Una banda de músicos por la música, por el deleite de tocar y actuar simplemente, con los instrumentos y con el alma. Una foto de Henie Gallino hizo el milagro de hacernos hurgar n los recuerdos y en los apuntes para compartir con ustedes esta nota…

Deja Vu, esa sensación breve y repentina, que estamos ante la buena música
El grupo musical Deja Vú es un referente artístico ineludible en la escena cultural de la ciudad de Salto. La banda está liderada por la pianista, docente y gestora cultural salteña Liliana Forti. Con más de ocho años de trayectoria ininterrumpida, el grupo ha logrado un gran impacto local gracias a una propuesta artística versátil y de altísima calidad musical.
Su repertorio principal se distingue por fusionar géneros elegantes como el jazz, la bossa nova y las baladas, aunque con frecuencia incorporan clásicos populares, folklore, tango y música de películas famosas.
La formación actual del grupo: Liliana Forti (piano), José Luis Curubeto (percusión), Daniel Stella (teclados) y Julio Enrique «Quique» Gómez (bajo).
El grupo tiene un vínculo muy estrecho con el Chalet Las Nubes, la histórica residencia de Enrique Amorim. Allí realizan espectáculos temáticos a lo largo de todo el año, junto a otros artistas locales o con artistas visitantes.
Hasta aquí lo que serían los datos primarios de esta banda, pero hoy queremos bucear un poco más en este grupo de músicos, sembradores de aplausos que brotan fuerte, desde el alma, los sentimientos, las emociones y del reconocimiento a la calidad de la propuesta.
LILIANA CUENTA COMO NACIÓ DEJA VU
“Cuando llegó el momento de jubilarme, volví a mi música. Nunca la había abandonado del todo, pero se me presentó una oportunidad que fue lo que me impulsó a sumergirme nuevamente en ese mundo maravilloso.
Se había fundado la Asociación Amigos de Las Nubes, asociación civil sin fines de lucro, cuya finalidad es preservar y restaurar la que fuera residencia y bienes del escritor Enrique Amorim y su esposa Esther Haedo. Integré y aún integro esa asociación junto con muchos buenos amigos y desde donde gestiono actividades culturales.
En una ocasión en que la cineasta Alicia Cano, junto con la escritora Inés Bortagaray y la productora Lucila Bortagaray organizaron un festival de cine latinoamericano en “Las Nubes” y al comienzo de cada función exhibían 3 cortos filmados por Amorim que no tenían sonido y me invitaron para que le pusiera música con el piano. Y así recomenzó todo.
Me animé a organizar un Concierto entre Amigos, con un repertorio de música clásica y baladas. Y allí entre el público estaba José Luis Curubeto, gran músico percusionista, que me fue a saludar al finalizar y me dice: “¿no quieres que te acompañe?” Y yo acepté enseguida porque uno de mis sueños era formar parte de una banda. Y también estaba Daniel Stella, quien también se integró. Y así comenzó Deja Vu, que durante los años tuvo algunos cambios de componente y que en el presente integramos con José Luis, Daniel y Quique”.
EL LARGO Y EXITOSO CAMINO DE JOSE LUIS CURUBETO
José Luis Curubeto es una auténtica leyenda viva de la música de Salto, un percusionista y baterista con una trayectoria monumental que supera las cinco décadas marcando el ritmo de la región. Hablar de él es adentrarse en la historia misma de la música salteña, siendo parte de los años de esplendor y siendo un celoso guardián del ritmo cuando fueron tiempos de carteleras casi inexistentes.
Su historia comenzó mucho antes de Deja Vú. A principios de la década de 1970, José Luis ya era el motor rítmico de agrupaciones de la época dorada de los bailes salteños, como el grupo Azúcar y la legendaria banda de jazz y rock liderada por el «Gordo» Edgar Nicola, donde compartía base rítmica y vientos en un circuito local sumamente activo.
A lo largo de sus más de 40 años de carrera, ha transitado con total solvencia por el jazz, el rock, la música tropical, el candombe y el folklore. Esa tremenda flexibilidad es precisamente el pilar rítmico que sostiene los arreglos de fusión en Deja Vú.
DANIEL STELLA Y SU FASCINANTE AMISTAD CON LOS TECLADOS
Al igual que Curubeto, Stella es otro prócer de la música salteña con más de 50 años de experiencia. Fue fundador e integrante de grupos históricos desde 1970 (como Manzana, Interludio, Evolución y otros grupos) y se destaca por su enorme sensibilidad técnica tanto en el piano melódico como en los sintetizadores y órganos.
JULIO ENRIQUE “QUIQUE” GÓMEZ, EL AMO DE LAS CUATRO CUERDAS
La solidez que aporta «Quique» Gómez, le da alas y vuelo al grupo. Si José Luis Curubeto es el motor rítmico, Julio «Quique» Gómez es la columna vertebral y el cable a tierra de la banda. En un grupo de jazz-fusión y bossa nova, el bajista tiene la compleja tarea de unir la melodía del piano de Liliana Forti con los intrincados golpes de percusión. «Quique» destaca por su bajo caminante (walking bass) de pulso perfecto, con un sonido gordo, elegante y sin estridencias.
Y es bueno recordar que Gómez comparte con Daniel Stella y Curubeto la misma escuela de las históricas «orquestas» y agrupaciones de baile de Salto. Es de esa estirpe de músicos que aprendieron a tocar de todo a base de horas de escenario y ensayos, lo que le permite pasar de una síncopa de bossa nova a un tango de Piazzolla con total naturalidad. Su perfil es el del músico humilde pero indispensable, no busca el centro del escenario, pero si él falta, la estructura se cae.

