19 DE OCTUBRE DÍA MUNDIAL DE CÁNCER DE MAMA

“El señor cáncer me golpeó la puerta y entró”

Con Graciela Teresita Saldaña Pertusatti

El valor que Graciela le había dado a la vida, antes de atravesar su difícil situación, queda muy escaso hoy.
Con una devolución de conciencia, que sólo aquel que está perdiendo algo valioso lo puede entender, ahora sólo quiere vivir para disfrutar de las pequeñas y grandes cosas que antes, no las tenía en cuenta.

- espacio publicitario -SOL - Calidez en compañía

Graciela está casada con Carlos desde hace 45 años y se sienten tan felices de estar juntos, como al principio del matrimonio.

Su apoyo ha sido fundamental, para que Graciela se mantuviera erguida, a pesar de las circunstancias.
Dejemos que el diálogo que mantuvimos para compartirlo con ustedes, sea el que les brinde su conmovedora historia:

¿Cuál era su actividad antes de transitar por su enfermedad?
Ama de casa. Mantuve una actividad laboral durante mucho tiempo en la firma Barbieri y Leggire, que fue donde conocí a mi esposo Carlos, casándonos con 24 y 25 años, respectivamente.
Vamos a cumplir 45 años de casados, el 14 de noviembre en nuestras bodas de zafiro, aguardando para celebrar las de oro.
Carlos ha sido mi sostén siempre y más ahora, cuando tuve que atravesar la etapa con cáncer.
Lo digo con mucha soltura, porque me gusta llamar a las cosas por su nombre. No podemos disfrazar nada de lo que nos pase.
Me tocó vivirlo y bueno: el señor cáncer me golpeó la puerta y entró.

¿Cómo se desarrolla la enfermedad?
Me había realizado una mamografía hace mucho tiempo y quien me atendía, la Dra. María José Cáceres, siempre me proponía continuar con el control de mamografía, pero yo no estaba dispuesta a hacerlo.

Hasta que un día palpándome, me encontré un nódulo y accedí. Me sentía con una ignorancia total, ya que pensaba que era una enfermedad de otros y nunca me iba a pasar.

Me realizan la mamografía y ecografía, el 20 de octubre y el 4 de diciembre, ya estaba con la cirugía realizada.

Con el resultado primero, la Doctora me dijo que tenía un nódulo y que había que quitarlo.

Ésa misma tarde, ya estaba con el cirujano. El que me manda a hacer una punción y enseguida organizó la cirugía.

La coordinamos para el 4 de diciembre y me dieron el alta con el drenaje por veinte días.

¿Cómo vivió la noticia del tumor?
No me siento la mujer maravilla, pero tenía dos opciones: o me lanzaba a llorar o la peleaba.

Cuando supe que era un tumor maligno, no fue color de rosa lo que viví, porque lloré muchísimo, pero Carlos es mi pilar fundamental y estaba a mi lado.
Pero corrí con una gran ventaja, desde el principio. Al comenzar a tratarme el Dr. Veroli, me menciona que los ganglios no estaban infectados y cabía la posibilidad de extirpar el tumor y dejar la mama.
Era muy chiquito el nódulo de un centímetro y medio, pero no acepté dejarla: “no la quiero”, le dije.

¿Cómo se sintió con el tratamiento?
Tal vez por ser un tratamiento agresivo, me he sentido muy mal ante la mirada del otro.
Cuando una persona pierde el cabello y tiene que concurrir a algunos lugares, todos te miran, como si una le fuera a contagiar lo que tiene.

Y a pesar de que mi carácter es simpático, incluso las integrantes del equipo del Hospital de Día: Natalia, Tini e Ingrid, disfrutaban con mis chistes sobre el tema, había lugares en que no me sentía cómoda. Puedo decirte que me he sentido discriminada y entiendo que hasta hoy, la palabra cáncer es mala palabra. Tabú.

En cuanto al tratamiento, lo importante fue que se terminó el problema teniendo que hacer solamente cuatro sesiones de quimioterapia, debido a una hormona muy débil.
Quien me atendía ya en ese entonces, es la Doctora Viviana Domínguez, excelente profesional y persona, como la Dra. Cáceres y el Dr. Veroli, quien me menciona, que si todo hubiese sido normal, ya empezaba con el tratamiento al que se acostumbra a utilizar, ya que el problema era tomado bien a tiempo.

Recuerdo que la acosaba a preguntas a la Dra. Viviana Domínguez y ella fue excelente con su atención, explicándome todo.
Tiene una empatía con el paciente, que es lo que nos lleva a confiar en el médico a ciegas.

¿Cuándo terminó la quimioterapia?
El 31 de marzo y el 19 de abril, comencé con el tratamiento en forma oral.

