La Intendencia de Salto prepara cambios en su estructura con la creación de la Dirección General de Cercanías, que articulará áreas territoriales y Descentralización.

Una nueva etapa para la gestión territorial en Salto
La estructura de la Intendencia de Salto se encamina hacia una transformación con la implementación del Presupuesto Quinquenal. A mediados de este mes, los cambios serán implementados y uno de los movimientos en el organigrama es la creación de la Dirección General de Cercanías.
Bajo esta nueva órbita funcionará el área de Descentralización, encabezada por Daniel Galliazzi. El actual director deberá integrarse a un esquema de coordinación más amplio. Este cambio busca unificar criterios en el abordaje del territorio departamental y los municipios.
Galliazzi asume este desafío con una mezcla de entusiasmo y cautela. Para el jerarca, trabajar en el interior es una vocación de toda su carrera política. Sin embargo, reconoce que la integración a una estructura mayor implica adaptaciones necesarias en el manejo cotidiano de los recursos y las decisiones.
El esquema de la Dirección General de Cercanías
La nueva repartición municipal estará bajo la responsabilidad del escribano Juan Andrés Machiavello. El organigrama diseñado establece que Cercanías no será una oficina aislada, sino un centro articulador de diversas unidades. Entre ellas destacan Comisiones Vecinales, Presupuesto Participativo y Descentralización.
El territorio se dividirá en cuatro grandes áreas: Sur, Norte, Este y Oeste. El objetivo es garantizar una presencia territorial permanente en cada rincón del departamento. Se busca que la respuesta de la Intendencia sea más ágil frente a los reclamos de los vecinos.
Dentro de este esquema, Descentralización tendrá un rol específico como nexo con los municipios. También deberá atender los territorios que no se encuentran municipalizados, una tarea compleja por la extensión geográfica de Salto. Galliazzi admite que todavía existen puntos por aclarar sobre cómo funcionará el engranaje interno de esta nueva dirección.
La autonomía política en el centro del debate

Uno de los puntos que genera mayor incertidumbre en Daniel Galliazzi es la potestad real de decisión. El jerarca planteó sus inquietudes directamente al intendente ante el inminente cambio de mando. Su principal temor radica en que la nueva jerarquía pueda limitar su capacidad de respuesta en el terreno.
Como proviene del ámbito privado, Galliazzi nota una diferencia marcada en los tiempos de ejecución. “Lo privado es mucho más que lo quiero y lo hago; acá en lo público tiene todo su engranaje”, explica con sinceridad. Esta burocracia, aunque necesaria para la transparencia, suele ser un obstáculo para la celeridad que el campo requiere.
El director teme que la pérdida de autonomía complique su estilo de gestión directa. Considera que hoy toma decisiones más rápidas que quizás mañana deban pasar por otros filtros. No obstante, confía en el grupo humano que se está formando y apuesta a la buena relación con Machiavello para superar estos desafíos.
Un equipo basado en la confianza y el respeto
A pesar de las dudas administrativas, el clima de trabajo parece ser favorable entre el futuro director y los encargados de área. Galliazzi destaca que con los demás integrantes de Cercanías existe un vínculo de respeto mutuo. Para él, lo fundamental no es el cargo que cada uno ocupe, sino la capacidad de concretar acciones.
Mencionó específicamente a Andrés Pratti, encargado de Ordenamiento Territorial, como alguien que tiene los objetivos claros. La clave del éxito será que ninguna de las áreas intente invadir la competencia de la otra. Galliazzi subraya que su pasión es el campo y que sus compañeros respetan ese conocimiento del terreno.
La coordinación interinstitucional ya es una práctica habitual en su rutina diaria. Recientemente, mantuvo contactos con el mayor Sergio Acuña, coordinador de Gestión Urbana y con el director de Obras, ingeniero Juan Manuel Texeira para gestionar asuntos del interior profundo. “Siempre tengo respuestas, siempre me contestan”, afirma, resaltando que la disposición al diálogo es la base de su gestión actual.
El turismo y la producción
Más allá de la política administrativa, la caminería rural es la prioridad absoluta para Descentralización. Uno de los puntos de discusión es el camino Buey Negro, el director entiende que no es la necesidad más urgente para la producción en este momento. Si bien está de acuerdo con las obras iniciadas porque apuntan al turismo ya que conecta la Ruta 4 con Termas del Arapey, sostiene que hay otros caminos que requieren una intervención inmediata para salvar la producción local.
Jones y La Cuchilla: prioridades de salida productiva
Para Galliazzi, el foco debe estar puesto en las transversales a la ruta 31. Los caminos Ruta Jones y La Cuchilla son las arterias que más le preocupan en la actualidad. Estas vías permiten sacar la producción de zonas que necesitan de la inversión pública.
La estrategia propuesta por el director es que los caminos rurales deben desembocar en las rutas nacionales. Si se logra conectar los establecimientos con las rutas 3, 4 o 31 de forma eficiente, se optimizarían los recursos. No hace falta intervenir miles de kilómetros si se solucionan los puntos críticos de conexión.
El jerarca es crítico con la herencia recibida en materia de mantenimiento vial. Sostiene que durante más de veinte años no se realizó un trabajo de base acorde a las necesidades. “Se fue levantando y se fue tapando algún pocito”, sentencia, explicando que esa falta de inversión hoy pasa factura al departamento.
La necesidad de recurrir a la empresa privada
Dada la magnitud del deterioro, la maquinaria municipal actual resulta insuficiente para cumplir con los plazos. Galliazzi no oculta su postura a favor de contratar empresas privadas para realizar obras de fondo. Considera que es la única forma de dar una solución rápida y definitiva a los productores.
El plan ideal sería que las empresas privadas se encarguen de rutas completas como Jones o La Cuchilla. Mientras tanto, la Intendencia podría dedicar sus propios recursos a los caminos secundarios. De esta manera, se cubriría más del 50 % de la problemática vial de la campaña salteña.
Una buena caminería no solo favorece a la economía, sino que es un derecho social básico. Permite que el médico llegue a tiempo, que los estudiantes asistan a clases y que la gente del pueblo pueda circular. Para Galliazzi, mejorar los caminos es devolverle la dignidad a quienes viven y trabajan en el campo.




