¿Qué libro tiene como referencia o ha marcado especialmente su vida?

Considero que los libros tienen un enorme valor en la actualidad. Si bien las tendencias de su consumo pueden haber variado en cuanto a la temática en su contenido, su lectura abre puertas al conocimiento que otros instrumentos no logran. El libro mantiene un diálogo y vínculo muy estrecho con el lector, el cual ingresa y es parte del mismo a través de su lectura.

Hay un libro que cautivo mi adolescencia y cada tantos años vuelvo a leer algunas de sus partes es “Raíces” de Alex Haley. Este libro describe en dos partes la vida de Kunta Kinte, un africano traido en la época de la esclavitud. La primera parte del libro describe su vida en África y la segunda en América.

¿Cuál fue el último libro que leyó o está leyendo actualmente?

El último libro que leí recientemente es “Venimos de Pueblos Incendiados”. Una gran investigación realizada por el salteño Juan Carlos Palacios sobre los asentamientos guaraníes en nuestra región.

¿Qué libro recuerda haber leído durante su infancia?

En la niñez leí un libro que me gustó muchísimo, “El principito” de Antoine de Saint Exupery.

Carlos Albisu

Los libros son algo fundamental, si bien estamos viviendo una era con mucha tecnología, en la que vemos mucho a la juventud metida en los celulares o en las computadoras, yo creo que sigue teniendo la misma vigencia. Ahí también está, no solo en la tarea de los docentes sino en la familia, la de inculcar la importancia del libro. Vengo de una familia, sobre todo paterna en la que el tema de la lectura siempre ha sido un punto fuerte. Crecí rodeado de bibliotecas, recuerdo la de mis tíos abuelos, y sobre todo mis tías abuelas. La lectura era algo que se daba y mucho.

¿Qué libro tiene como referencia o ha marcado especialmente su vida?

De esos libros que me han marcado o sirven de referencia o de alguna manera son aquellos que te hacen pensar y de los que tratamos de aprender, ni que hablar que “¡Viven!” de Piers Paul Read, ese primer libro de los sobrevivientes de la cordillera. Y después varios libros sobre la vida del ex Primer ministro del Reino Unido, Winston Churchill o sobre diferentes temas que tienen que ver con su pasaje como líder en la alianza en la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué libro recuerda haber leído durante su infancia?

Robinson Crusoe”, de Daniel Defoe, “Moby Dick” de Herman Melville son dos novelas

que recuerdo fuertemente de la infancia.

¿Cuál fue el último libro que leyó o está leyendo actualmente?

El último libro que he leído es “Una tierra prometida”, la autobiografía del ex presidente de los EEUU, Barack Obama, que está muy buena. Lo que me está faltando ahora es un poco de tiempo para leer, pero cada vez que pueda retomar este hábito, me encanta la lectura. En mi profesión, la medicina y en mi especialidad, la otorrinolaringología, que tiene una demanda importante de actualización, me han llevado a estar permanentemente actualizando y leyendo. El libro fue, es y será siempre un punto importante para todos, y aquellos que tenemos gurises poder llevarlos a la lectura y a la importancia que tiene esto como parte de la formación.

Juan Romero

¿Qué libro tiene como referencia o ha marcado especialmente su vida?

La Biblia.

¿Cuál fue el último libro que leyó o está leyendo actualmente?

Relatos antiguos de Japón” de Yanagita Kunio.

¿Qué libro recuerda haber leído durante su infancia?

Las aventuras de Sandokan” y “Cuentos de horror, locura y muerte” de Horacio Quiroga.

Liliana Forti

La lectura es muy importante porque te ayuda a comprender sobre todo durante la niñez y la adolescencia, ,porque te ayuda a entrar en otra dimensión, ayuda a comprender conceptos, ideas, ayuda a tu formación intelectual, y también a expandir tu imaginación y creatividad, que es tan importante para otras tareas que te correspondan ayer. La lectura nos mantiene en contacto con otras ideas. Si uno lee libros de joven, al momento de realizar una carrera universitaria, se nos hace más fácil leer, además de facilitarnos la ortografía, porque al leer aprendes como se escriben las palabras en forma correcta y no cometerás faltas al escribir.

¿Qué libro tiene como referencia o ha marcado especialmente su vida?

Una de las últimas obras que leí fue “La carreta” de Enrique Amorim, sus obras son muy interesantes, tanto las obras como los poemas, y es una pena que no esté incluido en los programas de Secundaria, así como Horacio Quiroga también, a quien he leído mucho durante la adolescencia. Aunque sus textos me daban un poco de miedo, sobre todo “La gallina degollada” y “El almohadón de plumas”, estos los leí una vez sola porque me daban mucho miedo. Fueron obras escritas de forma estupenda.

¿Cuál fue el último libro que leyó o está leyendo actualmente?

Actualmente no he estado leyendo mucho, porque lo que leo ahora son partituras musicales en lugar de libros. He leído libros pero mayormente mi tiempo libre lo paso en mi piano leyendo partituras. Que es una forma de lectura también que me llega bien directo al corazón.

¿Qué libro recuerda haber leído durante su infancia?

