Nos conocimos hace una vida atrás militando en la Federación de Estudiantes del Interior. Hemos seguido su vida política y periodística, pero luego de esta charla con Pablo Bonet, me di cuenta que me quedaba mucho más por conocer.
1. ¿Cómo fueron esos primeros años de su vida?
– Fueron complicados porque cuando tenía 14 meses fallece mi padre, que tenía 29 años, trabajando en el campo tuvo un accidente cerebrovascular. Después, cuando tenía tres años, fue detenida mi madre que fue presa política durante seis años. Los primeros recuerdos que tengo de mi infancia es en la edad escolar, en la época de la Escuela 3, que estaba ubicada en Artigas y Larrañaga. También recuerdo las primeras visitas que le hacía a mi madre, primero en la cárcel de aquí de Salto, después en la cárcel de Paso de los Toros y una vez fui a Punta de Rieles, su última estadía. Soy hijo único, criado durante muchos años por mis abuelos maternos, Cabrera, Goslino.
2. Más allá que la visitaba en la cárcel acompañado por sus abuelos, ¿cómo fue esa liberación y reencuentro con su madre?
– Ella estuvo seis años presa, entró en el 72 y salió en el 78. Fue una experiencia muy movilizadora lógicamente para toda la familia. A ver, quizás sea un poco raro lo que voy a decir, pero los primeros recuerdos que tengo de mi madre son en la cárcel. La conocí ahí, me formé con ella ahí, con las compañeras que tenía en la cárcel. Muy diferente lo vivieron mis abuelos, mis tíos, mi familia, que sí compartieron con mi madre muchos años antes.
3. Siendo estudiante liceal, ¿comenzó a militar en política y a dedicarse a la militancia gremial estudiantil?
– Mi militancia política empezó en el 84 con el Movimiento Nacional de Rocha, tenía 15 años, el local estaba en Rincón y Uruguay, y en el 86 fueron las primeras elecciones del gremio estudiantil del Liceo IPOLL, donde encabecé la Lista 11, fue una experiencia muy interesante, muy buena, muy enriquecedora. Ese mismo año fue el Congreso Nacional de la Federación de Estudiantes del Interior aquí en Salto, que participé en representación de los estudiantes del IPOLL, y ahí arrancó una militancia política que tuvo algunos momentos de alto, porque con el trabajo profesional de periodista, y específicamente de periodismo político, prefería abandonar lo que era la militancia pública, aunque nunca nadie dejó de saber que fui toda la vida blanco y nunca dejé de serlo, por más que trabajara en prensa.
4. ¿Por qué el periodismo?
– El periodismo fue un gusto que tuve desde siempre, inclusive estudiando. Hice 5° año Científica, 6° de Ingeniería, y estudié un año y medio de Agrimensura en la Facultad de Ingeniería, y paralelamente con eso, comencé cursos de periodismo en Montevideo. En aquella época eran muy comunes las academias muy iniciales de periodismo por correo. Después hice trabajos para la Oficina Municipal de la Juventud. Años antes me habían hecho un test vocacional en el colegio, y precisamente me había salido todo lo que tenía que ver con persuasión, artística, periodismo, abogacía, toda esa área, y realmente no le di mucha importancia, quizás por inmadurez. Cuando empecé en Ciencias de la Comunicación me especialicé en periodismo escrito, y revisando un día un cajón encontré ese resultado y me dije que le hubiera hecho caso de entrada. La verdad que es lo que me gusta, lo que me apasiona, la comunicación, el periodismo, el trato con la gente y la parte artística, algo que he volcado a lo largo de muchos años.
5. Siendo su pasión el periodismo, toma una difícil decisión de dejarlo, ¿por qué?
– Fue una cuestión económica. Dejé el periodismo después que me presenté en un concurso de oposición y mérito en el Poder Judicial. En esa época ya tenía dos hijos, hacía poco que había nacido Francisco, el más chico, y la responsabilidad de uno cambia totalmente. Hay una familia para llevar adelante y económicamente era mucho más importante el sueldo del Poder Judicial, que a pesar de todo era un sueldo de los del Estado bastante bajo, pero en aquel momento me sirvió mucho más. No abandoné el periodismo porque de alguna forma u otra seguí escribiendo. Cuando alguien me dice, ¿vos que fuiste periodista? No, yo no fui periodista, yo soy comunicador social, soy periodista. Eso uno nunca lo pierde.
6. Igualmente, trabajando en el Poder Judicial podía haber seguido en el periodismo, pero ¿tomó esa decisión para militar directamente en la política?
