El suicidio del futbolista Gustavo ‘Morro’ García, de 30 años de edad, el pasado 6, ocupó los espacios centrales de todos los medios rioplatenses por ser una figura pública, querida en el ambiente deportivo. Viendo las imágenes lleva a preguntarse: ¿cuántos Morro hay por año en Uruguay? Más de 700 .

En Uruguay se registran año a año más de 700 suicidios, de eso no se habla.
A tal punto no se habla que para los periodistas que trabajaron en este tema se las ha hecho bastante difícil acceder a la información por la negativa de muchos profesionales de aportar datos sobre el tema.
No se habla y se quiere hablar.
El por qué quizá sea que se sabe que el tema de la Salud mental está en el debe, que para que una persona pueda acceder a un tratamiento debe sobreponerse a varias barreras, como la de poder conseguir una consulta en tiempo y no esperar hasta dos meses para ser atendido.
La preocupación es legítima como también el ocuparse del tema.
Mientras los medios repetían y otra vez el lamentable suceso, nadie habló de la muerte de otra persona joven, tenía 31 años y el lunes 8 se arrojó de un edificio de Parque Posadas (Montevideo).
Es cierto que, después de lo ocurrido con el futbolista, la línea de ayuda contra el suicidio en Uruguay comenzó a sonar más. La línea funciona gratuitamente las 24 horas: 0800 0767 – *0767.
LOS DATOS QUE
PREOCUPAN
La cifras, comparables a las del año 2002 en que se dio un pico máximo de autoeliminaciones, permiten establecer que cada tres días un joven muere en Uruguay como consecuencia de esta problemática, que son más los hombres que fallecen de esta forma que las mujeres (la relación es de 4 hombres por cada una mujer) y el total de muertes como consecuencia de este mal es de 723 personas al año.
El ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, resaltó que «en los últimos 4 años, desde el 2016 al 2019, ha sido similar al peor registro de la historia del país que ha sido en el 2002». Por otra parte, reflexionó sobre el impacto de la pérdida de vidas: «así como preocupan los fallecidos por la pandemia (COVID-19), nos preocupa esta pandemia de suicidio que se nos lleva a muchos habitantes, hablamos de 700 personas por año». Salinas señaló que, generalmente, los suicidios son la consecuencia de otros problemas de fondo y que son «un tema que la sociedad trata de barrer para abajo de la alfombra».
Por su parte, María Giúdici, Subdirectora General de la Salud, hizo referencia a que son los jóvenes y adultos mayores las principales víctimas de estas situaciones para lo que la temática debe abordarse a través del fortalecimiento de la familia, cualquiera sea su conformación, sin perder de vista que »el 70% de las causas de muerte de los jóvenes es prevenible y esto nos interpela y nos preocupa».
Por último Horacio Porciúncula, referente del Programa de Salud Mental del MSP, sostuvo que estas cifras nos colocan entre los diez países con peores índices de suicidios y en el segundo lugar de América Latina. Resaltó además que «una comunicación empática y activa» es fundamental en estas situaciones. Así es que destacó las respuestas elaboradas para la prevención del suicidio y el funcionamiento de la línea de apoyo emocional creada en el contexto de la pandemia (0800 1920), la que obtuvo más de 9.000 llamadas desde su creación hasta el momento. El mayor motivo de consulta fueron personas con síntomas de depresión.
ADOLESCENTES
Cada tres días un adolescente se quita la vida en Uruguay. El dato fue divulgado por las autoridades de Salud Pública, coincidiendo con el Día Nacional de Prevención del Suicidio en el pasado año.
Cada año más de 700 personas mueren por esta causa en Uruguay, lo que implica un promedio de dos personas por día. La mayoría de los casos se da entre adolescentes y personas mayores de edad.
En 2019 la tasa de suicidio masculino batió un récord: cada 15 horas un hombre se autoeliminó.
Para atender casos de personas en crisis, el Ministerio de Salud Pública dispone de la línea telefónica Vida (0800 0767 o *0767 desde un celular) que funciona las 24 horas.
Paralelamente y dada la emergencia por coronavirus, desde el 14 de abril funciona una línea de apoyo emocional (08001920) que es atendida por profesionales en su mayoría voluntarios, las 24 horas. Al momento ha atendido 9.000 llamadas.
