La noticia de que Minerva Foods compraba tres frigorificos de Uruguay y de ese modo se constituía en la em-presa monopólica en el mercado de la carne en nuestro país, encendió todas las alertas.
Se concretó la compra de 16 frigoríficos en fa región, lodos ellos a fa empresa MARFRIG, que en nuestro país comprende a los frigor(ficos de Colonia, La Caballada de Salto e lnelar de San José. La empresa Minerva se define como ‘• líder en exportación de car-ne de vacuno en Sudamérica». Esta empresa global, además de tener plantas en Uruguay, tiene también en Paraguay, Argentina, Chile y Colombia.
Los pronunciamientos no se hicieron esperar. Según consigna diario El Observador, en un articulo publica-do el 5 de setiembre, el presidente de la Asociación Rural, la ARU, catalogó de «muy peligroso» este pro-ceso. En el mismo sentido, el Presidente de la Federación
Rural recordó que en Para-guay, donde Minerva Foods controla el mercado, los cambios de precios son brus-cos. También el presidente del Instituto Nacional de Car-nes, JNAC que es una oficina gubernamenlal estatal, dijo ser «una pésima noticia» que enciende «una luz roja». El Ministro de Ganadería, ingeniero Fernando Mattos. informó que «el Poder Eje-cutivo se preocupó como todos nosotros» y para ser más gráfico, sentenció «has-ta un niño de escuela se da cuenta de que hay un proce-so concentrador».
Esta edil debe confesar que le llamó la atención oír y leer tales manifestaciones. Parece contradictorio que quienes se definen liberales y pregonan la autorregulación del mercado donde sus leyes -tan objetivas- regulan lodo, y parece que estas personas no gustan probar de su propia medicina.
Para decirlo de manera sencilla: quien maneje la faena y exporfación regulará el precio, la cantidad y el tiem
po, le dirá a los productores «te pago tanto», «fe compro tanto», «lo quiero para tal fecha». Pero parece que a los malla oro» no les gusta reconocer que en un mercado global, hay mallas oro más gran-des.
Desde es/a banca, que representa los ideales de izquierda, hemos sostenido y seguiremos sosteniendo que, con seres humanos viviendo en sociedad, debemos ser capaces de construir una sociedad jusi a que contemple las más amplias mayorías.
En esta cadena, nadie repara en el eslabón más débil: las y los trabajadores y sus familias. La Federación de Obre-ros de la Industria Cárnica y Afines, FOICA, declara su »pre-ocupación e incertidumbre» sobre las perspectivas laborales y futuras negociaciones con una empresa que manejará cerca del 50 % de la faena con un conjunto de seis mil trabajadores. Una vez más, lo decimos en lenguaje llano, la empresa monopólica podrá decir «te pago tanto por tu trabajo», «no me interesan tus
plarueos sobre condiciones laborales». Recordemos que aquí en Salto, La Cahallada es la planta frigorífica más grande y que emplea la mayor mano de obra del sector, esto es, unas mil personas teniendo en cuenta que hay setecientos funcionarios en plaruílla y las generadas como mano de obra indirecta. Como sociedad, debemos tomar conciencia de la manera que puede llegar a impactar en un departamento diezmado por el desempleo.
Desde esta banca insistimos: el mercado no lo resuelve todo ni lo resuelve bien, he aquí un ejemplo que golpea al mismísimo discurso dominan/e por-que en esta ocasión le juega en contra. Seguimos bregando por la «pública felicidad» al decir de Artigas, que solo se construye en el diálogo y el acuerdo entre todas y todos y el trabajo mancomunado para que «los más infelices sean los más privilegiados».





