La rebaja de combustibles alivia a los uruguayos, pero en Salto la diferencia con Concordia sigue afectando al comercio local.
¿Alcanza con la baja? La frontera sigue marcando la diferencia.
La decisión del Poder Ejecutivo de reducir el precio de los combustibles a partir del mes de julio constituye, sin dudas, una señal positiva para la economía nacional. La nafta Súper baja un 5% y pasa a costar $88,67 por litro; el gasoil 50S también reduce su precio en igual porcentaje, ubicándose en $58,68, mientras que el supergás disminuye un 7,6%, lo que representa aproximadamente $100 menos por cada garrafa de 13 kilos. Es una medida que beneficia a hogares, trabajadores, transportistas y al aparato productivo, especialmente en un período donde el invierno incrementa el consumo energético.
Sin embargo, para quienes vivimos en Salto, el análisis no puede limitarse a la realidad nacional. Nuestra ubicación geográfica obliga a observar permanentemente lo que ocurre del otro lado del río Uruguay. La comparación con Concordia sigue siendo inevitable.
Aun con la rebaja anunciada, el precio del combustible en Argentina continúa siendo considerablemente inferior cuando se realiza la conversión a moneda uruguaya. Dependiendo de la cotización del peso argentino, el litro de nafta en Concordia ronda los $60 uruguayos, mientras que en nuestro país costará $88,67. La diferencia continúa siendo cercana al 30%, una brecha suficientemente importante como para mantener el incentivo de cruzar la frontera para cargar combustible.
Si se analiza un vehículo con un tanque de 25 litros, el ahorro puede superar los $700 por carga. Para muchas familias esa cifra representa un argumento económico difícil de ignorar. A ello se suma que, generalmente, quien cruza el puente no solo carga combustible, sino que también realiza compras en supermercados, farmacias, comercios y otros servicios, profundizando el impacto sobre la actividad económica de Salto.
Es cierto que el Gobierno ha impulsado herramientas para amortiguar esta realidad, como la devolución parcial del IMESI en las estaciones de servicio ubicadas en departamentos fronterizos. También debe reconocerse el esfuerzo realizado al disminuir el precio del supergás en pleno invierno, atendiendo una necesidad social evidente. Son decisiones acertadas que merecen ser destacadas pero aún insuficientes.
No obstante, la experiencia demuestra que las ciudades de frontera requieren políticas permanentes y diferenciadas. La dinámica económica de Salto no es la misma que la de Montevideo o del sur del país. Aquí la competencia comercial es diaria y depende de variables cambiarias que muchas veces escapan a las decisiones nacionales.
La reducción de julio es una buena noticia y representa un alivio para los consumidores uruguayos. Sin embargo, todavía no alcanza para equilibrar las condiciones de competencia con Concordia. El desafío sigue siendo construir un régimen de frontera que permita proteger el empleo, fortalecer el comercio local y generar condiciones que hagan competitiva a nuestra región sin perder de vista el equilibrio de las cuentas públicas.
Las rebajas son bienvenidas. Pero en la frontera, más que celebrar un descenso puntual, debemos seguir pensando en soluciones estructurales que acompañen una realidad económica que cambia todos los días.GECS.