En mi niñez era una lectora muy entusiasta de los libros de Constancio Vigil y tengo muy lindos recuerdos como “La Familia Conejola”, “El casamiento de la comadreja”, eran personajes animales que actuaban como personas, eso me gustaba mucho. En la adolescencia pase a otros géneros como “Mujercitas” de Louisa May Alcott o “Corazón” de el mundo de Edmondo De Amicis, libros muy para la adolescencia, eran muy emocionantes. Por mi formación en inglés leí muchas obras de William Shakespeare en su idioma original, porque los estudiamos en inglés antiguo, era muy difícil porque teníamos que primero pasarlos a inglés común y después interpretarlos, entre ellas “Hamlet”, “Otelo”, y “El Rey Lear”.

Pablo Perna

Con respecto a la valoración que tengo sobre los libros, pienso que van a tender a desaparecer físicamente, porque hoy gran parte del contenido circula en soporte digital. Las nuevas generaciones estudian cada vez más a través de pantallas; lo veo en mi hijo y en los futuros colegas en la universidad. Creo que el contenido no va a desaparecer, sino que va a mutar a formatos digitales, más aún con la inteligencia artificial.

Los libros físicos pueden terminar como los discos de pasta: objetos que casi desaparecieron y luego volvieron como moda retro. Pero para eso falta mucho tiempo. En Londres y París vi gente joven leyendo en parques, casi como una rebeldía frente al avance tecnológico. Tal vez no desaparezcan, pero se imprimirán muchos menos que en la época en que yo estudié. Soy del año 80 y entonces no existían Internet ni computadoras.

¿Qué libro tiene como referencia o ha marcado especialmente su vida?

En la abogacía, los libros de referencia son los de Derecho. Hay autores fundamentales en Derecho Penal, Procesal y Laboral, materias vinculadas a mi ejercicio profesional. Son textos de consulta permanente, aunque hoy también se accede a ellos en soporte digital o mediante inteligencia artificial aplicada al campo jurídico.

Fuera del Derecho, un libro de referencia para mí es “Padre rico, padre pobre”, de Robert Kiyosaki. Es una obra reconocida mundialmente y plantea enseñanzas básicas sobre educación financiera y construcción de riqueza.

También me interesan la historia y las biografías. En la historia contemporánea uruguaya, destaco los libros de Julio María Sanguinetti, quien tuvo una buena pluma y fue protagonista de la historia reciente del país.

¿Cuál fue el último libro que leyó o está leyendo actualmente?

Libros de Derecho leo constantemente, porque en cada caso de relevancia uno debe seguir estudiando. Pero, como lectura de esparcimiento, estoy releyendo la historia de Salto del presbítero Firpo, escrita en 1914, donde recoge documentación histórica desde la fundación de Salto hasta ese año.

Es muy interesante cuando habla de la fundación de Salto, vinculada a portugueses y charrúas. Firpo describe entrevistas con charrúas que aún vivían en Salto. Es un libro fabuloso, que se complementa con “Historias de Salto”, de Taborda.

¿Qué libro recuerda haber leído durante su infancia?

En la infancia no había tantas formas de entretenerse si no era con libros para niños. Recuerdo especialmente los tres tomos de “Preguntas y respuestas de Carlitos”, dedicados a la biología, los animales, los dinosaurios, la evolución humana, el universo, las estrellas, los astros y la tecnología.

También recuerdo “El libro gordo de Petete”, más denso, con pocas figuras y mucho texto, pero valioso porque respondía curiosidades en una época sin Google ni inteligencia artificial. Además, me marcaron relatos como la Ilíada, los viajes de Simbad, el cíclope, la Hidra y las sirenas. Como fui al Salesiano, también nos hacían leer la Biblia.


Álex Félix – Comerciante de libros

El libro resiste al mundo digital: la lectura se reinventa y conquista nuevas generaciones”

Entre pantallas y páginas, la pasión por leer sigue más viva que nunca. En una época marcada por el predominio de las pantallas, las redes sociales y los contenidos digitales, podría suponerse que el libro impreso ha perdido protagonismo. Sin embargo, la realidad cotidiana de las librerías demuestra exactamente lo contrario. El contacto permanente con los lectores permite comprobar que el libro en papel continúa despertando interés, emociones y un vínculo difícil de reemplazar por cualquier dispositivo electrónico.

La entrevistada, Álex Félix, con amplia experiencia en la atención al público dentro del rubro librero, en una de las librerías más concurridas de Salto, desde hace muchos años, sostiene que el formato tradicional mantiene plena vigencia y que, lejos de desaparecer, ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Además, destaca que las tendencias actuales muestran un renovado interés por la lectura entre niños y adolescentes, impulsado incluso por las propias redes sociales.

EL PLACER IRREEMPLAZABLE DEL LIBRO EN PAPEL

A pesar del crecimiento de los libros digitales, quienes visitan la librería siguen manifestando una clara preferencia por el ejemplar físico. Según explica, muchos clientes valoran la posibilidad de tocar el libro, sentir el papel, pasar las páginas, subrayar fragmentos y conservar cada ejemplar en su biblioteca personal.