RESPUESTA INTEGRAL
ANTE LA PROBLEMÁTICA
Línea de prevención del suicidio
Para dar una respuesta integral a estas situaciones se cuenta con la inclusión de prestaciones psicoterapéuticas y psicosociales en Salud Mental para personas con Intento de Autoeliminación (IAE) y sus familiares.
La implementación junto a ASSE de la línea telefónica Vidaque brinda atención las 24hs. en todo el país (0800 0767, *0767) y a raíz de la pandemia se agregaron nuevos abordajes para poblaciones específicas que sufrieran consecuencias severas derivadas de las medidas preventivas que se tomaron para evitar la propagación de la enfermedad.
Son 12 personas más un Coordinador Técnico; 9 de ellos son Psicólogos, que han sido capacitados durante este período, y que, de a dos por turno, van a cubrir todos los días de la semana.
Testimonio: “Hablar de que estuve a punto de morir porque yo
quise, me hace ver la vida de otra forma, y tratar de vivirla mejor”
Este hombre (cuyo nombre mantenemos en reserva) está muy próximo a cumplir 44 años, cumple en marzo. Es de un barrio de la zona de sur de la ciudad, donde nació, se crió y aún reside. Se dedica a la venta callejera de productos de limpieza y a hacer “changas”. Hace exactamente 6 años (fue a comienzos de 2015), estando en Montevideo, sufrió una profunda crisis de depresión que lo llevó a un intento de suicidio. Amablemente accedió a dialogar con EL PUEBLO para este informe y así conversábamos:

-¿Te duele recordar estas cosas?
Ahora no, hace un tiempo sí. Pienso que ya no me cuesta hablarlo porque pude salir bien de ese bajón, me siento alguien que pudo salir adelante, ganar la batalla en la que me puso la vida… Es algo que hablo mucho con el grupo (terapia de grupo) y hay momentos que hasta me hace bien hablarlo. Hablar de que estuve a punto de morir porque yo quise, me hace ver la vida de otra forma, y tratar de vivirla mejor…
-Contanos algo de aquello que pasó hace 6 años.
Me surgió ir a Montevideo a trabajar en la construcción, de peón. Yo estaba muy entusiasmado porque se pagaba muy bien y yo en ese momento estaba sin nada. Fui y es como que todo salía mal y no aguanté…
-¿Qué es lo que iba mal cuando decís “todo”?
Por ejemplo que esa plata que ganaba y que me había ilusionado para ir no me alcanzaba para nada. Pero tengo que decir que yo era adicto, tenía una adicción y en eso se me iba la plata, además que por eso mismo no dormía bien, iba a trabajar trasnochado, no rendía, los compañeros se empezaron a quejar que yo no hacía nada, el mismo patrón, que incluso era amigo mío, y es todavía, me retaba dos por tres como si yo fuera un niño pero tenía razón, porque yo iba tarde o no iba a trabajar. Aclaro que sigo siendo un adicto pero en recuperación, o sea, ahora no consumo.
-¿Y cómo fue el intento de suicidio?
Fue como un sueño. Como si me hubiera ido a dormir y me desperté internado… Me acuerdo que estábamos en la obra y yo de repente, en un momento que estaba solo, de mañana me acuerdo que era, fui hasta donde había dos tirantes de madera, o sea en lo que iba a ser el cielorraso, los dos tirantes estaban uno al lado del otro y no me preguntes cómo pero metí la cabeza ahí y me largué, quedé colgado del cuello…así fue; hay gente que no cree. Al rato me encontraron los mismos compañeros, casi muerto, me sacaron de ahí y llamaron una ambulancia, todo eso me lo fueron contando después.
-Estabas pasando seguramente por un estado de depresión en aquel momento…
Eso mismo. Pero no me daba cuenta. Yo estaba deprimido y por eso mismo tomaba mucho (alcohol) y es un círculo…
-¿Algún profesional te dijo que era depresión lo que tenías?
Después que intenté suicidarme sí. Me empezaron a tratar y fui mejorando, es una enfermedad como cualquier otra. Hoy estoy bien, tengo que controlarme de no consumir, porque sé que una cosa lleva a la otra, pero bueno…
-¿Ese bajón llegó estando en Montevideo o lo arrastrabas de antes?
Me dicen que siempre tuve la inclinación a ser depresivo y cuando pienso me doy cuenta que sí.
-¿Cómo te das cuenta?
No sé, pero me doy cuenta (piensa)… Siempre fui como demasiado triste, no sabría explicar bien.
-¿Qué le dirías a una persona que piensa en la muerte como una salida, imaginate un amigo tuyo por ejemplo?
