Datos de menores: el riesgo oculto del robo de identidad

ESET advierte que la exposición de datos de niños y adolescentes puede derivar en fraudes de identidad incluso años después.

Datos de menores de edad: el riesgo digital que puede aparecer años después

La exposición de datos personales de niños, niñas y adolescentes en internet se ha convertido en un riesgo que muchas veces pasa desapercibido. Aunque la conversación sobre seguridad digital en la infancia suele centrarse en el uso excesivo de pantallas, los contenidos inapropiados o el ciberacoso, hay otro problema de fondo: la identidad digital de los menores también puede ser utilizada por ciberdelincuentes.

Según un análisis difundido por ESET Latinoamérica, los menores de edad manejan cada vez más información sensible en entornos digitales: cuentas escolares, perfiles de juegos, fotos almacenadas en la nube, historiales de salud, aplicaciones educativas y plataformas de entretenimiento. Todo ese conjunto de datos puede ser atractivo para quienes buscan cometer fraudes de identidad.

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Un problema que puede descubrirse demasiado tarde

La advertencia central es que los datos de un menor tienen una “vida útil” prolongada para los delincuentes. Si esa información es robada y utilizada para abrir cuentas, solicitar créditos o construir identidades falsas, es probable que la víctima no lo descubra hasta muchos años después, cuando intente acceder a un préstamo, abrir una cuenta bancaria o contratar un servicio.

Mario Micucci, investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica, explicó que los ciberdelincuentes pueden usar esos datos reales o combinarlos con información falsa para crear identidades sintéticas. El riesgo aumenta porque los niños no suelen tener historial crediticio, lo que puede facilitar que una maniobra fraudulenta pase inadvertida durante largo tiempo.

ESET recuerda casos internacionales en los que personas descubrieron recién en la juventud o adultez que su identidad había sido utilizada desde la infancia para generar deudas o contratar servicios. De acuerdo con datos citados por la compañía, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos registró un aumento del 40% en el robo de identidad infantil entre 2021 y 2024.

Redes, juegos y aplicaciones: espacios de exposición

El informe también advierte sobre el fenómeno conocido como sharenting, es decir, la práctica de madres, padres o adultos responsables de compartir habitualmente información, imágenes o detalles de la vida de sus hijos en redes sociales. Una investigación citada por ESET señala que casi la mitad de los padres comparte datos de sus hijos de forma regular en línea.

A esto se suman los riesgos asociados a plataformas educativas, servicios de juegos, juguetes inteligentes, redes sociales y aplicaciones con inteligencia artificial. Una filtración de datos en cualquiera de estos sistemas puede dejar expuesta información personal de menores.

Las cuentas de videojuegos aparecen como un objetivo frecuente. En ellas pueden quedar almacenados datos financieros, contactos, chats privados, compras internas, monedas virtuales o elementos digitales que pueden ser robados y revendidos. Además, los niños y adolescentes pueden ser más vulnerables a engaños como phishing, falsas promociones, cuestionarios aparentemente inocentes o enlaces enviados por supuestos amigos.

Señales de alerta para las familias

Entre los indicios que pueden advertir un posible robo o uso indebido de datos de menores, ESET menciona contraseñas que dejan de funcionar, desaparición de elementos en cuentas de juego, notificaciones de accesos desconocidos, compras no autorizadas, mensajes extraños enviados desde sus perfiles, avisos por deudas inexistentes o rechazos al intentar abrir cuentas o acceder a beneficios.

La compañía sostiene que la protección de la identidad digital infantil no depende solo de las familias. También involucra a centros educativos, desarrolladores de aplicaciones, plataformas digitales y fabricantes de dispositivos. Sin embargo, los adultos responsables cumplen un rol clave en la prevención.

Cómo reducir los riesgos

ESET recomienda limitar la cantidad de datos personales que se comparten sobre menores, revisar si realmente es necesario crear nuevas cuentas o autorizar permisos en aplicaciones, y aplicar el principio de minimización: cuanto menos información circule, menor será el riesgo.

También aconseja usar contraseñas largas, seguras y diferentes para cada cuenta, activar la autenticación multifactor cuando esté disponible, revisar la configuración de privacidad, restringir la geolocalización, controlar las compras dentro de aplicaciones, mantener dispositivos actualizados y utilizar herramientas de control parental.

Otro punto importante es conversar con los niños y adolescentes sobre la protección de su identidad digital. La prevención no debería basarse únicamente en prohibiciones, sino en enseñarles a reconocer señales sospechosas, cuidar sus contraseñas, evitar compartir datos personales y pedir ayuda ante cualquier situación extraña.

Como resume Micucci, proteger los datos de los menores no implica restringir su mundo digital, sino darles herramientas para navegarlo con mayor seguridad, tanto en el presente como en el futuro.

Fuente: ESET Latinoamérica.

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