Columnas De Opinión
Victor Pacin Freire
Victor Pacin Freire
Coach Profesional certificado en Coaching Ontológico (CIC, España y Uruguay), con amplia formación en seguridad vial, desarrollo personal, PNL, trabajo en equipo y resolución de conflictos. Cuenta con más de seis mil horas de experiencia en coaching ejecutivo y de equipos, así como en capacitación en instituciones públicas y privadas, especialmente en temas de tránsito, liderazgo y comunicación. Integra redes internacionales de coaches y forma parte de la Comunidad Uruguaya de Coaching.

Educación en las escuelas y liceos, ¿por qué no lo hacemos? ¿por qué no está en la currícula?

Ventajas de la educación vial en niños y adolescentes:

A corto plazo:

  1. Mejora la seguridad: reduce el riesgo de accidentes y lesiones en la vía pública.
  2. Familiariza con las normas: enseña a respetar señales y normas de tránsito.
  3. Desarrolla habilidades: fomenta la coordinación, atención y responsabilidad.
  4. Imparte valores sociales para vivir en comunidad: el respeto por el otro.

A largo plazo:

  1. Conduce más seguro: reduce la probabilidad de accidentes en la edad adulta.
  2. Ciudadanos responsables: fomenta el respeto por las normas y la seguridad vial.
  3. Menos costos: reduce gastos en atención médica y reparaciones por accidentes.

¿Por qué no se hace en Uruguay y el interior del país?

  1. Falta de recursos: escasos recursos económicos y priorización de otras áreas educativas.
  2. Currículo sobrecargado: poco espacio para incluir temas adicionales en el plan de estudios.
  3. Falta de capacitación: los docentes no siempre están preparados para impartir educación vial preventiva y abordar la exposición al riesgo.

Sé que existen organizaciones gubernamentales y otras que hacen un esfuerzo para promover e implementar estas acciones en todo el país, pero no ha funcionado realmente.

En otros países, la educación vial es una prioridad y se implementa de diversas maneras. Aquí algunos ejemplos:

Países con educación vial obligatoria:

  • En Europa, países como Bélgica, Dinamarca, República Checa, Alemania, Polonia, Italia, España y Letonia incluyen la educación vial en sus currículos escolares.
  • En Colombia, la seguridad vial es una materia obligatoria en todos los niveles educativos desde 2011.
  • En Argentina, la educación vial es obligatoria en todos los niveles formales desde 2007, aunque se trabaja para hacerla más efectiva.

Programas innovadores:

  • Suecia implementó el concepto de “Visión Cero” para eliminar las muertes en siniestros de tránsito.
  • Japón utiliza simuladores de conducción y sistemas de asistencia para mejorar la seguridad vial.
  • Singapur tiene un programa riguroso de educación vial que incluye pruebas exhaustivas para obtener la licencia de conducir.

Campañas efectivas:

  • La campaña “Slow Down, Take It Easy” en Finlandia busca reducir la velocidad y promover la conducción segura.
  • La campaña “Ride to Live” busca concientizar sobre la importancia de la seguridad vial.
  • La campaña “When You Drive, Drive” en Finlandia busca reducir el uso de teléfonos móviles al conducir.

Estos son solo algunos ejemplos de cómo otros países trabajan para mejorar la seguridad vial y educar a sus ciudadanos.

EN URUGUAY

En Uruguay, la tasa de mortalidad por siniestros de tránsito es de 12,1 cada 100.000 habitantes. En 2025 fallecieron 470 personas en siniestros de tránsito, en comparación con las 434 de 2024.

Principales estadísticas:

  • Fallecidos: 470 (preliminar)
  • Aumento: 8,3% en comparación con 2024
  • Grupos más afectados:
  • Motociclistas: 49% de los fallecidos
  • Automovilistas: 38% de los fallecidos
  • Peatones: 17% de los fallecidos
  • Edades: los jóvenes entre 20 y 29 años son los más afectados
  • Causas: colisiones entre vehículos (51%), despistes (25%), atropellos (15%)

Tenemos “usuarios vulnerables”. En otros países también se considera dentro de esa categoría a los acompañantes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los siniestros de tránsito son una de las principales causas de muerte en el mundo entre los 5 y 29 años.

Los conductores adolescentes son los usuarios de la vía pública más vulnerables. En países donde el seguro se cobra según edad y riesgo, son quienes pagan mayores porcentajes debido a su exposición y vulnerabilidad.

Los hombres tienen sistemáticamente más probabilidades de morir en un siniestro de tránsito que las mujeres. Son más propensos al riesgo y al exceso de velocidad, causa principal de la siniestralidad.

Tasa de lesividad: es enorme. Los lesionados se acumulan cada día y representan un problema gravísimo. No se trata solo de personas con secuelas físicas o mentales, sino de familias con sueños rotos, adolescentes vulnerables para el resto de sus días y proyectos truncos por la exposición al riesgo. Muchos de estos factores son evitables.

