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sábado, noviembre 29, 2025

Artistas de la palabra

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Diario EL PUEBLO digital

Son artistas, escritores, muchas veces
expresan lo que a nosotros nos gustaría decir, escribir, soñar, crear. Diego Moraes, Diego Fischer, Agó Paéz, Walter Dresel , Leonardo Garet.

«La forma que personalmente encontré para honrar la vida, fue continuar escribiendo»

- espacio publicitario -SOL - Calidez en compañía

Dr. Walter Dresel:

Walter Dresel, nacido en 1945, es ampliamente conocido en nuestro país y fuera de fronteras no solamente como médico sino como el autor de varios libros, algunos de ellos con récord de venta. Su creencia en la homeopatía y su labor constante como conferenciante en seminarios y cursos dedicados a la autoayuda y el crecimiento personal, son también algunas de las cosas por las que más se lo reconoce.

Salto Grande es energía, talento y desarrollo


Es Doctor en Medicina graduado en la Universidad de la República y cardiólogo de la Escuela de Posgraduados de la misma facultad. Es además fundador del Centro de Medicina del Bienestar y del Centro de Liderazgo y Administración de la Vida Humana.
Entre sus libros más divulgados, pueden mencionarse «El lado profundo de la vida», «El espejo del alma, «Pon dos cucharadas de felicidad en tu alma» y «Toma un café contigo mismo», entre varias otras obras de renombre.
Dresel ha sido reconocido en numerosas ocasiones con premios como el Cervantes de Literatura para Adultos del Uruguay, el Artigas de Pie o el Cristóbal Colón por su éxito en España. En 2010 fue merecedor de la distinción de Hombre Uruguayo más destacado en el ámbito de la Literatura.
Su opinión y reflexión también procuró EL PUEBLO para el presente informe. Lo que sigue son algunos pasajes de las palabras que expresó el médico y escritor en el contacto mantenido con este diario:
LOS LIBROS Y LA PANDEMIA
«Marzo del año 2020… un virus desconocido aterriza en nuestro país, generando alarma y desconcierto, dado el desconocimiento que médicos y científicos tenían acerca del comportamiento de este agresor invisible. La repercusión sobre la vida de los ciudadanos fue inmediata. Restricciones, confinamiento voluntario, libertad responsable, cuidarnos para cuidar a los demás y todas las sugerencias que partieron del comité científico y del gobierno. Literalmente el país y el mundo se detuvieron en su actividad cotidiana. ¿Cómo hacer para mantener la lucidez y la capacidad creativa cuando estamos luchando para preservar el bien más preciado que es la vida? La forma que personalmente encontré justamente para honrar la vida, fue continuar escribiendo, continuar creando, tomando todos los recaudos posibles para intentar mantener la salud en primer lugar».
«PERLAS DE LUZ»
«De ese modo y de acuerdo con la Editorial Penguinrandomhouse y bajo el sello Grijalbo, publicamos el libro Perlas de luz, un pensamiento y una reflexión para los trescientos sesenta y cinco días del año. Pequeñas perlas que nos ayuden a enfocar el día a día y la nueva normalidad, con un pensamiento positivo que abra nuestra mente y nos permita percibir en primer lugar que estamos vivos y ser agradecidos por ello, y trabajar sobre nuestra persona para lograr posicionarnos de la mejor manera en la nueva normalidad».
PRÓXIMAMENTE: UN LIBRO SOBRE LA PANDEMIA
«Paralelamente he escrito ya un libro sobre la pandemia aún no publicado y estoy escribiendo una segunda obra también sobre el mismo tema. He encontrado en la escritura mi «cable a tierra», para sobrellevar el dolor que significa asistir con impotencia a un escenario no deseado, donde la actitud de cada uno de nosotros es un pilar fundamental para combatir a este asesino silencioso, hasta que podamos tener una vacuna que nos proteja definitivamente».
DIALOGAR CON
UNO MISMO

«Yo te insto a que tú hagas lo mismo y dediques este tiempo de restricción a dialogar contigo mismo y prepararte para ingresar con un pensamiento fresco a un futuro que ya está muy cerca y que será diferente a todo lo que habíamos vivido antes de la pandemia. A ello deberemos adaptarnos con flexibilidad y con una buena resiliencia».

