Un artista argentino crea esculturas en hierro en vivo en Paysandú, combinando reciclaje, oficio y una vida dedicada al arte independiente.
El arte toma forma en vivo en la feria
En el extremo sur del predio ferial de Paysandú, donde culmina el recorrido por las carpas de artesanos, una escena captura la atención del público: el trabajo en vivo de un escultor que transforma el hierro en arte.
Se trata de Pablo David Mar, artista proveniente de Buenos Aires, quien lleva más de tres décadas dedicándose a la herrería artística.
Una escultura que nace frente al público
Durante la feria, Pablo trabaja en una pieza imponente: un águila en pleno descenso, con las alas abiertas y una presa entre sus garras.
“Voy a hacer un águila… recién estoy empezando con las alas”, explica mientras da forma al metal.
La elección no es casual. El águila, símbolo de poder en múltiples culturas, representa fuerza, visión y dominio del espacio.
“Para diferentes culturas el águila está considerado como poderío”, señala, destacando la carga simbólica de su obra.
Técnica, reciclaje y proceso artesanal
El proceso combina materiales nuevos con elementos reciclados, una práctica que el artista incorpora tanto por convicción como por creatividad.
“Algunas cosas las reciclo… después oxido el material y lo laqueo para protegerlo”, detalla.
Cada pieza pasa por un tratamiento manual que no solo define su estética, sino también su durabilidad. El resultado: esculturas únicas, con identidad propia.
Treinta años de oficio y una decisión de vida
Con más de 30 años de trayectoria, Pablo no siempre se dedicó exclusivamente al arte. Durante años trabajó como mecánico dental, hasta que decidió cambiar de rumbo.
“Tuve mi laboratorio 18 años y dije: basta, voy por acá”, recuerda.
El cambio implicó riesgos, pero también una búsqueda personal más profunda.
“Son elecciones de vida… te organizás como querés, no dependés de nadie”, afirma.
Vivir del arte, entre la pasión y el desafío
Si bien la independencia tiene sus ventajas, también implica incertidumbre económica. El equilibrio entre lo artístico y lo comercial es constante.
“Si quisiera vivir solo de la escultura, sería más difícil”, reconoce.
Por eso, complementa su trabajo con piezas más accesibles —colgantes, llaveros y objetos decorativos— que funcionan como sustento cotidiano.
Un recorrido que cruza fronteras
Su carrera lo ha llevado a recorrer ferias en distintas provincias argentinas y también a escenarios internacionales. En 2022 participó en una muestra en el Carrousel du Louvre, en el marco de la Semana del Arte Contemporáneo en Europa.
La experiencia incluyó el contacto con artistas de distintos países y la oportunidad de representar su trabajo fuera de la región.
El arte como forma de vida
Más allá de las exposiciones y los viajes, lo que define a Pablo es su vínculo con el hacer cotidiano. Crear, experimentar y compartir su proceso con el público forman parte esencial de su identidad.
“Es una forma de vida… tiene su riesgo, pero también su satisfacción”, resume.
En cada feria, su espacio no solo exhibe piezas terminadas: muestra el proceso, el esfuerzo y la pasión detrás de cada obra.
Y ahí, entre chispas, hierro y creatividad, el arte deja de ser objeto para convertirse en experiencia.






