Docentes realizaron paro y asamblea en el Liceo 3 tras incidente con arma de aire comprimido

La filial Salto de la Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria (FENAPES) llevó adelante este martes un paro parcial y una asamblea abierta en el Liceo Nº 3, luego del episodio ocurrido en las últimas horas, en el que una estudiante ingresó con un arma de aire comprimido y efectuó disparos hacia compañeros dentro del centro educativo.

El dirigente sindical y profesor Leonardo Dalmão explicó que la medida tuvo como principal objetivo marcar que “las clases no son normales” después de lo sucedido y evitar que el episodio sea tomado con naturalidad o minimizado.

“Lo primero era que hoy no se tome como que las clases son normales y que todo está igual, sino que hay que parar, hay que hacer cosas”, expresó.

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Según indicó, el hecho ocurrido en el liceo se enmarca en una serie de situaciones de violencia y amenazas que vienen registrándose en distintos centros educativos, tanto en Salto como en otros puntos del país. Mencionó especialmente las amenazas escritas en baños y paredes de liceos, algunas vinculadas a supuestos “retos virales” que también se habrían detectado en Argentina.

“No se puede normalizar ni minimizar”

Dalmão remarcó que, más allá de las distintas versiones que circulan sobre lo ocurrido, el hecho debe ser considerado una situación de violencia.

“Lo que no se puede hacer primero es minimizarlo. Desde el momento que hay algo que dispara y es similar a un arma, por más que pueda ser en tono de broma o no, implica violencia”, sostuvo.

Explicó que existen aspectos que están siendo investigados por la Justicia, ya que hubo denuncias presentadas por padres y por el propio liceo, por lo que prefirió no profundizar en detalles. Agregó que, en un contexto donde existen amenazas en centros educativos de todo el país, este tipo de acciones generan temor, afectan el clima institucional y pueden incidir en otros adolescentes.

“Nos parece que lo primero es no normalizarlo, no minimizarlo y saber que eso implica sí violencia, podrá ser en mayor grado o en menor grado, pero es violencia y hay que trabajarlo”, afirmó.

Asamblea abierta con participación de la comunidad educativa

La asamblea se desarrolló en el propio Liceo Nº 3 durante el turno en que ocurrió el incidente. Participaron docentes, funcionarios, estudiantes, padres, integrantes del equipo de dirección, representantes de la inspección regional y miembros del sindicato.

Dalmão valoró especialmente la presencia de las familias. “Me parece importante eso, la comunidad educativa, los docentes, estudiantes, los funcionarios, pero también la familia de los estudiantes, los que son responsables de ellos”, señaló.

Durante la instancia se analizó lo ocurrido, se intercambiaron opiniones sobre cómo abordar la situación y se resolvió elaborar una declaración pública para exponer la dimensión del problema y plantear posibles soluciones.

Violencia en aumento y causas múltiples

El dirigente sindical señaló que la violencia en los centros educativos es un fenómeno cada vez más visible y que responde a múltiples factores.

“Sabemos que hasta que no se terminen abordando todas las causas en su complejidad y hacer realmente un cambio, hay cosas que no van a dejar de cambiar”, expresó.

Entre los factores mencionó aspectos sociales como la desigualdad, la pérdida de valores de respeto y solidaridad, la cosificación de las personas y las dificultades en los vínculos que construyen los adolescentes. También apuntó al impacto de las redes sociales, que muchas veces generan aislamiento, hostilidad hacia el diferente o naturalización de conductas violentas.

A su vez, sostuvo que muchas de estas problemáticas nacen fuera de la institución educativa, pero terminan trasladándose al aula.

Reclamos presupuestales y estructurales

En la asamblea también surgieron planteos vinculados a las condiciones materiales y presupuestales de la educación pública.

“Esto también tiene un área que es lo presupuestal”, resumió Dalmão.

Afirmó que existen problemas edilicios en varios liceos y que eso también transmite un mensaje a los estudiantes sobre el valor que la sociedad les otorga. Asimismo, cuestionó la falta de presupuesto para porteros, lo que dificulta los controles de ingreso y la seguridad en los centros.

“Si toda la complejidad que tenemos hoy en día de los procesos de enseñanza y aprendizaje y la cantidad de estudiantes que llegan al aula, no podemos tener aulas con 30 chiquilines”, indicó.

Otro de los puntos señalados fue el recorte de horas de coordinación y espacios de encuentro entre docentes, fundamentales para abordar situaciones complejas como las de convivencia y violencia. También mencionó la insuficiencia de equipos interdisciplinarios y multidisciplinarios para atender la realidad actual de los estudiantes.

“Sin cambios estructurales, la violencia seguirá”

Dalmão sostuvo que algunas medidas pueden tomarse en lo inmediato, pero advirtió que otras requieren transformaciones profundas y a largo plazo.

“Si no estamos dispuestos a cambiar determinadas cosas, sabemos que la violencia se va a seguir profundizando”, afirmó.

En ese sentido, señaló que la construcción de políticas educativas no debería depender únicamente de decisiones coyunturales o de los cambios de gobierno cada cinco años, sino de acuerdos colectivos y sostenidos en el tiempo.

Mientras continúan las investigaciones sobre el hecho ocurrido en el Liceo Nº 3, desde FENAPES Salto insistieron en que la prioridad es generar respuestas inmediatas y de fondo frente a un fenómeno que consideran cada vez más preocupante.

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