El libro deja de ser únicamente un medio para acceder a un contenido y se convierte también en un objeto de valor afectivo y estético. Las nuevas ediciones, con tapas duras, cantos pintados, excelente encuadernación y cuidadas presentaciones, hacen que muchas personas incluso los coleccionen.

A ello se suma un aspecto práctico: la lectura en papel resulta más cómoda para la vista que las largas horas frente a pantallas, algo que los propios lectores mencionan con frecuencia cuando visitan la librería.

LIBROS MÁS ACCESIBLES Y LECTORES CADA VEZ MÁS INTERESADOS

Otro de los factores que favorece el crecimiento de la lectura es la mayor accesibilidad económica. La entrevistada recuerda que años atrás comprar libros era un lujo para muchas familias, mientras que hoy existen numerosas ediciones de bolsillo que permiten acceder a los mismos títulos a precios mucho más convenientes.

Esta democratización del acceso ha permitido ampliar el público lector y acercar la literatura a personas que anteriormente encontraban dificultades para adquirir un libro.

Además, el atractivo visual de las nuevas publicaciones se ha convertido en un elemento que seduce especialmente a quienes disfrutan no solo del contenido, sino también del diseño editorial.

EL CRECIMIENTO PERSONAL LIDERA LAS PREFERENCIAS

Consultada sobre los géneros más vendidos, señala que actualmente los libros de crecimiento personal y autoayuda encabezan ampliamente las preferencias.

Dentro de ese universo sobresalen especialmente las publicaciones vinculadas a educación financiera, independencia económica, administración del dinero, ahorro y desarrollo de emprendimientos propios.

Al mismo tiempo, existe una fuerte demanda por obras relacionadas con la salud emocional, la ansiedad, la motivación, el bienestar personal y la crianza de los hijos.

Desde su experiencia diaria, explica que muchas veces el trabajo del librero trasciende la simple venta de un libro. Con frecuencia, las personas llegan buscando orientación para afrontar situaciones personales complejas, por lo que escuchar atentamente y recomendar el título adecuado se transforma en una tarea casi terapéutica.

«La ansiedad aparece hoy como uno de los problemas más frecuentes», comenta, señalando que muchas personas buscan en la lectura herramientas, consejos o simplemente palabras que las ayuden a atravesar momentos difíciles.

LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES SORPRENDEN COMO LOS GRANDES LECTORES

Uno de los datos más llamativos es que la franja de entre 8 y 15 años constituye actualmente el grupo que más compra libros.

Lejos de convertirse en una competencia, las redes sociales y las plataformas digitales han terminado funcionando como una puerta de entrada hacia la lectura. Los mangas japoneses y los animes generan un enorme movimiento comercial en las librerías, impulsando a cientos de jóvenes a buscar las versiones impresas de las historias que siguen en plataformas audiovisuales.

Algo similar ocurre con los youtubers e influencers que publican libros. Muchos adolescentes conocen con anticipación los próximos lanzamientos y esperan durante semanas su llegada a Uruguay para adquirirlos apenas ingresan al mercado.

Este fenómeno demuestra que las nuevas tecnologías, utilizadas de manera positiva, también pueden incentivar el hábito lector y despertar curiosidad por nuevos autores y géneros.

LA LIBRERÍA, UN ESPACIO CULTURAL QUE SIGUE TENIENDO SENTIDO

Más allá de vender libros, la entrevistada considera que la librería continúa siendo un verdadero espacio de encuentro entre lectores.

Quienes ingresan no solo buscan un título específico: también preguntan, conversan, piden recomendaciones y descubren nuevas obras gracias al asesoramiento personalizado.

En ese sentido, destaca que las redes sociales también cumplen un papel importante al difundir recomendaciones y tendencias literarias que luego se reflejan en la demanda del público dentro de la librería.

Finalmente, sostiene que el gusto por la lectura comienza en el hogar. Leer un cuento antes de dormir, compartir historias con los hijos y fomentar ese hábito desde pequeños constituye, a su juicio, la mejor manera de formar futuros lectores.

Por eso, lejos de anunciar el fin del libro, la experiencia diaria demuestra que las páginas impresas continúan encontrando nuevos lectores y que la librería sigue siendo un espacio fundamental para promover la cultura, el conocimiento y el placer de leer.


Diego Fischer – Escritor

Mientras existan personas con ganas de comprender el mundo, el libro nunca perderá vigencia”

El reconocido escritor y periodista, Diego Fischer, reflexiona sobre la importancia de la lectura, el valor del conocimiento y el papel que los libros continúan desempeñando en una sociedad cada vez más acelerada.

Hablar de libros es, para , hablar de memoria, de identidad y de libertad. Con una extensa trayectoria como periodista, investigador y escritor, ha dedicado gran parte de su vida a rescatar historias, reconstruir hechos y acercar al público personajes fundamentales del Uruguay. Convencido de que la tecnología ha cambiado la forma de acceder a la información, sostiene que ningún avance ha logrado reemplazar la profundidad de una buena lectura.

En diálogo con Diario El Pueblo, habló sobre la actualidad del libro, los desafíos que enfrenta la lectura y la necesidad de seguir formando ciudadanos críticos.