La fila de niños con tapabocas…

Entrevista al Ac. Prof. Leonardo Garet

a creación no surge en momentos de felicidad. He escrito en este tiempo incluso más de lo que he publicado», nos manifestó el Prof. Leonardo Garet al consultarle respecto a la manera en que vivó el 2020 desde su óptica literaria.
También, comentó a EL PUEBLO, que para el 2021, trabaja en un libro de narrativa, la reedición de Los días de Rogelio y la poesía completa de José María Rondán Martínez, «nada con apuro, todo desde hace mucho tiempo que se viene fraguando».


Compartimos con ustedes la entrevista realizada para el presente Informe.
Ante la peculiaridad de este 2020 que culmina, ¿de qué manera lo vivió desde su óptica literaria?
Con creciente desasosiego. Como en la mayoría de las veces la poesía es la mejor vocera. La situación actual creo que queda expresada de manera insuperable en estos versos del último libro de Ricardo Pallares, «Otro resplandor», que alude precisamente a la pandemia. Dice Pallares:
por la ventana puedo ver gaviotas desordenadas que van tierra adentro dice Don Manuel que no es un desorden
tampoco una casual incertidumbre por tormenta o apareo. Es decir, estamos ante una alteración tan profunda que es como si los animales sufrieran un cambio inexplicable en su comportamiento natural. Pero el desasosiego lleva a la creación. La creación no surge en momentos de felicidad. He escrito en este tiempo incluso más de lo que he publicado. He escrito –perpetrado, diría Borges- muchos, demasiados cuentos y poemas. La pandemia es un aguijón, como una pasión, o la pérdida de un ser querido. Muchos van escribir textos con el tema de la pandemia, que serán muy buenos o muy malos, como los cuentos y poemas, cuyo valor para nada depende de su tema.
Como siempre a lo largo de mi vida, seguí una inclinación natural a expresarme en poesía, cuentos y crítica literaria. Estoy lejos de sentir la palpitación de escribir obras de teatro o novelas. Por incapacidad mía, no porque no considere a esos géneros. Y, en ese sentido publiqué un breve libro de poesía, «Entre la noche y el luminoso mar», uno de una forma lindera del cuento, el poema y la reflexión, que es «Una vara de almendro» y una rescritura de mis estudios sobre Horacio Quiroga.

¿Qué piensa de la literatura de nuestra ciudad?
Sobre la literatura de hoy supongo que te referís, Adrián. Porque sobre la pasada, o la que fue actual hace una década, tengo la «Colección de Escritores Salteños» y una innumerable serie de prólogos y contratapas. A la de hoy la conozco poco porque se perdió aquella saludable cortesía entre colegas que consistía que quien se hacía conocer con un libro se presentaba a quienes estaban publicando. Se establecía así una red que quedaba por encima de edades y banderías. Pero la generación siguiente a la mía es marcadamente parricida, no sólo en Salto, sino en Uruguay.
Por lo demás, lo que veo en Salto son esfuerzos aislados. No hay una revista, o un suplemento literario. Lo único es la «Página de Cultura», de EL PUEBLO. Y sería muy bueno que hubiera más espacio. La fama de ciudad culta que tuvo Salto hace ya varias décadas no es algo que surgiera por generación espontánea. Hubo importantes revistas literarias y de cultura general que la cimentaron. Y nombro a dos, «La Revista del Salto», de Horacio Quiroga y «La Semana», de Emilio Amengual. Se necesita la revista o el suplemento en papel. Lo publicado en internet es un sucedáneo muy pobre, en primer lugar por lo desacreditado que es un espacio donde todo vale.

La cultura como aliciente de circunstancias difíciles ¿tiene cabida en la actualidad?
La cultura no es un aliciente. Es la sustancia «sine qua non» del ser humano. Tendrá cabida mientras sigamos reconociéndonos como seres pensantes, sufrientes y esperanzados. No es un entretenimiento. Y el arte, dentro del marco de la cultura, es la forma de crear universos alternativos que amplía los horizontes y permite atisbar el misterio de la vida. Tendrá también siempre el lugar de preeminencia que se pretendió oscurecer en todo tiempo y lugar que se quiso sojuzgar a la humanidad. El arte nos hace libres.

¿Prepara alguna publicación para el 2021?
Un libro de narrativa, La reedición de Los días de Rogelio y la poesía completa de José María Rondán Martínez, un salteño que pasó casi desapercibido entre nosotros. Nada con apuro, todo desde hace mucho tiempo que se viene fraguando.