– Sí, fue así. Dejé Diario Cambio al principio de 2005, cuando venían las elecciones municipales. Y opté por abandonar el periodismo definitivamente, por lo menos por ese momento, y acompañar a la Lista 92 y a (Rodrigo) Goñi y todo el equipo. Fui electo edil suplente durante cinco años, después edil titular durante cinco años.
7. ¿Cómo llega la posibilidad del productor agropecuario?
– Esa posibilidad llega porque mi familia ha sido durante muchos años productora. Mi abuelo, mi tío, mi padre. Pero hubo un impasse durante 20 y algo de años, que el campo que era propiedad de mi abuelo estaba arrendado, y llegado el momento, tomamos la decisión con mi madre de volver a retomar ese camino. Pero estoy hablando de hace muchos años atrás, por lo menos 15. Y de a poco fuimos rearmando una empresa agropecuaria que se había desarmado, y de a poco fuimos desarrendando algunos campos, y a los años se incorporaron mis hijos al trabajo. Hoy quien está al frente de la empresa es mi hijo menor, Francisco. Producto también de que tuve que dejar casi toda la actividad agropecuaria por la actividad municipal en este momento.
8. ¿Aprovechó para desarrollar su perfil de productor para tomar un perfil más bajo en la política sin abandonarla, porque fue el momento de su hijo Augusto como Edil?
– También. En el periodo pasado, mi hijo mayor, fue cinco años Edil. Igualmente, fue la única vez que en el mismo periodo electoral en el que él sale Edil, fui candidato a la diputación. Fue la única vez que fui candidato a la diputación dentro del partido. Y lo tomé en su momento como un broche de oro a mi militancia política, porque creo que ya habían pasado muchos años. Pero a los pocos años surge la posibilidad de ocupar este cargo gracias a que la Coalición Republicana obtiene la intendencia de Salto y Albisu me ofrece el cargo de encargado de coordinador de Cultura, cuando uno ya estaba pensando en entregar la posta a la gente más joven. No me considero viejo, pero sí con 42 años en política, y creo que era el momento. Pero acepté como blanco por el desafío, acepté por la confianza política que me dio Albisu, tras una nueva conversación familiar, creo que fue la decisión que más compartimos entre todos. Decir que en esta ocasión, como pasaron tantos años de militancia en el llano, hoy toca otra responsabilidad, y la voy a afrontar. Y en esa estamos.
9. Si uno pregunta, lo que más se destaca del actual gobierno es la agenda cultural que estamos teniendo en los últimos tres meses. Sin embargo, hubo un momento en que presentó su renuncia,¿por qué?
– Porque quería defender a una funcionaria que se la quería atacar injustamente. Y la sigo defendiendo, y el resultado va a demostrar que esa funcionaria hizo bien las cosas. Hubo gente a la que no le adjudico intenciones, pero consideró que las cosas estaban mal hechas, hubo algunas expresiones periodísticas que fueron muy groseras, y creo que iban las balas derecho a una funcionaria que tiene muchos años y seriedad en el trabajo, y me puse adelante de ella. Y logré que la atención se centrara en mí. Pero estamos a pocos días de poder desenredar esta madeja y que al final del cuento, y se vea que las cosas no se hicieron mal. Pero todo lleva su tiempo, lamentablemente.
10. En pocos minutos hemos recorrido muy por arriba parte de su vida. Si hoy tuviera que definir todo este trayecto, ¿quién es Pablo Bonet?
– Antes que nada, un orgulloso padre de familia. Tengo lo más lindo que esperaba en mi vida, que es tener esposa y dos hijos. Hace 28 años que estamos casados con mi señora. Hace 28 años nos recibimos de padre. Hoy sabemos que hemos construido una familia que apunta a lo positivo, y dos gurises sanos e inteligentes de buen corazón. Eso por un lado. Por otro lado, soy una persona que ocupa un cargo político con una responsabilidad de un gobierno que se encontró con una situación caótica.
Mi vida ha sido muy variada, estuve viviendo 15 días en el año 92 en una comunidad mapuche en el sur de Chile. Estuve viviendo en el 93 seis meses en Santiago de Chile en un curso de periodismo y comunicación. He recorrido un montón de lugares conociendo y aprendiendo experiencias en América y en Europa. Y una vida que comenzó bastante golpeada, hoy puedo decir que lo que más me faltó en aquel momento que fue una familia, hoy es la fortaleza que más tengo.





