De Cerro y Deportivo Artigas; ¡los números hacen temblar!

Divisional «B» desde ese abajo

El Campeonato Salteño de la Primera Divisional B ingresó en su recta más tensa. Con apenas dos fechas por jugar para cerrar la segunda rueda (fase de series), la atención no solo se centra en el liderazgo de San Eugenio o el empuje de Saladero en los puestos de arriba, sino en la realidad que se vive en el fondo. Cerro y Deportivo Artigas son, hoy por hoy, los dos equipos más comprometidos en la zona del descenso.
Con el promedio como el juez implacable que determina la pérdida de categoría, el margen de error desapareció por completo para los dos.
Solo 9 se trata desde EL PUEBLO de pasar revista a la realidad de la tabla de promedios tras completarse la 14ª fecha del campeonato. Cabe recordar que el coeficiente es el que termina pesando, y allí la pelea es voto a voto:


Sportivo Cerro

Ostenta un promedio de 1.100. En el torneo acumulado cuenta con apenas 7 puntos (fruto de 1 victoria, 4 empates y 9 derrotas), lo que lo obliga a sumar de a tres con urgencia para intentar alcanzar a El Tanque y Palomar (ambos con 1.167).

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Deportivo Artigas

Se encuentra en la posición más crítica, en el último escalón de la tabla de promedios con un coeficiente 

de 1.033, a pesar de tener 14 puntos en la tabla de posiciones general del torneo. Su historial previo lo arrastra y lo deja sin red de contención.


Lo que les queda por jugar

El fixture determinó que las últimas dos estaciones sean verdaderas finales para ambos. No hay espacio para especulaciones en las fechas 15 y 16.


El fixture para Deportivo Artigas
El equipo que orienta Federico Silva tiene una chance directa en la próxima jornada, pero el cierre de la fase regular será de altísima tensión. Veamos.
1. Fecha 15: Deportivo Artigas vs. Palomar. Una final explícita de seis puntos. Recibe a un rival directo en la lucha por la permanencia. Ganar es imperioso.
2. Fecha 16: Deportivo Artigas vs. Sud América. Cerrará enfrentando al «naranja», que viene prendido arriba buscando sellar su boleto a los playoffs por el segundo ascenso.


El fixture para Sportivo Cerro
Para el conjunto de la Villa el panorama es sumamente complejo, debiendo enfrentar a dos rivales que se están jugando la vida en la parte alta:
1. Fecha 15: Progreso vs. Cerro. Visita durísima ante un Progreso (25 pts) que busca mantenerse firme en la discusión de arriba.
2. Fecha 16: Palomar vs. Cerro. En la última jornada, el albiceleste protagonizará otro duelo directo que bien podría definir el destino de la divisional si llega con vida a esa instancia.


La soga al cuello

Con solo 6 puntos en disputa, Deportivo Artigas corre desde atrás y necesita un cierre perfecto esperando un traspié ajeno, mientras que Cerro sabe que si no rescata puntos ante Progreso, el cruce final ante Palomar puede convertirse en su última resistencia. Se vienen 180 minutos donde se juega el alma de la temporada. En la historia del fútbol salteño a Deportivo Artigas no le faltan consagraciones. La primera vez de Campeón Salteño en 1975 y la última vez en el 2024. Sportivo Cerro en tanto, nunca fue Campeón Salteño. En 1990 pudo serlo y resignó la chance a manos de….Deportivo Artigas. Han cambiado los tiempos. Claramente, para los dos.


El falso dilema

¿Formar para ganar o formar para saber jugar? 

El debate es tan antiguo como el propio deporte, pero en los tiempos que corren —donde la inmediatez y el negocio acechan a edades cada vez más tempranas— se ha vuelto urgente: ¿cuál es el verdadero objetivo de las divisiones juveniles? ¿Llenar las vitrinas de trofeos en categorías Sub-15 o moldear futbolistas inteligentes, capaces de sostener una carrera profesional?
A simple vista, el fútbol de élite parece empujar hacia la primera opción. Vivimos en una cultura del resultado donde el segundo puesto se procesa como un fracaso. Sin embargo, cuando trasladamos esa histeria al fútbol  base, cometemos un error conceptual gravísimo.
La respuesta corta es que no debería existir una contradicción, pero si obligamos a la balanza a inclinarse, la prioridad absoluta debe ser siempre «formar para saber jugar». En el fútbol de la Liga Salteña, no se está al margen de esta doble interrogante. Suele andar en la vuelta


EL PELIGRO DE GANAR A CUALQUIER PRECIO
Cuando un club o un entrenador de divisiones formativas prioriza el resultado inmediato por sobre el aprendizaje, suele recurrir a atajos que terminan perjudicando al chico.
Se tiende a alinear a los jugadores que maduraron antes físicamente (los más altos, rápidos o fuertes), dejando en el banco al dotado técnicamente pero que aún no pegó el estirón. A los 14 años, el físico gana partidos; a los 22, si no hay técnica ni lectura de juego, ese físico ya no marca la diferencia.
Para asegurar un resultado, es más fácil prohibir el error. «No arriesgues», «reventala», «jugá a lo seguro». Al automatizar al jugador, se le quita la capacidad de decidir por sí mismo. Se forman jugadores obedientes, no futbolistas inteligentes.


«Ganar es la consecuencia,  no es el punto de partida»

Desde EL PUEBLO, vale la pena este apunte. No es un apunte menor. Leamos. Aquí es donde se desarma el falso dilema: aprender a jugar bien es el camino más seguro para ganar.
«Los mejores proyectos formativos del mundo (Pekerman en la Argentina de los 90, la Masía del Barcelona, el Ajax, o los procesos actuales de varias selecciones europeas y sudamericanas) no competían para ganar; ganaban porque eran infinitamente superiores desde la comprensión del juego y la técnica individual.
Cuando el foco está en el proceso, ganar el sábado es una linda anécdota, pero el verdadero campeonato se festeja el día que ese chico debuta en primera división y está listo para quedarse allí por diez años.
El fútbol juvenil no es fútbol profesional en miniatura. Las divisiones inferiores se llaman «formativas» por una razón pedagógica. Exigirles ganar títulos a chicos que todavía están aprendiendo a perfilarse o a manejar su pierna inhábil es un acto de egoísmo de los adultos (dirigentes, entrenadores y padres) que proyectan sus frustraciones en los botines de un adolescente.
Para ganar un partido el fin de semana, alcanza con tener un par de chicos rápidos y un sistema defensivo ultra conservador. Para formar un jugador de fútbol, se necesita tiempo, paciencia, docencia y el coraje de perder algunos partidos hoy para ganar un futbolista mañana».

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