Que por favor no lo haga, no hay otra cosa para decirle. Si no lo hace, después va a entender por qué no tenía que hacerlo, el tema es que en ese momento no hay palabra que entienda, por eso lo único que yo le puedo decir es: no lo hagas y después vas a ver por qué. Quiero decir que después él solo, o capaz si lo ayuda algún médico o psicólogo mejor, se va a dar cuenta que había otras salidas a los problemas.
“La pandemia generó más trastornos por ansiedad, de ahí se pasa a la depresión leve,
moderada, grave, gravísima y la consecuencia final termina siendo el suicidio”
Para Eduardo Katz, Psiquiatra
raíz del suicidio de un apreciado jugador de fútbol de nuestro país, los medios de comunicación hemos buscado la palabra de expertos para tratar de encontrar alguna explicación de qué lleva a una persona a buscar una solución tan extrema y radical al momento de tener que enfrentar sus problemas. El connotado psiquiatra Eduardo Katz, es un referente profesional que ha sido muy requerido esta semana por todos los medios, quien no dudó en calificar al gran tema del suicidio como “extremadamente grave y sensible, es un debe que tiene nuestra sociedad el abordarlo en una forma más global. En el momento se trata el caso de una persona que es muy conocida, un jugador de fútbol que ha sido un referente, sobre todo para muchos fanáticos del fútbol, pero estas cosas pasan a todo nivel. Recordemos que nuestro país tiene la tasa más alta de suicidios de las Américas y una de las más altas del mundo”.

“El suicidio es una conducta patológica –afirmó-, fruto de una enfermedad. La más común es la depresión, que puede dividirse en leve, moderada, grave o gravísima. Cuando llega a gravísima la vida se hace insoportable para el paciente, y eso puede generar esa conducta patológica que es el suicidio. También hay otras causas, como pueden ser individuos que padecen esquizofrenia, gente con adicciones muy grandes, que también están vinculadas a fenómenos depresivos, pero bueno, es multifactorial”.
“Hay que buscar la forma de prevención, porque el suicidio obviamente por lógica no tiene curación. Lo que se puede hacer es prevenir, y no en la totalidad de los casos, porque hay casos que son imprevisibles y es bueno aclarar esto para que no haya familiares o personas que se sientan culpables de no haber hecho tal cosa o podría haber hecho tal otra, porque realmente en esos casos no hubiera dado mucho resultado al no poder preverse y nadie podía saber que debía haber hecho algo que no hizo”.
HAY QUE HABLAR DE SUICIDIO
“Este es un tema que durante muchos años fue tabú, no se habló porque se decía que no se debía hablar del suicidio porque podía tener un efecto contagioso y demás. Yo creo todo lo contrario, adhiero a la postura que este es un tema que debe abordarse, que debe hablarse y no solamente por personal de la salud, de los médicos o de quienes estamos en la especialidad de la salud mental, los psiquiatras, sino de otros referentes que forman parte de nuestra sociedad, como pueden ser todos los que están en el ámbito docente, desde Primaria a Secundaria y demás, todos aquellos que cumplen alguna función y que tienen el rol de tratar con gente, como de repente todo lo que tiene que ver con recursos humanos dentro de las empresas, etcétera. Tienen la posibilidad, de alguna forma, de captar o darse cuenta, o deberían de tenerla en caso que este tema se aborde con seriedad, y ese personal sea efectivamente entrenado para tales fines y con eso podría llegar a evitarse. Esto se hizo en Europa, tardó dos décadas, pero se lograron bajar las tasas. Acá realmente no es la situación”.
“Para bajar estas cifras, tiene que haber un esfuerzo mancomunado de muchos organismos, no solamente del Ministerio de Salud Pública, de ASSE, del Sindicato Médico del Uruguay, del Colegio Médico sino también del Ministerio de Educación y Cultura, de Secretaría del Deporte, en fin, de todos quienes tratan con seres humanos, de alguna forma u otra, maestros, docentes liceales, docentes universitarios, la academia. Para ello tiene que haber una formación específica para poder detectar este tipo de situaciones y tratar de evitarlas”.
“Obviamente que hay factores agravantes, la pandemia generó un distanciamiento físico, y para muchos eso representa un distanciamiento social a pesar de la tecnología. Pensemos que, por ejemplo, hay estadísticas que marcan que, de cada diez suicidios, ocho son hombres y dos son mujeres, pero tenemos más de dos suicidios por día, lo cual es gravísimo. La edad aproximada está entre los 35 y 55 años el pico, pero no olvidemos también los adultos mayores que hoy en pandemia están totalmente aislados, salvo por la tecnología que buen uso le estamos dando”.
