Un personaje inclasificable irrumpe en los momentos más sagrados del arte, la filosofía y la literatura universal. Nadie lo invitó, pero estuvo en todos lados… y opinó.
EL CRONONAUTA IMPERTINENTE
Si Zelig hubiera tenido un primo rioplatense, probablemente se llamaría Anselmo “el Meta” Gutiérrez. Pero como toda anomalía merece su propio nombre, la historia lo bautizó —o él se bautizó a sí mismo, que es más probable— como El Crononauta Impertinente.

Nadie sabe bien si inventó una máquina del tiempo, si se metió dentro de un algoritmo olvidado de OpenAI, o si simplemente un día se quedó pensando demasiado fuerte y se filtró en la historia como una gotera en el techo de la realidad. Lo cierto es que apareció. Primero, discretamente. O casi.
Este personaje es fascinante porque mezcla el arquetipo del «hacker» moderno con el de un viajero dimensional. Al ser un Zelig (un camaleón social), no solo viaja en el tiempo, sino que se infiltra y se mimetiza con la historia a través de la tecnología. (¿Qué es él exactamente?)
“UnTecnomante Histórico”, es decir, alguien que utiliza la «magia» de la computación avanzada para manipular el tejido de la realidad y el tiempo.
Sus registro nos llevan por varios episodios de la historia universal, y por las grandes dudas de la locura más astral y Vilardeboleana, con presunta intoxicación de lectura sobre extra terrestre e intraterrestre, lo que alguien definió un tipo que no tiene los patitos alineados, ni todos los caramelos del frasco.
Pero tampoco podemos subestimarlo porque el nos hizo ver el borrador de sus “historias”, y en los videos se ve que….
LA ÚLTIMA CENA (Y EL PRIMER PICOTEO)
Nos hace sentir partícipe de un grandioso momento de la historia bíblica, La Última cena, pero lo curioso se mueve en el mismo plano de los protagonistas pero darse cuenta, al parecer, de lo que está viviendo, porque anda como si tal cosa, como perico por su casa, y antes de que Jesucristo se sentara con sus apóstoles, ya estaba él. No en la mesa, no. Atrás. En bambalinas. Probando el pan.
—Está medio duro, che —dijo, sin saber que estaba en medio de La Última Cena.
Cuando los discípulos entraron, él ya había mordido tres panes y acomodado una copa “para que la simetría cierre mejor en la pintura”, dijo él p fue un pensamiento de la inteligencia artificial que lo asesoraba…
Los comensales los miraban como si fuera alguien de otro mundo, y sus extrañas ropas (para ellos) le daban cierto miticismo, claro que los discípulos de Jesús se movían con otra aureola…
TERTULIAS CON BARBAS PENSANTES
Después se lo vio en una esquina de Atenas, interrumpiendo a Sócrates:
—Maestro, todo bien con la mayéutica… pero si le aflojás un poco a la pregunta, capaz alguien te responde.
Sócrates lo miró en silencio.
—¿Ves? Eso digo —remató el Crononauta, robándose una aceituna.
El Maestro del Pensamiento se lo quedó mirando irse calle abajo, con paso tan extraño, como sus ropas. Al alejarse preguntó a los gritos dónde quedaba el Agora, las calles Platón esquina Aristoteles…Socrates bebió el trago amargo del desconcierto, casi parecido al de la cicuta que un tiempo después de este episodio, le tocaría beber…
Tiempo después, otro grande sufriría de la misma forma la presencia de ese ser extraño. Cuando lo vió, Platón tomó nota. O eso cree él. Y se sintió tan desconcertado, como cuando entró por primera vez a su laberinto, le dieron ganas de beber un trago amargo, pero ni cicuta había…
TURISMO LITERARIO SIN PERMISO
En algún punto del infierno, mientras Dante Alighieri recorría los círculos de La Divina Comedia, el Crononauta apareció con un mapa.
—Esto está mal señalizado. El séptimo círculo tendría que tener un cartel más grande.
Virgilio suspiró. Dante anotó “posible revisión”. Nunca lo confirmó.
En otra escena, se coló en un cuento de Giovanni Boccaccio, pero no para leerlo, para criticarlo.
—Mucho enredo, poco delivery —dijo, como si fuera editor de un portal medieval.
Boccacio miró con bronca al impertinente que no paraba de hablar…
– En realidad no leí tus cuentos, lo viví en películas del cine italiano, bastante subidas de tono para la época. Las mujeres todas hermosas, y muy pícaras, pero los hombres, cada ejemplares!, que en un concurso de feos no tendrían rivales…
Bocaccio agarró el tridente de la parva, lo midió y pensó que si seguía hablando se lo iba a partir en la cabeza…Pero el extraño ser se fue tan rápido como llegó, y todo volvió a ser normal en aquel bello lugar, recodo de la historia y de la literatura…
CONSEJERO ARTÍSTICO NO SOLICITADO
Su momento más audaz fue cuando se plantó detrás de Leonardo da Vinci mientras pintaba.
