Andrea Ferreira: Una historia de salud, disciplina y superación
La ultramaratonista salteña Andrea Ferreira convirtió el deporte en un cambio de vida. Habla de los desafíos económicos y sociales de correr, del rol de las mujeres en el atletismo y de cómo la actividad física puede convertirse en un camino hacia una mejor salud.
Dejar el cigarrillo, vencer el sedentarismo y descubrir una nueva forma de vivir. Andrea Ferreira comparte una historia donde la disciplina supera cualquier límite.

Cuando correr cambia una vida
Hace apenas tres años, Andrea Ferreira De Los Santos tomó una decisión que terminaría modificando por completo su presente. Lo que comenzó como una estrategia para abandonar el tabaquismo terminó convirtiéndose en una pasión que hoy la ubica entre las ultramaratonistas, capaces de recorrer más de 42 kilómetros en carreras de montaña.
Su historia no se resume en medallas ni en tiempos. Es el reflejo de cómo el deporte puede convertirse en una herramienta de salud física, mental y también social, demostrando que nunca es tarde para empezar.
«No me enorgullece haber empezado porque fumaba muchísimo, pero sí me enorgullece haber encontrado una salida. Necesitaba hacer algo que me obligara a dejar el cigarrillo y correr cambió mi vida», recuerda.
Mucho más que correr
Andrea explica que la ultramaratón exige preparación física, planificación y una enorme fortaleza mental. A diferencia de la maratón tradicional, disputada sobre pavimento, ella encontró su lugar en el trail, donde los recorridos atraviesan sierras, piedras, desniveles y senderos naturales.
Pero detrás de cada competencia existe una realidad poco conocida: la mayoría de los corredores son deportistas amateurs que sostienen su pasión con recursos propios.
«Nosotros trabajamos, compramos nuestra ropa, el calzado, pagamos las inscripciones y organizamos nuestra vida para entrenar. No vivimos del deporte; lo hacemos porque realmente nos apasiona.»
El desafío de ser mujer
Uno de los aspectos que más destaca Andrea es la realidad que enfrentan muchas mujeres para sostener la práctica deportiva.
Entre el trabajo, la maternidad, la familia y las tareas de cuidado, encontrar tiempo para entrenar muchas veces implica un esfuerzo adicional.
«Las mujeres seguimos asumiendo gran parte de los cuidados. Aunque hemos avanzado muchísimo, todavía cuesta encontrar ese espacio propio para salir a entrenar.»
A esa realidad se suma otro problema: la seguridad.
Explica que muchas corredoras deben elegir cuidadosamente los lugares y horarios para correr debido a la escasa iluminación o la sensación de inseguridad.
«Muchas veces buscamos salir acompañadas porque hay lugares donde no nos sentimos tranquilas. No debería ser así.»
La deportista considera que mejorar los espacios públicos, la iluminación y promover el respeto en el tránsito también forman parte de una política de promoción de la salud.
La disciplina
Uno de los mensajes que Andrea repite durante toda la conversación es que nadie nace preparado para correr largas distancias.
Ella misma asegura que, cuando comenzó, apenas podía correr unas pocas cuadras.
«Yo también decía que nunca iba a poder correr. Lo que hace la diferencia no es un talento especial; es la constancia y la disciplina.»
Por eso insiste en que quienes desean comenzar no deben pensar en una meta lejana, sino en disfrutar cada entrenamiento.
«Hay que concentrarse en haber salido hoy. Después, los resultados llegan solos.»
Una comunidad que sostiene
Además del entrenamiento, Andrea destaca el enorme valor humano que encontró dentro del Club de Corredoras.
Actualmente integra un grupo de alrededor de cincuenta mujeres que entrenan bajo la conducción de la profesora Anahí Custodio.
Más allá de las competencias, considera que el verdadero logro es el acompañamiento cotidiano.
«Terminamos de entrenar y volvemos a nuestras casas con otra energía. El deporte también es salud mental y compartir con otras personas potencia muchísimo esa sensación.»
Superar los propios límites
Hace pocas semanas, Andrea alcanzó uno de los mayores objetivos de su carrera deportiva al completar 63 kilómetros en las sierras de Córdoba, luego de meses de preparación.
También culminó junto a su pareja el circuito internacional Mega Finisher, corriendo medios maratones en Buenos Aires, Montevideo, Asunción, Brasilia y Lima.
Sin embargo, para ella ninguna distancia vale más que otra.
«No subestimemos ningún kilómetro. Para correr un kilómetro también hay que prepararse. Cada persona tiene su propio desafío.»
El deporte como política de salud
Para Andrea, combatir el sedentarismo requiere mucho más que campañas de concientización.
Entiende que es necesario generar espacios seguros, promover hábitos saludables y facilitar el acceso al deporte para todas las edades.
Su propio recorrido demuestra que siempre existe una oportunidad para empezar.
«Que nadie piense que esto es un don o que hay personas especiales. Soy una mujer común que encontró en la disciplina una herramienta para cambiar su vida. El deporte nos rescata, nos mejora y nos demuestra que siempre podemos ir un poco más lejos.»