«EL LIBRO SIGUE SIENDO UNA ESCUELA DE PENSAMIENTO»

Fischer considera que, pese al crecimiento de las plataformas digitales y las redes sociales, el libro mantiene intacta su esencia.

«Vivimos en una época donde todo ocurre muy rápido. Consumimos información en pocos segundos, pero comprender una realidad requiere tiempo. El libro nos obliga a detenernos, a pensar y a reflexionar. Esa es una virtud que ninguna red social puede sustituir.»

A su entender, leer continúa siendo uno de los ejercicios intelectuales más completos.

«Cada libro nos enfrenta a nuevas ideas, nos hace cuestionar nuestras propias certezas y amplía nuestra mirada sobre el mundo.»

LEER PARA FORMAR CIUDADANOS LIBRES

Consultado sobre el papel de la lectura en la vida democrática, el escritor fue categórico.

«Una sociedad que lee es una sociedad más difícil de manipular. La lectura desarrolla pensamiento crítico y permite que las personas formen opiniones propias. Eso fortalece la democracia y la convivencia.»

Añadió que el libro no solo transmite conocimientos, sino también valores.

«Los libros nos enseñan historia, cultura, ciencia y filosofía, pero también nos ayudan a comprender al otro. Generan empatía y fortalecen la convivencia social.»

EL DESAFÍO DE ACERCAR LOS JÓVENES A LA LECTURA

Para Fischer, uno de los mayores retos actuales consiste en despertar nuevamente el interés de las nuevas generaciones por los libros.

«No creo que los jóvenes no quieran leer. Lo que ocurre es que hoy compiten con múltiples estímulos que ofrecen gratificación inmediata. El desafío está en mostrarles que un buen libro puede emocionarlos, sorprenderlos y hacerlos viajar sin salir de su casa.»

Entiende que la familia y la escuela cumplen un papel fundamental.

«El hábito de la lectura se construye desde pequeños. Cuando un niño crece rodeado de libros, difícilmente los abandone en su vida adulta.»

INVESTIGAR PARA PRESERVAR LA MEMORIA

Gran parte de la obra de Fischer está basada en una profunda investigación histórica. Sobre esa responsabilidad señaló:

«Cada libro implica una enorme responsabilidad. Cuando uno escribe sobre hechos reales o personajes históricos debe respetar la verdad documental. Investigar no significa solamente reunir información, sino interpretarla con honestidad y rigurosidad.»

Agregó que escribir también implica rescatar historias que podrían perderse con el paso del tiempo.

«Los libros conservan la memoria colectiva. Son una forma de dialogar con quienes vivieron antes que nosotros y de dejar un testimonio para las generaciones futuras.»

EL LIBRO IMPRESO SIGUE TENIENDO FUTURO

Aunque reconoce el crecimiento de los formatos digitales y los audiolibros, Fischer no cree que el libro tradicional desaparezca.

«Cada formato tiene su espacio. Lo importante es que las personas lean. Sin embargo, el libro impreso mantiene una relación muy especial con el lector. Hay un vínculo emocional difícil de reemplazar.»

Para él, las nuevas tecnologías deben entenderse como herramientas complementarias.

«No hay que enfrentar el papel con lo digital. Ambos pueden convivir perfectamente si el objetivo sigue siendo acercar el conocimiento.»

UN MENSAJE PARA QUIENES AÚN NO DESCUBRIERON LA LECTURA

Al finalizar la entrevista, Fischer dejó una reflexión destinada especialmente a quienes aún no han incorporado el hábito de leer.

«Siempre existe un libro esperando por cada persona. Solo hay que encontrarlo. La lectura abre puertas que muchas veces ni imaginamos. Nos permite viajar, aprender, emocionarnos y comprender mejor la vida.»

Y concluyó con una frase que resume su visión:

«Los libros han acompañado a la humanidad durante siglos porque contienen algo que nunca pasa de moda: la capacidad de transformar a las personas. Mientras existan seres humanos con curiosidad, el libro seguirá teniendo un lugar insustituible en la sociedad.»


María Cristina Testa – Tallerista de UNI 3: «Cuento y Poesía»

Los primeros que tienen que estar enamorados de la lectura somos los adultos para poder transmitirla”

En tiempos donde las pantallas ocupan cada vez más espacio en la vida cotidiana, la lectura enfrenta nuevos desafíos, especialmente entre niños y adolescentes. Sin embargo, para la tallerista de Cuento y Poesía de UNI 3, María Cristina Testa, el libro mantiene intacta su vigencia y continúa siendo una herramienta insustituible para el desarrollo de la imaginación, el pensamiento crítico y la formación de las personas.

En diálogo con nuestro medio, Testa reflexionó sobre los hábitos de lectura en la actualidad, el papel de las familias y de los educadores en la formación de nuevos lectores y la importancia de que el gusto por los libros nazca desde los primeros años de vida.

La docente y promotora de la lectura reconoció que la tecnología ha modificado profundamente las formas de acceder a la información y al entretenimiento, aunque entiende que ello no implica necesariamente el fin del libro.

«Yo apuesto siempre por la lectura y, por supuesto, por los libros en formato papel. Sin duda estamos en una época muy difícil, donde la tecnología avasalla bastante y a veces es complicado acercar los libros a los niños.»