—Leo, probá con un poco más de sombra acá —le dijo, señalando.
—¿Quién es usted? —preguntó Da Vinci.
—Un adelantado —respondió—. Y esa sonrisa… hacela más ambigua, que va a dar que hablar.
Horas después, nacía La Mona Lisa. O eso le gusta contar, nadie entendió nunca porque después de terminada la obra, Da Vinci pasó malhumorado una semana…
LITERATURA, TEATRO…Y COLADOS
En una venta de mala muerte, dos mesas más allá de Don Quijote y Sancho Panza, el Crononauta pedía otra jarra. Estaba sabroso el tintillo, y el jamón de cerdo.
—Ese molino no es un gigante, eh —tiró.
—¡Callad, hechicero! —gritó Don Quijote.
—Bueno, después no digan que no avisé.
– No le preste atención mi señor, se ve que el vino le cae mal.- Dijo Sancho en tono de consuelo…
– Mal le va a caer mi mano en su cabeza a ese zopenco…
Cuando Don Quijote se levantó para cumplir con su cometido, el extraño ya no estaba allí…
También fue gondolero improvisado en Otelo, donde confundió una escena dramática con un paseo turístico.
—¿Selfie con el moro? Dale, sonreí —dijo, mientras Desdémona no entendía nada.
Y en Dinamarca, se acercó a Hamlet justo en su momento más existencial.
—¿Ser o no ser? —dijo Hamlet.
—Y… probá primero con un café —le respondió, sacándole la calavera para mirarla—. Linda pieza, ¿dónde la compraste?
Hamlet se la quitó y se la revoleó de una, decí que el impertinente se agacho y desapareció en la multitud, que sí no…
EL PROBLEMA DE ESTAR EN TODAS PARTES
El Crononauta Impertinente no cambió la historia. O eso dicen los historiadores, que curiosamente nunca pudieron explicar ciertos detalles fuera de lugar.
Una copa movida. Una frase rara. Una sombra que no debería estar.
Tal vez no alteró los grandes hechos… pero los volvió un poco más humanos. Más torpes. Más divertidos. Como si el tiempo, por un instante, se hubiera permitido reír.
ANDÁ A SABER QUE HACE…
Nadie sabe dónde está ahora el Crononauta Impertinente. Algunos dicen que se metió en una inteligencia artificial y desde ahí sigue opinando. Otros aseguran que está leyendo esto, corrigiendo mentalmente cada línea.
Y si de pronto encontrás una idea que no sabés de dónde salió…
un comentario fuera de lugar… o una sonrisa que no encaja del todo…
Cuidado. Capaz ya llegó.
Y no tenemos dudas que lo mejor está por venir porque apenas salga la nota en el Diario, alguno lo va a buscar para sugerirle cosas, por ejemplo, que se cuela en un Consejo de Ministros, mientras Orsi les explica en forma sintética y con claridad meridiana a su equipo, lo que quiere para lo que resta de su gobierno. Capaz que le hace cosquilla a Jorge Díaz para no dejarlo pensar con tranquilidad, quizás le da argumentos al Pacha Sánchez.
O se viene para Salto y se mete en una reunión de Gabinete de Albisu o en la Mesa Politica del FA al lado de Alonso, o junto a Molina en la Junta Departamental, para hacer de las suyas en todos lados.
O se pone futbolero y se va a pedido de Ruglio al Campeón del Siglo para animar a Diego Aguirre, o al Gran Parque Central para aconsejar a Bava, o se viene al Dickinson para alentar el trabajo de Ronny Costa o de Wilson Cardozo, vaya uno a saber por donde se le da, debajo de qué piedra sale este cangrejo..
Pero no todas son ganadas las del Crononauta, porque la maquina que inventó le reprochó las infulas del viajero del tiempo y le reprendió por su falta de atención…
– Estuviste la oportunidad de aprender muchas cosas de los lugares a que fuiste y con las grandiosas figuras humanas que estuviste, pero al señorito solo se le ocurrió divertirse…
– igual, nunca quise cambiar la historia, te imaginás los líos que hubieran tenidos los historiadores y los biógrafos, los que tendrían que cambiar los escritos en tantos libros?
– por hoy basta.- Dijo la Inteligencia Artificial y le sacó la clave al Crononauta para que no volviera a perturbar la paz del mundo…




