¡El corazón del fútbol «naranjero»!

115 años de pasión de la Liga Salteña de Fútbol

El frío de julio en Salto siempre se mitiga de la misma manera: hablando de fútbol. Pero este 14 de julio no es un martes cualquiera. Hoy, las agujas del reloj retroceden exactamente 115 años para rendir tributo a la mesa fundacional de 1911, cuando un puñado de visionarios como Dickinson, Armstrong, MacFarlane y Gomensoro firmaron el acta de la primera sesión de la Liga Salteña de Fútbol.

Lo que nació como un impulso de fervor criollo en el local de Juventud Salteña, es hoy un coloso que late en el norte de nuestro país.


EL ECO DE LA LEYENDA
Evocar la Liga Salteña es abrir las puertas del Estadio Ernesto Dickinson, ese templo sagrado de cemento y césped donde se moldearon las mayores hazañas del fútbol del interior. Por sus túneles todavía se escucha el eco de los viejos «clásicos de las avenidas». Es recordar el orgullo de la gloriosa camiseta albirroja, esa que tantas veces impuso respeto en los Campeonatos del Interior, tiñendo al país con el temple y el talento de los jugadores «naranjeros».
Hablar de estos 115 años es repasar una dinastía de clubes que son el alma de los barrios salteños. 

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Es la mística copera de Ferro Carril, el club más laureado que custodia sus vitrinas con celo; es la estirpe y la elegancia del viejo decano, Salto Uruguay; es el empuje popular de Ceibal, Gladiador, Saladero o Salto Nuevo, que transforman cada domingo en una fiesta de banderas; y es también el presente pujante  de instituciones como Universitario, Nacional y tantos otros de las divisionales de ascenso que sostienen el tejido social de la ciudad.


LA CUNA INFINITA
Pero la Liga Salteña de Fútbol no es solo patrimonio local; es una cantera inagotable que ha dejado su huella en el mapa del fútbol continental y mundial. De las canchas de tierra y el baby fútbol salteño brotaron leyendas.
En 1930, José Leandro Andrade, Campeón del Mundo, hasta el arribo de los años 60, con la proyección de Pedro Virgilio Rocha, Aníbal «Maño» Ruizy Eliseo Alvarez. Hasta la pasada década en que atronaron los goles de Suárez y Cavani. Más juveniles que no faltan, más talentos, que no dejan de estar.


POR EL PASADO Y POR EL FUTURO
La sede en la calle Brasil como testigo y a solo días de que la pelota vuelva a rodar de manera oficial en una nueva temporada, la Liga Salteña de Fútbol festeja sus 115 años de vida de pie.
Festeja por los dirigentes que dejan la vida honorariamente por sus clubes, por los botijas que sueñan con emular a sus ídolos en las mañanas heladas, y por el hincha fiel que, radio en mano, camina hacia la cancha desafiando cualquier clima. La Liga Salteña! 115 años de historia, barrio y corazón.


Desde la historia y con el mañana

A lo largo de sus 115 años de historia, la Liga Salteña de Fútbol ha sido conducida por dirigentes que no solo marcaron época por su capacidad de gestión, sino por su profunda entrega para consolidar el fútbol del interior.


Entre los nombres más destacados e históricos que han dejado una huella imborrable en los sillones de la calle Brasil se encuentran:
Los Fundadores (1911): En los albores de la organización, la visión de hombres como Ernesto J. Dickinson (cuyo nombre inmortaliza nuestro máximo escenario deportivo), H. J. Armstrong, R. MacFarlane y aquel primer presidente, el Dr. Juan M. Gomensoro, sentó las bases institucionales cuando el fútbol salteño era apenas un entusiasmo naciente.


Dr. Anildo Supparo

Un nombre que es sinónimo de dirigencia señorial y de los años dorados del fútbol de Salto. Su gestión quedó grabada a fuego en la historia de la Liga por su longevidad, su rectitud y su enorme ascendencia en la Organización del Fútbol del Interior (OFI).


Esc. Fernando Irazoqui

Otro de los grandes pilares históricos de la Liga Salteña. Junto con Supparo, integra el selecto podio de los presidentes con mayor permanencia en el cargo, recordado por su capacidad para arbitrar en épocas complejas y su visión de crecimiento institucional. Pero además, se constituyó en el fundador de la Divisional «B». En ellos, a todos Desde EL PUEBLO no se trata de caer en la desmemoria.

