“Quiero estar bien para mi hija”, Eduardo pide ayuda para tratarse un cáncer de colon en Brasil
Desde muy chico, Eduardo aprendió a convivir con una enfermedad crónica. A los 7 años le diagnosticaron colitis ulcerosa crónica (CUC), una patología que afecta severamente el intestino.
Ahora, diagnosticado con cáncer de colon grado 3 y colitis ulcerosa crónica, busca apoyo solidario para acceder a un tratamiento especializado en San Pablo que no está cubierto en Uruguay. Su historia, marcada por la lucha y la esperanza, apela a la sensibilidad de la comunidad.
“Es todo el intestino lleno de úlceras y lastimado”, explica. Con tratamiento y cuidados, pudo llevar una vida relativamente normal, adaptando su alimentación y medicación, sin que eso condicionara su día a día.
Sin embargo, en junio de este año su salud dio un giro inesperado. El cansancio extremo, dolores en el pecho, el estómago y las articulaciones comenzaron a volverse frecuentes. Tras varias consultas médicas y estudios iniciales que atribuían los síntomas al estrés, la situación se agravó. “Tuve casi diez días consecutivos con dolor y ahí me hicieron estudios más profundos”, relata.
Los resultados fueron alarmantes. Eduardo permaneció un mes internado. Su hemoglobina estaba en 5, cuando debería estar entre 13 y 14. “No tenía fuerza en la sangre”, cuenta. Durante ese período recibió ocho transfusiones, perdió peso y atravesó un proceso físico y emocional devastador. En total, se sometió a más de 40 estudios médicos, entre análisis, tomografías y una colonoscopía que confirmó el diagnóstico más temido: un tumor maligno de 11 centímetros en el colon transverso. Cáncer de colon grado 3.
“Estuvo cerca de la metástasis”, recuerda. La operación fue considerada en un primer momento, pero luego descartada por el alto riesgo que implica su condición intestinal previa. Actualmente se encuentra realizando quimioterapia. Ya completó una primera etapa de seis sesiones y transita la segunda, que finalizará en marzo. “Es la única quimio que me pueden hacer”, explica, ya que otras alternativas no son viables debido a su colitis.
Un estudio genético descartó que su cáncer sea hereditario, lo que le cerró la posibilidad de acceder a una medicación especial cubierta por el Fondo Nacional. “Lo que me pueden pagar acá me serviría si yo no tuviera colitis, pero en mi caso puede perforar el intestino, es mucho peor”, señala.
La esperanza apareció fuera del país. El tratamiento adecuado para su diagnóstico se encuentra en el Hospital del Líbano, en San Pablo, Brasil. El viaje es posible, pero el costo del tratamiento y la medicación es inaccesible para su familia. Por eso, Eduardo decidió pedir ayuda. “Entre mi familia, mi pareja y yo decidimos hacer esta juntada solidaria”, explica con humildad.
Su mayor motor es su hija. “Tengo una hija chica y quiero estar bien para ella. Quiero salir de esto, dejar de sufrir yo y también no hacer sufrir a los demás”, dice. Cada aporte, por mínimo que sea, representa una oportunidad. “Cualquier apoyo lo voy a agradecer de corazón”, concluye.
La historia de Eduardo es un llamado a la solidaridad. Una lucha por la vida que interpela, conmueve y recuerda que, muchas veces, la ayuda de la comunidad puede marcar la diferencia.
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