COCO PEREIRA DAS NEVES ACORDEÓN QUE SE SUMA
Hermelio “Coco” Pereira Das Neves (Acordeón): El grupo suma con frecuencia la maestría de este acordeonista clásico, aportando ese color litoraleño, tanguero y rioplatense tan característico que define la identidad de la banda. El Coco es además de un muy buen músico, un showman, un animador, capaz de dar “clase” de música, de historia, con gran sabiduría, de balancearlo con un humor muy fino. Sus años de Maestro de Ceremonia, también los pone al servicio de la banda.
PASAJEROS MUSICALES, LA BANDA DEJA VU ANUNCIA SU PARTIDA AL ESCENARIO…
Los engranajes de Deja Vú han sido aceitados a lo largo de los años por músicos excepcionales que dejaron una huella imborrable en el sonido de la banda. Sumar la calidez de los vientos y las cuerdas complementaba a la perfección el piano de Liliana Forti.

OSCAR “BOCHÓN” BORTAGARAY (SAXO)
Su paso por Deja Vú le dio al grupo esa atmósfera nocturna e íntima propia de los clubes de jazz. Oscar aportaba un fraseo sumamente melódico en el saxo alto y tenor, dialogando nota a nota con el piano de Liliana en los bloques dedicados a la bossa nova y las baladas internacionales.
ANSELMO CURUBETO (GUITARRA)
Miembro de la mencionada dinastía de los Curubeto, Anselmo sumaba las seis cuerdas al proyecto. Su presencia aseguraba una sintonía casi telepática con la batería de José Luis. Su estilo en la guitarra eléctrica y criolla aportaba la síncopa exacta que la música brasileña y el jazz fusión demandaban.
WILSON FERREIRA (SAXO Y OTROS VIENTOS)
Un invitado de gala recurrente. Multiinstrumentista de viento, Ferreira sumaba una potencia tremenda en los shows en vivo. Cuando se incorporaba con sus saxos o flauta traversa, expandía los horizontes de la banda, permitiéndoles versionar piezas complejas de Astor Piazzolla o meterse de lleno en exigentes estándares de jazz americano.

ANALÍA SARDO, LA DEL BRILLO VOCAL
Analía Sardo es, sin lugar a dudas, una de las voces femeninas más elegantes, potentes y virtuosas que ha dado Salto en los últimos años, y su paso como cantante principal de Deja Vú marcó una etapa de oro para el grupo de Liliana Forti. El repertorio de Deja Vú —con su exigente mezcla de jazz, bossa nova, boleros y clásicos de películas— requería una cantante que no solo tuviera «buena voz», sino un oído técnico y una capacidad de matizar increíble. Analía Sardo encajó a la perfección. Analía representa la continuidad de esa excelencia musical salteña.
Hemos intentado pasar revista por quienes han hecho y hacen de Deja Vu, algo más que un grupo musical, cuando toca esta banda, toca la historia, toca el presente, y los sueños del futuro, que la música suene todavía.






