El Ministerio de Defensa ordenó a la Infantería de Marina cesar actividades ganaderas y de cuidado animal para priorizar tareas de seguridad y patrullaje.

El Ministerio de Defensa ordena a la Armada cesar actividades ganaderas y de cuidado animal
Según el periodista Leonardo Haberkorn en su artículo para El Observador, el Ministerio de Defensa Nacional ha emitido una directiva contundente hacia la Armada Nacional, específicamente dirigida al Comando de la Infantería de Marina, con el objetivo de profesionalizar la fuerza y centrar sus recursos en las tareas estrictamente militares. La orden administrativa exige el cese inmediato de las actividades de cría de ganado y el mantenimiento de refugios de animales en las dependencias bajo su jurisdicción. Esta medida busca eliminar lo que las autoridades consideran distracciones operativas que alejan a los efectivos de su misión fundamental: la custodia de la soberanía y la seguridad de los espacios estratégicos del país.
La disposición ministerial marca un cambio de paradigma en la gestión de las unidades militares que, tradicionalmente, han utilizado grandes extensiones de campo bajo su custodia para la producción agropecuaria. Según la visión de la actual cartera de Defensa, la dedicación de personal y recursos logísticos al manejo de ganado vacuno, ovino y el cuidado de canes en refugios propios no se alinea con los estándares de una fuerza moderna y especializada que debe priorizar el patrullaje de fronteras y la vigilancia costera.
El fin de las estancias militares y el foco en la operatividad
La práctica de mantener ganado en predios militares tiene raíces históricas en Uruguay, vinculadas originalmente a la autosuficiencia alimentaria de las unidades y al mantenimiento de los campos. No obstante, en el contexto de la Infantería de Marina, estas actividades habían cobrado una dimensión que, a juicio del Ministerio, interfería con el entrenamiento y la disponibilidad del personal para tareas de patrullaje. La orden es clara en cuanto a que los soldados deben estar formándose y operando en el terreno, y no dedicados a tareas rurales o veterinarias que pueden ser gestionadas por otros organismos o tercerizadas.
El Comando de la Infantería de Marina ocupa predios estratégicos donde la presencia de ganado era una constante. La directiva implica ahora un complejo proceso logístico para el traslado o la enajenación de estos animales, asegurando que los bienes del Estado sean gestionados con transparencia. Fuentes cercanas a la cartera señalaron que esta decisión no es aislada, sino que forma parte de una política general de optimización del gasto y del recurso humano dentro de las Fuerzas Armadas, donde cada unidad debe responder estrictamente a sus competencias legales.
Para los especialistas en seguridad, este movimiento es visto como una señal de mayor rigor institucional. La Infantería de Marina ha tenido un rol creciente en el apoyo a la seguridad pública y en el control de fronteras en los últimos años, lo que exige una tropa altamente capacitada y libre de tareas administrativas o de mantenimiento rural que bien podrían definirse como ajenas a la doctrina de defensa nacional.
La problemática del cuidado de los perros y el bienestar animal
Un punto particular de la orden ministerial refiere al cuidado de perros. En diversas unidades del Comando de la Infantería de Marina se habían establecido, de forma más o menos institucionalizada, espacios para el refugio y cuidado de animales, muchas veces alimentados y atendidos por los propios marinos con recursos de la unidad. Si bien estas acciones suelen nacer de una sensibilidad humanitaria del personal, la directiva del Ministerio de Defensa establece que las unidades militares no deben funcionar como refugios de animales domésticos.
La resolución plantea un desafío ético y logístico para la Armada, ya que el retiro de estos animales debe realizarse de manera responsable para no vulnerar las normas de bienestar animal vigentes. Se espera que en las próximas semanas se coordinen acciones con organizaciones de la sociedad civil y con el Instituto Nacional de Bienestar Animal para asegurar que los perros que actualmente residen en las unidades sean reubicados adecuadamente. Esta parte de la orden subraya que la infraestructura de defensa debe estar destinada exclusivamente a los fines para los que fue creada, evitando el uso de insumos públicos en actividades que no están presupuestadas ni autorizadas formalmente.

Impacto en la estructura de la fuerza y proyecciones
El cumplimiento de esta orden supone que los oficiales y suboficiales que estaban destinados a la supervisión de estas tareas rurales sean redistribuidos hacia los pelotones de patrulla y vigilancia. Esto refuerza la capacidad operativa de la Armada en momentos donde la presión por un control efectivo de las vías fluviales y de las zonas fronterizas es constante. La liberación de recursos dedicados a la compra de ración, mantenimiento de alambrados y sanidad animal permitirá, teóricamente, una mejor asignación hacia el equipamiento táctico y el mantenimiento de vehículos de patrulla.
A nivel interno, la medida ha generado diversas reacciones. Mientras que algunos sectores dentro de la fuerza ven con buenos ojos la descarga de responsabilidades no militares para enfocarse en la formación técnica, otros advierten sobre el desafío que supone mantener limpios y en condiciones los grandes predios sin el pastoreo de animales. El Ministerio de Defensa, por su parte, sostiene que la prolijidad de los cuarteles y unidades debe asegurarse mediante otros métodos de mantenimiento que no impliquen la gestión de una explotación ganadera paralela.
En definitiva, la orden emitida por el Ministerio hacia el Comando de la Infantería de Marina es un paso firme hacia la centralización de los objetivos de la Defensa Nacional. En un país que debate constantemente el rol de sus Fuerzas Armadas y el uso eficiente de los impuestos de los ciudadanos, la eliminación de las actividades agropecuarias dentro de las unidades operativas se presenta como una medida de transparencia y racionalización administrativa que busca, ante todo, que cada marino cumpla la función para la cual fue formado: proteger a la nación.
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