LA INFLUENCIA DE LA FAMILIA

Para Testa, el entorno familiar resulta determinante en la construcción del hábito lector. Explicó que existen ejemplos muy diferentes entre los propios niños. «Tengo casos de niños que en una reunión están tranquilos leyendo un libro. Del otro lado también tengo ejemplos de niños de cuatro años que pasan toda la reunión con un iPhone en la mano. A mí me parece que la familia incide muchísimo en la lectura.»

Considera que cuando en un hogar existe una cultura de los libros, esa experiencia termina marcando a los más pequeños. «Si una familia lee, les cuenta cuentos desde pequeños, les lee poesía, los lleva a las ferias del libro, a las librerías, les forma una pequeña biblioteca y les cuenta historias antes de dormir, ese niño se va a acostumbrar y será un niño lector.»

A su entender, la lectura no puede imponerse como una obligación, sino despertar interés. «Yo creo que los niños leen, leen lo que les interesa. Y para mí es importantísimo que lean lo que sea, porque esa es la forma que después tienen, cuando sean grandes, de poder elegir qué les gusta y qué no.»

LIBROS QUE ABREN LA MENTE

Durante la entrevista, Testa destacó el valor formativo de la lectura más allá del contenido específico de cada obra. «Los libros te abren un camino, te abren la cabeza, te abren la mente, te abren el conocimiento. Nosotros somos seres de palabra y esa palabra también se transmite a través de la lectura, de los cuentos y de la poesía.»

Añadió que uno de los aspectos más valiosos del libro es la capacidad de estimular la imaginación, algo que considera difícil de reemplazar por otros medios. «Con los juegos o la computadora el niño lo tiene todo hecho. En cambio, cuando escucha un cuento o lee un libro desarrolla la imaginación, la fantasía, se transforma en el personaje. Es totalmente diferente.»

Recordó que muchas generaciones crecieron identificándose con personajes de la literatura infantil. «Cuando uno les leía ‘El Sapo Ruperto’, más de un niño quería ser El Sapo Ruperto. Eso pasa porque el lector entra en la historia, se identifica con los personajes y vive esa experiencia.»

CUENTOS Y POESÍA COMO FORMAS DE ARTE

La tallerista entiende que tanto el cuento como la poesía cumplen una función que trasciende el entretenimiento. «El cuento y la poesía son formas de arte. Además, cuando uno realmente se mete en una lectura, también se relaciona con su propio espíritu. Hay una conexión muy íntima entre el lector y la historia.»

Por eso sostiene que los libros continúan teniendo un lugar irremplazable. «No creo que desaparezcan a pesar de la tecnología. Pienso que el libro va a estar siempre vigente.Muchos se habían ido totalmente hacia la tecnología, pero ahora están volviendo al libro de papel. Yo lo noto.»

LEER EN PAPEL O EN PANTALLA

Aunque personalmente prefiere el libro tradicional, Testa reconoce que las nuevas tecnologías también han abierto otras formas de lectura. «En el grupo del taller se lee muchísimo. Compramos libros, vamos a las ferias, intercambiamos lecturas y a mí no se me ocurre leer en una computadora. Pero, por ejemplo, mi esposo lee solamente en pantalla y lee muchísimo.»

Por eso entiende que lo esencial no pasa por el soporte. «Las generaciones han cambiado y también los tiempos. Tenemos que adaptarnos un poco a todo eso.»

Y resume esa idea con una afirmación contundente. «Lo importante es leer. Leas lo que leas. Historietas, revistas, novelas o libros de decoración. Depende del interés de cada persona.»

Según explicó, precisamente la lectura permite desarrollar criterios propios. «Para saber elegir también hay que haber leído bastante.»

Consultada sobre la producción editorial actual, señaló que nunca hubo tanta oferta de libros como en estos tiempos. «Hoy estamos saturados de material de lectura en las librerías. La pregunta que me hago es si se lee en la misma medida en que se producen los libros.»

También observó que muchos textos infantiles actuales priorizan la imagen por encima de la palabra escrita. «La imagen ha sustituido bastante a la palabra. Hay libros con ilustraciones maravillosas y muy poco texto.»

Sin embargo, considera que ambos recursos pueden convivir. «A un niño pequeño lo atrapás enseguida con un libro bien ilustrado, pero si además le contás una linda historia, como los cuentos de Horacio Quiroga, también queda fascinado.»

UNA RESPONSABILIDAD COMPARTIDA

Para María Cristina Testa, la promoción de la lectura no corresponde únicamente a la escuela. «Los que tenemos la obligación de incentivar la lectura somos primero la familia, porque es la primera educadora; después los maestros, los animadores, los clubes de lectura, las bibliotecas y todos los que trabajamos con los libros.»

Pero insiste en que el punto de partida siempre es el ejemplo de los adultos.

«Los primeros que tienen que estar enamorados de la lectura somos nosotros, los adultos, para poder transmitirla. Si uno no está enamorado de un cuento, difícilmente pueda contagiar ese entusiasmo.»

UNA REFLEXIÓN PARA EL FUTURO

Al finalizar la entrevista, Testa compartió un fragmento del Manifiesto por la Lectura de la escritora española Irene Vallejo, reflexión que sintetiza el sentido profundo que, a su entender, tiene el acto de leer.