¿Qué balance realiza de este cimbronazo vivido por la Humanidad?
Desgraciadamente Adrián, buena parte de lo trágico de esta circunstancia es que todavía no se le ve el final. No es tiempo de balances; estamos en plena incertidumbre. Y lo desesperante es que haya todavía ciudadanos que no sepan mirarse en el espejo de lo que ha sucedido y está sucediendo en otros países y se crean campeones del mundo a quienes la pandemia no les llega. La pandemia puede llegar a todos. Una de las imágenes más tristes que he visto en la ciudad –en otros países las verán peores- es la fila de niños entrando a sus escuelas con tapabocas. Ese símbolo es escalofriante desde todo punto de vista.

¿Alguna reflexión final profesor?
En el tema de la pandemia, como en todos los temas, lo que hay que saber es escuchar a los que saben. No vale lo que yo diga, sino lo que diga un epidemiólogo.

Escribir «exige la soledad, la intimidad y el recogimiento», sostiene Diego Moraes

Aunque también se necesita aventuras, sorpresas, nuevas experiencias

scritor salteño radicado en Montevideo, el Licenciado en Letras Diego Moraes es autor de un importante número de libros. Hace unos años, fue un éxito rotundo la publicación de su «Bestiario del Salto Oriental», en el que narra historias asombrosas de este departamento, línea en la que también puede inscribirse «Voces Anónimas», del que formó parte. Pero después vinieron otros varios libros de corte periodístico, producto de investigaciones realizadas sobre variados temas: masonería, esoterismo, etc.


Fue en 2019 que Moraes dio a conocer su último trabajo en libro; lo que vino después, con la aparición de una pandemia que conmovió y paralizó al mundo apenas comenzaba a rodar este 2020, es lo que el escritor conversó con EL PUEBLO en estos términos:

-Del año pasado es el último libro que publicaste, ¿verdad?
Sí, mi último libro, «Einstein en Uruguay», se publicó hacia fines de 2019. Y tuve la fortuna de que cuando se decretó la emergencia sanitaria, en marzo de 2020, ya había podido completar aquellas instancias de difusión que exigían presencia física. Estuve en la Feria del Libro de Montevideo, ofrecí charlas en clubes de lectura, tertulias literarias y centros culturales, fui invitado a entrevistas para radios, diarios y TV…
-Y después, ¿ya nada de eso?
Poco después, todo eso se terminó; los autores, escritores y artistas promocionaban sus obras a través de canales digitales, pero no podían encontrarse cara a cara con el público. Fue un golpe de suerte, porque si el libro se hubiese publicado apenas unos meses más tarde, estoy seguro de que no habría tenido la buena repercusión que tuvo.
-Ahora bien, eso en cuanto a editar y difundir libros, pero si hablamos de la creación en sí, ¿cómo han sido estos meses?
Yo seguí escribiendo durante la cuarentena. Escribí un artículo para la revista Lento, «Einstein y sus detractores en el Uruguay del novecientos»; otro para El Astillero de las Letras, «La primera fotografía de Einstein en Uruguay»; un texto titulado «La retirada» para una colección de relatos sobre la pandemia que organizó mi editorial (Penguin Random House); y empecé a redactar el prólogo para un ensayo de próxima aparición. Hace poco, acompañé al escritor Luis Do Santos en la presentación en Salto de su nuevo libro: La última frontera. Y también me dediqué a estudiar y preparar un concurso, a leer libros que hacía rato tenía en las gateras, a planificar nuevos proyectos y a dibujar…
-No sabíamos de esa faceta de dibujante…
Es un hobby que me encanta y al que cada vez le concedo más espacio en mi vida.
-Hay quienes dicen que para el acto de crear, escribir en este caso, el aislamiento y la soledad hasta pueden ser beneficiosos, ¿cuál es tu opinión?
Una de las características del ejercicio de la escritura es que exige la soledad, la intimidad y el recogimiento. Creo que si uno tiene dificultades para estar solo, no moverse mucho de su hogar por períodos prolongados de tiempo o pasar horas concentrado frente al teclado de una computadora, no podría ser un escritor. En este sentido, en términos creativos diría que la cuarentena no me afectó demasiado. Aunque también es cierto que para escribir a veces se necesitan aventuras, sorpresas, nuevas experiencias, y ahora esos estímulos de la imaginación están restringidos.
-Hoy mencionabas a una editorial, ¿en ese rubro cómo ves que ha sido el año?
Capítulo aparte es el impacto de la pandemia en el sector editorial, un fenómeno a escala global que en Uruguay también tiene sus efectos y que nos obliga a todos los autores, en mayor o menor medida, a aguzar la creatividad y el ingenio para seguir participando en la cultura.