Entiendo que los gobiernos departamentales deben seguir las órdenes de la UNASEV, que es el organismo regulador y el que define las políticas para disminuir esta situación, pero como sociedad también podemos tomar acciones que cambien el futuro sin dejar de lado esas directrices.

UNASEV sigue defendiendo el uso y la colocación de radares controladores de velocidad, sin duda una herramienta vinculada a la reducción de siniestros. La pregunta que me hago es por qué no se ataca otra parte fundamental del problema: el tipo de vehículos que conducimos. El tipo de vehículo es proporcional a los accidentes, muertes y lesionados; influye mucho en las consecuencias de un siniestro.

¿Por qué no se apunta más a la educación temprana? Está comprobado, no por quien escribe sino por la experiencia internacional, que la educación en seguridad vial, incluyendo la exposición al riesgo y los valores en el tránsito, es parte fundamental de la solución. ¿Es falta de dinero? ¿Falta de recursos humanos? ¿O simplemente hay algo que no queremos ver?

No me gusta comparar, pero hubo una guerra en 1982 con un reporte de 649 víctimas mortales. Ese hecho sigue teniendo gran repercusión y debate jurídico y diplomático. Al compararlo con 470 fallecidos en siniestros de tránsito —muchos de ellos adolescentes— la pregunta es: ¿dónde está la guerra? ¿Dónde está puesto el foco de este flagelo?

Hay muchas respuestas posibles, pero me quedo con una: no está bien puesto el foco. Los recursos y la energía destinados a bajar estas cifras no están dando sus frutos. Hagamos algo diferente.

CONCLUSIÓN: Conductores formados, conductores de años, conductores noveles, niños y adolescentes

Todos sabemos que hay conductores con poca habilidad en nuestra ciudad de Salto. También sabemos que hay conductores condicionados por años de prácticas inadecuadas y conductores temerarios que viven fuera de la norma. Muchos de ellos quizá no logren corregirse, porque nunca tuvieron educación vial real ni formación para convivir en sociedad.

La solución es a corto, mediano y largo plazo.

A CORTO PLAZO: informar fuertemente mediante campañas publicitarias sobre normas y leyes, y fiscalizar su cumplimiento. Debe ser un trabajo permanente, de 24 horas, con amplia difusión.

A MEDIANO PLAZO: identificar al conductor problemático, al que vive fuera del sistema, y realizar intervenciones en los lugares que frecuenta. Debe ser algo serio, educativo, ejemplarizante y con disposición a enfrentar el enojo que genere.

A LARGO PLAZO: ESCUELAS Y LICEOS. Todos los niños y adolescentes deben tener educación vial en su currícula: educación en valores sociales y estudio de la señalética. Esto debe hacerse de forma consciente, año a año, con enfoque formativo. Existen experiencias internacionales que demuestran resultados. No hay mayor juez en una familia que un niño consciente y educado; su influencia alcanza al entorno y a sus propios padres.

Han existido campañas contra el consumo de cigarrillos y tabaco que dieron resultado: se trabajó en escuelas y liceos, se reguló la publicidad, el precio y los impuestos, pero lo más importante fue brindar información fuerte y clara a niños y adolescentes.

Si esa educación e información funcionó, y la experiencia internacional también lo demuestra, ¿por qué no hacemos lo mismo con la educación vial?

Pensemos en nuestros hijos y nietos. Pensemos a largo plazo. Nos va la vida en esto. Dejemos un legado de educación para que las nuevas generaciones puedan elegir con información y herramientas reales.

Sabemos perfectamente lo que hay que hacer y debemos dejar la fantasía de que seguir haciendo lo mismo dará resultados diferentes. Multar y recaudar no alcanza si el enfoque no cambia. Ese dinero debería invertirse en capacitación, educación y formación. Es el único camino.

SALTO tiene una oportunidad única: ser diferente, dar un paso hacia un departamento enfocado cien por ciento en la vida y en el cuidado de sus ciudadanos. Esto es un problema humano, educativo y social.

La seguridad vial está en el CTI, pero la verdadera responsabilidad está en el futuro de nuestros hijos y nietos. Si no cambiamos el enfoque, todo seguirá igual y continuaremos castigando al contribuyente que cumple, mientras quien vive fuera de la norma permanece al margen.

Ya sabemos cuál es el significado de la locura: seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes. La libreta por puntos está bien, pero para llegar en buen estado a ese objetivo también debemos apostar a la educación, la información y la capacitación.

Valoremos la libreta de conducir. No es un simple plástico: es un documento que avala capacidades, valores, conocimiento, habilidad y actitud.

Las personas más capaces son siempre las más capacitadas.


SI QUERÉS SABER CÓMO ES UNA SOCIEDAD,
MIRÁ CÓMO CONDUCE

SINDROME VIAL.

HUMANIZACION DEL TRANSITO

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