En los nombres de Irazoqui y Supparo, admitir la resonancia de tantos inolvidables como Andrade Ambrosoni, el «Bebe» Fernández, Atilio Correa, Rafael Burutarán, Guillermo Zunini, Alvaro Aguirre, Juan Kutscher, Rodolfo Galluzzo, Juan Ramón Guarino, Alan Kutchman, y este presente de Luis Alberto Arreseigor. Tiempos de ayer y tiempos contemporáneos. 115 años. Desde la historia….y con el mañana, siempre.


Ruben Grassi, la leyenda que no se archiva: ¡clase de crack!

Hablar de Ruben Juan Grassi Galliazzi, «El Ruben», es adentrarse en las páginas doradas y más emotivas del fútbol salteño. Para los memoriosos y los amantes de la lírica de nuestro fútbol, no hay medias tintas: 

fue uno de los cracks más grandes —para muchos, el número uno indiscutido— que pisó el césped de la Liga Salteña, dejando una huella imborrable tanto en la franja de Ferro Carril como en la selección mayor.
Su legado combina una técnica innata, una velocidad que ridiculizaba defensas y un romance idílico con el gol.


Grassi jugaba con una sabiduría que parecía venir de fábrica. Quienes lo vieron apilar rivales recuerdan su gambeta larga, su cambio de ritmo y esa elegancia sin esfuerzo para definir. El escribano Fernando Irazoqui, 

histórico presidente de la Liga, supo comentar que dudaba que en el mundo existieran muchos jugadores con esa clase y técnica innata.


LA MÁQUINA DE HACER GOLES

Llegó a convertir seis goles en un solo partido en al menos cuatro ocasiones  (tres de ellas oficiales: contra Almagro para dar vuelta un partido épico con 10 hombres, contra Salto Uruguay en un histórico 8 a 1, y ante Saladero).
A comienzos de la década del 60, integró una de las delanteras más brillantes y recordadas en el Campeonato del Litoral, formando un ala izquierda formidable junto a otra leyenda, Aníbal «Maño» Ruiz.
Entre sus tantas anécdotas, se recuerda aquel partido en el que la selección de Salto enfrentó al Peñarol de Montevideo recién llegado del Mundial de 1950 (con Obdulio Varela, Máspoli y compañía). Salto le plantó cara con un gol de Grassi, y los aurinegros recién pudieron empatar sobre la hora.


LA HUELLA EN FERRO CARRIL
Con la camiseta de Ferro Carril F.C., «El Ruben» fue pilar y bandera. Formó parte de la época gloriosa del club, ganándose el afecto sagrado de la parcialidad de la Zona Este. El sentimiento por él es tan profundo que su figura quedó inmortalizada en canciones (como el tango «El Ruben») y la propia Liga Salteña llegó a homenajearlo nombrando al Campeonato Salteño de 2013 en su memoria, año en que nos dejó físicamente para pasar definitivamente a la leyenda.

«No habrá ninguno igual, ninguno con tu clase y tu pasión…» dice el tango que la hinchada ferrocarrilera le compuso, sintetizando el sentir de todo un pueblo futbolero que vio en Grassi la máxima expresión del potrero y la jerarquía salteña.


Orgullosamente, nuestros…

Ahí está la casa del fútbol salteño. La que se fundó un 14 de julio de 1911. Ahí está. Entonces cabe preguntarse, realmente cuántas historias entraron para quedarse por siempre.

Después de todo, una historia se plaga de hombres y mujeres, se tiñe de sensaciones, emociones, hechos, circunstancias, haceres, logros, heroicos tiempos y también el crudo paladeo de alguna que otra amarga decepción.

Es la vida que se vuelve pelota y con arcos que aguardan, más los que defienden o los que llegan para resolver.Los que se atreven en la magia de una gambeta o se juega el pellejo para evitar males de angustia en la trinchera propia.


Es que no se trata desde EL PUEBLO, el apelar a ninguna cronología, porque después de todo el fin no es ese. Pero siempre potenciar como estandarte el nombre del Esc. Fernando Irazoqui y los 40 años en esa casa del fútbol, fundador de la entonces Intermedia, para denominarse más después divisional «B». O lo que supusieron ser grandes y sabios en la historia directriz como Jorge Andrade Ambrosoni y el Dr Hugo Guerra. En el caso de Hugo, con más de 30 años en la misión.
Desde esa casa del fútbol, el de tantas historias, adherencias a los inolvidables Salto Campeones del Litoral y del Interior, más las consagraciones de Salto Uruguay, Ferro Carril y Universitario  (2009-2011), para alcanzar la condición de monarcas a nivel de clubes. Orgullosamente nuestros.

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