“La pandemia ha generado más trastornos por ansiedad o también conocida como crisis de pánico, es una puertita de entrada a la depresión, que ha generado que todo se vaya agravando. Es decir, que de la ansiedad se pase al trastorno por ansiedad, que de ahí se pase a la depresión leve, moderada, grave, gravísima y esta desgraciada consecuencia final que termina siendo el suicidio”.
Respecto a qué señales debe prestarse atención y cómo se tiene que actuar para contener a una persona que tiene un caso de depresión severa y que se sospeche que esté planificando un suicidio, Katz afirmó que “no se tienen las herramientas mínimas, y no me refiero a las que tenemos quienes nos dedicamos al tema profesionalmente, es a lo que me referí cuando dije que es un debe de nuestra sociedad abordarlo formando a la gente para que tenga esas herramientas. Pero, aún así, si la persona nota algo, tiene que, de alguna forma, tratar de vincular a esta persona que está sufriendo con un profesional del área de la salud mental para que éste pueda abordarlo de la forma más adecuada, que a veces se puede solucionar con una medicación, con un abordaje terapéutico o una simple apoyatura. A veces, lamentablemente, hay que ir a situaciones un poco más complejas como ser la internación e inclusive, dentro de la internación hay todo un menú de posibilidades, y de esa forma se salvan muchas vidas”. concluyó.
Psic. Yanina Baratta: “no siempre que alguien comete suicidio está en un estado depresivo”
Entiende que la salud mental sigue siendo un “gran debe” en nuestro país

Yanina Baratta, que además de Psicóloga es Profesora de Filosofía, también fue consultada por EL PUEBLO sobre el tema de este informe. Así transcurría parte del diálogo:
-¿De qué se habla cuando se habla de Depresión?
Hablar de depresión es hablar de un trastorno en el estado anímico de una persona. Tenemos que tener cuidado cuando hacemos referencia a un posible diagnóstico de este tipo. Muchas veces se usa la expresión “estás deprimido o deprimida”, como si fuese algo simple en lo que cualquiera entra y sale como si fuese un juego, y no es así. Probablemente la depresión sea un trastorno más, al igual que otros tantos que afectan la salud mental, pero no por eso deja de tener la importancia que merece para ser abordado con responsabilidad.
-Hemos notado que a esto se lo relaciona mucho con la ansiedad. ¿Cómo es la vinculación?
Hoy por hoy, el trastorno de ansiedad también está muy presente, y una ansiedad excesiva, puede derivar en una depresión. Este trastorno presenta entre otros síntomas una sensación de peligro inminente, pánico o catástrofe, asociada al futuro. Esta situación no permite focalizarnos en el aquí y ahora, manteniendo con ese futuro que aún no llegó una dificultad que genera un temor desmedido. Si este estado persiste en el tiempo, sumado a otros factores, afectará la cotidianeidad de la persona. La ansiedad es prospectiva, ya que la cuestión no es lo que me pasó, sino lo que temo o deseo que pase. Muchos de estos cuadros derivan entre otros estados, en el depresivo. Teniendo en cuenta todo esto, considero fundamental acentuar la importancia de la salud mental para lograr una vida plena, así como también adquirir herramientas para sobrellevar aquellas cosas que nos pasan y que no están tan buenas, o no son deseables en sí mismas.
-¿Te parece que últimamente se habla más de estas cuestiones?
En estos últimos días hemos escuchado mucho hablar sobre salud mental, por ciertos hechos lamentables ocurridos, pero mi sensación es que queda ahí, luego de unos días volvemos a la rutina y no se habla más del tema. Considero que la salud mental sigue siendo un “gran debe” en nuestro país. Se necesitan políticas al respecto, claras y eficaces, que abarquen todas las etapas evolutivas. Si bien en nuestro país contamos con una Ley de Salud Mental, la 19.529, es necesario que como lo dice el 1er artículo del 1er capítulo, se garantice realmente el derecho a la protección de la salud mental, desde una perspectiva de derechos y de género, que permita también trabajar de manera integral lo mental con lo físico. Como profesional de la salud, creo que nuestro sistema debe ser accesible a todos y todas de una manera real, sin privilegios. Aún seguimos en lucha para que esto sea así.