LIBROS DE DIEGO MORAES:
«Einstein en Uruguay. Crónica de un viaje histórico» (2019), «Antimasonería» 1717-2017, (2017), «Maestros del esoterismo en el Río de la Plata» (2016), «Figari, el masón. Enseñanzas iniciáticas de su antropología filosófica» (2008 y 2016), «El viaje del Santo Grial» (2013), «Bestiario del Salto Oriental» (2007 y 2012), «Voces Anónimas» (2009, 2010 y 2012, co autor con Guillermo Lockart).

Escribir, a pesar de todo…siempre escribir

Diego Fisher

n diálogo con EL PUEBLO, el reconocido escritor compatriota Diego Fisher, revela la trama de su último libro, Cuando todo pase, escrito en este peculiar 2020, año que no pasará inadvertido en lo absoluto.

«Creo que es momento para reflexionar y actuar en consecuencia», sostuvo enfáticamente el escritor, cuando fue consultado sobre qué enseñanza nos dejó según su visión, la actual circunstancia por la que atraviesa la humanidad.

Nuestro entrevistado
Diego Fischer nació en Montevideo en 1961. Cursó estudios de Periodismo en la Universidad de Navarra y en la Universidad de Boston.

Desde 1980 ha trabajado en prensa, radio y televisión. Fue corresponsal en Uruguay de la agencia de noticias United Press International y colaborador de La Nación de Buenos Aires. Es columnista del diario El País. Dirige y conduce el periodístico televisivo Los notables.

Fischer es el escritor uruguayo más leído en el país; toda su obra se sustenta en profundas y reveladoras investigaciones que han sido clave en la revisión de figuras relevantes y de episodios trascendentes sucedidos en el Río de la Plata en los siglos xix y xx.
Investigador y novelista, ha publicado dieciséis libros, entre los que destacan Al este de la Historia (1998-2006), Que nos abrace el viento. Historia y Leyenda de Antonio Lussich (2004), Al encuentro de las Tres Marías (Libro de Oro 2009), Qué tupé (2010), A mí me aplauden. biografía de China Zorrilla (2012), Serás mía o de nadie (Libro de Oro 2014), Carlota Ferreira (Libro de Oro 2016), Mejor callar (2016), El sentir de las violetas (Libro de Oro 2018) y Doña Cándida Saravia (Libro de Oro 2019), El robo de la historia (2019).
Fue productor, director y guionista de más de una docena de documentales, entre ellos: Cien años Punta del Este (2007), Historias, relatos y sueños: 150 años de la inmigración suiza al Uruguay (2011) y Algo interesante que contar (2014). Es autor de cuatro obras de teatro estrenadas.

Cuando todo pase, ¿una historia de amor, solidaridad y entrega que no conoce límites?

La violación y el asesinato de dos mujeres uruguayas en Madrid es parte de un siniestro plan elaborado por las milicias rojas que, al descubrir el apoyo y la ayuda que los diplomáticos latinoamericanos les brindaban a religiosos y políticos perseguidos por el gobierno republicano, deciden enviar un sangriento mensaje.

Los avatares de Daniel Cibils, un joven uruguayo de la alta sociedad montevideana y sobrino del embajador de Uruguay en Madrid, que cursa sus estudios en el colegio de El Escorial, nos cautivan y nos acercan al dramático ambiente de la década de 1930.
La presencia de Uruguay en la fugaz República española y en el comienzo de la guerra civil fue mucho mayor de lo que la historia nos ha mostrado. Con documentación inédita, recabada en ambos lados del Atlántico, relatamos en Cuando todo pase las tragedias, intrigas y amores que protagonizaron varios uruguayos en una España dividida, empobrecida y azotada por la crisis que desembocaría en una guerra fratricida.

