El 45 % de las pymes sufrió un incidente de ciberseguridad y el 61 % teme un ataque próximo. ESET recomienda reforzar prevención y respuesta.

Ciberataques golpean a las pymes
La transformación digital permitió que las pequeñas y medianas empresas incorporaran nuevas herramientas, ampliaran sus mercados y optimizaran numerosos procesos. Sin embargo, también aumentó la cantidad de sistemas, dispositivos y datos que pueden ser utilizados como puerta de entrada por los ciberdelincuentes.
Un informe divulgado por la empresa de seguridad informática ESET indica que el 45 % de las pymes sufrió al menos un incidente de ciberseguridad durante el último año. Además, el 61 % de las organizaciones consultadas considera que podría enfrentar un ataque en los próximos 12 meses.
Las principales preocupaciones de los empresarios están relacionadas con la pérdida de información, la paralización de las operaciones y las consecuencias económicas que puede generar un incidente. Para una pequeña empresa, permanecer varios días sin acceder a sus sistemas, archivos o medios de pago puede comprometer seriamente su funcionamiento.
Recuperarse puede llevar varias semanas
El estudio señala que, aunque muchas organizaciones consiguen restablecer sus servicios, el 34 % necesita entre dos y seis semanas para resolver completamente un incidente. Ese período puede generar pérdidas de ventas, atrasos en las entregas, dificultades para atender clientes y daños en la reputación comercial.
La resiliencia cibernética se convierte así en un aspecto central. El concepto no se limita a evitar ataques, sino que comprende la capacidad de una empresa para continuar trabajando, responder ante la emergencia y recuperar rápidamente sus operaciones.
Mario Micucci, investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica, explicó que las pequeñas organizaciones enfrentan desafíos similares a los de las grandes compañías.
“La superficie de ataque corporativa se amplía con cada nueva herramienta digital y cada inversión tecnológica”.
Según el especialista, los atacantes aprovechan tecnologías recientes para incrementar el volumen, la velocidad y el alcance de sus acciones. A esto se suma el riesgo derivado de errores humanos, contraseñas débiles, equipos desactualizados y controles insuficientes.
Phishing y sistemas sin actualizar
Entre los principales mecanismos utilizados para ingresar a las redes empresariales aparecen el phishing y las vulnerabilidades que permanecen sin corregir. El documento de ESET cita datos del informe DBIR de Verizon, que ubica estos factores entre los principales vectores de acceso inicial contra las pymes.
El phishing suele presentarse mediante correos electrónicos, mensajes o páginas falsas que buscan engañar a un trabajador para que entregue una contraseña, descargue un archivo malicioso o habilite el acceso a información confidencial.
También representan un riesgo las contraseñas fáciles de adivinar, la reutilización de claves en diferentes plataformas y la falta de monitoreo permanente de los sistemas.
Por esa razón, la ciberseguridad no debería funcionar únicamente como una responsabilidad del área informática. ESET sostiene que debe integrarse a la cultura de la organización y formar parte de las decisiones cotidianas de propietarios, responsables administrativos y empleados.
La inteligencia artificial suma oportunidades y riesgos
El estudio revela que el 73 % de las pymes está incorporando herramientas de inteligencia artificial en alguna parte de su actividad. Aunque estas soluciones pueden mejorar la productividad, analizar información o automatizar tareas, también introducen nuevos desafíos.
Una de las preocupaciones mencionadas por los encuestados es el malware impulsado por inteligencia artificial. No obstante, ESET aclara que los programas maliciosos capaces de utilizar IA de forma completamente automatizada y en tiempo real todavía son poco frecuentes.
El riesgo más inmediato está relacionado con el uso de estas tecnologías para perfeccionar prácticas ya conocidas, como la ingeniería social, la creación de mensajes fraudulentos, la investigación de posibles víctimas y la búsqueda de vulnerabilidades.
También aparece el denominado shadow AI, que ocurre cuando los trabajadores utilizan herramientas de inteligencia artificial sin autorización, supervisión o conocimiento de la empresa. Esta práctica puede provocar que información interna, datos de clientes o documentos confidenciales terminen almacenados en plataformas externas.
Capacitación después de sufrir ataques
La investigación encontró una diferencia significativa entre las empresas que atravesaron varios incidentes y aquellas con menor experiencia en ataques.
La adopción de programas de capacitación alcanza al 81 % de las pymes que sufrieron múltiples incidentes, frente al 53 % entre las restantes. El dato sugiere que muchas organizaciones refuerzan sus controles después de haber enfrentado un problema, en lugar de trabajar preventivamente.
La confianza de las pymes en su capacidad de respuesta también aumentó considerablemente. De acuerdo con ESET, pasó del 48 % registrado en 2022 al 87 % en la actualidad.
Cuatro de cada cinco empresarios consideran que el presupuesto destinado a seguridad es suficiente o más que suficiente, mientras la mitad espera incrementar la inversión durante el próximo año. Sin embargo, una cuarta parte sostiene que disponer de más recursos permitiría acelerar las mejoras.
Medidas para reducir el impacto
Entre las recomendaciones planteadas se encuentran la capacitación periódica del personal, la actualización de programas y equipos, la implementación de una gestión sólida de identidades y el uso de autenticación multifactor.
También se aconseja realizar evaluaciones periódicas de riesgo, preparar un protocolo de respuesta ante incidentes y definir previamente quiénes deben intervenir cuando se detecta una actividad sospechosa.
Las organizaciones con recursos limitados pueden recurrir a servicios externos de detección y respuesta, siempre que seleccionen proveedores confiables y soluciones adecuadas para su tamaño y funcionamiento.
“No existe una solución única. Las pymes han demostrado que están bien encaminadas hacia una mayor resiliencia, pero este es un proceso continuo”, concluyó Micucci.
El avance tecnológico seguirá creando nuevas oportunidades para las pequeñas empresas, pero también ampliará los riesgos. La actualización constante, la prevención y la capacidad para reaccionar rápidamente serán determinantes para reducir las pérdidas y garantizar la continuidad de los negocios.