«Somos seres entretejidos de relatos, bordados con hilos de voces, de historia, de filosofía, de ciencia y de leyes. Por eso la lectura seguirá cuidándonos siempre que cuidemos de ella. No puede desaparecer lo que nos salva. Los libros nos recuerdan, serenos y siempre dispuestos a desplegarse ante nuestros ojos, que la salud de las palabras enraiza en las editoriales, en las librerías, en los círculos de lectura compartida, en las bibliotecas y en las escuelas. Es allí donde imaginamos el futuro que nos une.»

Con esa reflexión, la tallerista de UNI 3 deja planteada una idea que atraviesa toda la entrevista: más allá de los cambios tecnológicos y de los nuevos formatos, la lectura sigue siendo una de las herramientas más poderosas para formar personas libres, críticas e imaginativas.


Martina Pereira – Editorial Penguin Radom House

El libro en papel sigue ocupando un lugar irremplazable en la vida de los lectores”

La Asistente de Comunicación de Penguin Random House Uruguay, Martina Pereira, analiza la vigencia de la lectura, los nuevos hábitos de consumo cultural y el desafío de acercar los libros a las nuevas generaciones.

EL LIBRO TRADICIONAL Y EL DIGITAL

En tiempos donde las pantallas parecen dominar buena parte de la vida cotidiana, el libro continúa demostrando una capacidad única para emocionar, enseñar y generar comunidad. Lejos de los pronósticos que anunciaban su desaparición frente a las nuevas tecnologías, la lectura mantiene plena vigencia, aunque adaptándose a nuevas formas de llegar al público.

Así lo sostiene Martina Pereira, Asistente de Comunicación de Penguin Random House Uruguay, quien en diálogo con Diario El Pueblo reflexionó sobre el presente del mundo editorial, el perfil de los lectores uruguayos, el crecimiento de autores nacionales y latinoamericanos, el papel de las librerías como espacios de encuentro y la convivencia entre el libro tradicional y los formatos digitales.

LOS LECTORES SIGUEN ESTANDO

Uno de los principales mitos que Pereira busca derribar es la idea de que la sociedad ha dejado de leer.

«Existe esa conversación permanente de que la gente ya no lee, pero la realidad que vemos desde la editorial es diferente. Hay muchos lectores y también muchas formas nuevas de acercarse a los libros», afirma.

Según explica, las redes sociales, los creadores de contenido y las recomendaciones digitales han cambiado la manera de descubrir nuevas lecturas, aunque eso no significa una pérdida del interés por los libros.

En cuanto a las preferencias actuales, destaca un marcado crecimiento de la novela contemporánea, la no ficción y, especialmente entre los jóvenes, géneros como el romance, el thriller y la fantasía. A ello se suma una tendencia cada vez más fuerte hacia la valoración de autores latinoamericanos y uruguayos.

«Hay muchísimo talento local y creemos que los lectores cada vez valoran más esas voces cercanas, tanto en literatura para adultos como para jóvenes e infantiles.»

EL LIBRO EN PAPEL MANTIENE SU PROTAGONISMO

Consultada sobre el avance de los libros digitales, Pereira considera que no existe una competencia que ponga en riesgo al formato tradicional.

«El libro en papel sigue teniendo su protagonismo y su importancia. Los formatos digitales tienen ventajas, como la comodidad de llevar cientos de libros en un celular o una tablet, pero la experiencia de tener un libro físico en las manos sigue siendo insustituible.»

Para la comunicadora, regalar un libro, construir una biblioteca personal o simplemente disfrutar del contacto con el papel forman parte de una experiencia cultural que continúa muy vigente.

«Creo que ambos formatos conviven perfectamente. Nada reemplaza el vínculo emocional que genera un libro físico.»

LAS LIBRERÍAS COMO ESPACIOS DE ENCUENTRO

Más allá de su función comercial, Pereira entiende que las librerías han evolucionado hacia verdaderos centros culturales.

«Hoy las librerías son lugares donde la gente se reúne para participar de clubes de lectura, talleres de escritura, encuentros de poesía o simplemente conversar sobre libros.»

Ese componente humano, sostiene, constituye uno de los grandes diferenciales frente a la lectura exclusivamente digital.

«La posibilidad de hablar con un librero, descubrir un libro recorriendo los estantes o compartir una lectura con otras personas genera una experiencia que sigue siendo muy valiosa.»

CADA LECTOR ENCUENTRA UN LIBRO PARA SÍ

Respecto a las motivaciones que llevan a una persona a buscar un libro, Pereira considera que no existe una única respuesta.

«Hay quienes buscan aprender, otros entretenerse, distraerse o emocionarse. También hay quienes encuentran historias con las que logran identificarse profundamente.»

Esa diversidad, señala, es precisamente una de las grandes fortalezas del universo editorial.

«Siempre existe un libro para cada lector. Muchas veces uno termina encontrando un libro que ni siquiera sabía que necesitaba.»

