Cr. Enrique Barla, Chaná y este ahora de campeones

Sub 12: «El puente perfecto entre el hoy y el mañana»

El Cr. Enrique Barla es hombre de Chaná. Directivo. Hincha. Proverbial adepto a la historia del club desde ese sentimiento eterno, vital. Bien de él. Y ahora que Chaná alcanzó la consagración en categoría Sub 12, apunta en voz alta y deriva a EL PUEBLO, este contenido de su vivificante querer por la causa…

«Desde aquella humilde cancha de la Liga Hiram en 1926, donde un grupo de soñadores levantó por primera vez la voz de Chaná, hasta este Campeonato Nacional de ONFI Categoría 2014, han pasado exactamente 100 años de historia… pero el corazón sigue siendo el mismo. En 1926, aquellos muchachos fundadores tenían apenas entre 16 y 18 años. Vestían camiseta celeste y blanca y jugaban por amor, por barrio y por orgullo. Sin saberlo, comenzaban a colocar las primeras piedras de una obra que atravesaría generaciones. Hoy, un siglo después, otros indios de apenas 11 y 12 años vuelven a demostrar que Chaná sigue siendo eternamente joven. Hoy no solo festejamos un título.
Hoy celebramos la victoria moral que nuestros fundadores nos marcaron.
De aquellos hombres que quizás nunca imaginaron copas nacionales, redes sociales ni luces en las canchas… pero sí imaginaron algo mucho más importante: un club con identidad, valores, pertenencia y familia.

Cada niño que hoy viste la roja y amarilla representa el esfuerzo silencioso de generaciones enteras. De madres y padres que lavan camisetas, preparan meriendas, viajan kilómetros, acompañan entrenamientos y sostienen sueños muchas veces invisibles para los demás. Porque el baby fútbol no se juega solo en la cancha… se juega en cada hogar que empuja desde atrás. Y en esa historia aparece también el ejemplo enorme de la familia Olivera.

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Fundadores del  baby fútbol de Chaná. Padres, hijos y nietos defendiendo los mismos colores generación tras generación. Ayer jugadores. Hoy formando jugadores. Hoy siendo parte del Chaná del futuro. Porque eso es Chaná: un club donde las familias no pasan… dejan huella.
Donde cada generación entrega la antorcha a la siguiente para que la llama nunca se apague. Desde el primer campeonato en la Liga Hiram hasta esta consagración nacional en ONFI, Chaná ha demostrado que su verdadera grandeza no está solamente en ganar, sino en resistir, en formar, en educar y en mantener viva una forma de sentir.

LOS DE ANTES, LOS DE AHORA….Y SON ELLOS

Antes eran Roque da Costa, Gonzaga, C. Guibert, Ávalos, Juan S. Herrmann, Juan José Grassi, Ovidio Cocco, Ruffinelli, Rossi, Caracciolo y Hugo Monetti. Hoy son Trindade, Fernández, Costa, Suárez, Caballero, García, Da Silva, Fagundez, Frakksoni, Da Silva, Correa, Araujo y Pertusati, con el cuerpo técnico de Garcia acompañado por Fernendez y Costa.

Y entre esos nombres separados por un siglo entero… vive la misma pasión, la misma fraternidad, la misma construcción colectiva por Chana Estos indiecitos campeones son el puente perfecto entre el ayer y el mañana. Son la prueba de que el legado sigue vivo.
Que 100 años después, Chaná continúa formando amigos, familias, tribus, sueños y valores. A los fundadores: misión cumplida.
A las familias: gracias por no bajar nunca los brazos.
A los indios campeones: disfruten este momento, porque ya quedaron para siempre en la historia  grande del Club Atlético Chaná, ustedes van a ser los constructores del futuro de nuestra institución». El modelo sustentable y «nadie paga para jugar»


«La «B» no gasta  lo que no tiene»

La disputa de la décima fecha de la primera rueda en la Divisional B deja sobre la mesa mucho más que noventa minutos de fútbol por escenario; consolida un «fenómeno económico y de gestión» que se ha transformado en un espejo donde mirarse. En tiempos donde el fútbol a menudo se asocia a déficits crónicos y miedos financieros, la divisional de ascenso expone una elocuente y válida realidad: la viabilidad es posible.
La última jornada (décima de la primera rueda) es el reflejo exacto de una tendencia que se viene sosteniendo de forma granítica. El análisis de la recaudación y la venta de boletos en las diferentes canchas arroja una regularidad envidiable:


🎟️ Recaudación de la fecha

Escenario / CanchaEntradas vendidasRecaudación
Parque Carlos Ambrosoni512$ 100.250
Parque Rufino Araújo (Ceibal)268$ 52.100
Estadio Héber Racedo (Deportivo Artigas)203$ 40.100

📊 Totales

ConceptoTotal
Entradas vendidas983
Recaudación$ 192.450

El Parque Carlos Ambrosoni fue el escenario con mayor convocatoria y la mejor recaudación de la jornada.

EL OXÍGENO DE LAS ARCAS
Rozar las mil entradas por fecha (983 en esta oportunidad) no es un hecho aislado; es el promedio sostenido que legitima el interés del aficionado. El público responde porque el espectáculo le resulta atractivo, y esa respuesta en las boleterías es el oxígeno que nutre las arcas de la divisional.
¿Por qué la Divisional B goza de una salud financiera que en otros ámbitos parece una utopía? 

Tres pilares sostienen esta estructura:
Criterioso Manejo de las Finanzas: Existe una administración rigurosa y colectiva. La divisional no gasta lo  que no tiene, y la ingeniería de costos está diseñada para que el espectáculo autogenere sus propios recursos de organización (jueces, seguridad, personal de campo).
Ningún club paga para jugar: Es el fin del viejo estigma del fútbol chacarero, donde los dirigentes debían «poner de su bolsillo» los lunes o martes por la noche para saldar los déficits del domingo. Aquí, «ninguno pierde dinero». El diseño de la competencia asegura que los costos fijos se absorban con la venta de entradas, garantizando que el superávit sea una regla y no una excepción.


La economía no se divorcia de lo deportivo

Lo expuesto. La «B» no avanza por arenas movedizas. Por eso, se evita jugar partidos en el Parque Dickinson. Solo si es imprescindible por una cuestión de seguridad. El hecho es uno y para que se entienda bien: el estadio es costoso para la divisional que preside Deolindo Miquelarena.
En tanto, la economía no se divorcia de lo deportivo; se alimenta de ello. El atractivo de la incertidumbre es real.

El equilibrio de fuerzas  en la tabla de posiciones genera un campeonato sin lógicas absolutas. Cualquiera puede vencer a cualquiera, no hay favoritos indestructibles, y esa paridad e incertidumbre es, en última instancia, el imán que convoca al hincha en cada fin de semana. Nadie podría cuestionar un equipo objetivo: equipos que generan asistencia. Ahí están los casos más salientes de Saladero, Cerro y Progreso en primera fila.
El balance de la décima fecha no hace más que ratificar un rumbo. La Divisional B ha logrado sintonizar la pasión popular con la cordura dirigencial. Cuando el campeonato es real, el interés genuino desplaza a la apatía y los números, simplemente, cierran a favor del espectáculo.


Epidemia del reclamo: Dublín contra Cerro

La epidemia del reclamo en la Divisional «B», es una epidemia de nunca acabar. Reclamar-protestar-pretensión de ganar puntos en los tribunales, perdidos en la cancha. Entre la edición pasada y esta 2026, el azote en esa dirección. En la fecha que pasó, Cerro batió a Dublín Central por 3 a 1.

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