Cuando todo pase es una muy lograda pintura de época que comienza con la partida del lujoso transatlántico Giulio Cesare del puerto de Montevideo rumbo a Barcelona, con la ilusión de varios de sus pasajeros de conquistar Europa. Al llegar a España, en las calles de Madrid percibirán la incertidumbre y la desolación, y sufrirán las intrigas del poder que domina un país decadente que seguiría enviando a América a miles de sus hijos.

Escribir durante la pandemia

Me causó mucha gracia cuando mucha gente me preguntó si el título del libro era por la pandemia. No. Lo único que coincide con la pandemia es que la escribí durante la misma. Misma metodología, si bien con una visión un tanto distinta por la situación misma.
Este fue un año difícil y duro como lo fue para la enorme mayoría de los uruguayos. Nosotros nos despertamos el 13 de marzo con la noticia de esta peste que, al principio y hasta septiembre supimos manejar y muy bien, gracias a las pautas del gobierno y a la respuesta que todos los uruguayos dimos ante las instrucciones. Después, qué pasó. Bueno. Qué pregunta. En septiembre como que todo empezó a desmadrarse, y hoy en día estamos teniendo esta segunda ola, ante un escenario que nos produce muchísimas dudas y muchísimas interrogantes; pero, también, nos confirma una cosa, que de esta o salimos todos juntos, o no salimos. O la enfrentamos todos juntos, o nos pasa por encima. Creo que es momento para reflexionar y actuar en consecuencia.
Estamos en unos días de reencuentro familiar, de balances, de analizar cómo fue este año; pero, también, días en que, históricamente, tradicionalmente, las familias nos unimos, y, lamentablemente, este año no podrá ser de esa forma. Creo que acá, más que nunca, se pone en juego la solidaridad.

Y recuerdo a los personajes de mi libro, quienes sostienen y entendieron que, la solidaridad, no se pregona, sino que se ejerce. Siendo la mejor forma de ejercer la solidaridad, el practicarla.
Y nosotros, en estos días, tenemos que hacer eso. Porque, si adoptamos una conducta responsable y la retomamos, quizás podamos en diez días o un poco más, dar vuelta la pisada y que los casos empiecen a descender.

En cuarentena

Hace unos días estuve como invitado en un programa de televisión, donde una de las personas que allí estaban es COVID positivo, obviamente que nadie lo sabía, y me llaman para decírmelo. Así que, hasta el lunes que me hagan el hisopado, me encuentro en cuarentena a la espera de saber si soy positivo o no. Ojalá que de negativo.
A lo que voy es a la toma de consciencia.
Cada uno debe ejercer la solidaridad, primero, con quienes tenemos al lado.
Cuidarse uno, para cuidar a los seres queridos. Ser responsables.

«Yo siento que todo lo que está pasando tiene que ver con un cambio
en la humanidad. También está relacionado con este despertar»

Agó Páez Vilaró

gó Paez Vilaró se ha dedicado a la pintura, la escritura, la escultura y la educación en el arte. Ha sido pionera en el país en el trabajo con mandalas. Desde hace más de veinte años recorre escuelas y colegios de Uruguay, Argentina y Brasil, realizando talleres con niños y maestros.
Indudablemente, vale la acotación de que es hija del inolvidable Carlos Páez Vilaró, pero, a pesar de dicha herencia, la cual lleva con orgullo, ha sabido, a lo largo de todos estos años, marcar su propia impronta y su estilo en el mundo del arte.

¿Sus primeros pasos?
Mi historia empezó a los 3 años cuando pintaba soles con papá. Él siempre me decía «Tenés que seguir el sol»; entonces yo me preguntaba: «¿De qué me habla?» Él amaba el sol y llegaba el invierno y se iba a donde lo hubiera. En Casapueblo, donde tenemos esa puesta del sol maravillosa y ese amor al sol, un día me cayó la ficha y me dije: « Papá me está indicando que tengo que seguir mi sol interno». Ése fue y es mi gran camino. En el aquí y el ahora, te puedo decir que soy feliz.
¿Por qué el Sol tiene un significado tan importante para su familia? Papá decía que él se enamoró de la puesta del sol. Lo primero que vio cuando pasó por Punta Ballena hace más de 60 años, lo primero que vio fue esa maravillosa puesta del sol. Le sorprendió tanto que, como lo hicieron los tres Reyes Magos, quienes siguieron la estrella, él comenzó a seguir al sol. Siempre decía: «tenés que seguir el sol», y siempre pensaba qué quería decir con esa frase. Él, cada vez que llegaba el invierno, agarraba su valija y se iba a los países cálidos. Siguiendo, precisamente, al sol. Y un día me di cuenta que, esa frase que me decía de seguir al sol, tenía que ver con seguir el sol interior que todos tenemos, esa llama de luz divina, esa esencia de Dios. Descubrí que su mensaje tenía que ver con eso. Seguir siempre a nuestra estrella solar que está en nuestro corazón.