-Ustedes hablan mucho de estar atentos a los síntomas de la depresión. ¿Cuáles son?
Solemos pensar que quien se muestra risueño no está mal, y en muchos casos detrás de una risa, puede haber un estado depresivo o el inicio de uno, por eso es necesario estar atentos y atentas a determinadas actitudes que en general se manifiestan en estados depresivos, más allá de la especificidad de cada uno. Algunos de los síntomas son: no lograr sentir placer (anhedonia) y tener desinterés por todo, tristeza constante, sensación de vacío y desesperanza, insomnio o hipersomnia, pérdida o aumento de peso repentino, sentimiento de inutilidad, disminución de la capacidad de pensar, de concentración o de toma de decisiones, baja autoestima y desprecio por uno mismo, pensamientos recurrentes de muerte. La depresión es la falta de un sentido a la vida. En adolescentes se pueden sumar sentimientos de ira, irritabilidad o molestia constantes. Cabe destacar que estos síntomas son persistentes en estados depresivos. No es lo mismo estar triste que permanecer triste, estar irritado que permanecer irritado. Si estos síntomas están presentes en su mayoría en alguien y de manera constante, deberíamos tenerlos en cuenta para tratarlos.
-Hablaste de no encontrarle sentido a la vida; finalmente: ¿qué reflexión te merece la relación depresión-suicidio?
Es una relación que no siempre es tan clara. Si bien uno de los síntomas del estado depresivo es el pensamiento recurrente en la muerte, no siempre que alguien comete suicidio está en un estado depresivo. Cada caso es único, porque encierra una historia específica, un entorno particular, una forma de ser, etc. Por esto es fundamental trabajar con los consultantes teniendo en cuenta todas las variables, para poder hacer un diagnóstico pertinente a cada caso y poder trabajar en él. Esto se logra además, vuelvo a decir, con un sistema de salud mental que ofrezca herramientas y espacios adecuados, al que todas las personas puedan acceder sin categorías establecidas ni excluyentes. Es importante decir que no estamos solos ni solas, que muchas veces un gesto afectuoso, una palabra o un demostrarle al otro que nos importa, puede hacer la diferencia. El grupo es la matriz en la que cada persona encuentra su identidad y al mismo tiempo pertenencia, por ende, las acciones individuales repercuten en el grupo y viceversa, por lo que estaría bueno pensar cómo nos vamos construyendo como sociedad y qué tipo de sociedad queremos.
“En muchas personas que consultan por cualquier otro síntoma,
muchas veces aparece una depresión detrás”, dice el Dr. Cabrera
Patronato del Psicópata o Centro de Salud Mental “El Amparo”
En Salto existe lo que se conoce comúnmente como “Patronato del Psicópata”, o “el Patronato” a secas, ubicado en calle Viera entre Brasil y 19 de Abril, donde prácticamente se concentran todos los servicios públicos relacionados con la atención de la salud mental.
EL PUEBLO fue en busca de la palabra del Coordinador del Equipo de Salud Mental de ASSE, Dr. Bartolomé Cabrera (médico psiquiatra), quien empezó el diálogo explicando el surgimiento de esta institución de salud:
“El Patronato surge de una ley de hace muchos años; la promulgación de la ley fue en 1948 o 1949, es decir que hace un montón de años. Es una ley para crear el Patronato con determinada finalidad: atender y proteger al enfermo mental en toda su asistencia, hospitalaria o extra hospitalaria durante su convalecencia, con todos los derechos que tiene que tener cualquier persona en cuanto a la habitación, la alimentación, apoyo a la familia. La ley está enfocada fundamentalmente en la creación también de una comisión, que es honoraria, integrada por determinadas instituciones, estaban allí los directores por ejemplo de los programas de salud mental, también los directores de las colonias, también representantes del Vilardebó y de los posgrados de Psiquiatría de Facultad de Medicina, y se elegía además un abogado y un escribano. Esto funcionó incluso para empezar a crear los talleres de rehabilitación para pacientes con enfermedades mentales graves. Esto fue cambiando con la época, se llegó al interior por el año 1994 o 1995, fue un gran avance en la salud mental, se crearon los centros de salud mental”.

