No hacía falta ser “adivino”, para saber que existía la decisión política de rescindir el contrato de construcción de las patrulleras oceánicas, con el astillero español CARDAMA, a como diera lugar.
Tampoco puede acusarse de “conspiranoico”, viendo como las sucesivas objeciones al cumplimiento del contrato, referían a áreas burocráticas periféricas, con exageración de adjetivación, lejos de una controversia contractual seria, el observador piense que el problema está en otro lugar.
El anuncio sorpresivo, sumado a la absoluta falta de diálogo previo del Ministerio de Defensa con la empresa, los dudosos informes de los “inspectores” de la Marina, de accionar cuasi “furtivo”, y el “fogoneo” mediático de los operadores del gobierno completan la imagen.
El camino elegido, apuntó desde el principio a judicializar un contrato internacional, para luego marchar a nivel local contra los funcionarios del anterior gobierno, resulta trasparente, e irreversible.

A partir de ahora, las únicas certezas son: tendremos un pleito multimillonario en tribunales internacionales; seguiremos sin barcos para patrullar nuestro mar territorial por unos cuantos años; habrá que hacer un fondo de reserva para la demanda por daño moral, lucro cesante y daño emergente, que CARDAMA seguramente entablará con razonables posibilidades de un fallo favorable.
Mientras ello ocurre, con la documentación del gobierno declarada “secreta”, es bueno recordar el artículo 25 de la Constitución de la República, que indica quecuando un daño es causado por funcionarios públicos en ejercicio de sus funciones (o en ocasión de ellas) mediante culpa grave o dolo, el órgano público correspondiente podrá repetir (reclamar) contra ellos lo pagado en reparación. Esta acción de repetición se encuentra reglamentada por la Ley Nº 20.360 de 2024.
Acerca del riesgo de “litigar en forma temeraria y maliciosa”, y las sanciones procesales que ello conlleva, es un punto que seguramente será planteado y no debiera olvidarse.
Finalmente, no hay que ser “supersticioso”; el hecho que el Presidente Orsi haya dado su segunda conferencia de prensa, confirmando la recisión unilateral del Contrato con CARDAMA un viernes 13, carece de importancia; lo verdaderamente grave ya ocurrió, ahora solo veremos las consecuencias.