¿Cómo se siente hoy?
Perfectamente bien.
Me siento con ánimo de hacer cosas, siempre.

¿Con que disfruta?
Con esas pequeñas cosas, que no tomaba en cuenta muchas veces.

¿Cuál es la expectativa que guarda?
Vivir y vivir.
Disfrutar con mi esposo, que es un ser único y siempre sentí todo su apoyo. Que me reconfortó y me hizo ver las cosas de otra manera.
También mi sobrina-hija Ana Gabriela, que mucho quiero.

¿Cuál es el mensaje que puede dejarle a una persona que atraviesa su misma situación?
A aquella persona que tenga un familiar en su casa con cáncer, el apoyo de la pareja o del resto de los familiares, es fundamental.
Sentirse con respaldo y comprendida.

No es fácil después, verse con parte de su cuerpo amputada, porque da impacto.
Y decirle a las mujeres que no le tengan miedo a los exámenes de prevención.

A mí me pasó y “salvé la petisa” de alguna manera, porque fue tomado a tiempo, pero hoy tengo la expectativa de seguir viviendo y disfrutar, aún cambiando de hábitos, la calidad de vida y aunque muchas cosas no sean igual.
Tenemos que tomar conciencia de siempre en la vida, tomarnos tiempo para uno y plantearnos como queremos vivir.


            “La pelea que doy es quererme más”                         

  Con Carolina  Olivera Durán   

Hace 12 años, que Carolina se recibió de  Licenciada en Trabajo Social.

Su actividad laboral data de mucho tiempo en el Poder Judicial, tarea que le gusta y desempeña con entusiasmo.
Carolina está casada con Ricardo y juntos tienen dos hijos: Alfonsina de 5 años, Agustín de 2 y conformando la familia, también se encuentra Julia, su mamá política.

En la actualidad, puede contarnos airosamente, como ha logrado superar una situación de salud a raíz del cáncer de mama, que le ha provocado en su momento, un gran impacto a sus días.

Su relato por demás conmovedor,  nos contagia. Y con una desmedida alegría, simpática y sin dramatizar en lo suyo, comenzó diciéndonos:
“Mi problema de salud comienza en 2018.

El 6 de junio, día de mi cumpleaños número 35, cuando tuve una ecografía, ya que me había palpado un nódulo en una mama.

Anteriormente, con tres meses de embarazo de Agustín, me encontré un nódulo, se lo planteé a la Ginecóloga, luego a los seis lo vuelvo a hacer y me respondió que las mamas estaban cambiando por el embarazo.

Nace Agustín y un día, al terminar de tomar  toda la leche, me toco y  veo que mi seno izquierdo tenía dos nódulos, que luego supimos, fueron de seis centímetros entre los dos.

Mi mamá falleció de cáncer de mama y yo estaba por ese motivo muy alerta.

¿Realiza la visita al médico?
Si. En principio me iban  a operar para quitarlos. Me animé a hacer otra consulta en Montevideo, allí me plantean la posibilidad de reducirlo con quimioterapia y luego operarlo, ya que  eran dos tumores que estaban bastante avanzados.

¿Cuándo obtiene el diagnóstico?
Voy al Ginecólogo Dr. Monzón, excelente profesional, para hacerme la ecografía y comenzó a medir, a prestar atención en otras cosas de la situación y eso me termina dando la pauta de que había algo que no estaba bien.

Me habló de la punción, que estaba dispuesto a hacerla y ya hablándome del oncólogo.

Ese mismo día entendí, que tenía cáncer de mama.
Enseguida que tuve la ecografía, la consulta con la ginecóloga para la punción. Y al otro día ya estaba ésta realizada.

Solo había que aguardar por el resultado. Mientras tanto, mi familia desesperada, me proponía ir a un país o a otro por una solución sin perder tiempo.
Tenía a Agustín con cinco meses y no era cuestión de hacer locuras, viajando.

¿Cómo impactó en usted la noticia?
El llanto era incontenible, al salir del lugar del diagnóstico.
Me esperaba mi esposo en la camioneta, subo y muy angustiada le digo: “tengo cáncer de mama”.
No me creía y le dije: “si, ya me lo confirmaron”.

Ese día era tanta la angustia, que no quería perder nada de tiempo en cosas que tenía postergadas. Como formalizar algunas situaciones, alquilar una funeraria y muchas cosas más, porque pensaba,  que uno nunca sabe cómo podía seguir la situación.

Era hereditario, porque sobre la marcha me realicé el análisis de genética y salió positivo.

Y me permitió pensar en una cirugía preventiva: a partir de allí,  quise quitarme las dos mamas.

El médico no quería, le insistí muchas veces, que hasta el día en que fuimos a coordinar la operación, le tuve que recordar que eran las dos mamas que deseaba extirpar.