EL LECTOR URUGUAYO Y SUS INTERESES

Sobre las preferencias del lector promedio en Uruguay, la representante de Penguin Random House observa una marcada inclinación hacia la novela histórica, la narrativa contemporánea y la no ficción.

Entre los temas más buscados aparecen la historia, la política, la actualidad, las biografías y los ensayos.

«No necesariamente se trata de lecturas académicas. Muchas personas leen simplemente por placer y porque disfrutan conocer nuevas historias o profundizar en temas que les interesan.»

EL DESAFÍO DEL INTERIOR DEL PAÍS

Durante la entrevista también surgió la realidad de las librerías del interior uruguayo, muchas de las cuales han desaparecido en los últimos años.

Para Pereira, se trata de un fenómeno que responde a múltiples factores.

«El mercado del libro es relativamente pequeño y los hábitos de consumo han cambiado mucho. Quizás sea necesario volver a generar espacios comunitarios, actividades culturales y encuentros que fortalezcan nuevamente la presencia de las librerías.»

Entiende que reconstruir esa comunidad lectora puede ser una herramienta importante para revitalizar el sector.

EVENTOS, AUTORES Y RECOMENDACIONES

Desde Penguin Random House Uruguay organizan permanentemente presentaciones de libros, encuentros con autores, actividades para niños, jóvenes y libreros, instancias que, según Pereira, fortalecen el vínculo entre el público y la lectura.

Entre las novedades recientes mencionó El día del golero, de Jorge Señoranz; Adolescente en recargado, de Juan Pablo Civils; nuevas publicaciones infantiles de Ignacio Alcuri y Samantha Navarro, además del libro Yo papá, de Daniel Viglione, recomendado especialmente como lectura para reflexionar sobre la paternidad desde distintas experiencias y testimonios.

UN FUTURO QUE SIGUE ESCRIBIÉNDOSE

Lejos de cualquier visión pesimista, Martina Pereira observa con optimismo el presente del libro y de la lectura. Considera que las nuevas tecnologías han transformado la forma en que los lectores llegan a las obras, pero no han debilitado el valor cultural del libro.

Para la Asistente de Comunicación de Penguin Random House Uruguay, el desafío consiste en seguir acercando autores y lectores, generar espacios de intercambio y demostrar que, detrás de cada libro, siempre existe la posibilidad de descubrir una nueva historia, aprender algo diferente o encontrarse, quizás, con uno mismo.


El Libro en el Siglo XXI: Resistencia, Transformación y el Valor Inextinguible de la Palabra Escrita

Desde los albores de la civilización, el libro se convirtió en una de las invenciones más trascendentes de la historia. A través de tablillas de arcilla, papiros, códices medievales y la imprenta, fue puente entre pasado y futuro, democratizó el saber y sobrevivió a guerras, incendios y censuras. Hoy, en una era marcada por la inmediatez, las redes sociales y las pantallas, surge una pregunta inevitable: ¿cuál es el lugar del libro en la sociedad contemporánea?

Este informe reúne distintas miradas —escritores, comerciantes, promotores de lectura y profesionales— sobre el mercado editorial, los nuevos hábitos de consumo, la convivencia de formatos y el rol irremplazable de la lectura.

EL DEBATE DE LOS FORMATOS: ¿PAPEL, PANTALLA O CONVIVENCIA?

Uno de los mayores temores del siglo XXI fue que la tecnología significara el fin del libro impreso. Sin embargo, librerías y editoriales muestran un escenario diferente. Martina Pereira, de Penguin Random House, sostiene que el papel conserva protagonismo, con capacidad para emocionar y generar comunidad. Aunque los formatos digitales permiten transportar cientos de textos en un dispositivo, la experiencia sensorial y el vínculo emocional del libro físico siguen siendo insustituibles.

Esta mirada es compartida por Álex Félix, comerciante con amplia experiencia en el rubro librero, quien afirma que el ejemplar físico resiste al mundo digital. Según Félix, los lectores valoran tocar el papel, oler el libro y coleccionar ediciones cuidadas, con tapas duras y cantos pintados, que convierten al libro en un objeto estético y afectivo. También destaca un factor de salud: leer en papel permite descansar la vista frente a las largas horas ante pantallas.

El escritor y periodista Diego Fischer aporta una visión conciliadora: no se trata de enfrentar papel y digital, sino de comprender que ambos formatos pueden convivir si el objetivo es acercar el conocimiento.

El abogado Pablo Perna plantea una perspectiva más disruptiva. Cree que los libros físicos tenderán a desaparecer o quedarán relegados a coleccionistas, como ocurrió con los discos de vinilo. Observa que las nuevas generaciones y los universitarios estudian cada vez más en pantallas, por lo que el contenido migrará hacia soportes digitales apoyados por inteligencia artificial. Aun así, reconoce que en Europa leer un libro impreso se ha vuelto casi una forma de “rebeldía” frente al avance tecnológico.

LA LECTURA COMO FORJA DE CIUDADANOS LIBRES Y CRÍTICOS

Más allá del formato, leer conserva una función social y política vital. Fischer afirma que una sociedad que lee es más difícil de manipular. En un mundo donde la información se consume en segundos, el libro obliga a detenerse y reflexionar, desarrollando un pensamiento crítico que fortalece la democracia y la convivencia. También genera empatía, porque enseña a comprender al otro.