-Centros de salud mental como este “Patronato” que tenemos acá…
Sí, aunque el término “Patronato del Psicópata” a nosotros no nos gusta, nunca nos gustó, pero fue creado por aquella ley vieja y no lo pudimos cambiar. Lo importante es que se ha evolucionado mucho, y aunque queda el
nombre ese que no nos gusta, porque hasta se asocia con lo penitenciario, incluso lo de psicópata suena feo, pero en realidad viene de “psicótico”; lo importante, decía, es que se ha avanzado y ahora lo que está tallando fuerte es la ley de salud mental. Incluso nosotros queremos terminar con lo que son asilos, colonias, todo eso que se asocia al hacinamiento. Como le estaba diciendo, al llegar estos centros al interior, también se crean las comisiones honorarias de los distintos departamentos y se forman los equipos de salud mental, y además el taller de rehabilitación que hoy funciona aquí, donde hay una costumbre de llamar “el Patronato” pero que el nombre es “El Amparo”. Este nombre salió como para eliminar un poco esa costumbre de decir “patronato”. El nombre El Amparo sí fue creado por los mismos usuarios, todos nosotros queríamos tener un nombre y ellos se sentían “amparados”, y por eso surge el nombre, y que funciona acá en Viera 179.
-Entonces, ¿qué es concretamente lo que funciona en este local?
Funciona el taller de rehabilitación psico-social más las policlínicas que realizamos los psiquiatras, los psicólogos, también están los asistentes sociales, y están los docentes del taller, más un auxiliar de enfermería y una licenciada en enfermería para componer un trabajo comunitario que se realiza, porque se hacen visitas a pacientes que son nuestros, para la continuación de un tratamiento, y además cuando lo requiera incluso el psiquiatra los acompaña para tratar de solucionar inconvenientes. Así que yo diría que es un equipo multidisciplinario. La meta del taller es que el paciente se inserte en la sociedad con los mismos derechos que cualquier otra persona, que pueda andar, que pueda hacer sus compras, que pueda hacer todas las cosas comunes…
Además, si falta alguna medicación o hay algún síntoma que llama la atención, el tallerista, es decir el docente inmediatamente comunica a la nurse y ella a nosotros, los psiquiatras, y vemos si es necesario ajustar algunas cosas.
–
¿Cuántos son los psiquiatras?
No somos muchos. Somos 3 psiquiatras de adultos, hay otro más pero está en el Hospital. Aquí atienden 3 psiquiatras de adultos y uno de niños que está por venir por la jubilación de una psiquiatra que trabajaba aquí. En el Hospital también hay psiquiatras que hacen asistencia, algunos incluso que pertenecen al patronato pero están trabajando ahí.
-¿Logran atender toda la demanda o hay momentos que se sienten desbordados?
La demanda siempre es importante, pero por suerte hemos podido manejar bastante bien este tema de sentirnos desbordados, prácticamente no nos sentimos desbordados, no se desbordó el equipo, pudo seguir llevando adelante la tarea con todo esto del temor que teníamos todos de qué podía pasar, pero no se saturó, eso es lo importante.
-¿La depresión es lo que más demanda?
Si vamos a hablar de enfermedades, la enfermedad grave como es la esquizofrenia en lo que tiene que ver con las patologías psiquiátricas, generalmente se mantiene en porcentaje en cualquier sociedad.
De depresión hace muchos años se habla, y en muchas personas que consultan por cualquier otro síntoma, como puede ser un dolor muscular, o cefalea, o sea dolor de cabeza, por decir algún ejemplo, muchas veces aparece una depresión detrás de todo esto.
Lógicamente que ahora la depresión se agudizó un poco más, hay mucha gente sin trabajo y ese tipo de problemas que sabemos todos, también los trastornos de ansiedad generalizada, pánico, y todo eso que se habla, eso sí ha aumentado.
“Para arribar a resultados que reviertan estas cifras, se debe trabajar en políticas de Estado a largo plazo”
Horacio Porciúncula – Programa de Salud Mental del MSP
La prevención del suicidio es una tarea que involucra la participación de diversos sectores del estado y de la comunidad, que van desde la educación, el mundo laboral, la salud, la policía, la justicia, la religión, el derecho, la política, las organizaciones de la sociedad civil y los medios de comunicación, entendiendo que únicamente con respuestas globales se podrá abordar de forma efectiva este problema de salud pública. Horacio Porciúncula, referente del Programa de Salud Mental del MSP, sostuvo que “muchas veces las repercusiones no son inmediatas, sino, a veces, en diferido”.