¿Cómo fue saberse sin las mamas?
Estaba tan convencida que quería vivir, que eso era lo de menos.
Alfonsina tenía 2 años y Agustín cinco meses.

¿Qué mostró el resultado del estudio de la otra mama, supuestamente sana?
Nunca mejor tomada la decisión de quitar las dos.

Me dijo el médico: “Carolina, había algo pre maligno en la mama derecha”.

En todo este proceso tomé algunas decisiones postergadas, como entregarme a una terapia.
Cambié mi forma de afrontar la vida.

Luego de todo eso, me operé de útero y ovarios como prevención, ya que era propensa a padecer algún problema.

¿Cómo transitó el período de convalescencia?
Cuando todo fue más claro, me entregué a lo que la vida tenía deparado para mí y asumí el tratamiento con mucha esperanza.

Iba a cada sesión de quimioterapia, con la mejor camisa, muy bien maquillada, arreglada y en la espera, me ponía a escuchar música.
Y así va a ser por siempre.

¿Finalizó el tratamiento?
Con ocho quimioterapias y veinticinco sesiones de radioterapias. Luego realicé otro ciclo de quimio en forma oral.

¿La palabra cáncer es un “cuco”?
Si.
Creo que el que lo ve de adentro, no es tan importante como el otro, que lo ve de afuera.
Pero va en como uno se posicione.

¿Cómo se siente hoy?
Muy bien.
Si el costo para estar como estoy hoy, es éste, lo volvería a pasar.
Porque después de este sacudón, es como quiero vivir.

¿Con que disfruta?
Hoy no le dedico tiempo a la limpieza obsesiva de mi hogar.

Me siento en la hamaca paraguaya a apreciar el paisaje.
Del tiempo a mi familia, de mis hijos, de mis amigos, del trabajo y de mi tiempo con Ricki. (Ricardo).

¿Le envía un mensaje a la persona que esté atravesando por lo que usted vivió?
Tengo siempre presente la frase de una canción, que dice: “La pelea que doy es quererme más” y es inspirativa para mí.

Aprendiendo a quererse primero uno, estar bien. Y creo que si nos toca pasar por esto, tenemos que verlo como una oportunidad para cambiar cosas, disfrutando la vida de otra manera.

Soy una privilegiada de contar con el apoyo de mi esposo Ricardo, que ha sido incondicional y fundamental para mí, asi como el de la familia, mis hijos, amigos y de todo el personal del Hospital de Día, que me han brindado todo el afecto, con una calidez, que la considero única.

Desde la Nurse Silvia Méndez, los Médicos todos, maravillosos y todo el equipo de salud que allí nos atienden.
Gracias a todos.
                                                

“Agradezco a Dios que me dió  la dificultad, pero me dió  la herramienta para enfrentarla”

  Con Irene María Fernández. Docente de Educación Especial

Irene lleva su profesión de Docente, en  una Escuela de nuestro medio, espacio en el que se siente cómoda, por disfrutar de un entorno increíblemente afectuoso.

Por otro lado, su entorno hogareño, también está colmado de amor y calidez.

Ya sea por su familia y amigos, como también así por gente querida, que sin ser de la familia, ha estado muy cerquita cuando ella lo necesitó.
A Irene  le gusta viajar, la playa y por sobre todo, del paraíso del verde de sus plantas, donde ubicó un mundo para el disfrute.

Y aunque la vida le ha jugado sobre su salud una mala pasada, también le regaló una revancha, que la hace ver todo diferente.

Con mucha tranquilidad, nos dedicó un hermoso e importante  tiempo en su hogar, que lo compartimos dialogando de ésta manera:
“Soy muy feliz en la Escuela 126 donde desarrollo actividad laboral, con todos mis alumnos que son divinos, pero lamentablemente este año, tuve que decidir cuidarme”, comienza diciéndonos.

¿Cuándo decidió hacerlo?
Cuando me descubrí un nódulo, que me sorprendió mientras me bañaba.
Ésa tarde, tenía PAP con el Dr. Andrade y le solicité me revisara.

Él también lo notaba. Llamó de inmediato  a Clínica  Dr. Germán Amorim y al otro día ya me estaban haciendo ecografía de mama.

Fué un viernes de abril y me organizaron la biopsia para el martes próximo.

Ese tipo de resultados demora y conociendo el caso de mamá, que había padecido cáncer de mama, el Dr. Andrade trató de que todo fuera muy rápido.

Me encuentro con el Dr. Veroli, le conté por lo que estaba pasando y me sugiere que fuera a su próxima consulta, diciéndome: “sea lo que sea, vamos a extirpar”.