María Cristina Testa, docente y tallerista, profundiza en el valor formativo de la lectura. Señala que los libros “abren la mente” y estimulan una imaginación que las pantallas, al entregar todo digerido, no activan de la misma forma. Liliana Forti coincide y agrega que, en la juventud, la lectura expande la creatividad, facilita el aprendizaje universitario y mejora la ortografía.

EL DESAFÍO DE LAS NUEVAS GENERACIONES: DE BOOKTOK AL MANGA

Existe un mito persistente de que “los jóvenes ya no leen”. Martina Pereira busca derribarlo al afirmar que los lectores siguen existiendo, aunque cambiaron sus formas de descubrir historias. Hoy las redes sociales, los creadores de contenido y las comunidades digitales cumplen un papel decisivo en el acceso a nuevos libros.

Álex Félix revela un dato llamativo: la franja entre los 8 y los 15 años constituye uno de los grupos que más compra libros en su librería. Lejos de ser enemigas, las plataformas digitales han servido como puente hacia el papel. El anime, el manga japonés, los youtubers y booktokers generan un movimiento comercial fuerte, llevando a niños y adolescentes a esperar los lanzamientos físicos de historias que siguen en internet.

Fischer reconoce que el gran desafío es competir contra los estímulos de gratificación inmediata que rodean a los jóvenes y demostrarles que un libro también puede emocionarlos, atraparlos y hacerlos viajar sin salir de casa.

En este punto, todos coinciden en el rol crucial de los adultos. Testa enfatiza que los primeros enamorados de la lectura deben ser padres y educadores. No se puede imponer la lectura: se debe contagiar entusiasmo. Ejemplos como el de la Dra. Gabriela González, a quien su padre le leía cuentos, o el de Carlos Albisu, que creció rodeado de bibliotecas familiares, demuestran que el hábito lector se forja principalmente en el hogar.

LAS PREFERENCIAS DEL MERCADO Y EL REFUGIO DE LAS LIBRERÍAS

El ecosistema de lectura se ha transformado y democratizado gracias a las ediciones de bolsillo, que permiten a más personas adquirir literatura a precios convenientes. Pero, ¿qué busca el lector actual?

Según Álex Félix, el crecimiento personal lidera las ventas. Hay fuerte demanda de libros sobre educación financiera, administración del dinero y, especialmente, salud emocional, crianza y ansiedad. Esto hizo que el rol del librero trascienda la venta, convirtiéndose muchas veces en una figura de escucha y orientación, capaz de recomendar libros que ayudan a atravesar momentos personales complejos.

Martina Pereira destaca el auge de la novela contemporánea, histórica, thrillers, romance y fantasía, además de una fuerte revalorización de autores uruguayos y latinoamericanos.

Las librerías dejaron de ser simples comercios para transformarse en centros culturales y espacios de encuentro. Clubes de lectura, presentaciones y charlas brindan un contacto humano que el comercio digital no puede emular. No obstante, en el interior de Uruguay muchas librerías han cerrado, lo que vuelve urgente reconstruir espacios comunitarios capaces de revitalizar el sector.

LECTURAS QUE MARCAN VIDAS: UN MOSAICO DE REFERENCIAS

La influencia literaria queda en evidencia al consultar a profesionales de distintos ámbitos sobre los libros que marcaron sus vidas. Para muchos, los textos religiosos y filosóficos son pilares: el obispo Arturo Fajardo y el sociólogo Juan Romero destacan la Biblia. Otros encuentran guía en la estrategia y la no ficción, como Cecilia Eguiluz con “El arte de la guerra”, o Pablo Perna con “Padre rico, padre pobre”.

La literatura latinoamericana y nacional tiene un peso emocional enorme. Gabriela González rememora “Cien años de soledad” y “Las venas abiertas de América Latina”. Los clásicos de la infancia también dejan huella: “El Principito” es atesorado por Fajardo y Pablo Bonet, mientras “Martín Fierro” resuena en la memoria de Eguiluz.

Liliana Forti y Juan Romero recuerdan con emoción a Horacio Quiroga, aunque sus cuentos les provocaran miedo en la infancia. Otros se inclinan por la historia y las biografías, como Carlos Albisu, marcado por “¡Viven!” y por la vida de Winston Churchill. Este mosaico confirma la máxima de Pereira: siempre existe un libro para cada lector.

CONCLUSIÓN

A pesar de los presagios fatalistas de la era tecnológica, el libro se niega a perecer. Como señala el Manifiesto por la Lectura de Irene Vallejo, citado por Testa, somos “seres entretejidos de relatos”, y la lectura seguirá cuidándonos mientras la cuidemos.

Ya sea en la memoria colectiva que rescata Diego Fischer, en las páginas de un manga que fascina a un adolescente, en una librería de barrio o en la pantalla de un lector digital, la esencia de la lectura prevalece.

En palabras de Fischer, el libro contiene algo que nunca pasa de moda: “la capacidad de transformar a las personas”. Mientras existan seres humanos con curiosidad y ganas de comprender el mundo, el libro seguirá ocupando un lugar insustituible en nuestra civilización.

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