Club Don Atilio protege y acompaña infancias en Salto

El Club de Niños Don Atilio acompaña a 70 niños en Salto con apoyo educativo, trabajo familiar y proyectos para prevenir la violencia.

Club de Niños Don Atilio: Construir infancias protegidas en medio de la vulnerabilidad social

Club de Niños Don Atilio fortalece a niños y familias en Salto

En Club de Niños Don Atilio un equipo interdisciplinario acompaña a niños de contextos vulnerables, impulsa proyectos comunitarios y promueve el buen trato como herramienta para transformar realidades.

Entre el apoyo educativo, el trabajo con las familias y la recuperación de espacios públicos, el Club de Niños Don Atilio apuesta a garantizar derechos y fortalecer las infancias.

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El desafío cotidiano de acompañar a las infancias

En un contexto social atravesado por distintas formas de violencia y desigualdad, el Club de Niños Don Atilio se ha convertido en mucho más que un espacio de recreación. Allí, cada jornada representa una oportunidad para acompañar a niños y niñas, fortalecer sus trayectorias educativas y brindar herramientas que les permitan desarrollarse en un entorno de mayor protección y contención.

La institución atiende diariamente a 70 niños de entre 5 y 12 años, con un equipo integrado por trabajadoras sociales, psicólogas, maestras y educadores que trabajan de manera coordinada para responder a las distintas realidades que atraviesan las familias.

La licenciada en Trabajo Social, Estefanía Menoni, explicó que la población que asiste al club proviene, en su mayoría, de contextos de vulnerabilidad.

«Tenemos una atención diaria a 70 niños y niñas y la población que asiste presenta características propias de situaciones de vulnerabilidad. Desde la dupla psicosocial y el equipo pedagógico buscamos que la realidad de los gurises sea un poquito más amigable«, señaló.

Un espacio donde también se construye ciudadanía

El trabajo cotidiano trasciende el apoyo escolar. En el Club de Niños Don Atilio se promueve el arte, la recreación, la participación y el desarrollo personal como pilares fundamentales para el crecimiento de cada niño.

La maestra Carla Palumbo sostuvo que el objetivo es acompañar las trayectorias educativas, pero también brindar oportunidades que permitan a los niños descubrir nuevas capacidades.

«No sólo se trabaja lo pedagógico, sino también la recreación, el arte, la libertad de expresión. Ellos sienten que su voz cuenta y participan en la construcción de su ciudadanía», afirmó.

Este trabajo se complementa con una estrecha articulación con las escuelas, maestras comunitarias y demás instituciones del territorio, compartiendo información y estrategias para atender las necesidades particulares de cada niño.

La violencia como uno de los mayores desafíos

Desde el equipo técnico advierten que muchas de las problemáticas que llegan al club reflejan situaciones que atraviesan a buena parte de la sociedad.

La licenciada en Psicología Alfonsina Borghi explicó que gran parte del trabajo consiste en intervenir frente a distintas formas de violencia.

«Observamos varias complejidades vinculadas a la vulnerabilidad social. Trabajamos en equipo y también junto a otras instituciones para acompañar los procesos y lograr que las infancias puedan desarrollarse libres de violencia«, expresó.

Para Menoni, la realidad del barrio no es un hecho aislado.

«Estamos transitando una etapa de mucha violencia, ya sea digital, verbal o física. Los centros que trabajamos con la infancia buscamos generar proyectos que promuevan el buen trato y fortalezcan los vínculos desde las acciones cotidianas«, manifestó.

Recuperar los espacios públicos para los niños

Uno de los proyectos más destacados que impulsa el club es una iniciativa que busca reacondicionar espacios verdes del barrio para que los niños puedan jugar y desarrollarse en ambientes seguros.

La propuesta apunta a devolverle protagonismo al espacio público como lugar de encuentro, recreación y convivencia, entendiendo que el derecho al juego también forma parte de una infancia saludable.

Desde la institución destacan que estas iniciativas sólo son posibles gracias al trabajo colectivo y a la articulación con otras organizaciones.

Recursos limitados y una red que sostiene

Como ocurre con muchas instituciones sociales, el Club de Niños Don Atilio enfrenta restricciones presupuestarias que obligan a gestionar permanentemente nuevos apoyos.

Menoni reconoció que existen limitaciones económicas, aunque aseguró que el compromiso del equipo permite sostener los proyectos.

«Tratamos de que no porque falten recursos las actividades dejen de hacerse. Cuando hay ganas, las cosas son posibles. Siempre estamos abiertos a generar nuevas redes con instituciones que quieran colaborar», expresó.

Trabajar también con las familias

El abordaje del club no termina en los niños. El acompañamiento a las familias forma parte esencial de la intervención.

Borghi explicó que fortalecer las pautas de crianza y promover vínculos saludables resulta imprescindible para garantizar el bienestar infantil.

«Buscamos acompañar a las familias, impulsar el buen trato, el respeto y relaciones más saludables. La protección de los derechos de los niños requiere del trabajo conjunto entre las instituciones y el hogar«, destacó.

En tiempos donde la desigualdad y las distintas formas de violencia desafían a la sociedad, el Club de Niños Don Atilio demuestra que la construcción de oportunidades comienza muchas veces con pequeños gestos cotidianos: escuchar, acompañar, enseñar y ofrecer un espacio donde cada niño pueda sentirse cuidado, respetado y protagonista de su propia historia.

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