LA SITUACIÓN ACTUAL
Contrariamente a lo que se sostiene, es posible el desarrollo de estrategias de prevención que se alejen de los estigmas, mitos y tabúes que rodean al suicidio y que no permiten hablar e intercambiar de forma constructiva sobre esta temática.
La situación de autoconfinamiento a causa de la pandemia de COVID-19, genera diversas situaciones que pueden considerarse de riesgo, pero también nos permite incrementar nuestros intercambios personales, buscando estar conectados, profundizando nuestros vínculos afectivos y ser conscientes de los signos de riesgo de suicidio y cómo responder a ellos. Debemos recordar que la distancia que se recomienda es solamente física, manteniendo y profundizando nuestros contactos sociales, como otra forma de cuidar nuestra salud mental y la de los otros.
Recordemos que a nivel mundial alrededor de 800.000 personas se quitan la vida por año, lo que representa que una persona muere por suicidio cada 40 segundos, no existiendo una edad de mayor prevalencia ya que el suicidio ocurre en cualquier edad, siendo la tercera causa de muerte entre los jóvenes de 20 a 24 años en Latinoamérica.
CONTENCIÓN: LÍNEA DE AYUDA NACIONAL
Ante la necesidad de brindar una respuesta integral, el MSP promueve el desarrollo de prestaciones psicoterapéuticas y psicosociales en Salud Mental para personas y sus familiares que han transitado por algún intento de autoeliminación (IAE). En este sentido, junto a ASSE se ha implementado la línea telefónica Vida, (0800 0767, *0767), que durante las 24 horas, brinda acompañamiento y asesoramiento a personas de todo el país.
Asimismo se ha establecido la línea telefónica de apoyo emocional (0800 1920) destinada a brindar una comunicación empática y activa a todas aquellas personas que se sientan afectadas por el aislamiento y el distanciamiento social y requieran de un apoyo emocional en tiempos de
COVID-19.
SEÑALES DE ADVERTENCIA
En todos los casos es importante conocer determinadas situaciones que pueden ser señales de advertencia de riesgo suicida: desesperanza, no disfrutar de lo que se hace, sentirse atrapado y pensar que los problemas no tienen solución, perder el interés por el trabajo o los estudios, distanciarse de amigas y amigos, de la familia, hablar con frecuencia de la muerte y de querer suicidarse, participar en actividades en las que corre peligro, no dormir o dormir de más, aumentar el consumo de alcohol u otras drogas, creer que es una carga para los demás y sin él o ella los demás van a estar mejor.
Ante estas situaciones, siempre se puede hacer algo: Facilitar la comunicación y la expresión de sentimientos. Brindar afecto y acompañar a la persona. Contactar a amigas, amigos o familiares de la persona y hablar con ellos para que la ayuden a concurrir al centro de salud del barrio. Consultar a un profesional de la salud mental. Consultar a la línea telefónica gratuita 0800-0767 o *0767 desde celular. Estos números son la Línea de Vida – prevención del suicidio. Además de tener presente aquello que no debemos hacer: hacer juicios sobre la persona, ignorarla o no tomar en serio lo que le pasa, mantener en secreto la situación. Y siempre recodar que trabajando juntos es la mejor manera de prevenir el suicidio.
EL ABORDAJE
El Plan de Atención Integral de Salud Mental incluye prestaciones psicoterapéuticas y psicosociales, así como seguimiento, registro de cada situación e implementación de la línea telefónica Vida, de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE): 0800 0767 o *0767.
Los prestadores de salud deben ofrecer la posibilidad de un espacio de escucha gratuita, de por lo menos 8 sesiones, para problemáticas coyunturales a partir de la actual crisis sanitaria o las relacionadas con sentimientos de soledad, angustia y aislamiento.
En relación al presente año y con presencia de la pandemia por COVID-19, no se cuenta con datos, sino con tendencias, pero que muchas veces las repercusiones no son inmediatas, sino, a veces, en diferido.
Además, se implementan estrategias para ofrecer contención, como la línea de apoyo emocional por COVID-19 0800 1920, desarrollada por ASSE, el Ministerio de Salud Pública y voluntarios, con asesoramiento de la Academia Nacional de Medicina. Señaló que esta línea gratuita, operativa desde el 14 de abril, respondió hasta la fecha más de 9.000 llamadas y es atendida por profesionales, en su mayoría, voluntarios. En 2019 se produjeron 723 suicidios y ese guarismo es comparable con el de las muertes provocadas por siniestros de tránsito, que sumaron 422 en el mismo período. Cada vez que vemos una persona que falleció por un siniestro de tránsito, tenemos que pensar que hubo más muertes por autoeliminación.