Yo ya había sido operada dos veces anteriormente, porque tenía toda la apariencia de ser y no era. Uno de los nódulos, tenía células atípicas, por eso me controlo muy bien.
Tenía la consulta para el viernes y el lunes de esa semana me llamó el Dr. Andrade y me dijo que las células eran malignas y que era algo feo.

O sea que cuando llego a la consulta del Dr. Veroli, ya llevo el diagnóstico, donde me da el pase a  la Dra. Galvalissi, para el estudio de los  ganglios.

¿Cuándo llega la cirugía?
El dia 27  de mayo de este año.
Por suerte los ganglios estaban limpios, el resultado llega en junio, siendo cáncer bastante severo, pero por suerte no se había extendido.

¿La sorprendió el resultado?
No, desde que me encontré el nódulo, ya sabía lo que era.
Pero también estaba tranquila, porque lo había tomado a tiempo.

¿Cómo fue el comienzo del tratamiento?
El día 29 de julio, comencé con la quimioterapia. Por ser mis venas muy finitas, se me indicó incorporar un porta CAP y en el IMAE hice un shock anafiláctico, con broncoespasmo y un paro respiratorio.

Me apareció una perforación, un derrame de pleura y me operan de un pulmón, estando nueve días con la espalda comprometida.

¿Cómo transitó la etapa de quimios?
Tengo realizadas  tres quimioterapias  de ocho.
Con la primera aplicación, pasé horrible, por el mismo proceso que atravesé del pulmón.
La segunda y tercera, como si nada pasara.

Tenemos que estar orgullosos del Hospital de Día, porque allí se encuentran un conjunto de profesionales excepcionales, que con el cariño que nos tratan, nos hacen sentir muy  bien.

La Dra. Espalter, mi Doctora, coordina todo, la Nurse Silvia que allí se encuentra, además de todo un grupo médico integral, nos cuidan hasta en los detalles más pequeños.

¿Tuvo miedo en algún momento?
No.
Ya conocía todo el proceso, porque mamá lo había tenido. Con la diferencia de que yo no tenía ningún ganglio comprometido y mamá tenía diez. Así mismo le  ganó al cáncer, porque falleció del corazón.

La diferencia con mamá, es que yo no tengo su fortaleza, pero con la ayuda de mis amigos, familiares, he salido adelante.

¿Cómo se compone su familia?
Por mi hermano Martín, María, que hace muchos años que vive con nosotros  y mis sobrinas, Sofía y Sara. Mi sobrino Juan Ignacio, que vive en Montevideo, recibido de Contador Público.

¿Cuándo termina el tratamiento?
Seguramente si todo sigue como hasta ahora, en febrero.
Estoy en la etapa de probar pañuelos (sonríe).
Cuando perdí el cabello, no lo tuve en  cuenta, porque estaba con la  preocupación  de la cirugía del pulmón.
¿Sintió en algún momento, que la palabra cáncer es mala palabra?
No, lo que si sentí, no sé si por ser una persona muy conocida, es que al encontrarme con personas que hacía un tiempo no  veía, tenían diferentes reacciones.

¿Cómo se siente hoy?
Feliz. Una sobreviviente.
Dios me dió la oportunidad de poder apreciar lo que tenía alrededor. Para que me diera cuenta de todo ese amor que generaba.

¿Qué le ha enseñado esta experiencia?
Que no hay que preocuparse y gastar energía en cosas banales.
Me enseñó que hay que estar alerta.
Y de muchas cosas hoy no puedo disfrutar, porque me tocó pelear con una bien fea, que es la pandemia.

¿Con que disfruta?
Viajando, estando con mis amigos. Ir a la playa y sobre todo a partir de ahora, reunirme con toda mi familia.

¿Le envía un mensaje a aquella mujer que está atravesando un diagnóstico parecido?
Lo primero, buscar un Cirujano de confianza, como lo fue el Dr. Veroli para mí, conjuntamente  con el Dr. Andrade y Germán e Hilda María Amorim.
Me dieron la seguridad y  confianza de que iba a salir de esto.

Así como la delicadeza  del trato del personal de Sanatorio Uruguay y Centro Médico, dándome fuerza y cargándome las pilas.
Que confíen, se dejen mimar por los profesionales del Hospital de Día. Que no vayan con miedo.

Que se apoyen en su familia, que se dejen mimar, porque a mí, lo que me dió esta fuerza, fue el amor de mis amigos y mi familia. Mis tías y primos que  nunca me dejaron sola.
Que tengan mucha fuerza, pero que no le tengan miedo.
Porque a mí el cáncer me dió una fuerza, que no sabía que  la tenía.

Y le agradezco a Dios, porque me dió la dificultad, pero me dió  la herramienta para enfrentarla.

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