¿Por qué optó por las
mandalas?
Cuando yo tenía 3 años y comencé a colorear con mi padre. Lo primero que me enseñó fue a pintar el sol. Al trabajar con el círculo descubrí mi camino espiritual, sin saber que estaba haciendo mandalas. Comprendí que tenía que ver con una forma similar a muchas culturas como los tibetanos, los mayas, los aztecas y, luego de meditar, sentía que tenía que trabajar dentro de esa forma circular. Decidí enseñarlo y abrí una escuela- ya van 17 años- en Rosario, con una amiga escultora, Karina Beltrame, a quien le interesó mucho mi trabajo cuando estuvo en Uruguay; juntas comenzamos a trabajar en la UIA (Universidad Interdisciplinaria de Argentina) en un Master en Arte Terapia a través de los mandalas.

El círculo, la forma de
los mandalas, tiene que
ver con lo femenino.
Con la madre, es el planeta, es la barriga de la mamá, es la célula, el óvulo. En el arte con papá  éramos el yin y el yan; él trabajó cantidad con la línea negra del África, las raíces, la música, el tambor, el candombe y yo con los colores del arco iris: no utilizo el negro para mis pinturas. Sé que soy un canal, soy consciente de eso. Se trata de ir descubriendo, un día después del otro.  Como dice una amiga mía -muy espiritual- de Córdoba «No es un café instantáneo sino que se va haciendo de a poquito» y somos guiados para hacerlo.

¿La inspiración artística
va de la mano del ser
creyente?
Yo nací y me eduqué en la iglesia Católica pero me revelé en un momento y empecé a buscar en todas las técnicas: hice yoga, Tai Chi, meditación, todo lo que te puedas imaginar ya que la curiosidad me llevaba a probar hasta que un día escuché a un mexicano, Jaime Díaz, que vino a Uruguay a hablar de la palabra de Jesús y ahí volví; regresé a Cristo en mi corazón, a Cristo en Libertad, a sentir esa esencia divina, el Espíritu Santo y, de verdad, soy cristiana.

¿El arte es un despertar?
Este enorme despertar da una gran felicidad, pero uno va por un camino enormemente solitario. Si miro para atrás, nunca me imaginé vivir hoy un momento de tanta apertura cuando inicié esta construcción. ¡Todo lo que soñé! En el 2003 creé un camino que se llama «El Camino del Interior» del Uruguay que se recorre a pie como el camino de Santiago de Compostela. Hice varias veces el camino de Santiago y,  en uno de mis viajes, cuando volvía en el avión, me pregunté por qué voy siempre a España a caminar si tengo un país tan divino. Así desarrollé este camino que nace en la Punta de la Ballena, y recorre de Este a Oeste todo el Uruguay. Lo recorremos todos los años en otoño, 100 km hasta la Virgen de Verdún que queda acá en Minas; viene muchísima gente.

¿Qué pasa con el mundo y los seres humanos en este complejo 2020?
Yo siento que todo lo que está pasando tiene que ver con un cambio en la humanidad. También está relacionado con este despertar. Este año tan diferente, para mí, era necesario. Y, más allá de todas las cosas fuertes que hemos vivido, me parece que el mundo tenía que parar, como bien lo decía Mafalda. Vivíamos en un mundo en el que no había tiempo para pensar, para sentir, para vivir. Todo el universo se está manifestando para que nos hagamos cargo. Hay que cambiar. Estamos en el medio de la ola pero, va a ser todo para bien.
En lo personal me sirvió para quedarme en mi país, para reencontrarme con el mismo. Hacía mucho tiempo que no echaba raíces en el Uruguay. Me di cuenta de lo bien que me hace estar aquí. Me dediqué a pintar, a escribir, a crear. Necesitaba esa pausa.

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