Un análisis crítico sobre la gestión de Javier Milei en 2026. El contraste entre la baja inflación y el cierre de empresas bajo. Impacto en el trabajdor y jubilados. Dialogando con Martínez, actualmente residiendo en España, nos da su visión sobre cómo ve el país.

A casi dos años y medio de iniciada la gestión de Javier Milei, Argentina se encuentra en una encrucijada donde los indicadores macroeconómicos y la realidad del ciudadano de a pie parecen transitar por carriles opuestos. El país atraviesa un experimento económico radical que, para febrero de 2026, presenta luces de estabilidad técnica pero sombras profundas en el tejido social y productivo.
El fin de la espiral inflacionaria
Uno de los hitos más destacables del gobierno actual es la contención de la inflación. Tras haber alcanzado un pico alarmante del 289% en abril de 2024, las cifras de enero de 2026 muestran una inflación mensual del 2,9%. Esta desaceleración, acompañada de una relativa estabilidad cambiaria, ha otorgado un respiro psicológico y financiero al mercado. Juan Martínez, argentino que reside actualmente en España y observador atento de la realidad de su país de origen, señala que este es un logro objetivo: «Los argentinos pueden respirar un poco más en este aspecto; hace un año esto era una pesadilla».
El costo de la estabilidad
Sin embargo, el saneamiento de las cuentas públicas ha tenido un precio elevado. La política de «sinceramiento de precios» aplicada por el ministro de Economía, Luis Caputo, ha implicado una quita masiva de subsidios. En este mes de febrero, los usuarios enfrentan incrementos en las tarifas de electricidad, gas y transporte de entre un 15% y un 25%.
El impacto en el sector privado es igualmente severo. Desde el inicio del mandato, aproximadamente 20.000 empresas han cerrado sus puertas, y la capacidad operativa industrial se mantiene apenas al 60%. El desempleo, situado entre el 7,6% y el 7,9%, refleja la pérdida de unos 200.000 puestos de trabajo. Para Martínez, la situación es clara: «La demanda interna está en el suelo. La gente no compra porque no tiene dinero».
Una sociedad dividida
Un fenómeno sociológico particular emerge en este contexto: mientras la imagen personal de Milei muestra signos de recuperación, la confianza en el rumbo económico decae. Existe una desconexión entre la aprobación de la figura presidencial —valorada por su combatividad y por romper con el sistema tradicional— y la percepción de la propia billetera. El 75% de la población manifiesta que su salario sigue perdiendo la carrera contra el costo de vida.
Perspectivas para el futuro
El Gobierno apuesta ahora a que la reciente reforma laboral y los acuerdos comerciales, como las nuevas cuotas de acero y aluminio con Estados Unidos, dinamicen la economía. El presupuesto para este 2026 proyecta un crecimiento del 5% y una inflación anual cercana al 10,1%.
«Estamos en la mitad de la película» fue la reflexión de Martinez, un Argentino que actualmente reside en España. El éxito de la gestión Milei dependerá de si ese crecimiento proyectado logra derramarse hacia los sectores medios y bajos. De lo contrario, lo que el Gobierno presenta como una transformación productiva necesaria será recordado por gran parte de la sociedad como una transferencia de ingresos sin precedentes que dejó a la mayoría bajo un piso que se sigue hundiendo.