SUICIDAS: 80% HOMBRES – 20% MUJERES
También, el 80% de las personas que se quitan la vida son hombres y el 20% mujeres; a medida que avanza la edad, las tasas de muerte se incrementan en hombres más que en mujeres. Cuando se hace foco en los jóvenes menores de 29 años, se percibe que son unos 150 por año los que se suicidan. Si se estudia el número de suicidios por región, se constata que en el este las cifras superan a la media del país.
Muchas veces se trata de situaciones que pueden prevenirse mediante una comunicación empática, activa y con especial observación de las modificaciones de conducta de las personas. Terminemos con el mito de que el intento de autoeliminación es un llamado de atención, estos culminan, luego de varios intentos, con la concreción de la muerte.
Para arribar a resultados que reviertan estas cifras, se debe trabajar en políticas de Estado a largo plazo. Por eso nos debe encontrar trabajando juntos para prevenir el suicidio
La línea telefónica
Vida:
0800 0767, *0767
Valentín Silveira: “Tenemos que seguir adelante de la mejor forma”
Un artista que le buscó la vuelta para seguir subsistiendo
odo venía bien hasta el 14 de marzo del año pasado. El 13 de ese mes Valentín Silveira había presentado su show en el hotel Arapey Thermal y el 14 cuando explotó todo, cerraron los centros termales

Nos quedamos en incertidumbre. Ese día tenía que cantar en Guaviyú para una excursión. No alcancé a salir de Salto… tomé contacto con la anfitriona de la excursión, quien me dijo que no me moviera porque habían cerrado todo. A partir de ese momento cayeron todos los contratos que tenía previamente programados – eran como diez. Ciertamente los artistas la pasamos muy mal.
En nuestro caso afortunadamente contamos con la tintorería que nos permitió sobrellevar la situación, si bien también se advirtió una baja en el rubro. Tuvimos también que echar mano de algunos ahorros.
Todo se tornó bastante difícil hasta el mes de agosto cuando habilitaron algunos lugares pude hacer algunas actuaciones.
En octubre me fue bien, pero en noviembre las cosas empezaron a complicarse otra vez. Diciembre fue muy malo al igual que enero y febrero comenzó a mejorar; al menos hay una agenda programada.
-¿Cómo le impactó la experiencia?
-”Sin dudas la dura experiencia sirvió de mucho para aprender, reflexionar y reinventarse… darnos cuenta del valor de muchas personas que continúan a nuestro lado y otras que optamos por dejarlas de lado pues en los momentos más difíciles no nos dan una mano.
Aprendemos a buscar opciones para seguir adelante… las redes sociales han ayudado mucho.
Hicimos un programa por medio del Facebook que se denominó En Terapia en plena pandemia… ocupamos nuestra mente… apuntamos a la cultura.
Hicimos transmisiones un tanto más profesionales por Facebook, shows en vivo para solventar gastos.
Ese tiempo nos conectamos más con nuestra familia… ahora le buscamos la vuelta. Los solistas que hacemos balada apuntamos más a las nuevas versiones en nuestro repertorio, ya que no se pueden hacer bailes”.
-¿Cómo se está organizando este año?
-”Este año tengo proyectado hacer una versión propia de diez canciones de la música tropical y melódica. Ya llevo grabadas algunas canciones y en un par de días grabaré otro clásico.
estoy en proceso de grabación de canciones de compositores uruguayos en version balada, pop, rock… temas que los conocemos por temas de cumbia y plena pero que se pueden hacer en versión distinta. Entonces en eso estamos.
El primero fue Se que duele una cancion de Carlos Pasotti. Ex cantante de NG, de Sonora palacio, de karibe con K, de La Konga (Arg.)
El segundo salió hace unos días y fue Descubrír tu piel de Luis Muniz. Gran cantante y compositor uruguayo que ha compuesto muchos éxitos de la musica tropical uruguaya.
Y en pocos días se viene una version balada de una canción (muy conocida de Karibe con K) compuesta por Carlos Fernández. Otro gran cantante y compositor de grandes éxitos de nuestra música.
-¿Cómo ve el panorama en los próximos meses?
-”Pienso positivamente y creo que ésto en algún momento va a pasar… que va a ser solamente un mal recuerdo. Tenemos que continuar luchando de la mejor forma”.









